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Biología

El cuerpo del sapo posee un escudo antihormigas

Albertina Pimentel Lima/ INPA Lithodytes lineatus: una protección que permite el desarrollo de las crías dentro del hormigueroAlbertina Pimentel Lima/ INPA

Las hembras de los sapitos rayados de la especie Lithodytes lineatus depositan sus huevos en nidos de espuma dentro de las galerías excavadas por hormigas cortadoras del género Atta. El secreto de la convivencia reside en una sustancia que reviste el cuerpo de los anfibios, tal como reveló el trabajo de maestría del biólogo André de Lima Barros en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa). Los 10 sapitos rayados que el investigador liberó en la entrada de hormigueros no fueron atacados, mientras que 20 sapos de otras especies resultaron con un promedio de 20 picaduras (Behavioural Ecology & Sociobiology, 20 de octubre). Para confirmar que el escudo era algo que revestía la piel, De Lima Barros untó a 10 sapos de la especie Rhinella major ‒que normalmente no conviven con hormigas‒ con un extracto de la piel de los sapitos rayados, mientras que a otros se los mojó solamente con agua. Aquéllos que recibieron el primer tratamiento sortearon incólumes las defensas de las hormigas, a excepción de cuando saltaban encima de los insectos. De cualquier modo, éstos soltaban rápidamente luego de la primera mordedura. Esto es lo que posibilita aquella asociación inusitada, donde el proceso de desarrollo de las crías ‒desde el huevo hasta la metamorfosis completa‒ ocurre dentro del hormiguero.

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