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El mapa de la exclusi

Proyecto muestra el deterioro de la calidad de vida en76 de los 96 distritos de la ciudad de S

Claudia Izique

Un millón de personas se sumaron al contingente de excluidos en la ciudad de São Paulo durante los diez últimos años. Actualmente, de los más de 10 millones de habitantes de la capital paulista, alrededor de 8,9 millones viven por debajo de un estándar de vida aceptable: más allá de sus bajos ingresos, tienen dificultades para acceder a servicios tales como la educación, el saneamiento y la vivienda, entre otros. Este deterioro de la calidad de vida de la población en 74 de los 96 distritos en los cuales se divide la ciudad es producto de la ausencia o de la falta de adecuación de las políticas públicas, y de la carencia de ofertas de infraestructura social. Pero el cuadro es más grave aún: la falta de planeamiento ha profundizado las desigualdades intraurbanas.

En Vila Jacuí, por ejemplo, se registra un déficit de más de 27 mil plazas en los jardines maternales, un problema desconocido para la población de Jaguaré, Brás o Bom Retiro. Por cada nuevo empleo que se crea en Aricanduva, se crean 1.114 puestos de trabajo en el distrito de Sé; por cada habitante que vive en la calle en el barrio de Morumbí, existen 1.061 en las mismas condiciones en Mooca, y en Jardim Ângela, el índice promedio de homicidios es 28 veces mayor que en Moema.Esta topografía social perversa está estampada en el Mapa de la Exclusión y la Inclusión Social de la Ciudad de São Paulo, el ítem más destacado del proyecto de investigación intituladoDinámica Social, Calidad Ambiental y Espacios Intraurbanos en São Paulo: Un Análisis Socioespacial , desarrollado en el marco del Programa de Investigación en Políticas Públicas de la FAPESP.

El mapa, que ya está siendo publicado en su tercera versión, es producto de una asociación entre la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP), el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugués) y el Instituto Pólis, fueelaborado comparando los datos de los censos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) de 1991, 1996 y 2000, los de las estadísticas municipales y datos dela investigación intitulada Origen y Destinode la Compañía del Metropolitano de São Paulo, que subdivide la ciudad en 270 regiones.

La investigación utiliza una metodología de análisis geoespacial y el tratamiento matemático-computacional de las informaciones en el ambiente del Sistema de Información Georreferenciado (SIG), lo cual permite identificar “el lugar” de los datos en las distintas áreas de la ciudad, y promueve a su vez la creación de un Índice de Exclusión (IEX), que permite clasificar los niveles de calidad de vida en los diversos distritos de São Paulo. “Las informaciones generadas por este mapa son estratégicas para la definición de políticas públicas acordes a las necesidades de cada región”, dice Aldaíza Sposati, coordinadora del proyecto y secretaria de Asistencia Social del municipio de São Paulo.

Indicadores

El Índice de Exclusión e Inclusión Social (IEX), elaborado por el equipo de investigadores encargados del proyecto, es similar al Índice de Desarrollo Humano (IDH), utilizado por la Organización das Naciones Unidas (ONU) para clasificar la calidad de vida de los países, pero ampliado. Mientras que el IDH utiliza cuatro indicadores para evaluar la situación socioeconómica de las diversas naciones, el Índice de Exclusión se vale de 47 variables -a las cuales el equipo de investigadores denomina “utopías”- distribuidas en cuatro grandes áreas: autonomía, calidad de vida, desarrollo humano y equidad.

Los investigadores encargados del proyecto desarrollaron una metodología de análisis similar en Santo André, en el llamado ABC paulista, y están empezando a mapear las desigualdades intraurbanas en los municipios de Campinas, Guarulhos, Piracicaba y Goiânia. “Los principales datos son del IBGE, pero es indispensable que los tornemos compatibles con las informaciones de los municipios”, explica Dirce Koga, investigadora de la PUC-SP, integrante del grupo.

Calidad de vida

El indicador de Autonomía evalúa la renta de los jefes de familia y la oferta de empleo en los diferentes distritos; el de Calidad de Vida mide el acceso a servicios tales como saneamiento, salud y educación, además de medir la densidad habitacional y confort domiciliario; el indicador de Desarrollo Humano considera el nivel de escolaridad de los jefes de familia, la longevidad, la mortalidad infantil y juvenil y la violencia; y el índice de Equidad registra el grado de concentración de mujeres en la condición de jefas de familia. A cada uno de estos indicadores se le asignó notas decimales negativas y positivas, oscilando de -1 a 1, siendo que el cero fue definido como el estándar básico de inclusión social. Los distritos fueron clasificados en esos intervalos, en función de su distancia positiva o negativa con relación al estándar.

De acuerdo con este criterio, el peor lugar para vivir en São Paulo es Jardim Ângela, con un índice -1; y el mejor es Moema, con un índice +1. Dentro de un estándar aceptable se encuentra Vila Jaguara, con índice 0. Según esta evaluación, 76 de los 96 distritos de la capital fueron considerados excluidos. La Zona Este perdió frente a la Zona Sur la condición de región más carente de la capital. “Constatamos que en la última década los niveles de exclusión en la Zona Este no se han alterado. Esa región ha logrado mejoras colectivas. Pero en la Zona Sur, la exclusión se ha intensificado. Ahora debemos entender cómo eso ha sucedido”, afirma Aldaíza.

Al margen de la Zona Sur, la situación también es grave en la región lindante con la Sierrada Cantareira, en el noroeste de la capital, la cual concentra un gran número de distritos excluidos. Lo más perverso es que son áreas de manantiales y de preservación ambiental que han sido “congeladas”, como dice Aldaíza, tanto desde el punto de vista de las inversiones como con relación a las mejoras. Al ser devaluadas, dichas áreas son objeto de la ocupación desordenada y por ello están también siendo degradadas. “Los índices de exclusión comprometen el futuro de la ciudad”, advierte Aldaíza. “No existe una combinación de una política ambiental con una de defensa humana.”

Planificación urbana

El Mapa de la Exclusión y la Inclusión realiza una radiografía detallada de la topografía social de São Paulo, y constituye una importante herramienta de planificación urbana. El primer mapa, que compara los datos del censo de 1991 y el reconteo realizado en 1996, fue utilizado por la Secretaría Municipal de Educación durante la gestión del intendente Celso Pitta, para evaluar la demanda educativa en las diversas regiones. El segundo, publicado en 2000 -ya en el marco del programa de Políticas Públicas de la FAPESP-, ha sido una herramienta estratégica para la definición de las áreas de implementación de los programas sociales durante la actual gestión de la alcaldesa Marta Suplicy. “El foco son las áreas de mayor índice de exclusión”, dice Aldaíza.

La tercera versión, que incorpora a la serie histórica datos del censo de 2000, se encuentra aún en fase de conclusión, pero los resultados preliminares ya sirven de referencia en debates sobre el Presupuesto Participativo de la municipalidad y para la planificación de los programas de salud.

“Las políticas públicas se benefician con la espacialización de los datos. Esta metodología de análisis hace posible la comprensión de las diferencias existentes entre los distintos territorios de un mismo municipio”, dice Gilberto Câmara, coordinador general de Observación de la Tierra del INPE y coordinador asistente del proyecto. “Los pobres de Itaim Paulista no son iguales a los de Jardim Ângela”, resume. El uso de la estadística espacial, resalta Câmara, es bastante sensible al análisis y sirve de apoyo para las evaluaciones cualitativas. Aumenta la posibilidad de identificar y focalizar “un objetivo”, en el caso de las políticas públicas, ampliando así las probabilidades de éxito de proyectos y programas sociales, y evitando el derroche de recursos públicos. “El mapa de la exclusión es una forma de incrementar la capacidad de decisión del alcalde”, dice Câmara.

La metodología de análisis utilizada en el proyecto revela, por ejemplo, que entre 1996 y 2001 -período en el cual la población de la capital paulista experimentó un crecimiento de un 2%-, el número de habitantes del distrito de Anhangüera aumentó un 129,96%, mientras que el de Pari se redujo un 27,54%. Estos números sugieren que durante dicho período, hubo una intensa migración intraurbana desde los distritos más centrales, como el Pari, en dirección hacia las áreas periféricas, como Anhangüera, Grajaú y Cidade Tiradentes, entre otras, carentes de infraestructura y servicios públicos como para atender las demandas de esa población ampliada.

El movimiento poblacional ha comprometido la calidad de vida en los diversos distritos paulistanos. El Índice de Autonomía, por ejemplo, ha mostrado una impresionante desigualdad en la oferta de empleo entre los diversosdistritos paulistanos. El distrito de Sé, de baja densidad de habitantes, concentra el mayor índice, con 6,80 empleos por habitante. El contrapunto es Anhangüera, zona que,pese a la explosión demográfica que se haregistrado durante la última década, ha mantenido estable el índice de crecimiento de la oferta de trabajo, de 0,18 puesto por habitante. La falta de empleo obliga al desplazamiento diario de los trabajadores/ habitantes hacia otras áreas con mayor oferta de trabajo.

“Esta situación debería contar con una mayor atención por parte del poder público local en lo que se refiere al transporte público”, dice Dirce Koga. El panorama ocupacional se agrava cuando se contabiliza la oferta de empleo por distrito con relación a la población económicamente activa (PEA) entre los 14 y los 69 años: existen empleos para el 64% de la PEA en la ciudad. El restante 36%, al menos estadísticamente, está al margen del mercado de trabajo. Bajo esa perspectiva de análisis, la peor situación es la de Cidade Tiradentes: de cada diez habitantes, menos de dos (1,8) tienen empleo en el propio distrito.

La menor renta familiar, correspondiente a 4,64 salarios mínimos, se registra en el distrito de José Bonifácio, y la mayor, de casi 41 mínimos, en Moema. El estándar básico de ingresos, base para la construcción del Índice de Exclusión, fue de 14 mínimos, registrado en Bom Retiro. De acuerdo a ese criterio, 20 distritos registraron notas positivas, y 54, notas negativas.

Un servicio deficitario

El déficit de vacantes en los jardines maternales públicos y privados en la ciudad de São Paulo ha crecido un 34% desde 1995. Claro que, en dicho período, la población de entre 0 y 4 años cayó un 12%, pero aun así, las plazas son insuficientes. El problema es particularmente grave en Vila Jacuí, en donde dicho déficit ha trepado de 540 a 10.014 vacantes, catapultando al área a una situación más de 2 mil veces peor que la de Jaguaré. También faltan vacantes en las escuelas de educación infantil, que atienden a niños de entre 5 y 6 años de edad, en 85 de los 96 distritos paulistanos.

En algunas áreas, como en Pari -que experimentó una reducción de la población-, se registró un superávit de un 83,49%. Las plazas en las escuelas de enseñanza básica tampoco atienden la demanda al menos en 13 regiones de la ciudad. En República hay vacantes en las escuelas públicas para 868 de los 3.646 niños, un déficit de un 76,19%.No existen unidades de salud en diez distritos. En las áreas centrales, el déficit llega al 100%. En otras 76, la cobertura se encuentra por debajo del patrón básico de un centro de atención por cada grupo de 20 mil habitantes. La peor situación se registra en Campo Limpo. En Jaguara, entretanto, o en Ponte Rasa, se verifica un superávit.

Pero la investigación muestra al menos un punto positivo: el porcentaje de jefes de familia sin instrucción se redujo de un 9,47% a un 6,45% en 1996, una reducción de casi un 32%. De cualquier manera, en 47 distritos el porcentaje de jefes de familia analfabetos superaba el promedio de los municipios, en algunos casos en hasta un 20,08%. La mayor concentración estaba en Grajaú, y la menor, en Barra Funda. El porcentaje de jefes de familia con entre 8 y 14 años de estudio creció un 32,20%, con destaque para Lajeado. Otra buena noticia es aquélla que indica que el número de individuos que tiene nivel universitario se elevó un 13,85% en el conjunto de la ciudad en igual período. Tan solamente diez distritos no registraron tal incremento. La mayor incidencia de diplomas de 3º nivel se registró en el distrito de Iguatemi.

Los índices de longevidad también son positivos. Y ha caído elnúmero de potenciales años de vida perdidos, calculado con base en la diferencia entre el añode fallecimiento y la expectativa de vida de la población en 23 de los 96 distritos. Con todo, el índice de homicidios aumentó un 11,33% entre 1996 y 1999. En Jardim Ângela, dicha tasa -que es calculada con base en el número de homicidios, multiplicado por 100 mil habitantes y dividido por la población del distrito- fue de 94,42. En Sé, dicha tasa trepó de 37,52 a 93,47.

Nuevas utopías

El proyecto se inserta en la fase II del Programa de Investigación en Políticas Públicas de la FAPESP. Sus metas son: producir nuevos mapas, perfeccionar los indicadores, revisar el contenido del indicador de equidad y agregar al Índice de Exclusión e Inclusión nuevas “utopías”: democracia, ciudadanía y felicidad. “Trabajamos con la idea de que existe un sufrimiento en la exclusión, y que la felicidad es un derecho público”, explica Dirce. Los planes incluyen también la conclusión del proceso de implantación del Centro de Estudios de Desigualdades Socioterritoriales (Cedest), iniciado en enero de 2002, que funcionará en el Instituto Pólis.

El Proyecto
Dinámica Social, Calidad Ambiental y Espacios Intraurbanos en São Paulo: Un Análisis Socioespacial
Modalidad
Programa de Investigación en Políticas Públicas

Coordinadora
Aldaíza de Oliveira Spozati – Facultad de Trabajo Social – Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP)

Inversión
R$ 88.600,00