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Memoria

Una sola tierra

Hace 85 años, el alemán Reinhard Maack descubría en Brasil evidencias sobre el origen de los continentes

Archivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard MaackMaack lee un mapa durante la expedición en el río Ivaí, en 1934, mientras el material se secaArchivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard Maack

La teoría según la cual todos los continentes estuvieron unidos conformando una extensión única de tierra hace alrededor de 250 millones de años fue propuesta y científicamente fundamentada por el geólogo y meteorólogo alemán Alfred Lotear Wegener, en 1912. En el libro A origem dos continentes e oceanos, publicado en 1915, reunió evidencias morfológicas (el encaje de América del Sur con África), paleoclimáticas (vestigios de glaciares en tierras tropicales) y paleontológicas (fósiles de plantas tropicales en el Ártico) para componer su hipótesis. La teoría fue debatida durante las décadas siguientes y rechazada por la mayoría de los científicos porque faltaba una buena explicación para el movimiento de los continentes. Algunos años más tarde, en Brasil, otro alemán, Reinhard Maack (1892-1969), halló evidencias geológicas en el oeste de Minas Gerais que apuntalaban la labor realizada por Wegener.

Archivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard MaackMaack con la insignia del gobierno alemán (1969)Archivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard Maack

Maack había residido 11 años en la colonia alemana de África del Sudoeste (actualmente Namibia) trabajando como técnico en geodesia. Durante sus primeros años en Brasil realizó investigaciones en la sabana de Minas Gerais y se topó con formaciones geológicas similares a las de Namibia. El mismo año en que hizo ese descubrimiento, en 1926, lo describió en el artículo Un viaje de exploración desde la meseta de Minas Gerais hasta el Paranaíba, publicado en la Revista de la Sociedad de Geografía en Berlín. Constituyó el primer trabajo de investigación de Maack en Brasil y contenía varios errores, aunque sus observaciones fueron comprobadas años más tarde, comenta el agrónomo Alessandro Casagrande, de la Universidad Federal de Paraná (UFPR), coordinador de la Red Brasileña de Historia Ambiental RBHA, y autor de un capítulo sobre el alemán en el libro Histórias de uma ciência regional, organizado por Fabiano Ardigó (editorial Contexto, 2011).

Maack viajó hacia Namibia en 1911. Allí realizó servicios topográficos para el gobierno y hacendados de la colonia, y, simultáneamente, efectuaba expediciones memorables, tales como la de 1917, que determinó la altura de la montaña más alta del país, llamada Brandberg, con 2.585 metros. En la misma región, descubrió una gruta con pinturas rupestres que reprodujo dibujándolas, y que posteriormente se convirtieron en importantes objetos de estudio de historiadores de la prehistoria. El fresco rupestre conocido con el nombre de Dama blanca, por ejemplo, adquirió gran notoriedad.

En 1923, vino a Brasil contratado por la Compañía de Minería y Colonización Paranaense. Se radicó en la ciudad de Curitiba, pero siguió realizando expediciones por el mundo debido a su interés por la historia geológica de la Tierra. Regresó a Alemania algunas veces para estudiar en 1949, a los 57 años, recibió el título de Rer. Nat. (doctor Rerum naturalium), por su trabajo sobre la glaciación gondwánica del Carbonífero Superior presentado en la Universidad de Bonn.

Archivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard MaackEl explorador en el río Tibagi, en 1930: pasión por la aventuraArchivo de Alessandro Casagrande / Fotos de Reinhard Maack

En Paraná, Maack tuvo una actuación destacada. Exploró ríos tales como el Tibagi y el Ivaí, determinó la altura del Pico de Paraná bautizado y escalado por él-, publicó el mapa geológico y fitogeográfico del estado y fue crítico de primera hora de la destrucción de los bosques. También sufrió reveses: por ser alemán, fue encarcelado en el presidio de Ilha Grande, en Río de Janeiro, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1946 se convirtió en profesor en la Universidad de Paraná, la actual UFPR. Su obra más conocida es A geografia física do estado do Paraná.

Maack defendía la teoría de Wegener y viajó mucho para comprobarla, expresa João José Bigarella, profesor catedrático de la UFPR, quien trabajó con el alemán. Los norteamericanos siempre dudaron de ella, pero cambiaron de posición hacia el final de la década de 1950 con los nuevos descubrimientos que surgieron. La idea central de Wegener de que todos los continentes estuvieron unidos en un tiempo remoto sólo sería ampliamente aceptada a partir de los años 1960.

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