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Memoria

El pionero de la aeronáutica

Hace 120 años, Júlio César Ribeiro de Souza descubría cómo dirigir globos aerostáticos

Éxito y fracaso: El Victoria comprobó las tesis de SouzaREPRODUCCIÓN DEL LIBRO “JÚLIO CÉSAR, O VERDADEIRO ARQUITETO DA AERONÁUTICA”Éxito y fracaso: El Victoria comprobó las tesis de Souza

Cuando Júlio César Ribeiro de Souza (1843-1887), natural de Pará (norte de Brasil), se convirtió en un obsesionado por los pájaros, en la segunda mitad del siglo XIX, las personas mejor informadas de Belém (capital del estado, por entonces provincia) no se sorprendieron. Los vuelos en globo estaban de moda en Europa y se estaba desarrollando una carrera para descubrir cómo hacer que éstos fueran dirigibles. Souza se interiorizó en esta cuestión a partir de la observación de las aves: si él encontrara el punto de equilibrio que les permite a los pájaros volar y planear en el aire sin mayor esfuerzo, hallaría una solución mecánica que podría aplicarse también a los globos aerostáticos.

El brasileño acabó por producir un estudio original que sería importante para la historia de la aviación. Souza publicó sus conclusiones el 1º de agosto de 1880 en el periódicoA Província do Pará y, al año siguiente, presentó el estudioMemória sobre a Navegación Aérea en el ya extinto Instituto Politécnico Brasileño de Río de Janeiro. Su descubrimiento consistía en lo siguiente: el hombre también podría volar siempre y cuando construyera un pájaro mecánico invertido (de cabeza hacia abajo), con timón y alas móviles.La designación técnica de ese cuerpo mecánico dada en la época fue la de balón fusiforme disimétrico aerodinámico -fusiforme porque tiene la forma de un huso (fuso) y disimétrico en razón de tener la proa (frente) mayor que la popa (parte trasera).

Los globos construidos en la época tenían casi todos tres formas: gota de agua invertida, cilindro cónico y fusiforme simétrico. Fueron experimentados diversos medios en la tentativa de darles movimiento y dirección. Sin embargo, los globos subían apenas verticalmente, sin rumbo. Con la invención del motor a vapor, fueron instaladas también máquinas con hélices en los globos, pero sin éxito. El descubrimiento del brasileño cambió todo. El globo con la proa más prominente que la popa se movía hacia adelante y aun contra el viento. El dictamen de la Comisión de la Sección de Ciencias Físicas del Instituto Politécnico Brasileño explicaba el fenómeno: “En su acción continua para vencer la resistencia opuesta por el aire en los planos laterales (alas y timón), ligeramente inclinados hacia adelante, el globo producirá por sí solo, en tiempo calmo o con vientos leves, un movimiento horizontal”.

Subsidiado por el gobierno de Pará, el brasileño fue a París para construir el globo experimental y testear así su teoría, en 1881. Previendo problemas, Souza patentó la invención en diez países y expuso sus ideas en la Sociedad Francesa de Navegación Aérea. Al final, durante ese mismo año, el globo estuvo listo en los talleres de Hilaire Lachambre, con 10 metros de largo, 2 metros de diámetro en la proa, y alas y timón horizontales. Souza lo bautizó Le Victoria en homenaje a su mujer, Victoria Filomena do Vale, y entre los días 8 y 12 de noviembre, el invento fue probado con éxito ante toda laprensa francesa. De regreso a Brasil, el inventor intentó conseguir dinero para construir un dirigible de gran porte, ya encomendado en París, que se llamaría Santa Maria de Belém, pero no repite la experiencia en razón de problemas financieros y técnicos.

En agosto de 1884, Souza se entera de que los franceses Charles Renard y Arthur Constantin Krebs habían construido el dirigible La France basados en los principios del Victoria. Renard y Krebs habían asistido a la conferencia de Souza en París y siguieron la construcción del globo brasileño en los Talleres Lachambre. “El invento estaba patentado en Francia, por lo que el hecho constituyó un robo industrial”, afirmó el historiador Fernando Medina do Amaral,ya fallecido, en su libroJúlio César, o Verdadeiro Arquiteto da Aeronáutica , en el que efectúa una reconstitución documental de la trayectoria del brasileño. En vano Souza luchó para ser reconocido como el creador de la dirigibilidad de los globos. De regreso a Belém, murió en 1887. Franceses y alemanes continuaron perfeccionando nuevos dirigibles.

Hasta que, cien atrás, el brasileño Alberto Santos Dumont contorneó la Torre Eiffel, en París, a bordo del dirigible nº 6. Con esa proeza, Dumont conquistó el Premio Deutsch, creado para quien efectuara en 30 minutos el trayecto de ida y vuelta. Cinco años después, voló en un vehículo más pesado que el aire.Una prueba de que, a pesar del olvido, los descubrimientos de Souza no se perdieron.