POLÍTICA C&T

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El programa SciELO, un modelo reconocido

Una biblioteca virtual que amplía la visibilidad de la ciencia brasileña

ED. 73 | MARZO 2002

 

El programa Scientific Eletronic Library online (SciELO), una biblioteca virtual que reúne 93 periódicos y revistas científicos producidos en Brasil y en América Latina, comienza a dar visibilidad a gran parte de las investigaciones divulgadas en las publicaciones nacionales, hasta hace poco inaccesibles para la comunidad internacional. Prueba de ello es que la edición 415 de la revista Nature, del 31 de enero de este año, trae consigo una carta firmada por dos investigadores del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford -Wladimir J. Alonso y Esteban Fernández-Juricic-, en la que defienden la implementación de redes regionales de acceso rápido, como el SciELO, para ampliar la comunicación de los investigadores de países en vías de desarrollo.

El argumento de los investigadores se apoya en la evaluación del desempeño de cinco periódicos y revistas brasileñas indexados, hace cinco años, en el Institute for Scientific Information (ISI), que, después de incorporados al SciELO, hace dos años, tuvieron un aumento del 132,7% en sus factores de impacto. Este indicador es medido por el número de artículos publicados en un año, dividido por el número de veces en que ellos fueron citados por otra revista.

Mayor visibilidad
El SciELO es un programa especial de la FAPESP desarrollado en alianza con el Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencia de la Salud (Bireme) y con apoyo del Consejo Nacional del Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). Fue estructurado en 1997, con la intención de aumentar la visibilidad y accesibilidad de publicaciones científicas brasileñas que, en su mayoría, no están indexadas en bases de datos internacionales. Solamente 22 revistas brasileñas están entre los cerca de 6 mil títulos indexados en el ISI, por ejemplo.

El reconocimiento de que existía un nicho de investigadores que no tenían la posibilidad de comunicarse internacionalmente fue reforzado por la publicación del artículo La Ciencia Perdida en el Tercer Mundo (Lost Science in the Third World), de W. Wayt Gibbs, publicado en la revista Scientific American 273, en 1995, en el cual Gibbs constata que investigaciones importantes no son incluidas en las bases de datos internacionales, por no tener referencias, terminaban siendo invisibles. “Fue entonces que surgió la idea de tornar esa producción más visible y, al mismo tiempo, crear una base de datos para publicaciones nacionales”, cuenta Rogério Meneghini, coordinador del Centro de Biología Molecular Estructural (CBME) del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón (LNLS), coordinador del SciELO en la FAPESP y uno de los que ideó el programa.

El SciELO tomó forma en un encuentro entre Meneghini, profesor del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo, y Abel Packer, director de Bireme, actualmente coordinador operativo del programa. Bireme ya realizaba el control institucional de la producción científica en el área de la salud, pero la institución tenía planes de plasmar una publicación electrónica para facilitar la localización e indexar los artículos científicos. El SciELO comenzó en escala piloto, con pocas revistas, pero, rápidamente, se convirtió en referencia obligatoria entre investigadores de diversas áreas.

El número de visitas mensuales, por ejemplo, saltó de menos de diez, en febrero de 1998, un aproximado de 10 mil, en 2001, número que sería sobrepasado en febrero de este año (vea el cuadro abajo). “Estamos llegando a un volumen crítico de resultados para evaluar el impacto de las publicaciones aquí en Brasil”, anticipa Meneghini. Él atribuye el éxito del SciELO, a las circunstancias favorables en que vive la ciencia brasileña y cita como ejemplo el aumento de los recursos destinados a la investigación y a la institucionalización de posgrados. “Para avanzar es preciso tener una buena ciencia.”

Selección criteriosa
Actualmente, el modelo de comunicación científica adoptado por el SciELO ya está implantado también en Chile y en Cuba, con el apoyo de Bireme y de agencias de fomento locales. En breve, también estará siendo implantado en Costa Rica, en España, en Portugal, en México y en Venezuela. En total, ya están disponibles,online y gratuitamente, 98 publicaciones científicas. “Al final de este año, esperamos llegar a 300”, prevé Packer.

En Brasil, el SciELO cuenta con 67 títulos seleccionados entre las cerca de mil publicaciones científicas brasileñas. “El programa alcanzará su madurez al final del año, cuando llegaremos a las cien publicaciones”, prevé Packer. “En ese momento, el programa pasará a ser utilizado por agencias de fomento para medir la comunicación, utilizando indicadores específicos por revista y por institución”, completa.

El criterio de selección de los títulos que integran el acervo del SciELO es rígido, ya que la gran mayoría de las revistas y los periódicos científicos publicados en Brasil no cumple los requisitos de calidad del contenido y de originalidad de las investigaciones, ni tampoco tienen la regularidad garantizada, comenta Packer. Los títulos candidatos a ingreso son evaluados por un comité consultivo y aprobados por pares. Los indicadores utilizados para su admisión se aplican también para la evaluación de su permanencia en la SciELO.

La metodología del programa
El modelo SciELO está formado por tres componentes. El primero es la metodología que permite la publicación electrónica de ediciones completas, la organización de datos bibliográficos y la producción de indicadores. Incluye además, criterios de evaluación de revistas, basado en patrones internacionales de comunicación científica. Los textos completos pueden tener enlaces de hipertexto con bases de datos nacionales e internacionales. El segundo componente del modelo es la aplicación de la metodología en la operatividad de sitios en la web de colecciones de revistas electrónicas, como aquellas que ya operan en Brasil, Chile y Cuba.

El tercero es el desarrollo de alianzas entre autores, editores, instituciones científico-técnicas y agencias de financiación, entre otros, con el objetivo de diseminar y actualizar a SciELO. “La carta de la Nature es la mayor evidencia en la literatura internacional de que SciELO está cumpliendo con sus objetivos”, concluye Packer.


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