Imprimir

Carta de la editora | 183

Una nueva aplicación para las células madre

Las células madre constituyen quizá la entidad biológica que mayores sueños, esperanzas, frustraciones y decepciones ha propagado durante la última década entre científicos, médicos y gente con complicaciones de salud y sus familiares. Pero ahora, al menos en lo relacionado con el mal de Parkinson, un grupo de científicos de São Paulo parece haber hallado una pista importante para explicar parcialmente el fracaso de la terapia basada en el transplante de células madre e incluso el de las terapias celulares más antiguas, que se valían del trasplante de material extraído de la glándula adrenal o del cerebro de fetos abortados.

Este hallazgo y el contexto en que actualmente se desarrollan las investigaciones de las terapias contra el Parkinson, una enfermedad cuya influencia en la salud de la población crece de manera proporcional al envejecimiento de la misma, son detallados minuciosamente por el editor especial Marcos Pivetta, a partir de la página 16. Pivetta pone en evidencia que, de confirmarse lo que el grupo paulista plantea en el estudio publicado el 19 de abril, en la edición online de la revista Stem Cell Reviews and Reports, los fibroblastos serían uno de los villanos, entre otros todavía no identificados en esta historia. Se trata de un tipo de célula epitelial muy similar a algunas células madre, aunque con propiedades totalmente distintas a las de estas últimas. Al implantárselos junto con las células madre mesenquimales (extraídas del cordón umbilical de los recién nacidos) en ratones comunes con Parkinson, los fibroblastos anularon los buenos resultados que se habían logrado mediante el implante puro de células madre durante el experimento e incluso agravaron los síntomas de la enfermedad en los ratones de laboratorio. ¿Qué se deduce a partir de allí? “Es posible que muchos malos resultados registrados en trabajos científicos con terapias celulares se deban a este tipo de contaminación”, según las palabras de la genetista Mayana Zatz. En otros términos, los fibroblastos confundidos con células madre y mezclados con ellas en los implantes, pueden ocasionarles nuevos problemas a los enfermos sometidos a trasplantes sin demasiados controles en algunos lugares del mundo, y debe alertárselos en ese sentido. Es más: la contaminación también puede estar enturbiando conclusiones veraces acerca de los posibles efectos positivos de las terapias celulares. El lado bueno de esta historia es que nuevamente se abre una posibilidad para las experiencias con células madre mesenquimales, puras y controladas, en el tratamiento del Parkinson.

El segundo texto que deseo comentar de esta edición es la excelente entrevista ping-pong concedida por la historiadora Laura de Mello e Souza al editor de humanidades, Carlos Haag. La lectura de sus dichos, a partir de la página 10, implicar tomar contacto con su apasionado modo de hacer historia al bucear en archivos estudiados poco o nada para emprender cada uno de sus viajes “al país extranjero que es el pasado”. Por cierto, ella expresa su convencimiento de que esa frase de Hartley (el escritor británico Leslie Poles Hartley) en The Go-between, es la gran definición de lo que llamamos historia.

La entrevista también permite que tomemos contacto con la crítica contundente de Laura al exceso de ensayismo, de estudios monográficos, de recortes en la producción historiográfica brasileña, en detrimento de los abordajes más generales de nuestra historia. Destáquese que la historiadora considera que esa producción es buena, pero, dado que salteamos etapas, pues nos ocupamos de la microhistoria sin abordar seriamente el historismo, ella ve una laguna en la producción que la obliga a recomendar, cuando alguien le pide una sugerencia sobre una historia general de Brasil, la Historia geral da civilização brasileira, de Sérgio Buarque de Holanda. Es un trabajo de los años 1960, pero es el más reciente en su género. “Considero deseable que se supere esa fase, que resulte posible la realización de estudios monográficos, pero también las explicaciones generales también”, expresa en determinado momento. Atenta al momento, Laura de Mello e Souza sostiene que existe un público en Brasil sediento de libros de historia, al que atienden profesionales que realizan un trabajo correcto, pero que no innovan, mientras que existen historiadores renovadores que no llegan al público masivo. Ella cree que ése es el próximo paso que deben dar aquéllos están haciendo investigación original: escribir para el gran público.

Republicar