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genómica

Ahora es el turno de la vaca

En el marco de un proyecto innovador, harán el secuenciamiento genético bovino y el análisis funcional del genoma simultáneamente

La empresa Central Bela Vista Genética Bovina y la FAPESP financiarán el proyecto Genoma Funcional Bovino, la primera iniciativa brasileña en el área. Dicho proyecto, desarrollado en el marco del Programa de Asociación para la Innovación Tecnológica (PITE, sigla en portugués), constituye un avance con relación a los demás, ya que realizará simultáneamente el secuenciamiento genético y su análisis funcional tendiente a su aplicación. El proyecto se focaliza en los animales de la raza nelore, la más importante de la ganadería brasileña, y tiene por objeto identificar genes bovinos con potencial para su utilización en el desarrollo de productos y tecnologías que puedan ayudar a superar las limitaciones relacionadas con el crecimiento, la calidad de la carne, la sanidad y la eficiencia reproductiva, que impiden la mayor competitividad de la ganadería nacional.

El Genoma Funcional Bovino está presupuestado en 1 millón de dólares, cifra costeada entre la FAPESP y su socio privado. Será desarrollado por los investigadores del Programa Genomas Agronómicos y Ambientales (AEG), de la FAPESP, responsables de 20 laboratorios de la Red Onsa, un instituto virtual de genómica creado en 1997 para desarrollar el primer proyecto brasileño en el área: el de la bacteria Xylella fastidiosa .

En la fase de secuenciamiento genético propiamente dicho, se utilizarán tejidos bovinos de la hipófisis y del hipotálamo, de los sistemas reproductivos, inmunológico y digestivo y de tejidos musculares adiposos, para la producción de aproximadamente 100 mil secuencias expresadas (ESTs). Durante ese período, que tendrá una duración de entre seis y siete meses, se formará una biblioteca de clones de los genes que serán analizados por el equipo de investigadores.

La realización concomitante de proyectos de datamining y expresión génica, tendiente a la identificación y anotación de genes involucrados en una determinada función o relacionados con características de interés económico, deberá acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías, además de suministrar bases sólidas para la solicitud de patentes. El plazo previsto para la conclusión del proyecto es de 18 meses.”Este proyecto nace como una oportunidad para investigadores de diversas áreas del conocimiento”, afirma José Fernando Perez, director científico de la FAPESP.

Las bibliotecas de genes estarán disponibles para los investigadores que presenten proyectos de investigación de interés científico o tecnológico. “En el caso de los proyectos tecnológicos, las propuestas serán contempladas en el ámbito del PITE. Los demás serán analizados en el marco de las líneas regulares de fomento”, adelanta Perez.

Falta de información
“Poco se sabe acerca del genoma bovino de razas de cebú”, dice Luiz Lehmann Coutinho, del Departamento de Zootecnia de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de São Paulo (USP), coordinador del proyecto. Son raras las informaciones disponibles en el Gen Bank, el banco internacional que pone gratuitamente a disposición esos datos para investigadores de todo el mundo. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI) iniciará, probablemente en septiembre, el secuenciamiento del genoma bovino. El proyecto está presupuestado en 50 millones de dólares, la mitad de tal cifra solventada por el citado instituto y el resto obtenido de otras fuentes.

O gobernador de Texas, Rick Pery, reconociendo que el proyecto redundará en beneficios para la salud humana y para la industria de la biotecnología, sin contar las enormes mejoras para la industria de la carne y sus derivados, ha anunciado que contribuirá con 10 millones de dólares en los próximos tres años. Y también ayudará a conseguir los 15 millones que faltan para el inicio del proyecto. “El secuenciamiento completo del genoma bovino es un esfuerzo académico tendiente a generar importantes informaciones de dominio público. No es un proyecto de innovación tecnológica, pero con seguridad generará informaciones valiosas, que complementarán nuestro proyecto”, dice Coutinho.

En Brasil, una de las pocas iniciativas en tal sentido fue el proyecto de doctorado de Adilson Motta, investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que secuenció genes de glándula mamaria de ganado lechero. “Fue un esfuerzo puntual”, reconoce Coutinho. El año pasado, un consorcio que reunió a Embrapa, la Universidad Estadual Paulista (Unesp) y la Esalq intentó obtener recursos del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) para el secuenciamiento del genoma bovino. “Pero el proyecto no fue aprobado”, recuerda Coutinho.

Se sabe que el genoma de la vaca tiene un tamaño similar al humano y al de otros mamíferos, con alrededor de 3 millones de pares de bases, de acuerdo con el NHGRI. Su análisis funcional tiene un enorme potencial para aumentar la producción y la seguridad de alimentos tales como la carne y la leche, y podrá también ayudar a los investigadores a aprender más sobre el genoma humano. “Comparando el genoma humano con el de diferentes organismos, podemos entender mejor la estructura y la función de los genes humanos y desarrollar nuevas estrategias en la lucha contra las enfermedades humanas”, explica Francis S. Collins, director del NHGRI.

Mayor productividad
Central Bela Vista Genética Bovina invierte desde hace más de una década en investigaciones de mejoramiento genético y calidad de la carne, siempre en asociación con las universidades. “Para un país como Brasil, que tiene uno de los mayores rebaños bovinos del mundo, la investigación científica y la tecnología aplicada son sumamente importantes”, dice Jovelino Mineiro, presidente de Central Bela Vista. “El análisis funcional del genoma bovino contribuirá para superar las limitaciones relacionadas con el crecimiento, la calidad de la carne, la sanidad y la eficiencia reproductiva del rebaño brasileño”, completa.

La genómica, de acuerdo con la evaluación de José Fernando Perez, abre nuevas perspectivas para la alianza entre la iniciativa privada y el ambiente académico. En ese sentido, algunos proyectos implementados por la FAPESP dejan a las claras las buenas perspectivas de negocios en el área de genómica. El FORESTS, por ejemplo, está realizando el secuenciamiento y el análisis funcional de los genes del eucalipto, en asociación con las empresas Duratex, Ripasa, Suzano y Votorantim Celulose e Papel, con el objetivo de buscar mecanismos para aumentar la productividad del sector. “La genómica también contribuye en la formación de industrias de biotecnología”, dice, mencionando el ejemplo de Alellyx, Scyla y CanaVialis, empresas gestadas en los laboratorios de investigación de las universidades e institutos de investigaciones paulistas.

La ganadería representa el 8,39% del Producto Bruto Interno (PBI). Brasil es el segundo productor mundial de bovinos, con un stock de 166,9 millones de cabezas, una producción anual de 7,2 millones de toneladas y exportaciones del orden de los 1.050 millones de dólares . El rebaño está constituido mayoritariamente por animales de la raza nelore y sus cruzamientos con razas europeas (Bos taurus ). Los índices productivos y reproductivos son muy bajos, lo que compromete la competitividad de la producción nacional en el mercado globalizado. El sector ha invertido masivamente en programas de mejoramiento genético y adquisición de germoplasma importado (animales y semen) para programas de cruzamiento. También se apuesta al desarrollo de vacunas y medicamentos promotores del crecimiento, en un intento por minimizar las consecuencias de la baja eficiencia de la producción. La genómica surge como una oportunidad de generación de nuevas informaciones, que permitirán el desarrollo de nuevas tecnologías aplicables a la producción de bovinos, con grandes perspectivas comerciales.

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