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MEMORIA

Científico y documentalista

En 1910, Carlos Chagas filmó pacientes en Lassance, la ciudad donde descubrió la enfermedad que lleva su nombre

Chagas sostiene a un niño enfermo en el filme que realizó en 1910 y que fue exhibido en la ANM y en Dresde

Archivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y DocumentaciónChagas sostiene a un niño enfermo en el filme que realizó en 1910 y que fue exhibido en la ANM y en DresdeArchivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y Documentación

La sesión solemne realizada en la Academia Nacional de Medicina (ANM) del 31 de octubre de 1910, en Río de Janeiro, estuvo repleta de novedades. Y todas entraron en la historia de la institución de 185 años. La primera de ellas fue la admisión de Carlos Chagas, médico e investigador del Instituto Oswaldo Cruz (IOC), como miembro de la ANM, incluso sin vacantes disponibles, en un hecho sin precedentes. La invitación partió del presidente de la asociación, Miguel Pereira, quien había visitado junto a otros académicos, meses antes, la región de Minas Gerais donde Chagas descubrió la enfermedad que se haría conocida por su nombre. El segundo hecho novedoso fue que el investigador brindó en la academia su primera conferencia sobre la enfermedad para sus pares. El mismo día se inauguró la iluminación eléctrica en el lugar. Por último, el novel académico exhibió un filme de nueve minutos de duración con imágenes de pacientes de la ciudad de Lassance (Minas Gerias) para ilustrar su preocupación por la degeneración de la salud humana provocada por el parásito Tripanossoma cruzi. Con el actual título de Chagas em Lassance, constituye uno de los primeros documentales científicos realizados en Brasil.

Los investigadores de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Stella Oswaldo Cruz Penido y Eduardo Vilela Thielen, también directores de cine, comenzaron a buscar el documental Chagas em Lassance a comienzos de los años 1990. “Durante la realización de otro documental, Chagas do Brasil, tuvimos conocimiento de la existencia de esas filmaciones realizadas por Chagas”, relata Penido. “Iniciamos una investigación en los archivos disponibles y en esa búsqueda, Carlos Chagas Filho nos trajo una copia en 16 milímetros de la película filmada por su padre en 1910, que fue restaurada y luego digitalizada”.

El investigador caminando en dirección al hospital de Lassance

Archivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y DocumentaciónEl investigador caminando en dirección al hospital de LassanceArchivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y Documentación

Entonces ellos produjeron y dirigieron Cinematógrafo brasileiro em Dresden, de 21 minutos, en 2011, 100 años después de la exhibición de Chagas em Lassance en la Exposición Internacional de Higiene de Dresde, en Alemania. El documental contiene las declaraciones de científicos al respecto de las campañas contra la fiebre amarilla dirigidas por Oswaldo Cruz en Río de Janeiro, muestra registros de un filme de autoría desconocida, donde se ven esas actividades durante la década de 1900, y comenta sobre la repercusión que tuvo Chagas em Lassance, que fue exhibido varias veces en el marco de la exposición alemana para un público europeo variado.

“La filmación debe haber sido realizada con una cámara de madera, francesa o alemana, a manivela, rodando 16 cuadros por segundo con un objetivo focal fijo y película monocromática”, según analiza Hernani Heffner, jefe de conservaduría de la Cinemateca del Museo de Arte Moderno de Río, quien expresa en Cinematógrafo brasileiro em Dresden: “La presentación de los enfermos en forma cruda y directa, sin esconder nada, resulta absolutamente franca para con el auditorio”.

Posando para la foto en su laboratorio, en 1929

Archivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y DocumentaciónPosando para la foto en su laboratorio, en 1929Archivo de la Casa de Oswaldo Cruz, Departamento de Archivo y Documentación

Carlos Chagas aparece fugazmente en la película, con traje blanco y sombrero, sujetando a un niño (vea la foto en la otra página). Las imágenes muestran a niños y jóvenes con alteraciones neurológicas y dificultades motrices. Chagas denominaba a esos problemas como “forma nerviosa de la tripanosomiasis americana”. “En esa época, las dos enfermedades se registraban en el mismo sitio: el mal de Chagas y el bocio, provocado éste por la falta de yodo en las regiones alejadas del mar, que comprometía el sistema nervioso y la mente en desarrollo de los niños”, explica José Rodrigues Coura, jefe del Laboratorio de Enfermedades Parasitarias del IOC. “Ambas enfermedades, mezcladas, indujeron al gran científico a confundirlas”.

Simone Kropf, historiadora de las ciencias de la Casa de Oswaldo Cruz/ Fiocruz, relata que se sintió impactada con las escenas del filme donde los niños intentan sostenerse en pie y se caen. “La idea de que tal situación era causada por enfermedades evitables introdujo una perspectiva distinta en el debate sobre la salud de la población: Brasil puede curarse, no estamos condenados al atraso y es posible, a través de la ciencia, superar esa coyuntura”, dijo Kropf en la película filmada por Penido y Thielen.

El filme de Chagas no fue una extravagancia. Era importante revelar las imágenes de los pacientes del interior de Brasil para que se vieran en la capital federal. Oswaldo Cruz lo sabía y, como aficionado por la fotografía, mantenía un fotógrafo contratado en el IOC, J. Pinto. El abundante material iconográfico producido desde los primeros años del instituto dio como resultado el libro Vida, engenho e arte – O acervo histórico da Fundação Oswaldo Cruz (COC/ Fiocruz, 2014), organizado por Fábio Iglesias, Paulo Roberto Elian dos Santos y Ruth B. Martins. La obra posee imágenes de la construcción del castillo de Manguinhos, paisajes, personalidades históricas de la fundación, colecciones y un fotograma de Chagas em Lassance, rarísimo ejemplo de un filme científico brasileño antiguo.