Imprimir

Memoria

El Doctor Benignus y los extraterrestres

Inspirado en Julio Verne, el portugués Augusto Emílio Zaluar escribió la primera novela de ciencia ficción publicada en Brasil

Reproducción O Globo del 1º de julio de 1875: capítulos diarios se transformaron en libro ese mismo añoReproducción

La primera edición de la novela de aventuras La vuelta al mundo en 80 días empezó a circular en Paris en 1873. La isla misteriosa llegó al año siguiente, ambas con la firma del escritor francés Julio Verne (1828-1905), a quien el periodista y escritor Sérgio Augusto, en un artículo de 2011 publicado en el periódico O Estado de S. Paulo, definió como “el producto literario más delirante que generó el cientificismo del siglo XIX con los ojos mirando hacia el siglo XX”. Augusto se refería a los artefactos que ‒si bien aún no existían‒ Verne creó para sus historias: del submarino al cañón de largo alcance, del gramófono a la bomba atómica. El 1º de julio de 1875, O Globo, de Río de Janeiro, empezó a publicar los capítulos de O doctor Benignus, el primer libro de ciencia ficción de inspiración verneana escrito en Brasil, que salió en libro ese mismo año. Su autor era el escritor y periodista portugués naturalizado brasileño Augusto Emílio Zaluar (1826-1882), admirador de las obras de Verne.

“El propio Zaluar dijo que Julio Verne era un modelo a quien seguir, pero también afirmó que su obra era original, porque valoraba, tal como él mismo escribió, las ‘prodigiosas riquezas científicas de nuestro continente’”, sostiene el historiador Lucas de Melo Andrade, docente del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Paraná (IFPR) con sede en la ciudad de Paranavaí, quien analizó O doctor Benignus en 2014 como investigador de la Universidad Federal de Ouro Preto (Ufop). Según De Melo Andrade, este libro participó en el proceso de expansión e institucionalización de la ciencia en Brasil –el Jardín Botánico había sido inaugurado en 1808, la Academia Real Militar en 1810 y el Museo Nacional en 1818– y en la delimitación de áreas de especialización a cargo de los científicos profesionales. Asimismo, expresa la preocupación por llegar al público en general por medio de la en ese entonces denominada vulgarización científica. Aun después de su publicación, Zaluar mantuvo un pie en esa área, al dirigir O Vulgarisador, una de las primeras publicaciones nacionales orientadas hacia la divulgación de las ciencias, impresa en Río de Janeiro entre 1877 y 1880.

Wikipedia Ilustraciones de libros de Julio VerneWikipedia

Zaluar empezó a construir su base de conocimientos científicos al cursar ‒aunque sin concluir‒ en la Escuela Médico Quirúrgica de Lisboa, en donde nació. Embarcó rumbo a Brasil en 1849 y asumió su gusto por el mundo de las letras: tradujo obras literarias del francés para periódicos de Río, publicó el libro de poesías Dores e flores, fue redactor de O Álbum Semanal y escribió un relato de viajes intitulado Peregrinação pela província de São Paulo, antes de abocarse a su obra de ciencia ficción.

“O doctor Benignus es una obra comprometida políticamente, en la cual se defiende el conocimiento científico como una forma de llegar al progreso y de construir la identidad del país”, dice De Melo Andrade. El libro, reeditado en 1994 por la editorial de la Universidad Federal de Río de Janeiro, narra las aventuras de doctor Benignus, un médico y científico amateur, y una comitiva de 30 personas –entre ellas el francés M. Gustavo de Fronville, estudiante de ciencias naturales, y el inglés Jaime River, quien participa en la expedición con la esperanza de encontrar a su padre, el inglés Willian River, quien posiblemente había sido hecho prisionero por indígenas– por el interior de Brasil. Mientras recorren los montes de Minas Gerais y de Goiás en busca de indicios de extraterrestres, observan y describen el cielo y los planetas. Al observar Marte a través de su telescopio, Benignus identifica selvas y llega a la conclusión de que el planeta rojizo estaría habitado. Luego reconoce las manchas de la superficie del Sol y dice que su núcleo también podría estar habitado, pues no tendría la misma consistencia que su superficie.

Wikipedia Júlio Verne y Augusto Zaluar (a la der.), su discípulo portugués radicado en Río de JaneiroWikipedia

Benignus pretende probar que el hombre americano habría surgido en Brasil y desde aquí habría migrado a otros continentes, en consonancia con uno de los temas científicos que se debatían en aquella época en el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño (IHGB). Para fundamentar su visión nacionalista, recurre primeramente al paleontólogo danés Peter Wilhelm Lund (1801-1880) (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 247), quien defendía esa propuesta con base en los esqueletos humanos que había encontrado en cavernas de la región de Lagoa Santa, en el estado de Minas Gerais. Y argumenta también con base en los estudios del naturalista suizo Jean-Louis-Rodolphe Agasiz (1807-1873), adepto de las ideas de Lund, quien viajó por Brasil recolectando peces. Como le parecía impensable que blancos, indios y negros tuviesen el mismo origen, Agasiz se oponía a la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-1882), también recordado en el libro.

“Zaluar se inclina hacia una defensa de las tesis de Darwin, cosa que en sí misma sólo representa una posición bastante distinta a la de sus contemporáneos”, sostuvo el antropólogo Edgar Indalecio Smaniotto, profesor de la Facultade de Enseñanza Superior del Interior Paulista (Faip) y autor de A fantástica viagem imaginária de Augusto Emílio Zaluar (editorial Corifeu, 2007). “Hay diversas referencias indirectas a la teoría de la evolución en el libro, hasta que, durante una cacería, los hombres que acompañan a Benignus matan a un orangután para la cena. Katine, el cocinero de Benignus, se rehúsa a cocinar aquel animal que puede ser uno de sus antepasados ‘en línea transversal’.”

Reproducción Ilustración de La guerra de los mundos, de H. G. WellsReproducción

En el medio del viaje, el doctor Benignus se encuentra con un alienígena proveniente del Sol, supuesto representante de civilizaciones más evolucionadas que la humana. El extraterrestre le dice al médico que siga enseñándole ciencia al pueblo y le asegura que él, en su lucha por el conocimiento, ayudará a transformar el continente en una tierra reconocida “por las naciones civilizadas y por el pueblo del Sol”. Smaniotto sostiene que el alienígena del libro no se quedaría solo por mucho tiempo como personaje literario. Otros aparecen en ciertos libros, como La guerra de los mundos, publicado en 1898 por el escritor inglés Herbert George Wells (1866-1946). “La gran crítica que se le hace a Zaluar consiste en que no aprovechó la tecnología como podría, a no ser cuando menciona los aparatos eléctricos de iluminación, en una época en que la lámpara incandescente aún no había sido inventada”, dice Smaniotto.

Los periódicos de Río de Janeiro elogiaron el libro. En 1875, Revista Médica vaticinó: “Si corrige uno que otro detalle, tal como el de sobrecargar en ocasiones las frases con una gran cantidad de citas técnicas, llegará a tener la popularidad del talentoso escritor francés J. Verne”. Zaluar no llegó a tanto. “Si la estructura picaresca de O doctor Benignus no fue suficiente como para asegurarle el nombre a su autor en los compendios de historia de la literatura, es precisamente porque, como literatura, el texto realmente es endeble y aburrido”, afirma Ricardo Waizbort, investigador de la Fiocruz especializado en literatura y en la historia de la biología, en un artículo de 2012 publicado en Revista Brasileira de História da Ciência. Smaniotto disiente: “Zaluar no entró efectivamente en la elite de los grandes escritores brasileños, pero O doctor Benignus no es endeble ni aburrido”.

Wikipedia Portada de la edición de 1994Wikipedia

El libro empezó a circular cuando ciertas novelas (no las de ciencia ficción) conquistaban con rapidez el gusto popular, tales como A mão e a luva [La mano y el guante], de Machado de Asis (1874), y Senhora, de José de Alencar (1875), que llegaban en la estela de Memórias de un sargento de milícias, de Manuel Antônio de Almeida, publicada inicialmente en Correio Mercantil entre 1852 y 1853. De Melo Andrade reconoce rasgos románticos en el libro de Zaluar, tales como la visión subjetiva de los fenómenos naturales y la idea de que el mundo no podría entenderse únicamente mediante la razón. “El libro es completamente religioso, ya que en todo momento se refiere a la existencia de Dios, otro rasgo romántico”, afirma De Melo Andrade.

Fue también bajo la forma de folletín que el historiador, novelista y senador Joaquim Felício dos Santos (1828-1895) publicó en forma discontinua, de 1868 a 1872, en su propio periódico, O Jequitinhonha, de la ciudad de Diamantina, de Minas Gerais, sus dos viajes imaginarios: A história do Brasil escrita pelo dr. Jeremias no ano de 2862 y su continuación, Páginas da história do Brasil escrita no ano de 2000. En un artículo de 2012 publicado en la revista Remate de Males, Ana Cláudia Romano Ribeiro, graduada en letras, docente de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) e investigadora colaboradora del Instituto de Estudios del Lenguaje (IEL) de la Universidad de Campinas  (Unicamp), define a ambos trabajos de Dos Santos como “protoficción especulativa y crónica política”, ya que los dos trazan un “retrato cáustico del Brasil imperial de Pedro II”. Llevado al futuro por un médium, el emperador adquiere un nombre alemán, Dr. Muller, y pasea por un Brasil republicano, con 122 estados y 142 millones de habitantes, cuya capital es Guaicuí, en Minas Gerais.

Después de O doctor Benignus, la ciencia ficción emerge esporádicamente en Brasil, como en el cuento O imortal, de Machado de Asis, lanzado en 1882 en la revista femenina carioca A Estação, hasta afirmarse durante la primera mitad del siglo XX con autores dedicados a esta área, como Jeronymo Monteiro (1908-1970), con Três meses no século 81, de 1947, y A cidade perdida, de 1948, y Berilo Neves (1901-1974), con su A costela de Adão, de 1932, y algunos ocasionales, como el médico Gastão Cruls (1888-1959), quien escribió A Amazônia misteriosa, de 1925, considerado un clásico del género en Brasil.

Republicar