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trayectorias

El hombre que calcula

El ingeniero mecánico Fernando Orsatti dejó la docencia para abrir una empresa de matemática aplicada

Eduardo Cesar En 2009, mientras realizaba un posdoctorado en la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (Poli-USP), el ingeniero mecánico Fernando Orsatti notó que podía aplicar el conocimiento adquirido como docente e investigador para la solución de problemas operativos en empresas. Junto a otros tres amigos, todos graduados en la Poli-USP, fundó Mínimo, una empresa de desarrollo de sistemas de computación enfocados en la solución de problemas que requieran de algún tipo de modelado matemático, cuestión que puede involucrar desde la implementación de algoritmos de inteligencia artificial para la detección de fraudes en tarjetas de crédito hasta sistemas que optimicen los procesos de distribución y logística.

Orsatti se graduó en 2003 e inmediatamente ingresó en el doctorado para estudiar sistemas de redes interconectadas, tales como los que administran las vías de transacciones financieras. Estos sistemas son de importancia porque son capaces de mantener su sincronismo y estabilidad incluso ante la ruptura de uno o más de los nodos que componen las redes. En 2007, luego de concluir el doctorado, uno de sus profesores, el ingeniero mecánico Agenor de Toledo Fleury, lo invitó para impartir clases de vibraciones mecánicas y modelado a los alumnos de la carrera de grado y maestría en el Programa de Posgrado en Ingeniería Mecánica del Centro Universitario de la FEI, en São Bernardo do Campo, estado de São Paulo.

En 2011 recibió una invitación para trabajar en la creación de una carrera de ingeniería de la innovación para el Sindicato de Ingenieros de São Paulo. Luego de trabajar en ello, Orsatti ayudó a diagramar la carrera de ingeniería en Insper, una institución privada de educación superior, también en São Paulo. “Ahí comencé a realizar la transición de mis actividades de investigación y docencia a la prestación de servicios para empresas”, dice. En 2016, Orsatti concentró toda su labor solamente en Mínimo. Él explica que la empresa pretende oficiar como nexo entre el universo académico y el corporativo. “Resolvemos necesidades empresariales por medio del conocimiento en matemática avanzada, combinando especialización técnica con el dominio de los fundamentos matemáticos para la resolución de problemas complejos”.

El desafío inicial consistió en definir y delimitar el área de actividad de la empresa. “Al tratarse de un servicio de escasa difusión en el mercado, nos tomó cierto tiempo lograr empaquetarlo para poder tener éxito en la captación de clientes”, entre los que figura el sitio web Buscapé, de comparación de precios y productos, la fábrica de cementos Intercement y la organización no gubernamental Saúde Criança de São Paulo. Recientemente, la empresa obtuvo financiación de la FAPESP a través del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe) para el desarrollo de un sistema de gestión de clases para docentes, con el objetivo de reemplazar un proceso que se realiza en forma manual. “Esperamos poder consolidar a la empresa como prestadora de servicios en el área de modelado matemático, con el objetivo de tornarla más conocida en el mercado”