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Memoria

Un proyecto inteligente

La Facultad de Medicina de la USP cumple 100 años

MUSEU HISTÓRICO DA FMUSPEdificio de la facultad en su fase final de construcción, en 1931. En el sector inferior de la foto, se observan los sepulcros del Cementerio de Araçá (São Paulo)MUSEU HISTÓRICO DA FMUSP

Al proyectar una escuela de formación de médicos para el estado de São Paulo, en 1912, el grupo que se congregaba en torno de Arnaldo Vieira de Carvalho pensaba en hacer algo distinto. El objetivo era contar con un currículo moderno, diferente al de las tres primeras facultades de medicina del país, la de Salvador, la de Río de Janeiro y la de Porto Alegre. Se ideó un curso preliminar de un año y una carrera general de cinco años, con 28 asignaturas. Nombrado director de la nueva escuela, Vieira de Carvalho orientó la enseñanza para que contase con base científica y experimental, con énfasis en la investigación y los estudios en laboratorio. En las otras facultades, el modelo consistía en clases teóricas enfocadas en lo clínico. Cien años después, el proyecto se revela acertado, por ha convertido a la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP) en fuente continua no sólo de buenos médicos, sino también de investigaciones científicas en el campo médico y de la salud.

El comienzo fue difícil. Un año antes de la fundación de la en ese entonces Facultad de Medicina y Cirugía de São Paulo, surgía la Universidad Libre de São Paulo, de índole privada y que nada tiene que ver con la USP, creada en 1934. La institución nació al amparo de la ley Rivadávia Correia, de abril de 1911, que permitía la organización de la educación privada en Brasil. Esta universidad privada, dirigida por Eduardo Guimarães, comenzó con cinco carreras, una de ellas, de medicina. Pero no duró demasiado, ya que en diciembre de 1912, Vieira de Carvalho obtuvo la aprobación del gobierno paulista para instituir la facultad oficial. Esta medida, sumada a otras – como lo fue la oposición de la elite médica local, que consideraba a esa iniciativa privada de mala calidad –, condujo al emprendimiento al fracaso en 1917.

El proyecto de la facultad oficial tropezó con dificultades para obtener fondos regularmente por parte del gobierno. Durante los primeros años funcionaba en dependencias de la Escuela Politécnica, de la Escuela de Comercio Álvares Penteado y en un edificio alquilado en la calle Brigadeiro Tobias. Las clases comenzaron en 1913 con tan sólo tres profesores: Carvalho, Celestino Bourroul y Edmundo Xavier. Poco después se sumaron Guilherme Bastos Miward, los franceses Emille Brumpt y Lambert Mayer, y los italianos Alfonso Bovero, Alexandre Donatti y Antonio Carini, entre muchos otros.

MUSEU HISTÓRICO DA FMUSPUna clase práctica impartida por el profesor Carmo Lordy, parado y cruzado de brazos, en el edificio de la calle Brigadeiro Tobias. Fotografía tomada entre 1914 y 1920MUSEU HISTÓRICO DA FMUSP

“En 1916 llegó el apoyo de la Fundación Rockefeller, que demoró en hacerse efectivo debido a razones políticas”, comenta el historiador André Mota, coordinador del Museo Histórico de la FMUSP. “La contrapartida exigida por los estadounidenses era la construcción de un hospital de enseñanza, que hasta entonces funcionaba en la Santa Casa”. Vieira de Carvalho falleció en 1920, a los 53 años, y el acuerdo con la Fundación Rockefeller recién se implementó en 1926. En 1931 se inauguró el actual edificio de la facultad, costeado por la fundación, y tres años más tarde surgió la USP. En 1944 se inauguró el Hospital de Clínicas. Junto con él, comenzaron a estructurarse los institutos especializados. Actualmente existen ocho de su tipo.

El reconocimiento internacional a la excelencia de la facultad se plasmó en 1951, cuando la Sociedad Americana de Medicina la ubicó entre las 15 mejores del mundo. “Hoy día, el ranking de la Universidad de Shanghái, uno de los varios existentes, la ubicó en el 76º lugar; siendo la única carrera brasileña entre los Top 100″, dice José Otávio Costa Auler Júnior, vicedirector en ejercicio de la facultad. “Queremos situarnos entre las primeras 50”. En estos 100 años, el cuerpo docente fue responsable por avances científicos pioneros, tales como el primer trasplante de riñón en América Latina (1965), el primero de hígado en Sudamérica (1968) y el segundo de corazón a nivel mundial (1968), entre varios otros. En 1975 se crearon 62 Laboratorios de Investigación Médica (LIM) en los cuales actualmente se produce el 4% de la investigación nacional (el 14% en el área médica de todo el país).

Costa Auler revela tres objetivos a futuro. “El primero consiste en promover una mayor integración entre los grupos de investigación e investigadores del exterior, de modo tal que aumente el impacto de la ciencia producida”, sostiene. El segundo es estructurar nuevos modelos educativos para dotar de mayor eficiencia a los carreras, propendiendo a la excelencia en la enseñanza. Y, por último, desarrollar estrategias enfocadas en algunos de los problemas de salud pública de las grandes ciudades, tales como son la contaminación, el alcohol y las drogas.

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