Investigación empresarial

La riqueza de la colmena

Apis Flora invierte en investigación y desarrollo para obtener productos con alto valor tecnológico elaborados a base de propóleo

Experimentos para la obtención de sistemas nanoestructurados con propóleo

Imagem: Léo RamosExperimentos para la obtención de sistemas nanoestructurados con propóleoImagem: Léo Ramos

Quienes algún día procuraron tratar un dolor de garganta o un resfrío con medicamentos a base de miel o propóleo, una resina elaborada por las abejas para sellar y esterilizar las colmenas, deben haberse deparado con productos de Apis Flora. Con sede en la localidad de Ribeirão Preto, en el interior paulista, esta compañía fue una de las pioneras en Brasil en la fabricación de productos con esas dos sustancias. Creada en 1982 por Manoel Eduardo Tavares Ferreira, ingeniero agrónomo, y Antônio Carlos Meda, químico, Apis Flora posee una cartera compuesta por más de 100 productos, entre medicamentos, alimentos, insumos farmacéuticos y artículos de higiene personal. Son más de seis mil locales de reventa en todos los estados brasileños, fundamentalmente farmacias y comercios de productos naturales. La empresa tiene 85 empleados. De ellos, quince están en el área de investigación. “Nuestro equipo está formado por químicos, farmacéuticos, biólogos, biotecnólogos y biomédicos. En investigación trabajan seis doctores, un máster, una maestranda y dos licenciados”, dice Andresa Aparecida Berretta e Silva, gerente de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de Apis Flora.

Empresa
Apis Flora
Centro de I&D
Ribeirão Preto, São Paulo
Personal
85 empleados
Principais produtos
Medicamentos y alimentos a base de miel y propóleo

La estrategia de la empresa para crear productos más sofisticados consistió en invertir en investigación y establecer colaboraciones con universidades para desarrollar proyectos en el área de apifitoterápicos. “Desde su fundación y hasta mediados de la década de 1990, estábamos enfocados en productos menos complejos, tales como jarabes y compuestos de miel, jalea real y sprays bucales a base de propóleo. Invertimos en investigación e innovación y actualmente estudiamos y desarrollamos productos con mayor valor tecnológico, tales como las micropartículas de propóleo”, comenta Raul Ferreira, gerente de planificación y nuevos negocios. Esas micropartículas son fabricadas mediante la transformación del propóleo líquido en propóleo seco, que después es microencapsulado. El proceso mantiene la estabilidad de los componentes activos.

Creadas en los laboratorios de Apis Flora, las micropartículas de propóleo constituyen el buque insignia de las exportaciones. Anualmente, alrededor de 18 toneladas del producto se le venden a un cliente de China, cuyo nombre es mantenido en secreto por razones comerciales. “El año pasado presentamos un pedido de patente relacionado con el proceso de fabricación de esas micropartículas”, destaca Ferreira.

Investigadores de Apis Flora: Franciane Oliveira, Juliana Hori, Hernane Barud, Andresa Berretta y Andresa Rodrigues

Imagem: Léo Ramos Investigadores de Apis Flora: Franciane Oliveira, Juliana Hori, Hernane Barud, Andresa Berretta y Andresa RodriguesImagem: Léo Ramos

Apis Flora les vende sus productos a clientes en otros 15 países además de China, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur y Argentina. El año pasado, las exportaciones respondieron por un 15% de su facturación de 25 millones de reales. En Brasil, la empresa suministra insumos industriales a grandes compañías de los sectores farmacéutico, de cosméticos y alimenticio, tales como Johnson & Johnson, Unilever y L’Oréal. “Somos proveedores certificados de Johnson para su línea infantil a base de miel. A L’Oréal le vendemos extracto de propóleo y jalea real liofilizada [secada en frío]”, dice Ferreira.

El desarrollo de un producto innovador como las micropartículas no es un caso aislado en la historia de esta empresa. Ya en la década de 1980, Apis Flora empezó a explotar el extracto de propóleo, una sustancia conocida por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y antimicrobianas. También creó una nueva línea que mezclaba en un mismo producto miel, extracto de propóleo y plantas medicinales. “En 1983, cuando empezamos a fabricar nuestro extracto de propóleo, no había en el país una regulación para ese producto. Participamos con el Ministerio de Agricultura en la elaboración del Reglamento Técnico de Identidad y Calidad (RTIQ) del propóleo, publicado en 2001, que aborda su estandarización”, dice Raul Ferreira.

En el laboratorio de la empresa, pruebas de medicamentos y crecimiento de bacterias para experimentos

Imagem: Léo RamosEn el laboratorio de la empresa, pruebas de medicamentos y crecimiento de bacterias para experimentosImagem: Léo Ramos

La primera alianza de Apis Flora con una universidad surgió de la necesidad de conocer la composición química del propóleo brasileño, para establecer parámetros de calidad. “Hace alrededor de 20 años, consultamos al profesor Jairo Kenupp Bastos, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de São Paulo (USP) de Ribeirão Preto, para que nos ayudase en esa caracterización. Hasta entonces no existían estudios del género en el país”, dice Andresa Berretta, quien trabaja desde hace 16 años en Apis Flora y fue responsable del primer producto más elaborado de la empresa, un medicamento a base de extracto de propóleo destinado a tratar heridas y quemaduras en la piel.

La fórmula de este producto salió durante la maestría y el doctorado de Berretta en la USP de Ribeirão Preto. Según la investigadora, se trata de un líquido helado termorreversible que, al entrar en contacto con la piel –que tiene temperatura más elevada–, se transforma en gel, calma el dolor y forma una capa protectora contra agentes externos. “Realizamos pruebas en heridas de animales y ensayos clínicos en 32 pacientes del Hospital de Clínicas de Ribeirão Preto, bajo la coordinación del profesor Werther Marchesan. El medicamento aguarda el registro de Anvisa [la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria] para que comience su venta”, comenta. Este trabajo generó dos de las seis solicitudes de patentes depositadas por la empresa en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

Biomembranas de celulosa obtenidas a partir de la bacteria del género Komagataeibacter, empleadas en el tratamiento de heridas

Imagem: Léo RamosBiomembranas de celulosa obtenidas a partir de la bacteria del género Komagataeibacter, empleadas en el tratamiento de heridasImagem: Léo Ramos

Apósitos de biocelulosa
Otra innovación es un bioapósito elaborado a partir de membranas de biocelulosa impregnadas con extracto de propóleo. Se le denomina biocelulosa a la celulosa producida por bacterias. Esta investigación se lleva a cabo en junto a investigadores del Instituto de Química de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Araraquara, en colaboración con los profesores Younés Messaddeq (actualmente en la Universidad Laval, en Canadá) y Sidney José Lima Ribeiro. “Nuestros bioapósitos se aplican en heridas de difícil cicatrización, tales como quemaduras y úlceras crónicas de piel. Los mismos acortan el tiempo de tratamiento y atenúan el dolor de pacientes que sufrieron quemaduras de primero y segundo grado”, afirma el químico Hernane Barud, coordinador del trabajo. Según Barud, quien es también docente del Centro Universitario de Araraquara (Uniara), se realizaron pruebas en animales y ensayos clínicos en humanos bajo la coordinación del profesor Marco Andrey Cipriani Frade, de la Facultad de Medicina de la USP de Ribeirão Preto. En este momento, se abocan al proceso de registro en Anvisa. Éste es uno de los proyectos de Apis Flora que recibió recursos del Programa de Investigación Innovadora en Pequenas Empresas (Pipe) de la FAPESP.

El extracto de propóleo también se emplea en el desarrollo de un gel mucoadhesivo para el tratamiento de la candidiasis vaginal, una infección por hongos. “Este proyecto cuenta con la colaboración del profesor Gustavo Goldman, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto. Goldman llevó adelante el estudio en el cual se dilucidó el mecanismo de acción antifúngica del propóleo”, explica Berretta e Silva. Con el producto listo, en marzo, se dará inicio a los ensayos clínicos con pacientes del Hospital de Clínicas de Ribeirão Preto”, dice.

Polvo con micropartículas que enmascaran el sabor y garantizan la estabilidad del propóleo

Imagem: léo ramosPolvo con micropartículas que enmascaran el sabor y garantizan la estabilidad del propóleoImagem: léo ramos

La empresa también desarrolla un medicamento para la artritis reumatoide con propóleo. Ésta es una enfermedad que genera deformidades y la destrucción de las articulaciones. “Nuestro grupo fue el primero que demostró la participación del propóleo en la inhibición de una de las principales vías de la inflamación de las células, conocida como inflamasoma, relacionada con enfermedades autoinmunes, entre ellas la artritis reumatoide”, dice Juliana Issa Hori, bióloga y coordinadora del estudio en la empresa. Este proyecto se lleva adelante en colaboración con el profesor Thiago Mattar Cunha, de la Facultad de Medicina de la USP de Ribeirão Preto.

En otra línea de investigación, se estudia el extracto de propóleo con miras a solucionar un problema que afrontan los productores de azúcar y alcohol. “La contaminación de procesos de fermentación alcohólica por bacterias es común y provoca grandes pérdidas económicas. Para evitar esta contaminación, las destilerías utilizan antibióticos”, explica Andresa Piacezzi Rodrigues, coordinadora del laboratorio microbiológico de Apis Flora. El problema reside en que el uso de antibióticos deja residuos tanto en el azúcar como en el alcohol y en todos los subproductos de la fermentación.

Apis Flora también desarrolla medicamentos fitoterapéuticos a partir de la biodiversidad brasileña. El proyecto encabezado por la farmacéutica Franciane Marquele de Oliveira, investigadora de la empresa, apunta a la creación de un medicamento a base de louro-de-cheiro (Ocotea duckei) para el tratamiento de la leishmaniasis visceral y tegumentaria, enfermedades endémicas en Brasil causadas por protozoos del género Leishmania. “Los medicamentos estándar presentan una serie de efectos colaterales y muchos pacientes abandonan el tratamiento”, afirma Marquele de Oliveira. “Desarrollamos un sistema de base nanotecnológica que libera los componentes de Ocotea duckei en el tejido infectado”, dice. “Detectamos los componentes con efecto antileishmaniasis y establecimos un sistema tendiente a llevarlos a todo el organismos humano, inicialmente en su aplicación en las pruebas in vivo y en los ensayos en humanos.”

Pesquisa Empresarial_241

Proyectos
1. Desarrollo de un medicamento de base nanotecnológica proveniente de la biodiversidad brasileña para el tratamiento de leishmaniasis (nº 2014/50410-3); Modalidad Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe); Investigadora responsable Franciane Marquele de Oliveira (Apis Flora); Inversión R$ 102.547,75.
2. Desarrollo de un medicamento para el tratamiento de candidiasis vulvovaginal (nº 2013/50496-2); Modalidad Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe); Investigadora responsable Andresa Aparecida Berretta e Silva (Apis Flora); Inversión R$ 425.262,37 y US$ 123.911,50.
3. Elaboración de un antibiótico de origen natural, obtenido mediante un proceso biotecnológico, para el control de la contaminación de procesos de fermentación alcohólica (nº 2012/50215-0); Modalidad Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe); Investigadora responsable Andresa Piacezzi Nascimento Rodrigues (Apis Flora); Inversión R$ 124.724,00 y US$ 6.500,00.
4. Desarrollo y evaluación de bioapósitos obtenidos con base en celulosa bacteriana y extracto estandarizado de propóleo (epp-af) para el tratamiento de quemaduras y/o lesiones de piel (nº 2011/51725-0); Modalidad Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe); Investigador responsable Hernane da Silva Barud (Apis Flora); Inversión R$ 273.525,00.