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LITERATURA

Poética de residuos

Investigaciones van más allá de los aspectos testimoniales de la obra de Carolina Maria de Jesus y procuran definir su estilo y sus parentescos culturales

Carolina de Jesus en una fotografía de junio de 1960 en la ventana de un barracón, en São Paulo: su producción literaria y su vida de contrastes siguen siendo objeto de estudio

Archivo UH/ Folhapress Carolina de Jesus en una fotografía de junio de 1960 en la ventana de un barracón, en São Paulo: su producción literaria y su vida de contrastes siguen siendo objeto de estudioArchivo UH/ Folhapress

Cincuenta y cinco años después de Quarto de despejo, el estreno literario de la escritora Carolina Maria de Jesus, el interés por su obra sigue vigente y cobró impulso en 2014, el año del centenario de su nacimiento ‒presumiblemente‒, porque la propia Carolina de Jesus no tenía certeza sobre la fecha y existen discrepancias de datos entre su certificado de nacimiento y acta de bautismo. La escritora, definida como “favelada” en el subtítulo del libro (Diário de uma favelada), actualmente es revisada desde diversos ángulos, dada la riqueza de su producción inédita, o casi, y de su vida de altibajos.

“Escritora, labradora, cartonera, compositora, sambista, poetisa, dramaturga, cantora, actriz circense, raicera [quien utiliza raíces en tratamientos médicos]”, así es como la describe la historiadora Elena Pajaro Peres en su tesis doctoral intitulada Exuberancia e invisibilidad. Poblaciones movientes y cultura en São Paulo, de 1942 al comienzo de los años 70, que defendió en 2007 en el Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP). Pajaro Peres desarrolla ahora en el Instituto de Estudios Brasileños (IEB) de la USP, una investigación de posdoctorado sobre la diáspora africana en los manuscritos de Carolina de Jesus.

La presencia de Carolina de Jesus (1914-1977) en los círculos académicos en Brasil y en el exterior contrasta con el casi total desconocimiento de su nombre entre el público lector. No obstante, en su época, Quarto de despejo fue un fenómeno de ventas. La primera edición, de 10 mil ejemplares, se agotó en tres días y en seis meses se vendieron otros 90 mil. En el exterior, lo tradujeron a 14 idiomas. La publicación del libro se produjo luego de un reportaje del periodista Audálio Dantas en la favela de Canindé, una de las primeras de São Paulo. Un encuentro casual con Carolina de Jesus lo condujo a conocer sus escritos ‒guardados en alrededor de 20 cuadernos‒ que seleccionó y editó, alterando la puntuación, pero manteniendo la ortografía y la gramática originales. Carolina de Jesus, quien estudió solamente hasta el segundo grado de lo que por entonces era la escuela primaria en su ciudad natal, Sacramento, en Minas Gerais, siempre había confiado en el potencial de publicación de lo que redactaba. Algunos tramos de sus cuadernos ya habían aparecido en reportajes de periódicos, entre ellos, el de Audálio Dantas, que se publicó en 1958 en el periódico Folha da Noite. Dos años después aparecería Quarto de despejo, ya para entonces con expectativa de público.

Ella publicaría también otros tres libros en vida, con repercusión incomparablemente menor a la de la obra que la hizo célebre, y dejó guardadas “más de 5 mil páginas manuscritas, que totalizaban 58 cuadernos que contienen siete novelas, más de 60 textos con características de crónicas, fábulas, autobiografía y cuentos, más de 100 poemas, cuatro obras de teatro y 12 marchas de Carnaval”, según un estudio llevado a cabo por la doctoranda Raffaella Fernandez, quien actualmente trabaja en la investigación intitulada “Narrativas de Carolina de Jesus: el proceso de creación de una poética de residuos”, en el Instituto de Estudios del Lenguaje (IEL) de la Universidad de Campinas (Unicamp). Todo ese material se encuentra disperso, y podrían aparecer nuevos manuscritos. “Siempre se trabaja con gente en movimiento, hay que lidiar con la dispersión de los documentos”, dice Peres. “Carolina de Jesus entregó varios escritos a otras personas, con la esperanza de publicarlos, y, en sus constantes mudanzas, fue obligada a dejar atrás algunos libros que coleccionaba cariñosamente”. Incluso sus obras publicadas resultan difíciles de ubicar. Elena Peres pudo consultar los microfilmes de sus manuscritos en la Biblioteca del Congreso en Washington, que también guarda una copia de todos los libros de Carolina de Jesus, incluida la novela Pedaços da fome, de 1963, y su único disco, grabado por RCA Victor. Los mismos microfilmes también se hallan a disposición en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, aunque en el catálogo de BN no figuran todos sus libros.

En los libros Provérbios y Diário de Bitita ‒memorias de la infancia de la escritora, que se publicaron inicialmente en Francia, en 1982, y cuatro años más tarde en Brasil‒ la investigadora halló los principales vínculos entre Carolina de Jesus y la cultura de la diáspora africana en el continente americano. “Pueden percibirse conexiones con ciertas tradiciones africanas que otorgaban gran importancia a la palabra escrita”, dice Peres. La historiadora descubre un enlace particular con la cultura de Cabinda, actualmente una provincia de Angola, que une a la escritora con África Central. Su abuelo, a quien escuchaba con devoción cuando era niña, era un ex esclavo y sus padres venían de esa región de la cultura bantú, donde el ejercicio de la educación moral y de la búsqueda del sendero recto se realizaba por medio de diálogos y proverbios, con frecuencia pictografiados en tejidos y cerámicas.

Peres, quien permaneció durante 12 meses realizando una pasantía de posdoctorado en el African American Studies de la Universidad de Boston y viene conversando con africanistas y estudiosos de las diásporas africanas, relaciona esa preocupación por la firmeza de carácter con la tradición musical afroestadounidense del spirituals. “Al igual que los proverbios, los spirituals comunican el camino a escoger y lamentan sus desvíos, recreando una ética religiosa y política que se retomó constantemente en los discursos a favor de los derechos civiles, especialmente durante las décadas de 1950 y 1960”, explica Peres. El abuelo de Carolina era cristiano y dirigía el rezo del rosario en Sacramento, algo que le otorgaba autoridad moral y preeminencia en la comunidad.

Cuando se presentaron Quarto de despejo, Casa de alvenaria (memorias de su vida después del éxito del primer libro) o Antologia pessoal (compilación de poemas a cargo del historiador José Carlos Bom Meihy, publicada en 1996), se solía criticar a la escritora por no meditar sobre su condición de mujer y negra. Sin embargo, hay textos sobre esos temas diseminados entre los inéditos e incluso en ciertos pasajes de la obra publicada que no fueron suficientemente tenidos en cuenta en esa época. La doctoranda Fernandez destaca poemas y otros fragmentos de los escritos de Carolina de Jesus que conforman un conjunto ambiguo al respecto de esos temas: ora la autora incorpora prejuicios, ora reivindica la emancipación de negros y mujeres. En vida, la escritora siempre se mantuvo tan independiente como pudo. Prefirió ser cartonera antes que empleada doméstica y nunca quiso casarse, y tuvo tres hijos de padres diferentes.

Fragmento del cuento publicado póstumamente, en 2014, y disponible online

Raffaella Fernandez/ ebook Onde estaes felicidade? Fragmento del cuento publicado póstumamente, en 2014, y disponible onlineRaffaella Fernandez/ ebook Onde estaes felicidade?

A juicio de Peres, la noción de pertenencia a la cultura negra abrevó también en el abolicionismo de los poetas románticos brasileños y en las ideas de intelectuales tales como Rui Barbosa y José do Patrocínio, a los cuales ella tuvo acceso gracias a un oficial de Justicia mulato de Sacramento, que les leía segmentos de periódicos a los negros de la ciudad que no sabían leer. Durante los exiguos dos años en que estudió en una escuela espiritista, adquirió el gusto por la lectura, y el primer libro que leyó completo, que le había prestado una vecina, fue A escrava Isaura, del romántico Bernardo Guimarães. De allí en adelante continuó leyendo todo lo que caía en sus manos, entre libros que encontraba o que le regalaban, algo que le supuso un repertorio de referencia muy particular. “Los escritos de Carolina de Jesus contienen fragmentos poéticos de un gran refinamiento y que no corresponden exactamente a la literatura del período en que fueron concebidos”, dice Peres.

Cuando se mudó a São Paulo, en 1937, en soledad, dejando atrás familia y libros,  comenzó a escribir frenéticamente. Por los relatos que dejó, se sabe que su mente estaba inundada de “pensamientos poéticos”. Una de sus anotaciones dice: “Reflexionaba sobre ideas que desconocía”. Para Peres, ese despertar inesperado da continuidad a una suerte de misión de búsqueda de la sabiduría suscitada por su abuelo e impregnada de una cultura ancestral. “Acaso ella no hubiera venido a São Paulo si no hubiera sentido esa necesidad”, dice la investigadora. “En la gran ciudad, Carolina de Jesus se aisló y se topó con la literatura”. Con ella, conjugó una voz propia con la vivencia que traía de su entorno. Según Peres, la expresión “quarto de despejo” [cuarto de trastos], según metáfora de la escritora, se refería a la favela como un sitio donde la sociedad “guarda” lo que no quiere mostrar en la sala de visitas.

El estreno literario de la autora fue recibido como un relato testimonial de la vida en la favela y, según Peres, en el exterior permanece allí el principal interés despertado por la escritora. El impacto y la incomodidad inmediata provocada por el libro fue tal que inmediatamente la municipalidad de São Paulo, durante la administración del alcalde Prestes Maia (1961-65), inició una exitosa campaña de demolición de la favela de Canindé, que derivó en el traslado forzoso de sus residentes. Esa decisión municipal incitó a un grupo de estudiantes a fundar el Movimiento Universitario de Desfavelización (MUD), que con la ayuda de grandes empresas, intervino en la remoción de otras favelas.

La doctoranda Fernandez aboga por un desplazamiento del abordaje que se concentre en los aspectos propiamente literarios de la obra de Carolina de Jesus, un terreno en el que incluso el aspecto informativo de los escritos podría relativizarse. “El universo ficticio siempre está muy presente”, dice, a su vez, Elena Peres. “Hay memoria en la ficción y ficción en lo testimonial, como también ocurre con otros autores”. La investigadora también brega por trascender los límites de la literatura “de periferia, marginal” a la que Carolina de Jesus frecuentemente se ve circunscripta. “Eso es algo importante, pero nos quedaríamos tan sólo con la perspectiva del lugar y de la época en que vivió luego de abandonar a su familia”, dice, en referencia a las redes transnacionales que viene trazando a partir de la obra de la autora.

“Como escritora, Carolina de Jesus está más allá de las determinaciones inmediatas”, subraya Fernandez, quien organizó y promovió la publicación del libro Onde estaes felicidade?, con dos cuentos inéditos de la autora, en 2014 (disponible en www.letraria.net), y ahora prepara la edición de un libro infantil y otro infantojuvenil. En su trabajo académico, ella define a la producción de Carolina de Jesus como una “poética de residuos”, en la cual se mezclan discursos y géneros literarios y no literarios, desde los poemas románticos hasta los textos periodísticos, desde las letras de sambas a la radionovela y de la norma culta a la oralidad, en la cual se incorpora el acento de Minas Gerais. Esa gran amalgama impulsa a Fernandez a establecer una confluencia entre la actividad de cartonera con la de escritora. “La literatura de Carolina de Jesus también trasciende la clasificación del discurso”, concluye.

Proyecto
Escritura prohibida. Expresión romántica y diáspora africana en los manuscritos de Carolina Maria de Jesus (nº 2012/ 10784-6); Modalidad Beca en Brasil – Posdoctorado; Investigadora responsable Elena Pajaro Peres (IEB-USP); Inversión R$ 164.743,02.