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INDICADORES

Inversión permanente

El Informe de Actividades 2015 de la FAPESP resalta la creación de centros de investigación aplicada y el crecimiento de las becas en el exterior

En 2015, la FAPESP invirtió 1.188.693.702 reales para apoyar la investigación científica y tecnológica en el estado de São Paulo. Pese al descenso de la recaudación tributaria del estado y, por consiguiente, del giro de recursos a la Fundación que marca la Constitución estadual, el gasto en investigación fue un 3,1% superior al de 2014 en términos nominales. Estos datos forman parte del Informe de actividades 2015, cuya presentación está previsto para el 14 de septiembre en la sede de la Fundación, en el marco de una exposición de obras del pintor Paulo Pasta, que ilustran el documento y esta reseña. La totalidad de los informes anuales desde la creación de la FAPESP, en 1962, se encuentran disponibles en el sitio: www.fapesp.br/publicacoes.

En 2015, la suma de lo recaudado por la Fundación fue de 1.350.088.934 reales. De ese total, el 77,4%, o sea, 1.045.335.370 reales, correspondió a la transferencia desde el Tesoro estadual, una participación equivalente al 1% de los ingresos tributarios del estado de São Paulo. Otro 5,5% (73.996.678 reales) procedió de recursos patrimoniales de la Fundación y un 17,1% (230.756.885 reales) de otras fuentes de recursos, tales como convenios con instituciones para la financiación conjunta de investigaciones, en los cuales la FAPESP administra el gasto.

Una novedad del Informe de actividades 2015 es el capítulo que dimensiona al sistema paulista de ciencia y tecnología, integrado por 62 entidades cuya misión se orienta hacia actividades de investigación científica, entre universidades, institutos de educación superior aislados, institutos de investigación públicos y particulares, y también por 14.787 empresas que desarrollan actividades de innovación. En 2015, el estado disponía de 74 mil investigadores y fue responsable de la publicación de 21.783 trabajos científicos. Durante ese año, el estado invirtió 27.500 millones de reales en investigación y desarrollo. Las empresas erogaron el 57,2% de ese monto, mientras que el 22,7% lo aportó la gobernación del estado, un 17,7% el gobierno federal y un 2,4% salió de instituciones de educación superior privadas (observe la tabla).

Del total de recursos que invirtió la FAPESP, el 52% se destinó a Investigaciones con Miras a Aplicaciones, un 40% a Investigaciones para el Avance del Conocimiento y un 8% al Apoyo a la Infraestructura de Investigación Paulista. “La actividad volcada a aplicaciones predomina, y la misma incluye una cartera de proyectos especialmente intensa en salud, agricultura e ingeniería”, escribieron en la presentación del informe, el presidente de la FAPESP, José Goldemberg, y el vicepresidente, Eduardo Moacyr Krieger. La Fundación financia diversas categorías de investigación aplicada, entre las que se cuentan las que promueven la innovación en pequeñas empresas y la cooperación entre empresas y universidades para un desarrollo conjunto de conocimientos y nuevas tecnologías, así como los estudios que contribuyen para la formulación de políticas públicas. También se encuadran en esa lista los programas de investigación enfocados en temas específicos, tales como bioenergía, cambios climáticos globales, biodiversidad y ciencia aplicada con base en grandes bancos de datos, entre otros.

Un hito de 2015 fue la creación de tres nuevos Centros de Investigación Aplicada Colaborativa, que involucran grandes convenios entre empresas y universidades o institutos, todos ellos con contratos de hasta 10 años para el desarrollo de actividades de investigación avanzada. Cada real que invierte la FAPESP implica otro real por cuenta de la empresa y 2 reales de la universidad o instituto de investigación. La multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) colabora con dos de esos nuevos centros. Se realizarán inversiones de un orden de 88,4 millones de reales, de los cuales, la FAPESP y GSK aportarán entre ambas por partes iguales para sumar 34,6 millones de reales. El monto restante, de 53,7 millones de reales será aportado por las instituciones que albergarán los centros. “Nuestra meta es, en un futuro, poder lanzar orgullosamente un producto descubierto en Brasil”, dijo en noviembre Cesar Rengifo, presidente de GSK, según Agência FAPESP.

Química sostenible
Uno de los centros, el de química sostenible, tiene su sede en la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar) y su finalidad es el desarrollo de nuevos insumos farmacéuticos así como su producción sostenible. Otro de sus objetivos es descubrir solventes, reactivos y materias primas sostenibles, puesto que más de un tercio de las emisiones de carbono de la cadena de suministros de GSK se le atribuye a esos materiales. El segundo centro, que se dedica a la identificación de objetivos moleculares que permitan el desarrollo de fármacos para enfermedades inflamatorias, funciona en el Instituto Butantan.

En tanto, el tercero, de investigación e innovación en gas natural, es fruto de un convenio entre BG Group-Shell, la Escuela Politécnica (Poli) y el Instituto de Energía y Medio Ambiente (IEE), ambos de la Universidad de São Paulo (USP), además del Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen). El centro fue ideado para el desarrollo de investigaciones sobre el uso y aplicaciones del gas natural. La meta consiste en lograr intensificar su presencia en la matriz energética paulista y brasileña, para contribuir a una reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero. “Nuestras líneas de investigación estarán enfocadas en el transporte y uso del gas, además de la búsqueda de nuevos insumos a partir del mismo”, comenta Julio Meneghini, docente de la Poli-USP y coordinador del centro. El modelo de esos centros, con financiación a largo plazo y abordaje de temas de punta, se adoptó mediante iniciativas con otras empresas, tales como la ensambladora Peugeot Citroën y la empresa de cosméticos Natura.

En 2015, también hubo un crecimiento significativo del apoyo al Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe). Semanalmente, se aprobaron en el estado tres proyectos de investigación en pequeñas empresas con base tecnológica. En total, se contrataron 159 proyectos y se asignaron 77 becas vinculadas a éstos, sumando un total de 236 contrataciones, mientras que durante el año anterior, esa suma fue de 182 contratos. Si se cuentan los proyectos en curso durante 2015, 271 pequeñas y medianas empresas de 50 ciudades recibieron apoyo del programa. La capital paulista concentra el 30% de dichas empresas. Las restantes están ubicadas en Campinas (16%), São Carlos (15%), São José dos Campos (7%), Ribeirão Preto (6,5%), Piracicaba (4%), entre otras. El Pipe apuntó a dar una respuesta a las demandas específicas de desarrollo tecnológico del estado. Un ejemplo de 2015 fue un pliego que lanzaron, en conjunto, la FAPESP y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) para la selección de empresas calificadas para el desarrollo de piezas, productos, procesos y servicios del proyecto Sirius, la nueva fuente brasileña de luz sincrotrón (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 234).

Competitividad
La FAPESP creó y solventa un conjunto de programas con el objetivo de brindar apoyo a investigaciones científicas de carácter audaz y competitivo a nivel internacional, tales como los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid), los Proyectos Temáticos, el Programa Jóvenes Investigadores en Centros Emergentes (JP), el São Paulo Excellence Chairs (Spec) y los Centros de Investigación Aplicada Cooperativa. La erogación monetaria durante 2015 para todo ese conjunto fue de 391,3 millones de reales. Ese monto incluye gastos en equipos multiusuarios, becas y ayudas vinculadas a proyectos en el marco de esos programas, lo cual constituye una novedad comparativa del informe 2015, con respecto a los anteriores informes.

En el caso de los proyectos temáticos, cuya extensión puede ser de hasta cinco años e involucran a menudo a equipos con varios investigadores, se gastaron 152, 9 millones de reales y casi 100 millones de la misma moneda en ítems vinculados a ellos: 62,6 millones de reales en becas en el país, 14,1 millones en becas en el exterior y 20,8 millones en otras ayudas. En total, los 482 proyectos temáticos vigentes recibieron 250,6 millones de reales y durante 2015 se contrataron 82 nuevos proyectos. También están los Spec, financiaciones que convocaron a científicos extranjeros de alto nivel para liderar proyectos en instituciones del estado. En 2015, a ocho de estos proyectos se les asignó un total de 6,2 millones de reales. Los 17 Cepid recibieron 66,1 millones de reales. El objetivo de estos centros, que llegan a financiarse hasta por 11 años, consiste en producir investigación científica de categoría internacional y con carácter multidisciplinario, en la frontera del conocimiento.

En tanto, los 326 investigadores que se beneficiaron con el programa JP, recibieron en conjunto 67,4 millones de reales. Este programa procura la atracción y radicación en el estado de São Paulo de jóvenes doctores con gran potencial, incluso aunque no tengan una trayectoria en investigación científica o implementación de nuevas líneas de estudio en instituciones consolidadas. Las principales áreas de interés investigativo fueron salud, biología, física e ingeniería. El programa también se propone lograr la atracción de jóvenes científicos extranjeros, con inserción internacional y desempeñándose en temas de frontera que aún no cubren los investigadores del estado. Nueve de los proyectos vigentes en 2015 son de investigadores extranjeros.

Algunas áreas del conocimiento, con una comunidad científica más densa y numerosa, tradicionalmente disponen de un mayor número de proyectos, como es el caso de la salud, que acaparó un 27,9% del monto total desembolsado, seguida por biología, con un 14,9%, ciencias humanas y sociales, un 10,3%, ingeniería, un 8,6%, agronomía y veterinaria, un 7,8%, química, un 5%, física, 4,9%, astronomía, 3,1%, entre otras. En 2015 fue la primera vez que las investigaciones interdisciplinarias se quedaron con la tercera mayor asignación, que sumó un 10,4% del gasto total.

De los 26.445 proyectos en curso en 2015, el 40,6% estaban vinculados a investigadores de la USP, quienes recibieron el mayor volumen de recursos (576,3 millones de reales), mientras que a los de las universidades Estadual Paulista (Unesp) y de Campinas (Unicamp), se les asignaron casi 156 millones de reales a cada una. Los investigadores de las instituciones federales con sede en São Paulo recibieron un 12,6% del total, o sea, 149,5 millones de reales, destacándose entre ellas las universidades federales de São Paulo (Unifesp), con 57,8 millones de reales, y de São Carlos (UFSCar), con 44,4 millones de reales. En todo el año se gastaron 65,6 millones de reales en 1.316 proyectos en las instituciones educativas y de investigación estaduales, donde al Instituto Butantan, le correspondieron 15,2 millones de reales. El resto del desembolso, 35,9 millones de reales, fue asignado a 2.117 proyectos de instituciones particulares, municipales, empresas y asociaciones.

Demanda espontánea
Algo más del 40% del gasto de la FAPESP en 2015, el equivalente a 477,7 millones de reales, se destinó a becas regulares en el país y en el exterior, una de las líneas de fomento por medio de las cuales la Fundación atiende a la demanda espontánea de estudiantes e investigadores. Durante el año pasado, se mantuvieron vigentes 16.200 becas regulares, correspondientes a 14.282 proyectos realizados en el país y 1.918 en el exterior. En todo el año, se concedieron 5.448 nuevas becas. Las becas en el país sumaron 373,1 millones de reales. Entre ellas, dos modalidades acapararon el 81% de las asignaciones: posdoctorado, con 157,4 millones de reales, y doctorado, con 146 millones. En tanto, las modalidades de becas en el exterior recibieron 104,6 millones de reales. Si bien representan tan sólo el 21,9% del gasto en becas regulares, los recursos destinados a las modalidades en el exterior tuvieron un incremento nominal de un 32,9% en relación a 2014, compensando así las cifras correspondientes a las becas regulares en el país, que recibieron un 7,6% menos.

Una parte significativa de los recursos se asignó a Becas de Pasantía de Investigación en el Exterior (Bepe), destinadas a becarios de la FAPESP, desde iniciación científica a posdoctorado, interesados en llevar a cabo pasantías de hasta un año de duración en otro país. El monto correspondiente a 2015 fue de 81,2 millones de reales. Pero la modalidad que registró un mayor aumento (52,1%) en su asignación fue la de Becas de Investigación en el Exterior (BPE) con nivel de posdoctorado. El área de ciencias humanas y sociales se ubica al frente en número de proyectos vigentes en las BPE, con 142 (36%), y en volumen de recursos (7 millones de reales, o sea un  30%). También registró el mayor volumen de proyectos vigentes de maestría (80) y doctorado (181) de las Becas Bepe. La mayor cantidad de becas Bepe en iniciación a la investigación científica se registró en ingeniería, con 21 proyectos. El área de la salud se destacó en la cantidad de pasantías de investigación de doctorado directo y posdoctorado en el exterior, y recibió el mayor volumen de recursos en la modalidad Bepe.

El informe registra incluso un avance en el apoyo a las iniciativas de cooperación internacional. Se consignan 355 ayudas a la investigación y 1.185 becas en varios programas de promoción de la cooperación internacional. En total, se invirtieron 139 millones de reales, de los cuales, 59 millones corresponden a cofinanciación de investigación como resultado de convenios con universidades y agencias de fomento del exterior ‒la FAPESP mantenía el año pasado 142 acuerdos de cooperación vigentes con instituciones de 27 países, de los cuales 26 se firmaron en 2015‒ y 80 millones de reales en proyectos de intercambio científico no vinculados con esos convenios.