Imprimir

Trayectorias

Trayectoria para Venus

Los estudios que desarrolló desde sus estudios de pregrado en Brasil le permitieron al químico Gustavo Costa afianzarse como investigador de la Nasa

Archivo personalEl químico Gustavo Costa realizó su iniciación a la investigación científica en 1999 en el Instituto de Química de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en la localidad de Araraquara, interior de São Paulo. En 2013 fue contratado como investigador por la Nasa, la agencia espacial estadounidense. Durante esos 14 años, se convirtió en un experto en materiales para la conversión y el almacenamiento de energía.

En su iniciación a la investigación científica, durante los primeros años de la carrera de Química, Costa fue dirigido por José Arana Varela (1944-2016), profesor titular del Instituto de Química de la Unesp de Araraquara y director presidente de la FAPESP entre 2012 y 2016. En su maestría, concluida en 2004, y durante su doctorado, finalizado en 2008, ambos en el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen), en São Paulo, estudió la síntesis y la caracterización estructural de electrocerámicas.

En 2007, bajo la  dirección del físico Reginaldo Muccillo, del Ipen, y de la química Alexandra Navrotsky, de la Universidad de California (UC), en su campus de la ciudad de Davis, Estados Unidos, adaptó su proyecto de investigación doctoral para estudiar la estabilidad química de nanopartículas de materiales usados en la conversión y el almacenamiento de energía en el Departamento de Química de la UC Davis. La propuesta fue aceptada, y en 2007, Costa fue a Estados Unidos, donde permaneció durante un año.

De regreso a Brasil, recibió una invitación para volver a la UC Davis como investigador. “La acepté y trabajé en Estados Unidos por cuatro años”, comenta. “Durante ese tiempo profundicé mis estudios sobre estabilidad química de nanopartículas de distintos materiales para el almacenamiento y la conversión de energía”. Una de sus investigaciones resultó en un material capaz de neutralizar desechos radioactivos de manera tal que se vuelvan inocuos para el medio ambiente. Este descubrimiento lo hizo acreedor en 2012 a un cargo de científico en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, en el estado de Nuevo México (EE.UU.).

En 2013, el químico remitió otro proyecto de investigación para concursar un cargo en el Centro de Investigación Glenn, de la Nasa. “Quise investigar la estabilidad química de atmósferas de planetas en una pasantía inicial de formación”, dice. A los 37 años, Costa fue contratado y en la actualidad es responsable de la Cámara de Venus en el Glenn. “Estudio los efectos corrosivos de la atmósfera de Venus en todo tipo de materiales”, explica. “La idea es desarrollar nuevos materiales para construir una sonda capaz de permanecer en la superficie de ese planeta durante meses o años.”

Costa también trabaja en la concepción de materiales cerámicos para recubrir la superficie del interior de las turbinas de aviones, de manera tal de volverlas resistentes a los efectos corrosivos causados por partículas de arena, comunes durante el despegue. En otro frente, integra un grupo que desarrolla materiales para propulsores iónicos, un tipo de motores que se valen de la electricidad para crear partículas atómicas cargadas de energía, comúnmente usados para orientar satélites en la órbita terrestre.