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BIOTA

La amenaza que viene de la meseta

La ocupación y el uso desordenado del suelo, sumados a la instalación de centrales hidroeléctricas, complican el flujo migratorio de las especies en el pantanal

Un anfiteatro natural: llanuras inundables, rodeadas por una región de altiplanicie

José Sabino/ Naturaleza en focoUn anfiteatro natural: llanuras inundables, rodeadas por una región de altiplanicieJosé Sabino/ Naturaleza en foco

“Imaginen un enorme anfiteatro en el corazón de América del Sur”, dijo el biólogo José Sabino en referencia al mosaico geográfico que da forma a las planicies del pantanal, en la región centro-oeste de Brasil. Con sus 140 mil kilómetros cuadrados (km2) y una dinámica que alterna ciclos anuales de sequía e inundación que influyen sobre las interacciones ecológicas y los patrones de biodiversidad, el pantanal es la mayor planicie inundable del mundo. Está circundado por sierras que pueden alcanzar 1.400 metros de altura, “las cuales dan vida al paisaje, pero también se relacionan con las principales amenazas a la diversidad biológica en la región”, afirmó el biólogo. Sabino es investigador de la Universidad Anhanguera-Uniderp y fue uno de los invitados al Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educación, llevado a cabo en São Paulo el 18 de abril. Además de él, participaron el veterinario Walfrido Tomas, del Laboratorio de Vida Silvestre de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa-Pantanal), y el agrónomo Arnildo Pott, de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS).

La ocupación y el uso descontrolado de la tierra por medio de la agricultura y de la ganadería en las regiones adyacentes a las planicies, generalmente promovidos por políticas públicas, se erigen hoy como una de las principales amenazas a la preservación de la biodiversidad local, subrayan los investigadores. “La utilización no sostenible de la tierra en las mesetas ha provocado la erosión del suelo y, como consecuencia directa de ello, la agradación de los ríos, por acumulación de sedimentos”, dijo Sabino. Según él, el caso paradigmático se produjo en la cuenca del río Taquari. “A partir de la década de 1970, la intensificación de la ganadería sin la debida preservación de los suelos derivó en la agradación casi completa del curso bajo del río”. Como resultado de ello desbordó causó y la inundación permanente de más de 5 mil km2 en una zona donde la inundación era estacional (lea en Pesquisa FAPESP nº 116). “Ello hizo inviables las actividades económicas propias de la región, redujo la producción pesquera y modificó sustancialmente la composición local de la fauna y la flora”, resaltó. Según opina el biólogo, pese a que tradicionalmente se basó en el uso de pasturas nativas, la ganadería desarrollada en las llanuras siempre fue considerada de bajo impacto para la biodiversidad del pantanal. Pero la tendencia a la intensificación de la producción que sobrevino en los últimos ha impulsado a los ganaderos a cultivar especies exóticas, lo cual implica el desmonte de las selvas nativas.

Y hay otras actividades que también amenazan al bioma. Son los casos de la industria, la minería y la producción de energía mediante centrales hidroeléctricas, las cuales cuentan con potencial para alterar la dinámica natural de los ecosistemas que componen el pantanal. “Las usinas hidroeléctricas pueden comprometer el flujo de nutrientes transportados por el agua y el funcionamiento hidrológico que alimenta a las planicies de la región, así como promover alteraciones en el hábitat de las especies acuáticas y semiacuáticas y, consecuentemente, en los servicios ecosistémicos que esas especies desempeñan en la región”, subrayó Tomas.

A partir de la izquierda: Walfrido Tomas, Arnildo Pott y José Sabino

Eduardo CesarA partir de la izquierda: Walfrido Tomas, Arnildo Pott y José SabinoEduardo Cesar

Aun así, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) realizó licitaciones para la construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas en la cuenca hidrológica del Alto Paraguay, advirtió Sabino. “La construcción de tales usinas puede comprometer el flujo migratorio de ciertas especies de peces de la región”, manifestó. En tanto, la minería impone riesgos de contaminación del ambiente. “La extracción de manganeso y hierro, por ejemplo, puede llevar a la pérdida de la vegetación característica del pantanal, afectando a diversas especies y comprometiendo la disponibilidad de recursos hídricos básicos para el mantenimiento de la biodiversidad biológica local”, subrayó el biólogo. La búsqueda de oro en el norte del pantanal ha contaminado con mercurio áreas significativas, dijo.

Por lo tanto, tratándose de un área natural moldeada por la disponibilidad de agua, sobre todo la del río Paraguay y una extensa red de afluentes que nacen en las altiplanicies vecinas, una implementación exitosa de estrategias de conservación debe pasar por el cambio de la unidad de gestión del pantanal hacia la cuenca hidrográfica del Alto Paraguay, concluyó Tomas. “Las políticas públicas de preservación deben integrarse al bioma en las cabeceras de los ríos que lo alimentan”. En su opinión, las estrategias de remuneración, desgravación y certificación de prácticas de gestión adecuadas para los propietarios que conserven la biodiversidad de los ámbitos pantanosos también deben incentivarse. “El cultivo de pasturas para aumentar la producción se ha vuelto algo constante en el pantanal. Hay que invertir para premiar a los ganaderos que no intensifican su producción mediante este tipo de plantación. Al fin y al cabo, el productor que cría sus vacas sin alterar el paisaje está contribuyendo a la conservación del bioma”, dijo.

Alrededor del 5% del pantanal se encuentra protegido en calidad de áreas de conservación. Aunque ese abordaje haya sido aceptado por el poder público, en la práctica también se ha mostrado ineficaz en lo que hace a la preservación de la fauna. “La conservación de especies amenazadas depende más del manejo sostenible de las haciendas que de las unidades de conservación existentes”, destacó Tomas. Se refería a especies tales como el yaguareté, la nutria gigante y el guacamayo azul, halladas con mayor frecuencia más allá de los límites de las unidades de conservación. “Las especies no se distribuyen en forma homogénea en la planicie. Por eso, la preservación de esos animales requiere de estrategias más amplias que la simple administración de esas unidades de conservación”.

058-062_Biota_207Una encrucijada territorial
El pantanal ocupa actualmente el 1,8% del territorio nacional. Es el menor de los seis biomas brasileños, siendo el mayor la Amazonia, que abarca un 50% de la superficie total del país. Pero su exiguo tamaño no refleja necesariamente su complejidad biológica. Geográficamente, las llanuras del pantanal se ubican en una encrucijada territorial. Abarcan parte de la región sur del estado de Mato Grosso y noreste de Mato Grosso do Sul, extendiéndose también hacia el este de Bolivia y el norte de Paraguay. “¡Es el fin del mundo! O el comienzo del mismo, depende del punto de vista”, bromeó el agrónomo Arnildo Pott. Según él, esta ubicación privilegiada le permitió al pantanal interactuar con diferentes ecosistemas, tales como la Amazonia y el cerrado, además de algunos enclaves de bosque atlántico. “La flora del pantanal acusa una fuerte influencia fitogeográfica de esos biomas. En algunas regiones podemos verificar la presencia de vegetaciones acuáticas a menos de un metro de vegetaciones propias de la caatinga”, aseveró. Algunas especies vegetales ampliamente distribuidas en los campos de la pampa, tales como la Macrosiphonia velame [velamen blanco], y de la caatinga, tales como el cactus Brasiliopuntia brasiliensis, pueden fácilmente encontrarse en el pantanal.

Lo mismo sucede con la fauna del lugar. De acuerdo con Tomas, gran parte de los mamíferos del pantanal es típica del cerrado, mientras que la mayoría de las especies de aves es oriunda de la Amazonia y del bosque atlántico. “También puede verificarse allí la presencia de poblaciones de peces amazónicos”, expresó. Constituido principalmente por una sabana esteparia, el pantanal es el área húmeda con mayor riqueza de especies de aves del mundo. “Ayuda el hecho de que el bioma se encuentre ubicado en medio de una ruta migratoria”, remarcó. Pero hay lagunas que deben llenarse en relación con el conocimiento taxonómico y geográfico referente a la diversidad biológica de la región. Éste es el caso de los grupos menos conocidos, tales como los crustáceos, moluscos y lepidópteros. “El programa Biota Mato Grosso do Sul, que está implementándose, nos ayudará a comprender mejor la complejidad de la diversidad biológica del pantanal”, comentó.

Guacamayo azul

José Sabino/ Naturaleza en Foco … Guacamayo azul…José Sabino/ Naturaleza en Foco

Se cuenta con escasos registros de especies endémicas de ese bioma. Según Tomas, lo que distingue al pantanal no son sus especies endémicas, sino la abundancia de poblaciones. “Estimamos que hay unos 45 mil ciervos de los pantanos (Blastocerus dichotomus), más de 3 millones de yacarés (Caiman yacare), 5 mil guacamayos azules (Anodorhynchus hyacinthinus) y entre 3 y 5 mil jaguares (Panthera onca). Con todo, esos números pueden variar según el vaivén estacional que administra los períodos de sequías e inundaciones en la planicie”, dijo. De cualquier modo, la ausencia de endemismos en el pantanal se ve compensada por las interacciones entre las especies que habitan allí y generan procesos biológicos propios de la región. “Estos procesos son endémicos y deben conservarse, ya que cumplen funciones ecosistémicas importantes para el mantenimiento de la diversidad biológica del pantanal”, subrayó Tomas.

Gestión Sostennible
Según opina Sabino, la disminución de las amenazas a la biodiversidad del pantanal también depende de la gobernanza. “Necesitamos establecer una interfaz entre el conocimiento que producimos sobre la diversidad biológica del pantanal y cómo esa producción puede resultar útil para la sociedad”, resaltó el biólogo. Para él, hay que dejar en claro la importancia de la biodiversidad de ese bioma para el país, mostrando cómo generar las condiciones para la construcción de una relación más armónica con la naturaleza. Hay algunas iniciativas en ese sentido, subrayó Sabino. “El propio programa Biota-FAPESP constituye un ejemplo de ello”, dijo.

Es en ese escenario de gestión y gobernanza que se insertan las políticas públicas orientadas a la organización del ecoturismo en la región, destacaron los investigadores. “El pantanal cuenta con un potencial enorme para el ecoturismo, pero ésa es una actividad que, desgraciadamente, todavía se realiza de manera amateur”, afirmó Tomas. Sabino dice que Costa Rica sola recibe tres veces más turistas que Brasil. “Nuestro país aún subexplota esta actividad. Debemos reconocer nuestro potencial para promover su aprovechamiento en forma adecuada”.

... y yacaré del pantanal: se los halla con mayor frecuencia fuera de las unidades de conservación

José Sabino/ Naturaleza en Foco … y yacaré del pantanal: se los halla con mayor frecuencia fuera de las unidades de conservaciónJosé Sabino/ Naturaleza en Foco

En el pantanal ese potencial es vasto. Uno de los atractivos es la transparencia de sus aguas, tal como ocurre con las del río Olho d’Agua, “tan o más cristalinas que las de Fernando de Noronha y el Caribe”, sostuvo Sabino. Esto se debe en buena medida a la conservación de las selvas situadas a orillas de los ríos. Esa preservación no sólo garantiza la pureza de las aguas sino también la integridad de los procesos ecológicos, tales como la relación de complicidad entre los micos estrella y las piraputangas (Brycon hilarii), una especie de peces plateados pertenecientes a la familia Characidae.
De acuerdo con Sabino, las piraputangas cuentan con una capacidad excepcional de orientación acústica y visual, de modo tal que cualquier ruido proveniente de la superficie del agua atrae su atención. En tanto, los monos estrella, eximios dispersores de semillas, al alimentarse, provocan lo que los investigadores denominan como forrajeo destructivo. “Por cada uno o dos frutos que se llevan a la boca, ellos dejan caer otros tantos”, explicó el biólogo. Al caer en el agua, esos frutos captan la atención de las piraputangas, guiándolas hacia donde son arrojadas esas semillas. Entonces esos peces comienzan a seguir a los monos, puesto que éstos, indirectamente, alimentan a las piraputangas. “Ese es tan sólo uno de los potenciales turísticos del pantanal”, concluyó.

El Ciclo de Conferencias Biota-FAPESP Educación constituye una iniciativa de la coordinación del programa Biota-FAPESP y de la revista Pesquisa FAPESP. Su objetivo es contribuir a la mejorar de la calidad de la educación científica y ambiental en Brasil. Hasta noviembre se llevarán a cabo seis charlas (lea la programación al lado), que versarán sobre los desafíos y las principales amenazas relacionadas con los seis biomas brasileños: cerrado, caatinga, bosque atlántico y Amazonia, además de los ambientes marinos y costeros y de la biodiversidad en ambientes antrópicos, urbanos y rurales.