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Especies invasoras

Indeseables, aunque no siempre

Caldeado debate sobre la definición y el control de plantas y animales exóticos en São Paulo

Eduardo CesarLírio-do-brejo: se reproduce más rápidamente que las especies nativasEduardo Cesar

Un antiguo problema, el de las especies de animales y plantas exóticas invasoras, comienza a ser combatido. Luego de casi dos años de debates entre expertos de organismos gubernamentales, instituciones de investigación, organizaciones no gubernamentales y empresas, el Consejo Estadual de Medio Ambiente (Consema) del estado de São Paulo publicó el 9 de noviembre la lista con las 14 especies de animales potencialmente invasoras, tales como el jabalí, la liebre europea y el caracol africano. El mismo día, el consejo autorizó la conformación de un grupo de trabajo con representantes del gobierno y de la sociedad civil para definir las formas de control de la población de esos animales y proponer una lista de especies de plantas exóticas invasoras (por definición, una especie exótica invasora se encuentra fuera de su área de distribución geográfica natural, no cuenta con predadores y prolifera con relativa facilidad a punto tal de perjudicar la supervivencia de las especies nativas). Probablemente, no resultará fácil eliminar a los animales indeseables ni aprobar una relación viable de plantas con idéntica condición.

Una de las barreras para la eliminación de los animales de la lista está dada porque la Constitución paulista prohíbe la caza. Ese hecho sitúa a los abogados y promotores públicos ante el desafío de cumplir la ley sin soslayar otras leyes. Dos jabacerdos –resultantes del cruzamiento entre jabalíes y cerdos domésticos– capturados por orden judicial, están siendo criados en un centro de recuperación de animales silvestres de la Universidad de Vale do Paraíba (Univap), en São José dos Campos. El plan de José Evaristo Merigo, administrador del criadero, era faenar a los animales en un matadero municipal autorizado y distribuir su carne entre comunidades humildes, siguiendo la orientación del Ibama [Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables], pero la fiscalía no lo autorizó, ya que los animales están sub judice [pendientes de resolución judicial]. “No puedo dejar que los bichos escapen”, se aflige Merigo.

En un estudio de 2007 en la revista Natureza & Conservação, André Deberdt y Scherezino Scherer, ambos del Ibama, registraron animales sueltos en nueve estados (Río Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, São Paulo, Minas Gerais, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Goiás y Bahía), destruyendo plantaciones y fuentes de agua y cruzándose con el cerdo doméstico. Los investigadores observaron que los animales se alimentaban con piñones (Araucaria angustifolia), incluso de semillas enterradas, en Rio Grande do Sul, afectando la regeneración de las araucarias. La caza, autorizada en algunos estados, no fue suficiente para acabar con los chanchos.

El grupo de trabajo también deberá buscar y plantear formas adecuadas de control de especies invasoras a veces poco visibles, tales como los invertebrados, que están ganando espacio. Éste es el caso de dos especies de coral ahora identificadas como invasoras, que hace 30 años se circunscribían a algunos tramos del litoral de Río de Janeiro. Según un estudio de enero de 2011 en la revista Coral Reefs, éstos formaron colonias a lo largo de 130 kilómetros de la costa, en dirección a São Paulo.

Eduardo CesarMico estrella, invasor tan sólo si se encuentra fuera del cerrado, y un jabacerdoEduardo Cesar

Las plantas constituyen otro problema, porque algunas identificadas como invasoras revisten importancia económica, como por ejemplo el pasto braquiaria (Urochloa decumbens), bastante utilizado en Brasil como pastura para el ganado. “Nadie sería tan insensato hasta el punto de proponer la eliminación de la braquiaria”, dice Cristina Azevedo, directora del departamento de protección de la biodiversidad de la Secretaría de Medio Ambiente (SMA) del estado de São Paulo.

Otra misión del grupo de trabajo será presentar especies autóctonas que puedan sustituir a las plantas exóticas invasoras tales como el lírio-do-brejo o caña de ámbar, una planta originaria de Asia que crece en agrupamientos sobre arroyos y zonas húmedas y cuenta con un equipo de defensores, en función de que, debido a su intenso perfume, es bastante utilizada en los velorios. Cristina se enteró de ello luego de una charla con representantes de funerarias que la convocaron para solicitar que se retire esa planta de la lista que la SMA se encontraba preparando.

“A los investigadores nos cabe presentar alternativas, ya que contamos con muchas especies autóctonas”, afirma Dalva matos, investigadora de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar). Ella controla el armado y desarmado de las listas desde el primer debate realizado en la capital paulista el 22 de mayo de 2009, luego de que la Organización de las Naciones Unidas reconociera a las especies invasoras como un problema mundial. Se estima que 480 mil especies exóticas que se difundieron mundialmente pueden ocasionar perjuicios anuales por valor de 1,4 billones de dólares, el equivalente a un 5% de la economía global.

Cáncer de la tierra
Transportadas en los intestinos de aves y mamíferos y en los equipajes de los colonizadores, las especies invasoras ahora inquietan. Ávidas de luz, agua y nutrientes, ocupan sin control espacios libres u ocupados por comunidades de especies nativas. Como un cáncer de la tierra, escaparon de control, si es que algún día fueron controladas. ¿Se podrá, ahora? Los expertos creen que si, aunque países más ricos y organizados, tales como Estados Unidos e Inglaterra, todavía luchan arduamente por librarse de esas plagas. A veces, la única salida para erradicar especies perjudiciales para el ambiente contemplada en Estados Unidos, consiste en matar a todos los organismos de un lago o río tomado por especies invasoras de peces y después repoblar el sitio solamente con especies nativas.

El gobierno del Reino Unido, un archipiélago del tamaño del estado de São Paulo, comenzó en 1961 una campaña nacional para eliminar al coipo o coipú, un roedor nativo de Sudamérica y que ahora se encuentra en la lista de São Paulo. La eliminación de los animales, –el último ejemplar, se cree, fue sacrificado en 1989– y la recuperación ambiental, costaron 3 mil millones de libras esterlinas (unos 8 mil millones de dólares), aunque recientemente los ingleses observaron que los caracoles, otra especie exótica, se encuentra fuera de control, destruyendo sus preciosos jardines.

Eduardo CesarProcurado: um javaporcoEduardo Cesar

En Brasil, este problema comenzó a delinearse hace pocos años. En 2006, un grupo del Ministerio de Medio Ambiente (MMA) reconoció la existencia de 543 organismos exóticos invasores con potencial para alterar el ambiente terrestre, marino, agropecuario o la salud humana en el país. Existen varios cómputos. En un estudio realizado en julio de 2011 en la Revista Brasileira de Botânica, Rafael Zenni y Sílvia Ziller, del Instituto Hórus, presentaron 117 especies tan sólo de plantas, reconocidas como invasoras, ya establecidas o con potencial para invadir el país.

Semillas escondidas
Varios estados, tales como Paraná, Santa Catarina, Espírito Santo, Minas Gerais y Pernambuco, han aprobado sus listas de especies malditas y ponen en práctica proyectos piloto para su erradicación. El problema reside en que las semillas de gramíneas tales como el capim anoni (Eragrostis plana), una maleza que cubre 2 millones de hectáreas de pasturas degradadas en Rio Grande do Sul, pueden permanecer en el suelo durante 24 años.

“Debemos monitorear el banco de semillas del suelo, no solamente la vegetación”, alerta Dalva. Ella y su equipo de São Carlos verificaron que, en el cerrado, un helecho nativo, el Pteridium arachnoideum, desprende largas raíces, los rizomas, que liberan compuestos capaces de inhibir el crecimiento de otras plantas. Una solución consistiría en roturar la tierra y retirar el máximo posible de rizomas, ya que la aplicación de cal en el suelo puede no resultar totalmente eficiente.

032-035_invasores_192La lista paulistas con seres indeseables era inmensa, pero fue reduciéndose a la medida que avanzaban los debates entre los representantes del gobierno, empresas y ONGs que formaron el Consema. Entre las 42 especies de animales, incluyendo la iguana, el gorrión, la cabra doméstica y la lagartija, solamente quedaron las 14 sobre las cuales no cabía duda de que eran exóticas, invasoras y decididamente perjudiciales para la supervivencia de otras especies o para la agricultura.

La lista inicial, que será reevaluada por el grupo de trabajo, contenía 22 especies de plantas  consideradas invasoras. En ella se encontraban entre otras: la palmera asaí, el aguacate o palta, el mango, la guayabera, el ricino, el eucalipto, el pino, el árbol de jack, y la chayotera. Empero, ninguna fue votada por los representantes de los organismos gubernamentales y la sociedad civil que forman el Consema.

Tal como los dueños de las florerías habían hecho  en el caso del lirio-do-brejo, los agrónomos salieron en defensa de la palma asaí, traída hacia la región sudeste para producir el palmito como alternativa a una palmera nativa amenazada de extinción, la juçara. El açaí es originario de la Amazonia y está clasificado como una especie exótica invasora en el bosque atlántico porque crece con mayor rapidez, produce más frutos y atrae mayor cantidad de polinizadores que la juçara.

No hay lugar para conceptos inflexibles. Como resultado de los próximos debates, tal vez las especies sean consideradas con potencial de invasión de acuerdo con el ámbito en que estuvieran: el árbol de jack, por ejemplo, puede ser perjudicial para otras especies cuando se expande por el bosque atlántico, aunque raramente es dañino en otros ámbitos naturales. O quizá sean mal vistas tan sólo cuando se difunden en donde no son bienvenidas. Éste es el caso de los pinos (Pinus elliottii) que ocuparon zonas del cerrado, en el interior paulista, transformándolas en densos bosques de pinos, con visible pérdida de biodiversidad.

Otro problema que comenzó a debatirse es el de las especies nativas que no son invasoras, pero que, según la evaluación del grupo de São Carlos, deberían ser controladas. Es el caso de la tacuara o bambú brasileño (Guadua tagoara), nativo del bosque atlántico, aunque potencialmente invasor. Este bambú crece sobre los árboles, y, luego de florecer, muere, quebrando ramas. En opinión de Dalva, las semillas que brotan en las zonas cercanas pueden atraer muchos ratones, que se alimentan con los brotes de bambú y luego se multiplican por las plantaciones o casas cercanas.

Artículos científicos
DEBERDT, A.J. e SCHERER, S.B. El jabalí mestizo: incidencia y manejo de la especie en Brasil. Natureza & Conservação. v. 5, n. 2, p. 31-44. oct. 2007.
ZENNI, R.D. e ZILLER, S.R. An overview of invasive plants in Brazil. Revista Brasileira de Botânica. v. 34, n. 3, p. 431-46. jul-sept. 2011.

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