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Odontología

Para no tenerle miedo al torno

Las fresas revestidas con diamante disminuyen el uso de anestesia en un 70% de los casos

Por fin un tratamiento dental sin dolor. Al menos eso es lo que prometen los investigadores de la empresa Clorovale Diamantes, de São José dos Campos (interior de São Paulo), que están lanzando al mercado durante este mes de agosto una nueva línea de fresas odontológicas con la punta recubierta de diamante sintético. La mayor novedad es una fresa que funciona por vibración de ondas de ultrasonido y casi no emite ruidos, al contrario que las fresas convencionales, que operan por rotación y hacen un “ruidito” tal que asusta a la gente. Pero la mejor noticia es que esa fresa reduce el dolor, eliminando el uso de anestesia en la mayoría de los tratamientos. La nueva herramienta, producto de seis años de investigación, está siendo vista por los dentistas como una revolución en la odontología.

“Los tratamientos con las fresas con punta de diamante para aparatos de ultrasonido son mínimamente invasivos y mucho más precisos. Por eso no causan desgastes ni traumas innecesarios a los dientes”, afirma el físico Vladimir Jesus Trava Airoldi, uno de los socios de Clorovale y uno de los pioneros en el estudio de diamantes artificiales en Brasil, en su carácter de investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugués).

“El aparato de ultrasonido hace que las fresas vibren, actuando únicamente sobre la carie y preservando así la parte sana del diente”, comenta. La fresa, explica el investigador, es adaptable a los aparatos de ultrasonido, utilizados en los tratamientos periodontales (tratamientos de problemas en la región de los dientes cercana a las encías), existentes en los consultorios odontológicos. Funciona en una frecuencia de vibración de 30 kilohertz (30 mil oscilaciones por segundo), con movimientos parecidos a los de un martillo neumático, pero mucho más suaves. Los odontólogos que ya han probado el producto concluyeron que en más del 70% de los casos el tratamiento es indoloro. Esto se debe a que esa fresa alcanza la cavidad dentaria por vibración, sin aplastar la dentina, la región en donde se encuentran los filamentos nerviosos que dotan de sensibilidad a los dientes.

La empresa también está poniendo en el mercado una fresa de rotación convencional con punta de diamante-CVD, un material obtenido mediante un proceso denominado Deposición Química en la Fase Vapor (Chemical Vapor Deposition). Es el mismo diamante del revestimiento de las fresas de los aparatos de ultrasonido. “Utilizamos la misma técnica para recubrir ambas brocas. Lo único que cambia es el modo mediante el cual la punta actúa sobre el diente, por rotación o por vibración”, explica Airoldi. Clorovale fue pionera en América Latina en el desarrollo de diamantes-CVD, y es la única empresa en el mundo que domina la tecnología de producción de puntas odontológicas con ese material.Las fresas de Clorovale ofrecen muchas ventajas con relación a las tradicionales, recubiertas por diamantes artificiales HPHT, sigla en inglés para High Presure, High Temperature (Alta Presión, Alta Temperatura).

Esa tecnología utiliza polvo de diamante y soldadura de níquel sobre una varilla de acero. Entretanto, el diamante-CVD crece en la propia varilla, recubriéndola en el espesor deseado. “Las fresas con diamante-CVD sufren un desgaste mínimo ocasionado por el uso y tienen una vida útil superior a la de las fresas tradicionales”, afirma Airoldi. Asimismo, su fabricación no utiliza metales u otros residuos perjudiciales para el medio ambiente o para el paciente, pues las materias primas -hidrógeno, principalmente- son biocompatibles.

Sin traumas
Antes de salir al mercado, las fresas fueron probadas por alrededor de 500 odontólogos. Y los resultados fueron animadores. “Las fresas para el aparato de ultrasonido constituyen la mejor y más barata innovación de los últimos años vinculada a los tratamientos dentales”, dice el profesor Luis Augusto Conrado, de la Facultad de Odontología de la Universidad del Vale do Paraíba. “Le facilitarán la vida a los dentistas y aliviarán el trauma de los pacientes.”

Las ventas anuales de fresas odontológicas superan los 1.100 millones de reales en el mundo. Solamente en Brasil, ese mercado mueve 70 millones de reales por año. La estimativa de la empresa indica que, dentro de tres años, cerca de 40 mil odontólogos (un 25% del total) estarán utilizando las nuevas fresas. El mercado internacional también será explotado, ya que no existen fresas similares en el exterior. Las ventas a otros países empezarían en seis meses. La meta es llegar en cinco años al 15% de los 300 mil profesionales de la odontología de América Latina, y al 3% de los 2,5 millones de dentistas del resto del mundo, que representan casi 100 mil personas.

Las puntas de fresa de Clorovale cuestan entre 30 reales (por rotación) y 80 reales (ultrasonido); son mucho más caras que las de diamante convencional (3 reales). Pero, según los socios de Clorovale, la relación costo-benefício compensa, ya que éstas son por lo menos 30 veces más durables. Las nuevas puntas se venderán en estuches con cuatro unidades, una de punta cónica, una troncocónica, una cilíndrica y una esférica. Ésos son los cuatro modelos más utilizados por los dentistas.

Ambas fresas ya han sido patentadas en Brasil, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa. Los royalties serán divididos entre Clorovale, el Inpe y la FAPESP, que participó del proyecto de la fresa para aparatos de ultrasonido a través del financiamiento en el marco del Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE). En este caso, cada uno de los socios se queda con la tercera parte de los royalties, que corresponden a un 4% de la facturación neta de la empresa. En el caso de las fresas convencionales por rotación, el Inpe tiene derecho a las dos terceras partes de los royalties, y Clorovale, a la tercera parte restante.

El diamante-CVD puede obtenerse en cualquier tamaño y forma, con un grado de pureza muy superior al de los primeros diamantes artificiales. Tiene las mismas características que el diamante natural, el material más duro hallado en la naturaleza. Otras ventajas del diamante-CVD son su bajo coeficiente de rozamiento, su alta conductividad térmica, su resistencia a las radiaciones cósmicas, nucleares y ultravioletas y su excelente integración ósea, lo que redunda en un vasto campo de aplicación.

En el área espacial, puede utilizarse en disipadores de calor y en la protección de células solares y superficies sujetas al bombardeo de partículas cósmicas. En microelectrónica, se lo emplea en la fabricación de dispositivos más rápidos y con un perfil térmico más eficiente. En el mercado óptico, su uso está asociado a los componentes para láseres de alta potencia. Por ahora, Clorovale ha desarrollado investigaciones con miras al uso del diamante-CVD en herramientas de mecanizado y tubos de diamante para máquinas de corte. También está estudiando la fabricación de electrodos de diamante-CVD para el área de electroquímica y para células de combustible (generadores de energía eléctrica).

Una amplia ventaja
La fabricación de diamantes sintéticos por parte de Clorovale solamente fue posible gracias al estrecho vínculo entre la empresa y algunos centros de investigación. Tres de los directores de Clorovale, los físicos Vladimir Airoldi, Evaldo Corat y Édson del Bosco también trabajan en el Inpe. La firma tiene otros cuatro socios: el profesor João Roberto Moro, de la Universidad São Francisco (USF), de Itatiba (São Paulo); la ingeniera química Kiyoe Umeda, de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN); el químico Luiz Gilberto Barreta, del Centro Tecnológico de la Aeronáutica (CTA); y el técnico en electromecánica Marcos Gama Lobo. Juntos, ellos mostraron que es posible transformar conocimientos generados en centros de alta tecnología en productos con importantes aplicaciones en el mercado.

El proyecto
Desarrollo de Dispositivos en Diamante-CVD para Aplicaciones de Corto Plazo (nº 97/07227-6); Modalidad Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinadora Kiyoe Umeda – Clorovale; Inversión R$ 135.333,50 y US$ 76.485,00

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