HUMANIDADES

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Mayor y más diversificada

Un magíster por día egresa del posgrado en el área, que incorpora temas tales como neurociencia y cambios climáticos

MARCOS PIVETTA | ED. 226 | DICIEMBRE 2014

 

Anpocs_1Entre los días 27 y 31 de octubre, casi mil investigadores con doctorado subieron a la región serrana de Serra da Mantiqueira, en el interior paulista, para participar en el 16º Encuentro de la Asociación Nacional de Posgrado en Filosofía (Anpof), realizado en la ciudad de Campos do Jordão. Durante la reunión, que se concreta cada dos años desde 1984, se presentaron alrededor de 2.200 ponencias en el marco de sesiones temáticas y en 54 grupos de trabajo. “El evento de este año fue un 15% mayor que el anterior”, dice Marcelo Carvalho, presidente de Anpof y coordinador de posgrado de la Escuela de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de São Paulo (EFLCH-Unifesp). La mayor participación de docentes y doctores en filosofía en el encuentro constituye un reflejo de la expansión del posgrado en el área. En 2004 había 14 programas de posgrado en filosofía. Actualmente existen 41, con 40 carreras de maestría y 21 de doctorado, de acuerdo con datos de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes). En la actualidad, alrededor de 720 docentes dictan clases y dirigen alumnos en el nivel de posgrado. Entre 2010 y 2012, se defendieron alrededor de 1.100 tesinas de maestría –una por día en promedio– y 350 tesis doctorales en filosofía en Brasil.

No se trata tan sólo del crecimiento de un área de investigación cuyo primer programa de posgrado, con maestría y doctorado, se creó en 1971, en la Universidad de São Paulo (USP), y la segunda carrera de doctorado recién surgiría en 1980, en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). “En los últimos 10 años, la comunidad de filósofos ha cambiado mucho y el posgrado, que antes se concentraba en São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Rio Grande do Sul, se esparció por todo Brasil”, afirma Carvalho. Actualmente, todas las regiones del país disponen de al menos una carrera de posgrado en filosofía. En la región norte, la última en ofrecer formación en el área, la Universidad Federal de Pará (UFPA), inició sus actividades en la maestría a partir de agosto de 2011. Al final de este año, la Capes emitirá un dictamen, favorable o no, para la creación de otras 10 carreras de maestría o doctorado en filosofía. “Las propuestas provienen de todas las partes del país, desde Roraima hasta Rio Grande do Sul”, dice Vinicius Berlendis de Figueiredo, docente de filosofía de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) y vicecoordinador del área de Filosofía, Teología y Ciencias de la Religión de la Capes.

Anpocs_2Enseñanza obligatoria
Uno de los factores que dieron impulso al área de filosofía fue una alteración en el artículo 36 de la Ley de Directrices y Bases de la Educación (LDB). En julio de 2008, la Presidencia de la República sancionó un proyecto de ley que tornó obligatoria la enseñanza de sociología y filosofía en las escuelas de enseñanza media, públicas o privadas, en todo Brasil. La repercusión inmediata de esta medida fue en el pregrado, de donde salen los bachilleres y licenciados en filosofía, potenciales interesados en dar clases en la enseñanza media. “Pero el pregrado y el posgrado están integrados, y una cosa tiene reflejos en la otra”, comenta Figueiredo. “Asimismo, el crecimiento del posgrado en filosofía también se benefició con un movimiento más amplio, que estimula la expansión y la descentralización del posgrado en general en el país”. En simultáneo con el evento de la Anpof en Campos do Jordão, se realizó la segunda edición del Encuentro Nacional de Docente de Filosofía de la Enseñanza Media, una iniciativa que también contribuye para acercar la educación a la investigación.

El crecimiento del posgrado expandió el abanico de opciones de investigación y llevó a la inclusión de temas contemporáneos, originados a veces en las llamadas áreas duras de las ciencias, junto a vertientes y autores más tradicionales de la filosofía. Una de las conferencias más concurridas en el encuentro de la Anpof fue, sin lugar a dudas, la del filósofo Paulo Arantes, docente de la USP, quien abordó las manifestaciones populares de junio de 2013 en Brasil. Pero la disertación sobre “Cuestiones epistemológicas, lógicas y ontológicas en la filosofía de la mecánica cuántica”, a cargo de Décio Krause, docente de filosofía de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), también atrajo una buena cantidad de público. Era necesario tener un cierto conocimiento de física para entender algunos detalles de su exposición, pero eso aparentemente no ahuyentó a muchos de los presentes en el encuentro.

Algunas vertientes actuales de la investigación en filosofía encuentran resistencia en sectores de la academia. “Sufro muchas críticas”, dice Sofía Stein, coordinadora de la carrera de pregrado de filosofía en la Universidad de Vale do Rio do Sinos (Unisinos), con sede la ciudad de  São Leopoldo, Rio Grande del Sul. “Hay quienes dicen que por no trabajar esencialmente con conceptos, sino con experimentos, no hago más filosofía. Es como si yo pecase al trabajar con métodos equivocados, como si fuese propensa a decir falsedades. El filósofo pretende ser perfecto. En el área experimental, usted se equivoca”. Stein, graduada en filosofía hace casi tres décadas, se encuentra al frente desde hace cuatro años del grupo de investigación Social-Brains y del Laboratorio de Filosofía Experimental y Estudios de la Cognición de la Unisinos, que congrega a filósofos, psicólogos y neurocientíficos. En una definición simplista, Stein, quien siempre trabajó con filosofía del lenguaje y semántica, es jefa actualmente de un grupo en filosofía de la neurociencia. Su laboratorio dio inicio al diseño de experimentos y pronto pondrá en actividad un electroencefalograma destinado analizar la actividad cerebral en adultos. “La investigación de eventos neurológicos puede ser complementaria a los estudios en semántica”, dice la investigadora.

A ejemplo de la colega gaúcha Déborah Danowski, docente de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio), quien también reorientó el enfoque de su trayectoria durante últimos cinco años. Especialista en filosofía moderna y metafísica, Danowski acrecentó a su campo de actuación la temática ambiental, especialmente en lo atinente a la crisis causada por la inminencia de los cambios climáticos. “Pasé realmente a prestarle atención a este tema cuando me di cuenta de que los cambios que los científicos del IPCC [el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés] y de otras organizaciones estaban previendo para el futuro del clima terrestre iban a ocurrir en las próximas décadas”, afirma la investigadora. “Esto significa que mi hija, por ejemplo, pasará una gran parte de su vida directamente afectada por lo que estamos haciendo ahora como sociedad.”

Según la filósofa, muchos académicos todavía prefieren cuestionar las investigaciones sobre el clima, casi siempre sin ni siquiera leer lo que los científicos están diciendo. “Es como si se considerasen inmunes a lo que sucede a su alrededor. No recuerdan que todos los grandes filósofos, desde Platón hasta Hannah Arendt, estuvieron sintonizados con las ciencias y profundamente preocupados con los acontecimientos políticos de su tiempo, por ejemplo”, dice la profesora de la Puc-Rio. “El gran acontecimiento político de nuestro tiempo es la crisis ecológica”. Para la investigadora, los mismos conceptos que ella utilizaba en sus trabajos sobre metafísica moderna resultan fundamentales para desarrollar su investigación actual. Esas ideas cobraron un nuevo sentido, que comprende la relación del hombre con la naturaleza y otros entes. Pero Danowski no ve exactamente ningún corte radical entre sus trabajos más antiguos de investigación filosófica y los actuales.

Anpocs
Precisamente durante el mismo período en que los filósofos se reunieron en Campos do Jordão, la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación en Ciencias Sociales (Anpocs) organizó su 38º encuentro anual. El evento se realizó en Caxambu, Minas Gerais, y reunió a alrededor de 1.200 personas, de las cuales 970 presentaron al menos un proyecto de investigación. Desde 2006, la cantidad de investigadores que divulgan trabajos en el encuentro ‒que congrega a académicos de más de un centenar de centros de posgrado en antropología, ciencia política, relaciones internacionales y sociología‒ gira en torno a mil. Hubo un salto en términos de cantidad de participantes del evento a mediados de la década pasada. En la década de 1990, la reunión de la Anpoc atraía a menos de 500 investigadores con trabajos aceptados para su presentación en el evento. Esa barrera de medio millar de investigadores con trabajos aprobados se superó recién en 2003.

“Hoy en día los temas tratados en el encuentro son sumamente amplios”, dice el antropólogo Gustavo Lins Ribeiro, de la Universidad de Brasilia (UnB), quien termina a finales de este año su mandato como presidente de Anpocs. “En los últimos 10 años, las investigaciones en el área de relaciones internacionales han crecido bastante”. De acuerdo con datos de la Capes, había en el país seis programas con maestría y doctorado, y 13 únicamente de maestría en 2004 en el área de ciencia política y relaciones internacionales. En 2012, esas cifras treparon a 17 y 33 respectivamente, aparte de la existencia de seis maestrías profesionales.


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