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DIFUSIÓN

Youtubers en la ciencia

Los canales de video cobran relevancia en la difusión de investigaciones en internet

youtubers_35_2JG6373LÉO RAMOSCon la Teoría de la Relatividad Especial, Albert Einstein demostró en 1905 que la energía de un objeto varía en función de su masa y su velocidad. Ciento once años después, esa misma teoría sirvió para poner punto final a una controversia que inspira a los fans de las historietas desde hace décadas: ¿cuál es el superhéroe con el golpe de puño más fuerte? En uno de los primeros videos que publicó el canal Nerdología, en YouTube, el biólogo Atila Iamarino sugiere que es Flash, y no Hulk o Superman. En tono humorístico, y citando cómics y fórmulas físicas, Iamarino explica que, al alcanzar una velocidad cercana a la de la luz, Flash sería capaz de dar un golpe con un impacto equivalente a la explosión de cuatro millones de bombas de fusión nuclear, liberando una energía suficiente como para incendiar toda la atmósfera terrestre. El video se “viralizó”, es decir, se difundió rápidamente en internet y tuvo más de un millón de visualizaciones.

“Hemos logrado llegar a un público amplio, no necesariamente interesado en la ciencia”, dice Iamarino, quien acaba de finalizar una pasantía de posgrado en el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP) y espera dedicarse a la divulgación científica. “Esto ha sido posible porque los conceptos científicos pueden interactuar con un público cuyos intereses son otros, como en el caso de las historietas, el cine y los videojuegos”, añade.

En los últimos años, los canales de video en YouTube (también denominados vlogs) que abordan ciencia y tecnología cobraron expresión en la divulgación científica que se realiza por medio de internet. En ciertos países, como es el caso de Estados Unidos, los jóvenes a los que ahora se conoce con el apelativo de youtubers elaboran videos de ciencia cortos, de más o menos cinco minutos de duración, generalmente con escasos recursos disponibles, y que llegan a sumar, en algunos casos, más de 200 millones de visualizaciones. Este fenómeno se caracteriza por abarcar a un público joven, que incluye a niños y adolescentes.

youtubers_29_2JG6365LÉO RAMOSLos dueños de los canales de video, en su mayoría, son investigadores comenzando su carrera o estudiantes de carreras de grado y de posgrado. “Los vlogs están logrando conquistar a una audiencia más diversificada, contrariamente a lo que ocurre con los blogs científicos, que se circunscriben a un público interesado en ciencia”, dice Rafael Evangelista, investigador del Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo de la Universidad de Campinas (Labjor-Unicamp). En su opinión, esto ocurre porque los canales de video versan abordan la ciencia utilizando un lenguaje informal, cercano al entretenimiento, haciendo referencias al universo de la cultura pop, representado, por ejemplo, por las series de televisión.

En el mes de marzo, youtubers brasileños lanzaron una iniciativa destinada a promover ese modelo en el país. Se trata del ScienceVlogs Brasil (SvBr), una red online integrada por 21 canales de videos de ciencia. La idea fue puesta en práctica luego de un encuentro que se llevó a cabo a comienzos de año en Campinas. “Notamos la importancia de unirnos en torno a un objetivo común: lograr que los canales se hagan más conocidos de un público masivo e incentivar el surgimiento de otros”, explica el biólogo Rafael Bento Soares, uno de los ideólogos del SvBr.

La iniciativa, dice Soares, también se propone garantizarle un sello de calidad a los vlogs. “Mediante un sello del ScienceVlogs, el usuario sabrá que el contenido posee una base científica y buena procedencia”, dice el biólogo, quien en enero fundó junto a otros colegas la empresa NuminaLabs, que gestiona contenidos científicos. Uno de los objetivos de la compañía consiste en administrar los canales de video de ciencia y promover colaboraciones entre ellos e instituciones de investigación. Según él, muchas de esas instituciones poseen interés en elaborar proyectos de divulgación científica, pero no saben cómo. “Los youtubers cuentan con experiencia y podrían desempeñarse como prestadores del servicio, elaborando videos”.

Referencia
En pocos meses, el SvBr recibió casi 35 mil inscripciones en YouTube y se transformó en la puerta de ingreso a canales aún poco conocidos por el público. Ese es el caso de iBioMovies, un vlog de biología creado en 2012 por el profesor de enseñanza media Vinícius Camargo Penteado, otro de los ideólogos de la plataforma. “En un comienzo, el canal tenía 700 visualizaciones, de las cuales 200 eran de mi madre”, bromea. “En 2014, el equipo que producía los videos conmigo abandonó temporalmente el proyecto, que quedó en un limbo”. Sin embargo, luego de vincular su canal al portal del SvBr, Penteado notó un salto en la cantidad de visualizaciones. Hace un mes, anunció que volvería a producir el canal. “Estoy entusiasmado, aunque resulta difícil hacer todo sólo”, dice.

Uno de los primeros canales brasileños que llevó la ciencia a YouTube fue Manual do Mundo, una creación de 2008 del periodista Iberê Thenório y su esposa, la terapeuta ocupacional Mariana Fulfaro. En los videos, el matrimonio aborda el contenido científico, aunque de manera poco explícita, diluyéndose en experimentos, fórmulas, bromas, magia y otras actividades. El objetivo, según ellos, consiste en ayudar a incitar el interés del público en la ciencia, pero sin hablar exclusivamente de ciencia. El canal cuenta con más de 5,6 millones de inscritos, lo cual convirtió a Thenório y Fulfaro en celebridades de internet, a los que hoy invitan a participar en programas de televisión.

youtubers_01_2JG6388LÉO RAMOSA diferencia de Manual do Mundo, que cuenta con un equipo de patrocinadores, el trabajo solitario, con pocos recursos, constituye la realidad de la mayoría de los youtubers. Ése es el caso de Camila Laranjeira, de 23 años, alumna de maestría en ciencias de la computación de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), quien dedica buena parte de su tiempo libre a la redacción de guiones, y a la edición o grabación de videos para su canal, denominado Peixe Babel, dedicado a la robótica. “Lo hago todo yo sola, en mi cuarto”, dice Laranjeira, quien comenzó con ese canal cuando todavía cursaba la carrera de grado. “Noté que muchos de mis amigos y parientes no comprendían conceptos básicos de tecnología. El canal surgió por mi interés en explicarlos”.

Los temas que abordan los videos, que publica semanalmente, son elegidos a partir de sugerencias de amigos. Ella relata que una buena parte de su público está integrada por alumnos de carreras de grado, niños y adolescentes. Uno de sus primeros videos en ganar repercusión se intitula O Homem de Ferro na vida real, una referencia al héroe de la editorial Marvel Comics. “El video no trata sobre Iron Man en sí, sino sobre un exoesqueleto que se desarrolló en Estados Unidos, que será utilizado por soldados en combate. Si hubiese empleado el término ‘exoesqueleto’ en el título, de hecho espantaría a muchos, porque es un término técnico”, dice Laranjeira.

Pese al carácter innovador de los youtubers, con sus referencias a la cultura pop y el desapego a los formalismos, Rafael Evangelista, del Labjor-Unicamp, señala que muchos de los canales de ciencia todavía están sujetos a un modelo que predominó durante casi dos décadas y que, de cierto modo, aún inspira varias actividades de divulgación científica. Se trata de lo que se conoce como modelo del déficit, según el cual, la población tiene carencias de conocimientos que sólo pueden cubrirse a través de la educación del público a cargo de científicos. En este modelo, explica Evangelista, el público puede asumir una postura pasiva, la de mero receptor del conocimiento, mientras que los científicos figuran en una condición de superioridad. “Existe el riesgo de generar una comunicación en un solo sentido, de arriba hacia abajo, como si la carencia de conocimiento de la población fuese el resultado de fallas cognitivas. La realidad, sin embargo, es más compleja, y hay varios factores sociales y políticos que contribuyen a dificultar el acceso del público a la ciencia”, dice Evangelista. El dueño del canal Papo de Biólogo [Cosa de biólogo], Vinícius de Paula Ferreira, de 23 años, procura evitar que el contenido se transmita de esa manera en sus videos. “No puedo aparecer como si fuese el dueño de la verdad. Mi trabajo consiste en demostrar que la ciencia puede resultar interesante”, dice Ferreira, quien relata que aprendió eso luego de desempeñarse como guía en Catavento Cultural, un espacio destinado a la difusión de la ciencia y el conocimiento mantenido por la gobernación del estado de São Paulo en el centro de la capital paulista. “Luego de graduarme en biología, decidí trabajar en la divulgación científica”, dice. Al recibir elogios del público por su desempeño en educación ambiental, concibió la creación, hace 10 meses, de un canal en YouTube en el cual pudiera hablar de animales exóticos.

La voz del canal Nerdologia, Atila Iamarino produce los videos en su casa

Archivo particular La voz del canal Nerdologia, Atila Iamarino produce los videos en su casaArchivo particular

“Al comienzo, los videos de Papo de Biólogo los elaboraba en mi cuarto, usando la cámara del celular”, relata Ferreira, quien eventualmente tomaba a su madre por sorpresa al aparecerse en casa con una serpiente o un escorpión. Con el éxito de los videos, acordó un convenio con la productora de un amigo, comenzando a producir videos más elaborados y al aire libre. En los últimos meses, también recibió invitaciones para participar en programas de televisión y dar charlas, por lo cual obtiene algún retorno económico. “Los videos aún no son rentables”, dice Ferreira. Él explica que, por ahora, son pocos los youtubers de ciencia que ganan algún dinero con sus canales, a través de donaciones, patrocinio o por medio del propio YouTube, que reparte parte de los ingresos generados por publicidad entre los productores de los contenidos. Por cada mil visualizaciones, la plataforma paga un monto que oscila entre 0,60 y 5 dólares, dependiendo de la cantidad de anuncios vinculados. Hay canales de entretenimiento, de juegos y de moda que publican videos todos los días y así logran una alta rentabilidad. Un ejemplo: uno de los videos del gamer Pedro Rezende, de 18 años, cuyo canal en YouTube brinda pistas para el juego Minecraft, llegó a generar 12.300 reales, luego de registrar 560 mil visualizaciones.

Canales del exterior
Mientras que en Brasil la mayoría de las experiencias comienza a tomar forma, en países tales como Estados Unidos existen ejemplos que se transformaron en modelos para quienes desean divulgar ciencia en YouTube. Allá, un único canal de ciencia puede llegar a registrar más de 270 millones de visualizaciones, tal como en el caso de Veritasium, creado en 2011 por el físico Derek Muller. Ese canal, al cual se considera uno de los principales referentes de la actualidad en divulgación científica, dispone de recursos, y publica videos con producción profesional, que son clases en video para nada monótonas. Por ejemplo, para discurrir sobre cuán devastador podría ser un accidente nuclear, Muller viajó hasta Chernobyl, y filmó las ruinas de casas, hospitales y escuelas afectados por el accidente de 1986.

En otro canal de renombre, SmarterEveryDay, el ingeniero estadounidense Destin Sandlin filmó su interacción con canguros para demostrar cómo amamantan las hembras a sus crías en una bolsa de piel. Con más de tres millones de visualizaciones, el video genera buenas carcajadas. En tanto, otro referente, Minute Physics, una creación de Henry Reich, utiliza animaciones sencillas para explicar conceptos complicados de física. Este canal posee  más de tres millones de suscritos y sus videos ya se han exhibido en programas de la televisión estadounidense.

En un estudio publicado en 2013 en la revista PNAS, Dominique Brossard, investigadora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, sostiene que el público lego emplea cada vez más internet para la búsqueda de información que no puede hallarse en los sitios de noticias tradicionales. “Los propios científicos comienzan a confiar más en los medios sociales para comunicarse con el público masivo”, escribe Brossard. “Los jóvenes investigadores están generando canales de comunicación directa con el público no especializado, sin necesidad de intermediarios, tales como noticieros electrónicos o revistas periódicas”. Este fenómeno viene observándose desde hace algunos años en los medios de comunicación online, tales como blogs y redes sociales (Facebook y Twitter, por ejemplo), donde los textos se divulgan casi de manera instantánea, redactados tanto por periodistas como por científicos.

Vinícius Ferreira, de Papo de Biólogo: animales exóticos en la palma de su mano para llamar la atención del público

Archivo particular Vinícius Ferreira, de Papo de Biólogo: animales exóticos en la palma de su mano para llamar la atención del públicoArchivo particular

YouTube también alberga iniciativas de divulgación científica creadas por vehículos de comunicación e instituciones, que recurren a internet como una forma de llegar a un público más amplio. Pesquisa FAPESP posee un canal de videos en YouTube desde 2011. Todos los meses se publican uno o dos videos sobre temas científicos relacionados con los reportajes de la revista. El canal cuenta con casi nueve mil suscriptores y más de un millón de visualizaciones. SP Pesquisa, una serie de programas con contenido científico que se exhibe en TV Cultura en colaboración con la FAPESP, también está disponible en YouTube, en el canal de la Universidad Virtual del Estado de São Paulo (Univesp).

¿El fin de los blogs?
Uno de los debates actuales es si los blogs están perdiendo importancia ante los canales de YouTube. “Durante mucho tiempo, el blog fue la única forma de producción individual en internet. Con el avance de YouTube y de otros medios sociales, el blog perdió su exclusividad. Uno puede recomendar artículos o comentar cierto tema de manera muy rápida en Facebook o en Instagram, por ejemplo, o bien grabando un video corto en Snapchat”, analiza Atila Iamarino, quien todavía mantiene un blog en internet, denominado Rainha Vermelha. Según él, los blogs siguen siendo necesarios cuando se desean brindar explicaciones más extensas y minuciosas. Ese formato también permite que el texto pueda ubicarse con mayor facilidad que en Facebook, explica.

Rafael Bento Soares, quien también coordina la red de blogs científicos ScienceBlogs Brasil, dice que la pérdida de popularidad de los blogs es una realidad. “En ScienceBlogs hay 48 blogs, de los cuales, menos de la mitad se encuentran activos. Algunos blogueros están migrando hacia YouTube. Y varios youtubers jamás tuvieron un blog”, afirma. En tanto, Rafael Evangelista, de la Unicamp, cree que este nuevo modelo de divulgación es importante, ya que atrae a la gente que desea saber más sobre ciencia. No obstante, hay que tomarlo como un modelo parcial. “Un reportaje, por ejemplo, puede lograr presentar otros matices, otros enfoques implicados en la complejidad de un tema, mientras que un canal de ciencia, en ocasiones tan sólo ofrece el punto de vista del científico que habla frente a la cámara. En los videos, hay veces que no queda claro qué es información y aquello qué es opinión”, dice Evangelista.

Para visitar los canales de videos citados en el reportaje acceda a: bit.ly/YoutubersCiência