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Trayectorias

Cambio de rumbo

Gustavo Vilela reanudó su vida académica luego de un contacto casual con el profesor Sérgio Mascarenhas

CARREIRAS finalDaniel BuenoNascido en Araracuara, en el interior paulista, Gustavo Henrique Frigieri Vilela, de 35 años, fue el primero de su familia en cursar una carrera universitaria. Al momento de elegir qué iba a seguir, quedó en duda entre ciencias farmacéuticas y ciencias de la computación. Aprobado en ambos ingresos, optó por farmacia en la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de la ciudad de Araraquara. Durante la carrera, realizó su iniciación científica en biología molecular con beca de la FAPESP. “Cuando me recibí, decidí conocer el mercado de trabajo”, comenta. Inicialmente trabajó en un hospital como analista clínico y luego en una cadena de farmacias en São Carlos, una ciudad cercana a Araraquara. Cuando hacía cuatro años y medio que estaba fuera del medio académico, un llamado telefónico cambió su destino. En línea, el profesor Sérgio Mascarenhas, del Instituto de Física de São Carlos de la Universidad de São Paulo (USP), que estaba con gripe y buscaba un medicamento para aumentar la inmunidad. La charla se extendió más de una hora y, al final, el profesor lo invitó a que siguiesen conversando en la USP, y esto a su vez redundó en una invitación a hacer un posgrado bajo la dirección de Mascarenhas, para desarrollar un aparato de monitoreo de la presión intracraneal en forma mínimamente invasiva, cuando se coloca un sensor por debajo del cuero cabelludo del paciente. “Yo quería hacer un doctorado en mi área, la de biológicas, pero él me dijo que sería mucho mejor que lo hiciese en física y me dio un montón de libros para leer”, dice. Aprobado en el ingreso a la maestría, la empezó en 2007. Al cabo de un semestre, Vilela solicitó su paso al doctorado directo, para el cual contó con el apoyo del Programa de Investigación Innovadora en Pequeña Empresas (Pipe) de la FAPESP, y lo defendió en diciembre de 2010. “Me repartía entre a USP y Sapra Assessoria, una empresa vinculada al proyecto, y así empecé a tener contacto con la vida empresarial”, dice. En enero de 2011 ingresó al posdoctorado, supervisado por la profesora Yvonne Mascarenhas, y empezó a trabajar en el desarrollo de un sensor no invasivo, que se pone arriba del pelo. “En esa fase nos aprobaron dos proyectos Pipe, de los cuales fui coordinador, y fundamos Braincare, una spin-off de Sapra”, comenta. Actualmente se reparte entre un grupo de investigación de Braincare, en el cual participan más de 50 personas entre científicos de Brasil y colaboradores de Portugal e Inglaterra, y la parte burocrática de la empresa, lo que abarca las patentes, la reglamentación y la producción del sensor.