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Investigación empresarial

Más allá del horizonte

La empresa Iacit construye un radar capaz de monitorear áreas oceánicas y detectar embarcaciones en el mar allende el límite del campo de visión

Iacit Torre del radar de Iacit instalado en la base de la Marina en el municipio de Santa Vitória do Palmar, en el litoral de Rio Grande do SulIacit

Pocos países dominan la tecnología de los denominados radares más allá del horizonte, traducción de la sigla OTH (Over the Horizon), capaces de detectar e identificar blancos ubicados a grandes distancias en el mar. El primer prototipo brasileño de este género se montó este año en el Faro de Albardão, una instalación de la Marina de Brasil situada en el litoral del estado de Rio Grande do Sul, en donde pasa por ajustes y ensayos de campo. Iacit Soluções Tecnológicas, la empresa paulista que se encarga del desarrollo de estos radares, espera finalizar la etapa de pruebas en junio de 2017. El proyecto del radar OTH cuenta con el apoyo logístico de la Marina y con el soporte económico de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) por un valor de 4,5 millones de reales invertidos al comienzo de su desarrollo.

Este aparato empezó concebirse en 2013, con el objetivo de proporcionarle autonomía a Brasil en el control y en la vigilancia de sus fronteras y del espacio marítimo y aéreo a baja altura. “Nuestro radar logra monitorear embarcaciones hasta a 200 millas náuticas de la costa [alrededor de 370 kilómetros (km)], superando la línea de visión directa de los radares convencionales”, explica Luiz Carlos Teixeira, presidente de Iacit. Los radares tradicionales emiten ondas electromagnéticas que se desplazan en una trayectoria lineal y sólo logran detectar objetos dentro de su campo de visión. “Este radar fue proyectado enfocándose en el Sistema de Gestión de la Amazonia Azul [SisGAAz], pues la empresa detectó una buena oportunidad para desarrollar este equipo que ayudará a preservar las riquezas oceánicas dentro de nuestro límite de jurisdicción nacional”. El SisGAAz es un proyecto de defensa nacional creado por el gobierno brasileño para monitorear y gestionar una área de 4,5 millones de kilómetros cuadrados de la costa conocida como Amazonia Azul.

Empresa
Iacit
Centro de I&D
São José dos Campos (São Paulo)
Personal
20 empleados
Principales productos
Desarrollo de radares y sistemas de seguridad, defensa, navegación aérea y meteorología

Los radares OTH se dividen en dos categorías, de acuerdo con el modo de propagación de sus ondas electromagnéticas: skywaves y surface waves. La mayoría de los que están actualmente en operación en el mundo pertenecen a la categoría skywaves, y emiten ondas de alta potencia en dirección al cielo, de allí su nombre. La señal se refleja en la ionósfera –la capa de plasma de la atmósfera situada entre los 60 y 1.000 km de altura– y regresa a la Tierra, enfocándose en una determinada región del océano. De esta forma, el radar logra “ver” blancos ubicados a centenas o miles de kilómetros de distancia, después de la línea del horizonte. El problema reside en que este equipo no opera bien en el área ecuatorial de la Tierra, donde la ionósfera es inestable y turbulenta, lo cual perjudica la reflexión de la señal. Desde el punto de vista electromagnético, la zona ecuatorial del planeta está algo más al sur de la línea del Ecuador, exactamente en la región subtropical ubicada alrededor del sur y del sudeste brasileño.

“En esa región, la alternativa es emplear un sistema cuyas ondas se propaguen entre las capas de aire más bajas de la atmósfera y la superficie conductora del mar. Son los surface waves. Ésa es la tecnología que empleamos en el modelo OTH 0100 de Iacit”, explica el ingeniero electrónico Pérsio Vitor Abrahão, gerente de Investigación, Desarrollo e Innovación de la empresa. La compañía estadounidense Raytheon es una de las empresas que ya cuentan con radares de este tipo en operación en el océano Índico y en el mar Negro. El modelo de Iacit opera en un rango de alta frecuencia, entre 1 y 30 megahercios (MHz), y su haz de ondas suministra una cobertura de 120 grados a partir de la antena transmisora. La recepción se vale de un conjunto de antenas verticales en formación circular, instaladas cerca del transmisor. Cada una de las antenas está conectada a un receptor digital de alta sensibilidad, responsable del envío de las señales al sistema central (vea la infografía).

LÉO RAMOS Pruebas de aparatos de control de aviación en aeropuertos…LÉO RAMOS

Según Luiz Teixeira, el OTH 0100 posee una arquitectura de procesamiento digital capaz de suprimir diferentes interferencias comunes en el rango de alta frecuencia, ruidos de sistemas de comunicación y de la ionósfera. “De este modo, nuestro radar detecta y realiza un seguimiento de los blancos en alta mar”, dice. El sistema de procesamiento de señales fue el resultado de una transferencia tecnológica de Elta Systems, subsidiaria de Israel Aerospace Industries (IAI), una de las principales compañías israelíes del sector de defensa. Especializada en el desarrollo de sensores electromagnéticos, entre ellos radares y sistemas de guerra electrónica y de comunicaciones (utilizados para confundir a los radares y las comunicaciones de las tropas enemigas), Elta adquirió el 40% del capital de Iacit en julio de 2013. “Fueron ellos los que golpearon la puerta, interesados en nuestro negocio. Lo que les llamó la atención fue nuestra capacidad tecnológica, especialmente en lo referente a la plataforma de radares de alta frecuencia que habíamos desarrollado entre 2010 y 2012”, comenta Teixeira. Una vez sellado el acuerdo, Iacit recibió el aporte tecnológico de la socia israelí y se erigió en el brazo técnico de Elta Systems en Brasil.

En la actualidad, los países que reconocidamente poseen esta tecnología son Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Francia, Canadá, Australia y China. La concepción de los primeros radares OTH cobró impulso después la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo pasó a vivir el clima de tensión de la Guerra Fría. Los soviéticos habrían logrado crear el primer sistema operativo en 1949, denominado Veyer, pero poco se sabe sobre el mismo. En la década de 1960, un consorcio angloamericano creó el radar Cobra Mist, que entró en etapa de pruebas en 1972, pero no tuvo éxito. En esa misma época, la Fuerza Aérea estadounidense presentó el sistema AN/FPS-118, considerado el primer proyecto exitoso de radar OTH.

LÉO RAMOS …y pantalla con datos del desempeño del bloqueadorLÉO RAMOS

Un premio por innovar
Con sede en la localidad de São José dos Campos, en el interior paulista, Iacit cumplió 30 años en 2016. Desde 2013 cuenta con la certificación del Ministerio de Defensa como una Empresa Estratégica de Defensa (EED). Este sello le confiere ventajas competitivas a la compañía –entre ellas, algunos beneficios tributarios– para la comercialización de sus productos. Un año antes, lacit ganó el premio Finep de Innovación Nacional en la categoría Mediana Empresa, por el desarrollo de productos con elevado contenido tecnológico. Con un sector de investigación y desarrollo (I&D) conformado por 20 investigadores, la compañía se dedica a crear sistemas no sólo para el sector de defensa sino también para las áreas de seguridad pública, navegación aérea y meteorología.

“Invertimos anualmente alrededor de un 8% de nuestros ingresos en I&D. En 2015 facturamos 15 millones de reales, valor que se repetiría este año”, afirma Luiz Teixeira. Su estructura de investigación está compuesta por tres laboratorios con sede en São José dos Campos (uno de software, otro de hardware, procesamiento y electrónica y un tercero de pruebas de radares), un laboratorio de campo situado en el municipio vecino de Pindamonhangaba, en el cual se realizan los ensayos de los aparatos de navegación aérea, y otro laboratorio de pruebas de campo en el Faro de Albardão, la base de la Marina ubicada en Santa Vitória do Palmar (Rio Grande do Sul), donde está instalado el radar OTH.

LÉO RAMOS Luiz Carlos Teixeira, presidente de la empresa, Cesar Herrera, Rodrigo Corrá Dellu y Pércio Abrahão, del equipo de I&DLÉO RAMOS

Además del radar OTH, Iacit tiene en su cartera un radar oceánico que permite la observación en tiempo real de grandes extensiones de mar. Este aparato fue proyectado para la obtención de las mediciones de corrientes superficiales oceánicas mediante señales de alta frecuencia y puede emplearse en diversas aplicaciones civiles, científicas y de seguridad nacional. Su alcance es de alrededor de 150 km desde la costa (antes de la curvatura de la Tierra). “Los radares oceánicos constituyen una tecnología relevante para un país como Brasil, que tiene una larga extensión costera”, afirma el profesor Paulo Henrique Rezende Calil, coordinador del Laboratorio de Dinámica y Modelado Oceánico del Instituto de Oceanografía de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg).

El investigador explica que estos aparatos suministran informaciones sobre las condiciones del mar, tales como la altura de las olas, la dirección y la velocidad de las corrientes y el viento. “Son útiles en la exploración de la zona económica exclusiva, en el monitoreo de desastres ambientales tales como derrames de petróleo, y en las operaciones de rescate en alta mar”, ejemplifica. La zona económica exclusiva es la franja del océano que se extiende hasta los 370 km de la costa, y sobre la cual los países tienen prioridad en la explotación de los recursos naturales. La empresa negocia la venta del primer radar de este tipo al gobierno brasileño. El mercado mundial de esos aparatos es dominado por dos fabricantes: la compañía estadounidense Codar y la alemana Helzel; esta última, asociada con Iacit, y está transfiriéndole a la empresa brasileña la tecnología de procesamiento de las señales del radar.

Un bloqueador de drones
Otro producto desarrollado recientemente fue un sistema de contramedición electrónica para el bloqueo de drones. Creado con tecnología nacional, el modelo DroneBlocker está dotado de cámaras y sensores acústicos y de frecuencia capaces de detectar objetos voladores no tripulados hasta los 1.500 metros de distancia. Cuando esto sucede, el bloqueador interfiere en la comunicación entre el dron y su controlador provocando el aterrizaje del aparato o su regreso al punto de origen en forma independiente con relación a quien controla lo controla.

La empresa suscribió un contrato con el Ejército brasileño para la provisión de ocho unidades del DroneBlocker y recibió consultas de interesados de más de 20 países, según Luiz Teixeira. “Este aparato se usó durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro para la protección de las instalaciones deportivas”. Cuesta alrededor 450 mil reales y forma parte de un conjunto más amplio de bloqueadores de celulares, radios y otras señales de radiofrecuencia.