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Patentes

Apuesta a la investigación de resultados

Nuplitec apoya el registro y licenciamiento de 13 nuevos productos en el mercado

El Núcleo de Patentamiento y Licenciamiento de Tecnologías (Nuplitec), creado por la FAPESP, está logrando buenos resultados. En el lapso de un año, con el apoyo del Nuplitec, fueron registradas 13 patentes en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Una de ellas, referente a un producto desarrollado en el área de Biología, también fue registrada en Estados Unidos. Los inventores, con el apoyo de la Fundación, negocian ahora con socios privados el licenciamiento de sus productos. “La mitad de los inventos está muy cerca de ser licenciada”, adelanta Edgar Dutra Zanotto, coordinador adjunto de la dirección científica de la Fundación. Fueron depositadas patentes de inventos en las áreas de Biología, Medicina, Química, Ciencias Agrarias, Ingeniería Civil, Física y Materiales. Otros 11 productos candidatos a patentamiento están siendo analizados por los asesores de la FAPESP.

El Nuplitec es un programa piloto, a través del cual la FAPESP pretende prestar un servicio a la comunidad científica. Pero su principal objetivo es procurar diseminar entre los investigadores la cultura de protección de la propiedad intelectual. De acuerdo con dados del INPI, en la década del 90, las universidades solicitaron 355 pedidos de patentes, un 0,24% del total depositado en el período. La Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) lidera el ranking con 125 pedidos de patentamiento, seguida por la Universidad de São Paulo (USP), con 76; la Universidad Federal de Minas Gerais, con 39; y la Universidad Federal de Río de Janeiro, con 31 solicitudes. Es poco, principalmente si se compara con la participación del 5% de las instituciones académicas norteamericanas en el total de pedidos de patentes depositados en Estados Unidos. Y ese porcentaje tiende a crecer todavía más: entre 1986 y 1997, el número de pedidos de patentes presentados por universidades en EE.UU. creció un 280%, mientrasquelos pedidos de empresas estadounidenses crecieron un 73% en igual período.

Potencial de mercado
El Nuplitec será accionado siempre que un investigador y el asesor de la FAPESP responsable por el proyecto consideren que un invento resultante de un proyecto patrocinado por la Fundación es original y tiene potencial de mercado. La solicitud de depósito de patente es realizada por medio de un formulario, disponible en el sitio de la Fundación, junto con las respuestas al cuestionario con una serie de preguntas relativas a la viabilidad técnica, madurez del proyecto, necesidad de prototipos y costos, entre otras, y de un informe descriptivo del invento. Ese informe debe estar lo suficientemente detallado para que pueda ser analizado por los asesores de la FAPESP. Las propuestas son analizadas teniendo en cuenta los requisitos originalidad y potencial de mercado. “Aprobado el pedido, el informe será utilizado como base para la propia patente”, explica Zanotto. El texto final debe ser dirigido al INPI, en perfectaredacción técnica ejecutada por especialistas de una oficina contratada para tal fin.

La FAPESP financia el depósito de la patente en el INPI y pone a disposición recursos para viajes, garantizando la movilidad dos inventores en la fase en la que ellos negocian el licenciamiento del producto, tanto en Brasil como en el exterior, por un período de 12 meses. Concluido el plazo, si el producto está licenciado, la FAPESP financia el depósito de la patente en el exterior. En caso contrario, el Nuplitec retira su apoyo y los inventores deben continuar negociando el licenciamiento por cuenta propia.

Cuando se patenta un producto, la titularidad es de la FAPESP, ya que ésta es responsable y patrocinadora del pedido de depósito. En caso de licenciamiento, la expectativa indica que un porcentaje de entre el 1% y el 5% de la facturación por las ventas del nuevo producto desarrollado por los socios privados quedará con el titular de la patente. De dicho porcentaje se descontarán los gastos ocasionados durante el proceso de registro de la patente, y las utilidades netas se dividirán entre los inventores y las universidades o institutos a los cuales estén vinculados. La Fundación reservará para sí una tercera parte de esos recursos, que será utilizada en la financiación de nuevos proyectos.

Cuando el invento esté patentado con el cofinanciamiento de la iniciativa privada, la FAPESP dividirá con la empresa la titularidad. En este caso, su participación en la facturación neta de las ventas del producto será de un cuarto, y el resto compartido entre los inventores, la universidad o instituto de investigación y el socio privado. Ése fue el modelo utilizado en la patente del Evasins, depositada en el INPI con el apoyo del Nuplitec. El producto, desarrollado por el Centro de Toxinología Aplicada (CAT), del Instituto Butantan, es el principio activo de un prototipo molecular que será utilizado en la producción de un fármaco con propiedades antihipertensivas. El Evasins será desarrollado en asociación con el Consorcio Farmacéutico Nacional (Coinfar), integrado por los laboratorios Biolab-Sanus, Biosintética y Unión Química, con los cuales la FAPESP comparte la titularidad y, en el futuro, los resultados de las ventas. El nuevo fármaco competirá con el Captropil, un antihipertensivo producido por la Squibb, que le proporciona a la empresa una facturación anual de 5 mil millones de dólares.

El Nuplitec no cuenta aún con una partida presupuestaria específica, debido a que el programa es de carácter experimental y deberá expandirse de acuerdo a la demanda de patentamiento de inventos. “Es otro servicio para la comunidad”, subraya Zanotto. Se calcula que existe en las universidades e institutos de investigación paulistas una demanda reprimida de como mínimo un centenar de patentes por año.

En defensa de la propiedad intelectual
El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) ha lanzado un programa de estímulo a la creación de núcleos de propiedad intelectual en las principales instituciones académicas del país. El objetivo del programa es garantizar el apoyo a los investigadores que quieran registrar inventos, formular pedidos de patente o negociar su licenciamiento. Después de identificar a las universidades con potencial para la instalación de esas estructuras, el INPI realizará seminarios, con el apoyo de especialistas, para consolidar el programa, que se extenderá por un período de dos años.

“El INPI fue muy tímido en sus relaciones con las universidades en el pasado. Estamos esforzándonos para hacer convenios e implementar núcleos de propiedad intelectual y de transferencia de tecnología en las instituciones académicas que aún no cuentan con esta estructura”, resalta José Graça Aranha, presidente del INPI.

De acuerdo con la evaluación de Maria Beatriz Amorim, coordinadora del programa, la creación de ese núcleo es fundamental para el estrechamiento de las relaciones entre las universidades y el sector productivo. “Los núcleos de las universidades americanas negocian acuerdos de licencias, efectúan los depósitos de patentes y generan millones en negocios para las universidades y sus investigadores”, dice. Y cita como ejemplo a la Carnegie Mellon University y sus inventores, que en 1998, obtuvieron más del 30 millones de dólares en royalties y ganancias de capital.