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	<title>Revista Pesquisa Fapesp &#187; Comunicación</title>
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	<description>Revista Pesquisa Fapesp</description>
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		<title>Las revistas con mayor impacto presentan más retractaciones</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2013 18:32:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Buenas prácticas]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Ética]]></category>

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		<description><![CDATA[Para comprender cómo afectan las malas conductas científicas, Ferric Fang, editor jefe de la revista Infection and Immunity, y Arturo Casadevall, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, analizaron el índice de retractación de 17 revistas científicas entre 2001 y 2010, y lo compararon con el factor de impacto, que mide el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-105530" title="" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2013/02/011_BoasPraticas_196.jpg" alt="" width="290" height="450" />Para comprender cómo afectan las malas conductas científicas, Ferric Fang, editor jefe de la revista <em>Infection and Immunity</em>, y Arturo Casadevall, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, analizaron el índice de retractación de 17 revistas científicas entre 2001 y 2010, y lo compararon con el factor de impacto, que mide el alcance de la publicación. Y concluyeron que, cuanto mayor es el factor de impacto, mayor es el índice de retractación. La publicación con mayor índice fue <em>New England Journal of Medicine</em>, una de las revistas médicas más importantes del mundo, que cuestionó la metodología adoptada para ese estudio. Recientemente, la mismísima <em>Infection and Immunity</em> debió publicar varias retractaciones para los trabajos de una única investigadora del área del cáncer, Naoki Mori. Ella firmó 30 artículos que sufrieron retractaciones, aunque negó haberse equivocado aduciendo que los colegas no se esmeraron en la preparación de los textos (<em>New York Times</em>, 16 de abril). Sus artículos tuvieron que ser corregidos ya que utilizaron imágenes de trabajos antiguos en lugar de presentar las de los estudios que estaban describiéndose. Mori dijo que considera que esa reutilización no constituye una mala conducta científica. Fang, de <em>Infection and Immunity</em>, disintió y lamentó que ella siguiera alegando inocencia. “Desgraciadamente, la gente considerada culpable de conducta científica fraudulenta o negligente parece caer en patrones típicos de comportamiento”, comentó durante una entrevista concedida al <em>New York Times</em>. Según el periódico, Eric Poehlman, investigador de la Universidad de Vermont, constituyó una excepción. En 2006, cuando fue condenado a un año de prisión por mentir en una solicitud de financiación ante el gobierno y haber inventado datos en artículos sobre obesidad, menopausia y envejecimiento, se disculpó públicamente y brindó una explicación: “Estaba en una posición académica en que, con toda honestidad, la cantidad de dinero que uno obtenía era lo que determinaba su valor personal”. Poehlman argumentó que debería reducir su equipo y dejar impagas sus cuentas si no obtuviese los recursos, y así fue como comenzó a fraguar los datos para sus artículos. “Estaba inmerso en una vorágine de la que no lograba salir”. Carl Zimmer, autor del reportaje publicado en el <em>New York Times</em>, recordó que los científicos, para sobrevivir, necesitaban publicar el mayor número posible de <em>papers</em>, preferentemente en revistas con la mayor cantidad posible de lectores, y a veces cortan camino, simplifican procedimientos o prescinden de la ética para lograrlo.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Las revistas con mayor impacto presentan más retractaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2013/02/06/las-revistas-con-mayor-impacto-presentan-m%c3%a1s-retractaciones/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Las revistas con mayor impacto presentan más retractaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2013/02/06/las-revistas-con-mayor-impacto-presentan-m%c3%a1s-retractaciones/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Las revistas con mayor impacto presentan más retractaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2013/02/06/las-revistas-con-mayor-impacto-presentan-m%c3%a1s-retractaciones/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Las revistas con mayor impacto presentan más retractaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2013/02/06/las-revistas-con-mayor-impacto-presentan-m%c3%a1s-retractaciones/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Un primer intento</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 15:16:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Neldson Marcolin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace 42 años, la FAPESP y TV Cultura produjeron programas de divulgación científica]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_35899" class="wp-caption alignright" style="width: 184px"><img class="wp-image-35899" alt="" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/10/122-123_Memoria_200-41.jpg" width="174" height="794" /><p class="wp-caption-text">Reproducción de Roya del café, con los investigadores Lourival Monaco, Maria Rafaela Musumeci, Walkiria Moraes y Paulo Torres de Carvalho (de arriba hacia abajo)</p></div>
<p>Un antiguo rollo de película de 16 mm hallado en los archivos de la FAPESP en 2010 reveló lo que probablemente fue el primer intento de divulgación científica de la Fundación para un público amplio. Del ese filme, que estaba guardado en una caja de plástico, se realizó una copia digital, y así se pudo verlo: se trata de un reportaje de 15 minutos de duración sobre la contaminación de los ríos.</p>
<p>Al comienzo de la película, una claqueta ofrece algunas informaciones. El título de la producción es <em>Ciência viva</em>, y data del 1º de diciembre de 1970. A continuación, un relato en <em>off</em> presenta lo que sería el primer reportaje de una serie sobre ciencia. El entonces presidente del Consejo Superior de la FAPESP, Antônio Barros de Ulhoa Cintra, aparece al comienzo del filme para brindar algunas explicaciones: “La FAPESP decidió patrocinar la realización de una serie de programas sobre ciencias y sus aplicaciones”, dice, en un texto que dura 47 segundos (<em>léalo en su totalidad, debajo</em>).</p>
<p>Como se tenía la información de que se podrían haber realizado varias películas, la revista <em>Pesquisa FAPESP</em> solicitó a la TV Cultura una búsqueda en sus archivos para intentar localizar otros posibles programas. Tan sólo se encontró otro filme, de 19 minutos, cuyo tema es la roya, una plaga del cafeto. Nuevamente, el único registro sobre ese hallazgo es la fecha de producción que consta la claqueta: 19 de abril de 1971. Según los empleados de la TV Cultura que trabajaron en esas búsquedas, no hay fichas ni guíones que contengan otras informaciones. “Por alguna razón que desconocemos, probablemente esos programas nunca salieron al aire”, sospecha Mario Fanucchi, el coordinador de producción de la emisora en aquel período.</p>
<p>Hay documentos en la FAPESP que revelan que la producción de un programa de divulgación científica comenzó a tratarse a comienzos de los años 1970. A mediados de ese año, el directorio de la FAPESP firmó un convenio con la Fundación Padre Anchieta, que administra TV Cultura, para comenzar con el primer programa. En la correspondencia de Mario Fanucchi enviada al director científico, Oscar Sala, se encuentran enumerados cuatro objetivos discutidos previamente con el zoólogo Paulo Vanzolini, en ese entonces asesor de Ulhoa Cintra: “Brindar al pueblo una noción de lo que es la investigación científica y cuáles son sus implicaciones en la vida moderna; mostrar al investigador anónimo, valorarlo como figura humana; despertar vocaciones para la investigación; y estimular a aquéllos que se inician en la investigación científica”.</p>
<p>Vanzolini fue el encargado de solicitar a la Fundación el apoyo para solventar la producción. “Los programas fueron una iniciativa de Oscar Sala”, comenta. “Yo participé en las conversaciones y el proyecto quedó a mi nombre porque él así me lo pidió”. Vanzolini no sabe si los programas fueron exhibidos ni las razones por las que la serie no tuvo continuidad.</p>
<p>Los investigadores que participaron en las filmaciones alaban la iniciativa. En el primer programa, el principal entrevistado fue Samuel Murgel Branco, biólogo de la Facultad de Salud Pública (FSP) de la Universidad de São Paulo, fallecido en 2003. “Recuerdo que él quedó muy satisfecho con el reportaje y me comentó que probablemente, los temas relacionados con la ecología, la contaminación ambiental y otros términos técnicos se harían más conocidos entre el público en general, a partir de la transmisión de estas informaciones en la televisión”, comenta Frida Fischer, entonces pasante y ahora profesora titular de la FSP.</p>
<p>En el segundo programa, el tema fue la agricultura. “Estábamos preocupados por la plaga del café y nosotros explicamos de qué se trataba”, recuerda Lourival Monaco, en ese entonces investigador del Instituto Agronómico (IAC) de Campinas. “Fue un trabajo muy interesante de divulgación de un problema que involucraba al conocimiento científico”, dice Walkiria B de Camargo Moraes, con extensa trayectoria en el Instituto Biológico de São Paulo.</p>
<p>Cuarenta y dos años después, ambos filmes <a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/2012/10/16/ci%C3%AAncia-viva-ferrugem-do-caf%C3%A9/" target="_blank"><em>Ferrugem do Café</em></a> y <a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/2012/10/16/ci%C3%AAncia-viva-polui%C3%A7%C3%A3o-das-%C3%A1guas/" target="_blank"><em>Poluição das Águas</em></a> pueden apreciarse en el sitio <em>web</em> de <em>Pesquisa FAPESP</em>.</p>
<p><strong>Ulhoa Cintra<br />
</strong>“La FAPESP decidió patrocinar la realización de una serie de programas sobre ciencias y sus implicaciones. Se reconoce el hecho de que la ciencia y sus aplicaciones cumplen un rol preponderante en el progreso y en el desarrollo del bienestar de la humanidad en los días que corren. Con todo, hemos destacado su función educativa y su valor ético. La Fundación espera que el desarrollo de estos programas, que contribuyen al desarrollo de la ciencia, se consustancie también por su propio desarrollo y al amparo de su finalidad esencial”.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Un primer intento' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/24/un-primer-intento/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Un primer intento' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/24/un-primer-intento/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Un primer intento' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/24/un-primer-intento/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Un primer intento' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/24/un-primer-intento/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Historias para contar</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Oct 2012 18:26:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mariluce Moura</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política C&T]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[El acceso a documentos digitalizados ayuda a reconstituir el trayecto de la divulgación científica en Brasil ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-25520" title="" alt="" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/10/040-046_Jornalismo-Cientifico_200-1.jpg" width="290" height="356" />El acceso directo a documentos de los siglos XIX y XX, facilitado en gran medida mediante la reciente digitalización de los archivos de importantes medios de comunicación, y nuevos estudios de caso, pueden en poco tiempo modificar la percepción corriente al respecto de la historia de la divulgación y del periodismo científico en Brasil. En lugar de un trayecto signado por unas pocas oleadas localizadas de intensa difusión, seguidas por prolongados silencios, es posible que pueda reconstruirse en ese campo un camino más bien continuo a lo largo de dos siglos, aunque muy angosto en determinados tramos y más ancho en otros. “Aunque por ahora no debamos dejar de lado la noción de la existencia de olas de la divulgación científica en el país, en sintonía con lo que el científico inglés Martin Bauer señaló para Europa, tal vez debamos reverla a la luz de los nuevos datos aportados por la investigación empírica”, dice Luisa Massarani, directora del Museo de la Vida de la Fundación Oswaldo Cruz, quien en compañía de Ildeu de Castro Moreira estudia sistemáticamente esa temática desde 1997. Ella admite la posibilidad de que mucho de lo que hasta ahora se percibe como lagunas en la actividad de divulgar y reportar temas científicos en Brasil corresponda, en realidad, a lagunas del conocimiento histórico al respecto.</p>
<p>A propósito, tómese, en cuanto a la cuestión de los hallazgos propiciados por la digitalización de archivos, en el caso de <em>O Estado de S. Paulo –A Província de São Paulo</em>, hasta 1890– y, mediante una búsqueda preliminar por noticias sobre temas científicos, con poco esfuerzo puede constatarse, como lo hizo el periodista Carlos Fioravanti, editor especial de <em>Pesquisa FAPESP</em>, que ya en 1875, el año de la fundación de ese importante periódico paulista, una cierta “Sección Científica”, aparecía en su primera página.</p>
<p>En un primer abordaje a la colección digital, promovida por él, halló inicialmente 895 archivos con esa expresión, entre los años 1875 y 2000. Pero mediante un mínimo refinamiento en la búsqueda se redujo ese número a 145 apariciones de la expresión exacta hasta la década de 1910. Lo curioso es que el gráfico de barras que puede visualizarse en ese proceso revela un vacío entre los años 1900 y 1909, lo cual incita a sospechar que la “Sección” que aparece en la década siguiente no es exactamente la misma que se hizo objeto de nuestro deseo. Y en efecto: las dos parcas apariciones significativas durante ese período, más exactamente el 9 y 10 de abril de 1912, se encuentran en un pequeño anuncio de un cierto “Museo científico y anatómico”, ubicado en el número 31 de la calle 15 de Novembro, donde se proclama que “la visita al museo interesa a todas las clases sociales, que pueden conocer al organismo humano en sus diversas modalidades”. El reclame, para usar el término de la época, incluso aclara que el museo está “abierto desde las 10 de la mañana hasta la medianoche”, y agrega que “en el interior del establecimiento se vende la entrada para la sección científica anatómica”, las tres últimas palabras escritas con tipografía de cuerpo mayor, e informa finalmente que “los niños menores de 9 años no abonan entrada”.</p>
<p>Aunque el anuncio estimule la curiosidad por saber qué piezas de museo mostrarían en 1912 el organismo humano en todas sus modalidades, lo que aquí interesa son los 143 archivos restantes que, efectivamente, revelan una “Sección Científica” publicada con una cierta regularidad en la primera página del periódico paulista, entre 1875 y 1886; al cabo, un lapso de 11 años. Hay 63 cómputos entre 1875 y 1879, y 79 registros entre 1880 y 1886 (lo cual implica el faltante de una sección, contabilizada, pero no identificada, para que la cuenta sea exacta). Esas secciones contienen tanta riqueza y diversidad de temas y tratamiento de la información que parecieran reclamar por un estudio consistente de caso, tal como sugieren las investigadoras de historia de la ciencia Márcia Ferraz y Ana Maria Goldfarb, ambas del Centro de Estudios Simão Matias (Cesima) de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP). Habiendo dirigido maestrías y doctorados y con otros más en curso, relacionados con temas de historia de la divulgación y del periodismo científico, ellas notan en la multiplicación de los estudios de caso un camino destinado a ampliar rápidamente el conocimiento en ese campo y, simultáneamente, brindar sustento a reflexiones más amplias y consistentes al respecto de la naturaleza de sus relaciones con la investigación científica y con la educación científica, así como sobre su espacio en la construcción del Brasil contemporáneo.</p>
<p>La primera “Sección Científica”, hallada en el periódico paulista data del 16 de febrero de 1875, poco más de un mes después del lanzamiento de <em>A Provincia de São Paulo</em>, el 4 de enero, con la manifiesta intención de difundir los ideales de un grupo de republicanos. El título del artículo que la inaugura es “La meteorología sinóptica y el pronóstico del tiempo”, que, por cierto, reaparecerá frecuentemente y tal cual, en el periódico. En este primer artículo, el autor, cuyo nombre no aparece, se vale de toda su elocuencia para defender los nuevos esfuerzos dedicados al desarrollo de la meteorología, que recién está en sus comienzos (no se dice que hecho lo demuestra). Eso después de un ejercicio de tolerancia y comprensión en relación con la indiferencia e incluso el sarcasmo del público para con las investigaciones meteorológicas, puesto que sólo los resultados materiales concretos, pondera, tienden a otorgar valor a la ciencia ante la opinión pública.</p>
<p><a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/10/040-046_Jornalismo-Cientifico_2001.jpg" rel="lightbox[98658]" title="Historias para contar "><img class="alignleft size-medium wp-image-112212" alt="040-046_Jornalismo Cientifico_200" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/10/040-046_Jornalismo-Cientifico_2001-300x203.jpg" width="300" height="203" /></a>En determinado tramo del precioso texto, su autor sostiene: “Podría decirse que el tiro de honor había sido disparado en esta poco afortunada ciencia cuando hace algunos años, en plena academia de ciencias, dos ilustres físicos la emprendieron contra ella, denostando sus métodos, proclamando el nulo valor de sus doctrinas y condenando sus investigaciones a una eterna esterilidad. La meteorología se encaminaba a unirse al museo de las ciencias muertas con la magia y la astrología judicial, cuando aparecieron nuevas expectativas, y la enferma, desahuciada por los doctores, se irguió vigorosa, y con ardor juvenil se encaminó por una senda tan fecunda como inesperada”.</p>
<p>Durante el transcurso de los años, valiéndose a veces de traducciones de artículos publicados tanto en periódicos científicos como en medios extranjeros de amplia circulación, o bien de escritos de autores de la casa y de expertos locales, la “Sección Científica”, se explaya sobre geología, agronomía, Darwin y las teorías evolucionistas, astrofísica, el positivismo, inventos tales como el corazón artificial y el auto a vapor, y cuestiona incluso a la propia ciencia, tal como lo hace en un artículo con el hermoso título “Los talleres de ideas”, del 9 de octubre de 1875, donde se presentan al lector las ciencias aplicadas como la contracara de la ciencia básica.</p>
<p>La aparentemente última “Sección Científica”, del 10 de abril de 1886, ofrece la segunda parte de la traducción de un artículo al respecto de las teorías evolucionistas, con el título “Las objeciones contra la teoría de Darwin – II” firmado simplemente por Haeckel (probablemente, el naturalista alemán Ernst Haeckel, 1834-1919). Luego de observar cómo los salvajes toman por seres sobrenaturales a los sofisticados aparatos que ven por primera vez, por ejemplo, una locomotora o un transatlántico, el autor compara: “En nuestra propia raza, muchos hombres carentes de instrucción no serían capaces de formarse una idea cabal sobre esos complicados aparatos, ni comprender su naturaleza puramente mecánica. Empero, según una muy atinada observación de Darwin, la mayor parte de los naturalistas no se comporta con mayor inteligencia frente a las formas organizadas, de lo que lo hace el salvaje ante un buque o una locomotora. Para poder apreciar el origen puramente mecánico de las formas organizadas, es necesario haber recibido una sólida educación biológica, y estar familiarizado con la anatomía comparada y la embriología”. Al pie del artículo constaba la información “continúa”, que, sin embargo, no sabemos por qué razones, no fue observada por el periódico.</p>
<p><strong>Los orígenes más estudiados<br />
</strong>Aunque el caso del tratamiento brindado a la ciencia en el siglo XIX por <em>Estadão</em> todavía  carece de un estudio sistemático, algunos medios más antiguos, referentes de los albores de la prensa brasileña, disfrutan de una situación distinta, comenzando por el <em>Correio Braziliense ou Armazem Literario</em>. Ese mensuario, al que se considera como hito inaugural del periodismo brasileño, a pesar de ser editado en Londres, donde se hallaba exiliado su fundador, Hipólito da Costa (1774-1823), fue lanzado en junio de 1808 y circularía  ininterrumpidamente hasta diciembre de 1822 (<em>Gazeta do Río de Janeiro</em>, el periódico oficial de la Corte recién instalada, aparecería el 9 de septiembre de 1808).</p>
<p>La singularidad del caso del <em>Correio</em>, “una publicación esencialmente política, que brindó un espacio para la información de naturaleza científica”, aunque las dispares características del intelectual brasileño que lo creara acabaron motivando un hermoso estudio del profesor José Marques de Melo, sobre el trabajo de reportero de la ciencia que Hipólito habría desempeñado al realizar una misión diplomática al servicio de la Corona portuguesa, 10 años antes de fundar su periódico. El objetivo de la misión era “observar la economía agrícola estadounidense, para discernir cuáles inventos científicos e innovaciones tecnológicas eran factibles de instaurarse en Brasil, en ese entonces, colonia de Portugal en América”, relató Marques de Melo en su ensayo “Hipólito da Costa, precursor del periodismo científico en Brasil” (<em>Anuário de jornalismo,</em>tomo 2, n. 2, p. 150-71), publicado en el año 2000.</p>
<p>Según el investigador, ex profesor de la Universidad de São Paulo (USP), en el diario de viaje que preservó el relato de la misión y preanuncia “la vocación periodística que el autor desarrollaría diez años más tarde en su periódico”, Hipólito “compone un hábil registro del florecimiento de la ciencia y la tecnología en la joven nación norteamericana”. Y hay más: “Demuestra su capacidad de percepción de las invenciones científicas y de los procesos de difusión colectiva vigentes en aquella sociedad, al tiempo que hace referencias al contexto colonial europeo”.</p>
<p>En el <em>Correio</em>, Hipólito da Costa editará regularmente “Literatura y Ciencias” como una de las cuatro secciones principales del periódico, junto a “Política”, “Comercio y Artes” y “Misceláneas”. En una de ellas, que aparece en el facsímil del primer volumen del <em>Correio Braziliense</em>, coordinado por el periodista Alberto Dines y publicado en 2000 por el Instituto Uniemp y la Imprenta Oficial del Estado de São Paulo, Hipólito informa, festeja y describe el decreto imperial francés del 7 de marzo de 1808, que aglutinó a todas las escuelas, academias y colegios de Francia en “un sólo cuerpo con la denominación de Universidad”.</p>
<p>Se han estudiado otros varios periódicos de la época, en especial <em>O Patriota</em>, tratado en el libro de ensayos <em>Iluminismo e Império no Brasil: “O Patriota” (1813-1814)</em>, coordinado por la historiadora Lorelay Kury y publicado en 2007, en coedición con la Fundación Oswaldo Cruz y la Biblioteca Nacional. En un texto publicado en 2008, Kury clasifica a <em>O Patriota </em>como “una antología de la ciencia”, y acota que “contiene decenas de artículos que abarcan las más variadas temáticas, tales como medicina, historia natural, agricultura, viajes, historia política y poesía. Esta miscelánea demuestra la importancia que adquirieron los temas científicos en el ambiente cultural del Alto Iluminismo luso-brasileño”. Ella agrega que “en sus numerosos artículos se vislumbran los rasgos de una invención política denominada Brasil, cuya identidad se estaba forjando más por la descripción natural que por la intensidad de las etapas históricas”.</p>
<p><em>O Patriota</em> fue estudiado en otras ocasiones, tal como lo hace el artículo de Maria Helena Freitas, “Consideraciones acerca de los primeros periódicos científicos brasileños”, que es el resultado de su tesina de maestría bajo la dirección de Márcia Ferraz. Ella lo incluye y destaca entre los periódicos que circularon en el país entre 1813 y 1830, cuya mayor parte tuvo una vida efímera. Freitas añade que “tal como en la mayoría de los países euroamericanos, la divulgación y la comunicación de la ciencia en Brasil comienza durante el siglo XIX en periódicos diarios, no especializados y dirigidos al público en general”. De tal modo, “<em>Gazeta do Río de Janeiro</em> cumplió esa función de divulgador de los temas científicos, informando sobre la producción de obras, la realización de cursos, la producción y venta de libros y textos científicos. Más allá de las noticias y alusiones, el periódico llegó a publicar boletines científicos”, dice.</p>
<div id="attachment_35956" class="wp-caption alignright" style="width: 300px"><img class="wp-image-35956" alt="" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/10/040-046_Jornalismo-Cientifico_200-31.jpg" width="290" height="187" /><p class="wp-caption-text">Instituciones y editoras contribuyeron para la revitalización del periodismo científico en los años 1980-90 mediante el lanzamiento de revistas especializadas</p></div>
<p>Freitas también destaca otros periódicos, tales como <em>A Idade d’Ouro do Brazil</em> (1811) y <em>As Variedades ou Ensaios de Literatura </em>(1812), ambos publicados en Bahía en esos albores de la prensa brasileña. Pero cabe aclarar que ambos son objeto de estudios más minuciosos, el primero, en un libro de Maria Beatriz Nizza da Silva, <em>A primeira gazeta da Bahía: “Idade d’Ouro do Brazil”</em>, publicado originalmente en 1978, y actualmente en su tercera edición a cargo de la editorial de la Universidad Federal de Bahía (UFBA) en 2011, presentada por el periodista Luís Guilherme Pontes Tavares. Y el segundo, en una pequeña y maravillosa edición en dos tomos, el primero, un facsímil del periódico y el segundo, un conjunto de cuatro breves ensayos al respecto, editado por la Fundación Pedro Calmon/ Secretaría de Cultura, también en 2011, el año del bicentenario de la prensa bahiana.</p>
<p><strong>Los descubrimientos del siglo XX<br />
</strong>En años más recientes, dos libros aportaron nuevos e importantes datos para la comprensión, tanto del tratamiento brindado por la prensa brasileña en el siglo XX a la ciencia producida fuera y dentro del país como a la evolución de nuestro periodismo científico. Ellos son, <em>Domingo é dia de ciência: história de um suplemento dos anos pós-guerra</em>, de Bernardo Esteves (Azougue Editorial, 2006) y <em>Um gesto ameno para acordar o país: a ciência no “Jornal do Commercio” (1958-1962)</em>, coordinado por Luisa Massarani, Claudia Jurberg y Leopoldo de Meis (Fundaçåo Oswaldo Cruz/ Casa de Oswaldo Cruz, 2011).</p>
<p>Aunque es más sencillo estudiar las corrientes de circulación de la información sobre ciencia en la sociedad brasileña del siglo XX que en el anterior, era más por los documentos de las sociedades científicas y por declaraciones de los científicos que por el análisis directo del material de prensa que se contaba con un panorama de la evolución del periodismo científico en Brasil. No obstante, en las últimas tres décadas eso comienza a modificarse, y las tesinas y tesis en el campo del periodismo científico pasan a analizar cómo se presenta la ciencia en los medios impresos, en la televisión y en la radio. Los estudios de casos profundos y exhaustivos todavía son escasos (aunque también son pocos los programas de posgrado que privilegian el campo de la divulgación y del periodismo científico), pero hay señales de que están creciendo.</p>
<p>En un artículo reciente, un apartado que analiza las principales corrientes de divulgación de la ciencia y la tecnología en Brasil, Massarani y Moreira, luego de observar cómo dos de esas corrientes están directamente vinculadas con la comunidad científica brasileña y los movimientos de las décadas de 1920 y 1950, proponen que una “tercera corriente, relacionada con el periodismo científico y que se encontraba en fase embrionaria a finales de la Segunda Guerra Mundial, emergerá con mayor intensidad en la década de 1980”. Más adelante, analizando esa tercera corriente, los autores dirán que “un hito emergió en la prensa de São Paulo, en el marco de las universidades estaduales, con recursos humanos científicos calificados. Un referente fue José Reis, con orígenes en la comunidad científica y que fue uno de los fundadores de la SBPC, quien se dedicó durante muchas décadas, a partir del final de los años 1940, a establecer un historial en el periodismo científico, principalmente  en el periódico <em>Folha de S. Paulo</em>”.</p>
<p>Los autores destacan el rol del español Manuel Calvo Hernando (atraído por el periodismo científico en 1955, cuando la ONU organizó la primera conferencia sobre usos pacíficos de la energía nuclear, en Ginebra), que inspiró la fundación de las asociaciones de periodismo científico en América Latina (incluida la Asociación Brasileña de Periodismo Científico, ABJC, en 1977), la creación de nuevas secciones científicas en los periódicos e incluso cumplió un rol destacado en la capacitación pionera de periodistas científicos en Brasil, cuando brindó un seminario de periodismo científico en 1972, en la Universidad de São Paulo (USP).</p>
<p>Si la dictadura que oprimió a Brasil entre 1964 y 1985 modificó o no el desarrollo del periodismo y de la divulgación científica en el país, es una cuestión que requiere aún estudios más profundos. Pero resulta notable que los años 1980, que inauguran el proceso de redemocratización del país, hayan aportado tantos nuevos medios y propuestas en ese campo (<em>lea la infografía</em>). También resulta interesante cuestionar cuánto de este nuevo movimiento fue el resultado de la estrecha articulación del periodismo con instituciones de investigación científica o sociedades científicas. <em>Ciência Hoje</em>, en 1982, la <em>Revista Brasileira de Tecnologia</em>, creada en la década de 1970, aunque reprogramada en 1985, y, más adelante, en 1999, <em>Pesquisa FAPESP</em>, se crearon por medio de esa interacción o en esa intersección.</p>
<p>Todas son revistas que parecen proponer estudios que contribuyan para comprender mejor la historia y los desafíos del periodismo científico en Brasil. De hecho, <em>Pesquisa FAPESP</em> es objeto de al menos una decena de estudios académicos, frecuentemente junto a <em>Ciência Hoje</em> y de <em>Superinteressante</em>, una revista de amplia divulgación científica lanzada en 1987.</p>
<p>En cuanto a los archivos digitales, vale aclarar que en 2010 se puso a disposición el de la revista <em>Veja</em>, que abarca su trayectoria desde 1968; en 2011 fue el turno de <em>Folha de S. Paulo</em>, con textos que datan desde la década de 1920; en mayo de este año, <em>Estadão</em> digitalizó el suyo, abriendo una gran ventana a casi 140 años de historia. Aunque tal vez la noticia más cautivante para los estudiosos que utilizan los periódicos como fuentes documentales para las reconstrucciones históricas sea el lanzamiento, por parte de la Biblioteca Nacional, el 9 de agosto pasado, de la Hemeroteca Digital Brasileña.</p>
<p>El portal, con 5 millones de páginas digitalizadas de periódicos brasileños de todo tipo ‒diarios, revistas, anuarios, boletines, periódicos científicos, etc.– cuenta con libre acceso desde cualquier computadora conectada a internet, con un avanzado sistema de búsqueda y libertad para imprimir documentos. Una fiesta para los investigadores.</p>
<p><strong>Artículos científicos<br />
</strong>FREITAS, M. H. Consideraciones acerca de los primeros periódicos científicos brasileños. Ciência da Informação. v. 35, n. 3, p. 54-66. sept./ dic. 2006. (www.scielo.br)<br />
MASSARANI, L.; MOREIRA, I. C. La divulgación científica en Brasil y sus orígenes históricos. Tempo Brasileiro. v. 188, p. 5-26. 2012.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Historias para contar' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/23/historias-para-contar/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Historias para contar' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/23/historias-para-contar/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Historias para contar' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/23/historias-para-contar/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Historias para contar' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/10/23/historias-para-contar/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Ampliación de la difusión científica</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 20:18:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política C&T]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Agência FAPESP sobrepasa la marca de los 100 mil suscriptores]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/042_AgenciaFapesp_1994.jpg" rel="lightbox[101892]" title="Ampliación de la difusión científica"><img class="alignright size-medium wp-image-112885" alt="042_AgenciaFapesp_199" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/042_AgenciaFapesp_1994-113x300.jpg" width="113" height="300" /></a> <a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/042_AgenciaFapesp_1995.jpg" rel="lightbox[101892]" title="Ampliación de la difusión científica"><img class="alignright size-medium wp-image-112886" alt="042_AgenciaFapesp_199" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/042_AgenciaFapesp_1995-128x300.jpg" width="128" height="300" /></a>La <em>Agência FAPESP</em> alcanzó el día 13 de agosto la marca de 100 mil suscriptores para su boletín electrónico. Creada el 24 de junio de 2003 por la Fundación como un servicio de noticias electrónico y gratuito, la agencia se convirtió en referente para investigadores, estudiantes y vehículos de comunicación, mediante la publicación de reportajes sobre resultados de investigaciones científicas, entrevistas con científicos y noticias en los campos de la ciencia, la tecnología y la innovación en Brasil. “La FAPESP tiene entre sus responsabilidades legales y estatutarias la de divulgar el resultado de las investigaciones que financia. Cuando se creó la Fundación, los medios de comunicación eran distintos a como son ahora. Ha habido un cambio muy significativo generado por la revolución digital y la agencia, al llegar un público tan expresivo, constituye una muestra de esa evolución”, dijo Celso Lafer, presidente de la FAPESP.</p>
<p><em>Agência FAPESP</em> envía boletines de lunes a viernes a suscriptores que se registran vía internet (<a href="http://www.agencia.fapesp.br/assine" target="_blank">www.agencia.fapesp.br/assine</a>). Los reportajes y noticias divulgados por la agencia son reproducidos o contribuyen a pautar medios de comunicación tales como <em>O Estado de S. Paulo, Folha de S. Paulo, O Globo, Exame, UOL y Terra</em>. Los boletines también son recibidos por periodistas de publicaciones de todas las regiones brasileñas. En 2011, 482 medios de todo el país reprodujeron contenidos provenientes de <em>Agência FAPESP</em>, con más 5.700 publicaciones.</p>
<p>“La marca de 100 mil suscriptores revela que la <em>Agência FAPESP</em> brinda un servicio de calidad y utilidad reconocido por la comunidad científica. Más allá de suministrar información a la comunidad, la agencia contribuye con la divulgación científica pautando temas y cuestiones relevantes en los medios impresos y electrónicos nacionales”, dijo Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP.</p>
<p>A pesar de dedicarse fundamentalmente a la divulgación de investigaciones científicas realizadas  en el estado de São Paulo que cuentan con el apoyo de la FAPESP, la agencia tiene lectores en todos los estados brasileños. Las ciudades con mayor cantidad de suscriptores son São Paulo, Campinas, Río de Janeiro, Ribeirão Preto, Belo Horizonte, Brasilia, São Carlos, Curitiba y Salvador. También cuenta con un expresivo número de lectores en el exterior, entre brasileños residentes en otros países o extranjeros que suscriben la edición en inglés del boletín. En el exterior, los países que cuentan con mayor cantidad de lectores de la edición en portugués son Estados Unidos, Portugal, Francia, Alemania y Canadá. En tanto, la edición en inglés se lee mayormente en Estados Unidos, el Reino Unido, la India, Alemania y Francia.</p>
<p>“El hecho de contar con una base activa y operante de 100 mil suscriptores muestra el acierto de la idea original y, sobre todo, del desarrollo y de la práctica efectiva de esta idea que mantiene el equipo de la agencia en forma creativa y original”, dijo Carlos Vogt, director de la Universidad Virtual del Estado de São Paulo (Univesp) y del Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo (Labjor) de la Universidad Estadual de Campinas. Vogt fue quien tuvo la idea de lanzar, en 2003, un canal electrónico de divulgación científica, cuando era presidente de la FAPESP. El modelo de la agencia, sostuvo, inspiró otras iniciativas. “Ése es el caso de la <em>Agencia DiCYT</em>, de la Universidad de Salamanca, en España, que se montó siguiendo el modelo de <em>Agência FAPESP</em>”.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Ampliación de la difusión científica' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/ampliaci%c3%b3n-de-la-difusi%c3%b3n-cient%c3%adfica/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Ampliación de la difusión científica' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/ampliaci%c3%b3n-de-la-difusi%c3%b3n-cient%c3%adfica/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Ampliación de la difusión científica' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/ampliaci%c3%b3n-de-la-difusi%c3%b3n-cient%c3%adfica/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Ampliación de la difusión científica' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/ampliaci%c3%b3n-de-la-difusi%c3%b3n-cient%c3%adfica/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Bruce Alberts: Enseñar ciencia es preciso</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 20:01:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Pivetta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>

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		<description><![CDATA[Enseñar ciencia es preciso]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-17290" title="028-033_Entrevista_199-1" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/028-033_Entrevista_199-1.jpg" alt="" width="290" height="388" />Durante los últimos 20 años, el bioquímico Bruce Alberts ha ocupado destacados cargos en instituciones académicas de Estados Unidos que lo apartaron un tanto de su rutina de investigador acostumbrado a estudiar proteínas y genes y lo llevaron a canalizar sus esfuerzos hacia otra de sus pasiones: la enseñanza y la divulgación de las ciencias. El comienzo de este giro profesional ocurrió en 1993, cuando aceptó la invitación para asumir la presidencia de la Academia Nacional de Ciencias (NAS, según su sigla en inglés) en Washington. El nuevo empleo lo obligó a cerrar su laboratorio de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), donde trabajaba desde 1976. En principio, la estadía en la capital estadounidense duraría seis años. Pero el entusiasmo por el trabajo al frente de la NAS lo motivó a permanecer en el cargo durante 12 años. Alberts fue uno de los responsables de la creación e implementación en 1996 de los National Science Education Standars, un conjunto de directrices para la enseñanza de las ciencias adoptado por las escuelas primarias y secundarias de Estados Unidos. “Enseñamos ciencia en las escuelas como si fuera un dogma. No explicamos de dónde provienen los hechos o las ideas. El alumno es impelido tan sólo a memorizar términos”, afirma el bioquímico.</p>
<p>En 2005 Alberts dejó la jefatura de la NAS y retornó a la UCSF como profesor emérito. Tres años después, otra invitación lo condujo nuevamente a Washington, donde asumió el cargo de editor en jefe de una de las más respetadas revistas de divulgación científica, el semanario <em>Science</em>. Esta vez no cambió definitivamente la costa oeste por las vecindades de la Casa Blanca. Desde 2008 pasa generalmente una semana por mes en la oficina central de la revista <em>Science</em> en la capital estadounidense y realiza el resto del trabajo en San Francisco, vía <em>e-mail</em>.</p>
<table class="tabela_interna" border="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td><strong>Edad </strong></td>
</tr>
<tr>
<td>74 años</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Especialidad</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Bioquímica y política para la enseñanza de la ciencia</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Formación</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Universidad Harvard (título de grado y doctorado)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Institución</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Profesor emérito de la Universidad de California en San Francisco y editor en jefe de la revista <em>Science</em></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>El bioquímico, quien también ejerce el cargo de enviado para asuntos de ciencia del presidente Barack Obama, estuvo en Brasil entre el final de julio y el comienzo de agosto. Participó en un congreso en Río de Janeiro, visitó universidades y brindó charlas públicas. En São Paulo realizó una concurrida presentación en la sede de la FAPESP. En la presente entrevista, Alberts se refiere al trabajo en la revista <em>Science</em>, a la enseñanza de ciencias y a los desafíos de la excelencia en la investigación científica.</p>
<p><strong>¿Qué es lo vuelve a un artículo científico interesante para su publicación en la revista </strong><strong><em>Science</em>?<br />
</strong>Existen clases extremadamente diferentes de buenos <em>papers</em> [artículos científicos]. En lo que a mí respecta, publiqué la mayor parte de mis trabajos en bioquímica en el <em>Journal of Biological Chemistry</em>, porque se trataba de artículos que mostraban, paso a paso, la purificación de proteínas. Hay mucha ciencia relevante que no es apropiada para las revistas <em>Science</em> o <em>Nature</em>. Los artículos para esas grandes revistas son raros, deben constituir el resultado final de una sumatoria de pasos y concitar el interés de un gran número de científicos. Debo haber publicado unos 200 <em>papers</em> y quizá unos tres o cuatro en <em>Nature</em> o en <em>Science</em>. Considero que los otros <em>papers</em> eran buenos, pero constituían sólo un paso rumbo al conocimiento. La biología es algo complejo. Uno progresa caracterizando una proteína por vez. Cuando uno lo publica, no conoce cómo se integrará con otros conocimientos para resultar en algo mayor. Los <em>papers</em> de <em>Science </em>y de <em>Nature</em> deben ser de utilidad para mucha gente y tratar sobre algún concepto fundamental, y no tan sólo del descubrimiento de una nueva proteína. En <em>Science</em> aceptamos un 5% de los <em>papers</em> que nos remiten. Hay mucha gente que nos envía <em>papers</em> totalmente inapropiados. Existe mucha presión por publicar en revistas de alto impacto.</p>
<p><strong>¿La publicación de </strong><strong>papers en revistas de alto impacto puede ser una buena manera de evaluar la excelencia de una investigación?<br />
</strong>En mi opinión, utilizar el factor de impacto de las revistas como un criterio de medida resulta ridículo. Mide el impacto de la revista. Necesitamos algo que brinde una idea del impacto de los <em>papers</em>. Siempre es factible que se publique un artículo que nunca será citado por nadie en una revista con alto factor de impacto. Me gustaría que la gente tuviera más en cuenta el número de descargas de un artículo. Eso brinda una noción mucho más rápida del interés que concita un trabajo. Es algo muy simple de medir hoy en día. Además, los índices de citas de artículos en algunos campos del conocimiento, tales como el cáncer y la inmunología, pueden ser altos, unos citan a otros, pero la mayoría de los trabajos publicados es basura. Todo <em>paper</em> cuenta con un sitio adecuado donde publicárselo, dependiendo de su contenido. En Inglaterra tenemos actualmente profesores de biología que leen las revistas científicas y separan lo que creen que es valioso. Apoyo este tipo de iniciativa. No debemos preocuparnos demasiado con la revista en que publicamos. Necesitamos formas más eficientes para el reconocimiento de los buenos artículos. Yo apoyo el sistema adoptado en Estados Unidos. Cuando un investigador puede ser ascendido o en camino a ser evaluado, le solicitan separar los cinco trabajos más importantes que realizó. Ésa es su contribución a la ciencia. De esa manera, estamos en condiciones de leer los cinco trabajos y evaluar al postulante. Pero no es posible hacerlo si me entregan 80 artículo. En ese caso, todo lo que puedo hacer es ver dónde fueron publicados los artículos. Harold Varmus [Premio Nobel de Medicina en 1989] está intentando cambiar esa mentalidad en los National Institutes of Health (NIH). El Instituto Howard Hughes y varios más ya utilizan esta otra forma de evaluar. Creo que es muy importante pensar en cómo evaluamos la ciencia. Tengo un amigo físico en la Academia Francesa de Ciencias que está en China haciendo docencia y se sorprendió al notar que la gente allí está publicando muchos <em>papers</em>, pero los trabajos son de escaso valor. Ellos hacen eso porque existe una presión por publicar muchos trabajos. No están interesados en hacer buena ciencia, sino en contar con la mayor cantidad posible de <em>papers</em> publicados. Quieren publicar mucho. Hacen siempre lo mismo, modifican un detalle del trabajo, mencionan cosas sin importancia. Sería bueno que Brasil cuente con un sistema más sofisticado para medir la producción científica, algo que tenga sentido. No hagan lo que hace China.</p>
<p><strong>¿Cuál es su impresión al respecto de la ciencia brasileña?<br />
</strong>Ya visité varias veces Río de Janeiro. Aunque, antes de esta visita, solamente había estado en São Paulo hace 40 años. Estuve ahora en Río en un congreso de biología celular durante alrededor de una semana y visité la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y la Universidad de São Paulo (USP). También conozco  la producción científica brasileña por artículos en <em>Science</em> y en otras revistas. La ciencia brasileña realmente está creciendo desde hace un tiempo. Embrapa, por ejemplo, tiene fama mundial por los desarrollos en el área de la agricultura. En el sector energético, Brasil es el mejor en la producción de etanol de caña de azúcar. En muchos aspectos, el país está evolucionando muy bien. La producción de vacunas en la Fiocruz, en Río de Janeiro, donde están construyendo una nueva fábrica, es realmente impresionante. Por suerte, ustedes cuentan con buenos líderes científicos que ocupan posiciones destacadas. Me topé con rectores de universidades que me impresionaron. Ustedes cuentan con un buen sistema de investigación. Estuve en la India, por ejemplo, donde los rectores de las universidades estaduales son designados por el gobernador, que cambia cada cinco años. No se los elige en forma correcta. Claro que también hay problemas en Brasil. Los investigadores logran un empleo y se quedan en la misma universidad para siempre, a veces sin un sistema de evaluación. Supe que la Unicamp halló una manera para subsanar ese inconveniente. Se trata de una universidad nueva, que puede contratar personal durante cargas horarias cortas, tales como 12 horas semanales. De cualquier modo, Brasil cuenta con una gran capacidad, las instalaciones están siendo mejoradas y están sucediendo muchas cosas. Hay gran cooperación entre los laboratorios y los jóvenes estudiantes están entusiasmados con la ciencia.</p>
<p><strong>Luego de un debate de meses sobre el riesgo de fomentar el bioterrorismo, </strong><strong><em>Nature</em> y <em>Science</em> publicaron recientemente los artículos de dos grupos de investigadores que habían creado versiones modificadas del virus de la denominada gripe aviar (H5N1) que podrían transmitirse por el aire de un mamífero a otro. ¿Usted cree que la publicación de los papers fue una buena solución para descomprimir la situación?<br />
</strong>En ese caso creo que lo fue. No considero que el virus sea tan peligroso. Hubo mucha confusión cuando comenzó todo. Constituyó un test de estrés para el sistema de publicaciones y observamos que éste no funcionó. Ahora debemos hallar un sistema mejor. Por lo demás, no sería realmente posible evitar que la información tome estado público. El virus era originario de Indonesia y había científicos de ese país que contaban con la información sobre la mutación descrita en los <em>papers</em>. Debemos pensar en un sistema internacional que prevenga este tipo de coyuntura. Espero que alguien se esté ocupando de ello. Tengo la certeza de que en el futuro, en un lapso de cinco años, aparecerá algún caso serio de ese tipo. Necesitamos estar preparados para eso. Los empleados del NIH, de la Academia Nacional de Ciencias, los que lidian con el terrorismo, todos creen que eso va a suceder algún día.</p>
<p><strong>¿Qué opina sobre las publicaciones que adoptan el sistema de acceso abierto y gratuito para todos los artículos científicos?<br />
</strong>Existen varios modelos de publicación. Está el denominado <em>gold open access</em>. En ese sistema el investigador paga por el costo de publicación del artículo en una revista y el acceso al trabajo es inmediato y gratuito para todos. El problema reside en que los científicos de algunos países, como por ejemplo los de Sudáfrica, no pueden pagar para la publicación de sus artículos. Entonces ese modelo no siempre será bueno para todos los casos. Este sistema tampoco funciona para <em>Nature</em>, <em>Science</em> y otras revistas muy selectivas. Si adoptáramos ese modelo, el costo para publicar un artículo en la <em>Science</em> sería de un valor cercano a los 20 mil dólares. En la revista debemos evaluar 20 artículos para elegir solamente uno. Eso tiene un costo. Contamos con 23 científicos de alto nivel, que son editores en <em>Science</em> y trabajan analizando artículos. Alguien debe pagarles el sueldo. No obstante, existe otro modelo que, creo, <em>Science</em> podrá fomentar. Se trata del <em>green open access</em>. Mediante este sistema, todos los artículos resultan gratuitos y abiertos luego de los seis meses posteriores a su publicación. El Wellcome Trust de Inglaterra apoya este modelo, que nos permite comercializar suscripciones para las bibliotecas y no tener que cobrarles a los autores para publicar. Además, siempre habría maneras de hacer un acceso inmediato y gratuito para los países en desarrollo. Cuando era presidente de la Academia Nacional de Ciencias, eso fue lo que hicimos.</p>
<div id="attachment_17291" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-17291" title="028-033_Entrevista_199-2" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/028-033_Entrevista_199-2.jpg" alt="" width="290" height="143" /><p class="wp-caption-text">Conferencia de Bruce Alberts en la FAPESP: formas de medir el impacto de la ciencia</p></div>
<p><strong>¿Qué pensó usted del boicot que algunos científicos realizaron contra la editora científica </strong><strong><em>Elsevier</em>?<br />
</strong>El problema de <em>Elsevier</em> reside en que uno cuenta con dos alternativas: compra el acceso a todas las revistas o a ninguna. Para contar con las revistas que uno quiere, debe adquirir también las que no necesite, y entonces es caro. Eso no es razonable. El dilema es el siguiente: si instituimos modelos tales como el <em>gold </em>o el <em>green open access</em>, muchas revistas desaparecerán. Son tan pobres que nadie se tomará la molestia de aguardar seis meses para leerlas en el caso del <em>green access</em>. Serán sustituidas por revistas tales como <em>PLoS One</em>. Creo que <em>Elsevier</em> posee muchas revistas en esa situación.</p>
<p><strong>¿Por qué se retirará de </strong><strong><em>Science</em> en marzo del año que viene?<br />
</strong>Tenía un acuerdo para trabajar durante un período de cinco años. Cesaré en marzo o abril, así que tendremos un reemplazante. Estoy envejeciendo. No quiero quedarme otros cinco años en <em>Science</em>. Vivo en San Francisco y tengo que viajar una semana por mes a Washington [para editar la revista]. Aparte, tengo mucho trabajo vía <em>e-mail</em>.</p>
<p><strong>Cambiando de tema, ¿usted cree que los científicos son buenos comunicadores de la ciencia?<br />
</strong>Algunos sí. Aunque muchos les reclamamos porque redactan resúmenes de sus trabajos que nadie comprende. Soy biólogo y leo resúmenes de artículos de biología que no entiendo, donde encuentro palabras de tres letras que ellos no explican de qué se trata. Eso es desalentador. Los científicos son tan ceñidos que no perciben que nadie entiende todas las palabras. Debemos hacer un mejor trabajo y perfeccionar la educación científica. La idea no es mía, pero apoyo la propuesta de que todo alumno de doctorado tenga que redactar un resumen de dos páginas de su tesis que hasta su abuela pueda comprender antes de lograr la aprobación. Esa idea es magnífica. Los científicos necesitan salir de su mundo. Estoy instaurando eso en algunas universidades, tales como la de Manchester, en el Reino Unido. Harvard no lo hace&#8230; No creo que el emprendimiento científico pueda sobrevivir si la comunicación no resulta buena. El público tiene que entender qué es la ciencia para poder apoyarla. Enseñamos ciencia en la escuela como si fuera un dogma. No les explicamos de dónde provienen los hechos y las ideas. El alumno tan sólo es impelido a memorizar palabras. En la revista <em>Science</em> he intentado modificar el modo de percibir la educación científica, redefinirla. Nuestro primer objetivo es lograr que la gente comprenda la ciencia, mostrar de dónde procede el conocimiento, hacerle pensar como piensa un científico y aprender a buscar una evidencia científica. Eso resulta importante para todos. Es, por ejemplo, importante para que la gente entienda lo que los científicos dicen sobre el calentamiento global. ¿De dónde proviene ese conocimiento? En la Academia Nacional de Ciencias publicamos cada 10 años un libro sobre la evolución de la ciencia y el creacionismo. Nos quedamos asombrados al descubrir adultos con formación universitaria que no notaban ninguna diferencia entre los dogmas de la ciencia, entre lo que creen los científicos, y los dogmas de los pastores, de los que creen en el creacionismo. La gente cree que puede escoger cualquiera de los dos tipos de dogma, el de la ciencia o el del creacionismo. No entendían cómo se producía la ciencia, cómo se probaba el conocimiento. Ellos nunca aprenderán eso. Cambiarlo implicará un trabajo enorme.</p>
<p><strong>¿Cuál es el grado de amenaza del creacionismo en Estados Unidos?<br />
</strong>Es un problema que nunca desaparece. Estados Unidos es un país sorprendentemente religioso en comparación con otras naciones. La gente va a la iglesia cada domingo y oye a los predicadores hablar sobre cómo se creó el mundo en unos días y cosas por el estilo. El problema real es que ellos intentan impedir la enseñanza de ciencias en las escuelas. Incluso en los lugares donde los creacionistas no pueden impedir legalmente la enseñanza de ciencias, los docentes se sienten intimidados, a veces, por los padres de los alumnos. Debemos seguir ocupándonos de eso. Los cambios climáticos han sido tratados como si fueran parte del creacionismo. Eso es ridículo. No lo comprendo. El creacionismo afecta la percepción personal, es muy emocional. Los cambios climáticos no generan esos mismos sentimientos.</p>
<p><strong>¿Quiénes son los responsables de esa situación?<br />
</strong>En Estados Unidos, todo aquél que estudia en la facultad asiste a una o dos materias científicas. Ésa es la última posibilidad para que la gente aprenda sobre el tema. Pero a la ciencia no se la enseña de la forma que sostengo. En última instancia, no se enseña la naturaleza de la ciencia. Por eso en la revista <em>Science </em>creamos un concurso para estimular la innovación y la excelencia en la enseñanza de ciencias en la universidad. Cada mes publicamos el artículo de un grupo ganador en la sección IBI (Inquiry-Based Instruction). Espero que este tipo de iniciativa se difunda en otras instituciones y se la imite.</p>
<p><strong>¿Por qué el estadounidense promedio no cree que los cambios climáticos sean el resultado de las actividades humanas?<br />
</strong>El lector estadounidense se encuentra sujeto a todo tipo de propaganda de las grandes compañías petroleras y de otros sectores. Está realmente confundido. Me sorprendió que no quedara nada en claro luego de aquel escándalo que involucró el robo de los <em>e-mails</em> de científicos ingleses, denominado <em>climagate</em>. Hay mucho dinero puesto en juego por gente rica de Estados Unidos que intenta convencer al público que los cambios climáticos son una invención de los científicos. Eso no tiene nada que ver con el tema. Es como la propaganda que a uno le impulsa a comprar una sopa o una ropa que no desea. Ellos son muy inteligentes. En el caso de los cambios climáticos, lograron vender esa idea de que no afecta a los estadounidenses. Pero creo que eso está cambiando. Este caso revela la vulnerabilidad de la sociedad cuando la gente no comprende cómo se construye la ciencia. Por eso es que estoy a favor de la educación científica. Los niños crecen en un mundo complejo. Todos quieren granjearse su confianza o hacerlos comprar algo. Veo a la educación en ciencias como el centro del progreso de la civilización en todo el mundo.</p>
<p><strong>Algunos estudiosos de los cambios climáticos mencionaron que era difícil comunicarle al público los resultados de las investigaciones científicas. Para usted, ¿no hubo también una falla por parte de los propios científicos?<br />
</strong>Los cambios climáticos constituyen un problema a largo plazo. La gente debe pensar en lo que hará el año próximo, no dentro de 50 años. Los políticos también piensan en cuestiones de corto plazo, siempre con la mira en las próximas elecciones. Debemos aprender a ser más efectivos en la comunicación para que se comprenda la verdad. No todo científico es capaz de comunicar los resultados de las investigaciones. Pero necesitamos de hecho a los que saben hacerlo. Necesitamos que se involucre a la prensa. El problema radica en que ella debe escuchar ambos lados. Entonces aparece un experto que cree en los cambios climáticos y otro que no cree. Pero el peso de esas posturas es engañoso, ya que casi todos los científicos están convencidos de que los cambios climáticos son reales. La prensa podría atender ambas posiciones para debatir qué hacer para evitar los cambios climáticos, pero no para discutir si ellos existen.</p>
<p><strong>Más allá de publicar artículos de investigadores, </strong><strong><em>Science</em> y <em>Nature</em> también producen reportajes sobre ciencia. ¿Cuál es la importancia de las secciones periodísticas en esas revistas?<br />
</strong>Las considero la mejor parte de las revistas. El periodismo desempeña un rol crítico. Contamos con 100 mil suscriptores en <em>Science</em>, y muchos de ellos son científicos. Ese público no llega a leer la parte final de la revista [donde se encuentran los artículos más técnicos de los científicos], pero si lee la parte inicial [donde están las secciones periodísticas]. La mayoría de los científicos tampoco llega a leer los <em>papers</em> que no son de su área de interés. Por eso publicamos noticias, problemas científicos, lo que ocurre en términos de política científica. Esas cuestiones son relevantes para una comunidad científica. Creo que necesitamos que haya mucha más gente que lea esa parte de la revista. Mediante los <em>iPhones</em>, <em>tablets</em> y el contexto de la publicación electrónica, podemos lograr ese objetivo. Contamos con aplicaciones de lectura para esos dispositivos. Podríamos contar con un sistema de suscripciones baratas de las páginas iniciales de <em>Science</em> para los individuos de los países en desarrollo que cuenten con esos equipos. Necesitamos promover esas iniciativas en todo el mundo.</p>
<p><strong>Desde 2009 usted es un enviado especial del presidente Obama para asuntos científicos. ¿Qué es lo que hace en esa función?<br />
</strong>Nadie sabía lo que significaba el cargo. Se trata de un puesto sin remuneración.  Ellos me pagan el transporte. Inicialmente me enviaron a Indonesia. Estuve allá en cuatro oportunidades. Básicamente, lo que hago es contactar a los científicos de esos países e indicarles algunas buenas prácticas científicas. Indonesia provee escasas becas de investigación y la competencia interna es nula para el financiamiento de la ciencia. En conjunto con el Banco Mundial y la Academia de Ciencias de Indonesia, estamos promoviendo la creación de una agencia nacional destinada a financiar la investigación científica. Actualmente, el dinero disponible para la ciencia va directamente hacia los institutos de investigación, y los jóvenes investigadores, con ideas novedosas, no cuentan con la posibilidad de competir por esas asignaciones. También promovemos <em>workshops</em> donde confluyen jóvenes científicos estadounidenses y los futuros líderes científicos de Indonesia.</p>
<p><strong>¿Por qué lo enviaron específicamente a Indonesia?<br />
</strong>El programa se creó para países con mayoría musulmana, con los cuales queremos construir un  nuevo tipo de relación.</p>
<p><strong>A usted le agrada ofrecer una conferencia titulada “Aprendiendo del fracaso”. ¿Cree que los científicos se encuentran preparados para aprender con los errores?<br />
</strong>Todos fracasamos. La mayoría de los experimentos científicos fracasa. Ese tema nuevamente tiene relación con la comprensión que tiene la gente acerca de cómo se hace la ciencia. El eje principal de mi enfoque consiste en que, en la vida, todos nos equivocamos. La gente exitosa aprende de sus fracasos, no comete el mismo error dos veces e intenta hacer las cosas de una mejor manera. Cuando envejecemos, somos más sabios porque ya erramos demasiado y aprendemos con nuestros errores. Creo que ésa es una buena manera de pensar. En Estados Unidos, la gente comienza con tres o cuatro negocios que fracasan hasta que triunfan en el quinto emprendimiento. Fracasar no es vergonzoso. Un buen fracaso puede ser útil, puede que no sea algo malo. En otros países, al fracaso no siempre se lo toma en esa forma.</p>
<p><strong>¿Por qué siempre dice que aprendió mucho al escribir su manual </strong><strong><em>The molecular biology of the cell</em>?<br />
</strong>Al escribir un libro, sucede lo mismo que cuando se enseña. Uno tiene que leer mucho, pensar y salirse de lo cotidiano. Esa experiencia fue muy importante para mis investigaciones. A veces, los científicos tienen un enfoque muy restringido y no aprovechan todas las oportunidades de su carrera. Pero es necesario que haya un equilibrio entre enseñar y realizar investigación. Creo que cuatro horas de cátedra por semana es algo razonable. Así uno cuenta con tiempo para investigar.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Bruce Alberts: Enseñar ciencia es preciso' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/bruce-alberts-ense%c3%b1ar-ciencia-es-preciso/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Bruce Alberts: Enseñar ciencia es preciso' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/bruce-alberts-ense%c3%b1ar-ciencia-es-preciso/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Bruce Alberts: Enseñar ciencia es preciso' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/bruce-alberts-ense%c3%b1ar-ciencia-es-preciso/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Bruce Alberts: Enseñar ciencia es preciso' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/bruce-alberts-ense%c3%b1ar-ciencia-es-preciso/' displayText='share'></span></p>
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		<title>La calidad de las publicaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 18:59:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias @es]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[La calidad de las publicaciones]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright  wp-image-17213" title="012-013_Estrategias199-2" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/012-013_Estrategias199-2.jpg" alt="" width="232" height="225" />La Universidad de São Paulo (USP) centralizará los servicios de revisión y traducción de artículos de sus revistas científicas. “Contrataremos empresas con calidad internacional y ofreceremos el servicio a las publicaciones”, dice Sueli Mara Soares Pinto Ferreira, directora técnica del Sistema Integrado de Bibliotecas (SIBi) de la USP. Actualmente, cada cuerpo editorial se ocupa de contratar sus propios colaboradores mediante licitación, un proceso lento y con desigual calidad.</p>
<p>La iniciativa forma parte de un conjunto de estrategias tendiente a ampliar el impacto de las alrededor de 200 revistas científicas que publican los distintos departamentos de la USP y aumentar la repercusión internacional de la producción científica de la universidad. Tales medidas ya están rindiendo sus frutos. En julio, la USP fue clasificada en la 15ª posición en el Webometrics Ranking Of World Universities. Se trata de la única institución fuera de Estados Unidos entre las mejores 20 de la clasificación. El <em>ranking</em>, que es divulgado por Cybernetics Lab, de España, coteja la presencia y la relevancia de las universidades en internet, es decir, la visibilidad de la producción científica y académica disponible en la red.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='La calidad de las publicaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/la-calidad-de-las-publicaciones/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='La calidad de las publicaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/la-calidad-de-las-publicaciones/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='La calidad de las publicaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/la-calidad-de-las-publicaciones/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='La calidad de las publicaciones' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/09/28/la-calidad-de-las-publicaciones/' displayText='share'></span></p>
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		<title>La biblioteca SciELO se suma a la Web of Knowledge</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Aug 2012 18:49:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias @es]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-15434" title="012-013_estrategias_198-2" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/08/012-013_estrategias_198-2.jpg" alt="" width="290" height="218" />La FAPESP y la división de propiedad intelectual y ciencia de la empresa Thomson Reuters anunciaron, el 25 de julio, un acuerdo para integrar la base de datos del Programa Scientific Electronic Library Online (SciELO) con la Web of Knowledge, la más completa base internacional de información científica. Esta asociación amplificará la visibilidad y el acceso a la producción científica de Brasil y otros países de América Latina, el Caribe, Sudáfrica, España y Portugal, permitiéndoles a los investigadores analizar el contenido regional en el contexto de la producción científica internacional. “La base SciELO, apoyada por la FAPESP desde 1998, es una de las primeras iniciativas que ofrecieron acceso abierto a la literatura científica. El acuerdo con la Web of Knowledge abre nuevos horizontes para la misión de SciELO, consistente en aumentar la visibilidad de la ciencia producida en Latinoamérica, España y Portugal”, afirmó Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP. “La colaboración con SciELO no sólo amplificará el alcance de la investigación científica de los países en desarrollo, sino que también aportará una nueva profundidad a nuestros propios datos. Investigadores de todo el mundo contarán con nuevos <em>insight</em> a partir del impacto de las investigaciones que emanan de estas regiones”, agregó Keith MacGregor, vicepresidente ejecutivo de Thomson Reuters. Actualmente, SciELO publica alrededor de 40 mil nuevos artículos por año, provenientes de 900 periódicos científicos con acceso abierto de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Portugal, Sudáfrica, España y Venezuela.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='La biblioteca SciELO se suma a la Web of Knowledge' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/08/30/la-biblioteca-scielo-se-suma-a-la-web-of-knowledge/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='La biblioteca SciELO se suma a la Web of Knowledge' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/08/30/la-biblioteca-scielo-se-suma-a-la-web-of-knowledge/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='La biblioteca SciELO se suma a la Web of Knowledge' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/08/30/la-biblioteca-scielo-se-suma-a-la-web-of-knowledge/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='La biblioteca SciELO se suma a la Web of Knowledge' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/08/30/la-biblioteca-scielo-se-suma-a-la-web-of-knowledge/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Análisis del periodismo</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jul 2012 20:32:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias @es]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Análisis del periodismo]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16821" class="wp-caption alignright" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-16821" title="014-015_Estrategias_197-2" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/09/014-015_Estrategias_197-2.jpg" alt="" width="290" height="144" /><p class="wp-caption-text">Revista de Jornalismo ESPM: textos traducidos y producción propia</p></div>
<p>En el mes de mayo se lanzó la <em>Revista de Jornalismo ESPM</em>, que es la primera versión brasileña de la <em>Columbia Journalism Review</em>, una de las más influyentes revistas sobre periodismo del mundo, creada hace 50 años por la Escuela de Periodismo de Columbia, en Nueva York. Además de presentar traducciones de artículos de la edición estadounidense, contiene trae material exclusivo producido en Brasil. El primer número abordó temáticas tales como los desafíos del periodismo económico ante sus dos audiencias, los inversores y el público lego; la relación mal resuelta entre las asesorías de comunicación y los medios y la presencia de los negros en las redacciones de Estados Unidos. El periodista Alberto Dines, quien recientemente cumplió 80 años (<em>lea en </em>Pesquisa FAPESP<em>, edición nº 194</em>), escribió sobre el inmediatismo en los medios digitales y el daño que provoca en el periodismo al prescindir de consistencia y alimentarse con una gran carga de frivolidades. “Nuestra revista constituirá un puente entre el universo académico y el universo profesional, con la ambición de generar conocimiento crítico sobre la institución de prensa”, afirma el editorial de la primera edición. La revista es trimestral y se vende por suscripción, a través del siguiente enlace: <a href="http://www.espm.br/espmcjr" target="_blank">www.espm.br/espmcjr</a>.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Análisis del periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/04/an%c3%a1lisis-del-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Análisis del periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/04/an%c3%a1lisis-del-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Análisis del periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/04/an%c3%a1lisis-del-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Análisis del periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/04/an%c3%a1lisis-del-periodismo/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Lecciones de periodismo</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jul 2012 22:28:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mariluce Moura - Diretora de Redação</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones de periodismo]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright  wp-image-12752" title="025_EntrevDines_194" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/07/025_EntrevDines_194-697x1024.jpg" alt="" width="290" />Alberto Dines, uno de los más respetados y polémicos periodistas brasileños, cumplió 80 años el domingo de Carnaval, el 19 de febrero. Festejó ese día en un almuerzo íntimo con su esposa, la también periodista Norma Couri. Pero un festejo tan discreto para un maestro de varias generaciones de profesionales de los medios, en actividad desde los albores de la década de 1950, era en efecto producto solamente de la algarabía que cunde en todo el país durante el Carnaval. Pasado ese período, encantado y somnoliento, según el punto de vista, los agasajos a Dines se multiplicaron, entre festejos y acalorados debates, incluyendo el seminario organizado por la FAPESP el 22 de marzo: “El conocimiento científico del periodismo en Brasil: el aporte de Alberto Dines”.</p>
<p>Un considerable aporte, agréguese. Desde aquellos <em>Cadernos de Jornalismo e Comunicação</em> editados por el <em>Jornal do Brasil</em> en las décadas de 1960 y 1970, hasta el clásico <em>O papel do jornal</em>, un libro de 1974, del análisis minucioso al que sometió a los medios de comunicación brasileños en la columna Jornal dos jornais en el <em>Folha de São Paulo</em>, durante la segunda mitad de los años 1970, al contemporáneo <em>Observatório da Imprensa</em>, iniciado al final de los años 1990, Dines ha realizado y simultáneamente pensado con rigurosidad al periodismo brasileño, casi ininterrumpidamente, desde hace seis décadas. Todo ello, en simultáneo a toda su experiencia para organizar redacciones y su capacidad para inventar medios. Y, por supuesto, en breves intervalos, escribir soberbios libros tales como <em>Morte no paraíso</em>, en 1981, y <em>Vínculos do fogo</em>, en 1992, biografías de Stefan Zweig y Antônio José da Silva, el Judío, respectivamente.</p>
<p>Todas esas realizaciones que revelan el espíritu pionero de Dines, su inclinación a crear nuevos conocimientos, capaces de alumbrar la práctica del periodismo o su capacidad de investigación periodística para la recreación de aspectos oscuros de grandes personajes, fueron motivo de conferencias  en el seminario organizado por la FAPESP (<em>vea en </em><a href="http://www.agencia.fapesp.br/">www.agencia.fapesp.br</a>). Y el propio Dines cuenta algo de eso en la siguiente entrevista, concedida a <em>Pesquisa FAPESP</em>. La versión completa (en portugués) puede leerse en el sitio de la revista (<a href="http://www.revistapesquisa.fapesp.br/">www.revistapesquisa.fapesp.br</a>), que, dicho sea de paso, también ofrece una entrevista inédita concedida a Mariluce Moura en 2005, para una tesis doctoral.</p>
<p><strong>Nuestro propósito consiste en investigar su aporte al conocimiento teórico y la experiencia práctica del periodismo. Comencemos por los <em>Cadernos de Jornalismo</em>, que usted organizó en la época del<em> Jornal do Brasil.</em></strong><br />
Así es, en 1965. Para entonces ya contaba con 10 años de profesión y dos años de experiencia académica, porque comencé a ejercer como docente en la PUC en 1963. Tenía un cierto enfoque, no digo teórico, sino reflexivo, Cuando me invitó la PUC, constaté que tenía experiencia en varias actividades periodísticas y acepté. Había trabajado en los turnos matutino y vespertino, que en la época eran dos periodismos diferentes, también en radio, cine, que era algo soñado, había realizado una experiencia en televisión, en fin, contaba con experiencia en varias plataformas, tal como se dice ahora, y creía que debía intentar sistematizar todo eso. Intuitivamente, me percaté entonces que la asignatura que me gustaría enseñar era la de periodismo comparado.</p>
<p><strong>Entonces, en 1963 usted inventó la disciplina de periodismo comparado en Brasil.</strong><br />
Que yo sepa, no existía. La idea surgió del derecho comparativo. A partir de la comparación uno logra establecer diferencias y paradigmas. El hecho es que la experiencia del Jornal dos jornais es, en cierto modo, consecuencia de ese primer curso. Pero entre la PUC y la edición de la primera revista de periodismo, hubo una experiencia que considero un corte epistemológico en mi vida profesional, en todos los sentidos: hice un curso de extensión de tres meses en la Universidad Columbia, en Nueva York, en septiembre de 1964. Asociada con un organismo que ya no existe, el World Press Institute, la Columbia invitaba a editores de periódicos de un continente y montaba el programa de un curso especial. El mío era para editores de periódicos latinoamericanos.</p>
<p><strong>¡Muy bueno!</strong><br />
¡Maravilloso! Fue mi primer curso en una universidad. Con excelentes profesores, grandes profesionales. Todavía conservo todos los apuntes, además de las notas que tomaba pensando en el <em>Jornal do Brasil</em>. Más allá del curso en sí mismo y de la camaradería consecuente, algo interesante era que podíamos elegir, en grupos de tres, periódicos para realizar una extensa visita. Entonces me agrupé con un argentino de Córdoba, Jorge Remonda, cuya familia poseía un periódico muy bueno de allá, <em>La Voz del Interior</em>, y Uribe, cuyo nombre ya no recuerdo, que era miembro de una de las familias importantes de Colombia, relacionado con el periódico actualmente más importante de Bogotá. Formamos un grupo –había recursos para trasladarse– y elegimos dirigirnos hacia la costa del Pacífico. Visitamos <em>Los Angeles Times</em>. Luego seguimos en automóvil hasta Seattle. Ahí abordamos un avión hasta Nueva York y luego nos separamos. Yo quería visitar el <em>New York Times</em>, obvio, y un periódico para mí importantísimo en ese entonces, el <em>New York Herald Tribune</em>. En aquella época era independiente y fascinante. Un periódico revista. Eso me interesaba sobremanera, ya que mi formación inicial había sido en revistas: <em>Visão</em>, luego <em>Manchete</em>, <em>Fatos &amp; Fotos</em>&#8230; Mientras que en periódico había trabajado en <em>Última Hora</em>, <em>Diário da Noite</em>, etc. Y estaba pensando en una forma simbiótica aunando periódico y revista. O sea, un periódico bien escrito, completo, por eso me fascinaba el <em>Herald Tribune</em>, incluso por su <em>modus faciendi</em>, el de un periódico realizado mediante el trabajo conjunto, a lo largo del día, por un equipo de grandes reporteros gráficos, fotógrafos y también diseñadores.</p>
<p><strong>Y regresó de Estados Unidos al <em>Jornal do Brasil</em> inspirado tanto por el <em>New York Times como por el Herald</em>.</strong><br />
En el <em>New York Times</em>, un periódico clásico, al que incluso llamaría ortodoxo, observé algo que me marcó: en la antigua redacción, todavía cercana a Broadway, en la calle 43, había un periódico mural enorme construido por la redacción, denominado Winners and Sinners. Vencedores y pecadores. Contenía comentarios sobre algún tema, retos, chistes, burlas, de todo. Yo quería hacer algo así. No podía ser un mural, que me gusta mucho. Incluso, cuando fui militante del movimiento sionista socialista, hice un pequeño curso de periódicos murales. Pero en el antiguo <em>Jornal do Brasil</em> no se podía, la redacción estaba dividida en salas, entonces se me ocurrió algo parecido, pero en otro formato.</p>
<p><strong>Usted había ingresado al<em> JB </em>en 1962. Después de sus experiencias en la PUC y en Estados Unidos, regresaba al periódico con nuevos poderes y un enfoque bastante abierto.</strong><br />
Había ingresado el 8 de enero de 1962. No ostentaba un cargo definido. El nombre en el <em>staff</em> recién comenzó a figurar después de 1964. Manifestaron que necesitaban tener un <em>staff</em>, yo estuve de acuerdo y sugerí ser editor jefe, ya que había organizado la redacción en secciones, algo que no era usual. Dicho en inglés, yo sería un <em>managing editor</em>. Y si poseo algún mérito en el <em>JB</em>, éste es haber organizado la redacción del periódico. Creo que heredé de mi padre cierta capacidad para la organización. Aún en Rusia, él había hecho un curso de secretariado previo a la Primera Guerra, que, en concreto, era de administración. Entonces, al verlo trabajar, fui aprendiendo. Él, pronto se relacionó con las grandes organizaciones judías internacionales de apoyo a la inmigración. Había grandes filántropos judíos y el siglo XX estuvo signado por grandes movimientos de masas a causa de las guerras, los <em>pogroms</em>, luego por la inflación, en los años 20&#8230; Y esas organizaciones necesitaban gente que dominase varios idiomas y contara con capacidad organizativa. Había que sacar a los judíos de las aldeas donde vivían de la caridad y brindarles una profesión que les permitiera transformarse. Y yo no comprendía muy bien la finalidad del trabajo de mi padre. Pero siempre había carpetas en su escritorio tan organizado, y eso lo incorporé.</p>
<p><strong>Usted habla de su padre ya en Brasil</strong>.<br />
Claro. Hubo un intervalo en que trabajó como comerciante en Curitiba, después viajó a Río de Janeiro, contratado, y permaneció 25 años en una gran organización que sería la precursora del hospital Albert Einstein. El hecho es que creo que fui un buen organizador de redacciones, con la preocupación por crear secciones de edición definidas.</p>
<p><strong>¿Qué secciones de edición manejaba en ese primer momento? Política, información general&#8230;</strong><br />
La política en ese entonces se hallaba prácticamente confinada en Brasilia. En Río, contábamos con un colaborador, Heráclito Sales, que era columnista, y los reporteros de la ciudad que cubrían la Legislatura. Creamos una sección de economía, que hasta entonces no existía. Los periódicos reproducían lo que llegaba de las bolsas de Nueva York, Chicago y Río, lo que llegaba de las bolsas de mercaderías. Cuando había una decisión gubernamental, ésta iba a la página de Brasilia. Empezamos a preocuparnos por los comentarios, en resumen, comenzamos a planificar el periódico.</p>
<p><strong>¿La primera reunión ocurría por la mañana?</strong><br />
No, por la tarde. Los periódicos comenzaban a funcionar muy tarde, porque todo el mundo tenía dos empleos, yo también. Por la mañana, trabajaba en la revista <em>Manchete</em>, en ese caso, en la sección <em>Hechos &amp; Fotos</em>, luego almorzaba y me dirigía al <em>Jornal do Brasil</em>. Durante varios años tuve dos empleos, como todos los periodistas. Más tarde se creó, y nosotros lo propiciamos bastante, el tiempo completo, el reportero de siete horas, no de cinco. Una vez creadas las secciones de edición, hubo una nueva metodología de trabajo, comenzamos a reunirnos dos veces al día. Por cierto, una de las primeras secciones que fundé también fue la de investigación. El periódico no archivaba ni siquiera sus fotografías. No había ni diccionarios. Propuse que creáramos una biblioteca básica, con libros de referencia y que archivásemos los negativos. Fuimos adquiriendo libros, conformamos una base de datos –no había internet–, todo en carpetas, y creamos el departamento de investigación. Con esa base, el reportero, antes de hacer su nota, consultaba datos en el departamento de investigación. Eso se convirtió en algo usual. En 1965 tomé la decisión de hacer del departamento un productor de contenidos, tal como lo llamamos hoy.</p>
<p><strong>Y eso fue, de hecho, algo innovador para el periodismo brasileño.</strong><br />
Desde luego, incluso porque contratamos a un equipo extraordinario de periodistas: Fernando Gabeira, Murilo Felisberto, Moacyr Japiassu, más adelante Raul Ryff, quien había sido secretario del [presidente] Jânio [Quadros], en definitiva, grandes periodistas, jóvenes y de más edad, para redactar buenas notas, utilizadas para brindar refuerzo a los hechos del día. Y contratábamos servicios. En aquella época ya existían agencias que preparaban y proveían material de <em>background</em> para periódicos. El <em>JB</em> autorizaba ese gasto porque era para mejorar el contenido del periódico, nos preocupábamos por la calidad de la información. Y cuando apareció la TV Globo, en 1965, redacté una circular de unas 10 cuartillas para todas las secciones y jefaturas informando lo que debíamos hacer a partir de ese momento en que surgía una competencia. Porque la TV Tupi, precursora, pionera, era un rejunte de los Asociados. Cuando la Globo salió al aire, asociada con la Time-Life, pensé, “ahora realmente vamos a tener competencia”. Instalé un televisor en la redacción y comenzamos a trabajar observando al enemigo.</p>
<p><strong>¿Volvemos a los <em>Cadernos</em> de periodismo?</strong><br />
Al regresar de Estados Unidos, uno de mis objetivos era cómo hacer algo parecido al mural. La dirección del <em>JB</em> no se mostró muy interesada en mi sueño. No lo negó, pero me dijeron, “Dines, invente algo y hágalo”. Empecé a insistirles a varias personas con ello, y Gabeira, que dirigía el departamento de investigación, un <em>think tank</em>, digamos, fue el primero. Murilo Felisberto y él, ambos de Minas Gerais, amaban conversar sobre periodismo. A propósito, en el libro de discursos de Gabriel García Márquez, una obra maestra que ya se editó en portugués [<em>Eu não vim fazer um discurso</em>, editora Record, 2011], él comenta cómo, en su generación, la gente trabajaba alocadamente en una redacción y, por la madrugada, salía para charlar sobre el periódico en algún cafetín o restaurante. Aquí también teníamos a nuestros especialistas en eso. En resumen, acordé con Gabeira quien, como editor de investigación, estaría encargado de los fascículos. La empresa <em>JB</em> poseía una pequeña imprenta para elaborar formularios y cuartillas y yo acordé con el gerente de la imprenta la impresión de los fascículos, con un tiraje pequeño, un papel de cierta calidad y tapa de cartulina en colores. Era para circulación interna, distribución en las agencias de propaganda y para los amigos. Más adelante acordamos con una red de librerías, Entrelivros, que también comenzó a venderlos. Todo ello, un poco en rebeldía con la dirección. En fin, tuvo éxito e hicimos no sé cuántas ediciones, entre cuatro y cinco por año. Tendría que haber sido bimestral, pero nunca logramos cumplir esa periodicidad. Yo lo animaba bastante a un editor deportivo, un personaje sencillo y periodista de primera, Oldemário  Touguinhó [1934-2003], a escribir para el fascículo. Él tenía tan arraigado el periodismo que acababa su página, se iba a cenar, tomaba una cerveza, y no se iba a dormir sin pasar por el periódico para ver su edición. Y, muchas veces, descubría algún error. Era una figura de una grandeza increíble, que falleció prematuramente. Él viajaba a cubrir un Mundial de Fútbol y, si ocurría algo diferente, tal como sucedió en México, en 1970, con la revuelta de los estudiantes, enviaba material. Y luego escribió acerca de ello en los fascículos. Era lo que queríamos.</p>
<p><strong>Mientras usted dirigía este proceso, en realidad, el periódico se convertía en una referencia, un modelo para todo el país.</strong><br />
El título, <em>Jornal do Brasil</em>, ayudó mucho en ese sentido. Y Río de Janeiro, como capital que fuera, era una ciudad con vocación nacional. El carácter del carioca se contagiaba a todo Brasil. Se complementaba bien con São Paulo, más circunspecto, con Minas Gerais, gente más reservada, con el nordestino, en definitiva, el periódico lograba esa síntesis. Y otra cosa muy importante fue el desarrollo de una fabulosa red de corresponsales y de grandes sucursales. La red de sucursales del <em>JB</em> era una inversión con retorno. Le granjeaba gran influencia política al periódico y réditos económicos, ya que la pauta publicitaria de cada sucursal era muy buena.</p>
<p><strong>Pero, además, Dines, yo diría que la influencia del modelo <em>JB</em> ocurría también por las pasantías de profesionales de otros lugares en Río.</strong><br />
Ectivamente, eso lo promocionábamos bastante, y lo hacíamos porque yo había notado lo que era visitar el <em>New York Times</em>, por ejemplo. Debíamos funcionar como una escuela. Hay algo de esa época de lo que se ha hablado poco y que considero muy importante, y es que creamos una agencia distribuidora de material periodístico, la <em>AJB </em>[<em>Agência Jornal do Brasil</em>]. El único antecesor nacional de ese servicio era la <em>Agência Meridional</em>, del [periodista Assis] Chateaubriand. Como yo tenía inquietudes, llamémosle, sociales, los ingresos relativos a cada artículo publicado por otro periódico se dividían en tres: para el reportero, la agencia y el periódico.</p>
<p><strong>Estaba instituyendo un modelo de<em> copyright</em>.</strong><br />
Era un modelo de cooperativa que se remontaba a mi pasado de militante del movimiento sionista socialista. Y con esos periódicos colaborábamos en todo sentido. Siempre que podía, organizaba una charla para la redacción. O sea, si bien el periódico en sí ya constituía un modelo, porque la revolución gráfica del <em>JB</em> fue la más influyente que hubo en el país, desarrollamos un excelente sistema de irradiación. La reforma, bajo el liderazgo de Odylo Costa Filho, ocurrió en 1956. Brito quería neutralizarla y el día que asumí me dijo, “quiero otro periódico”. Le respondí que no iba a hacer eso, al contrario, bastaba con arreglar algunas cosas.</p>
<p><strong>Brito es&#8230;</strong><br />
Manuel Francisco do Nascimento Brito, yerno de la condesa Pereira Carneiro. La condesa tenía una única hija de su primer matrimonio, Leda. Como contrajo matrimonio tardíamente con el conde Pereira Carneiro, no tuvieron hijos. Y Leda se casó con un muchacho joven, atractivo, carioca, cuyo sueño de ser diplomático quedó trunco, aunque realizó cosas importantes. Como empresario, apoyó la reforma de la radio <em>JB</em>, por ejemplo, y para ello convocó a gente excelente, en especial, Reynaldo Jardim, una figura extraordinaria. Desgraciadamente, falleció el año pasado [el 1º de febrero de 2011]. Eximio poeta, un idealista, era un creador permanente. Él fue quien inventó el Suplemento B.</p>
<p><strong>Nuestra impresión era que usted poseía un cariño especial por el <em>Suplemento B</em>, en su trabajo de editor en jefe.</strong><br />
Y así era. El B se creó durante la reforma de Odylo y su intención era aprovechar las sobras del día siguiente. Porque el periódico producía muchas fotografías, había muchas fotos buenas que no se aprovechaban en la edición del día, la normal. Por ejemplo, aquella famosa foto de Jânio Quadros con los pies torcidos tomada por Erno Schneider, un gran fotógrafo <em>gaúcho</em>.</p>
<p><strong>Que <em>Pesquisa FAPESP</em></strong>,<strong> por cierto, republicó exactamente hace un año, en la edición nº 182.</strong><br />
La foto apareció en el B dos días después del acontecimiento [el encuentro de los presidentes Jânio Quadros y Arturo Frondizi, de Argentina, en el puente de Uruguaiana, el 21 de abril de 1961. Se produjo un tumulto detrás del presidente brasileño, cuando éste caminaba hacia el encuentro, lo cual lo hizo volverse hacia atrás, según Schneider]. En general se trataba de eso, el reaprovechamiento de una noticia reciente. Y el B aparecía cuatro veces por semana, mientras que el periódico únicamente no circulaba los lunes, que era lo acostumbrado entonces para todo matutino. Amplié la circulación del B al resto de los días, y el sábado aparecía el B literario, con mayor cantidad de material de literatura y reseñas. De a poco lo fui alejando de la condición de depósito de reciclados y otorgándole producción propia, grandes entrevistas, etc. Y eso marcó al JB como un periódico con ideas. Contábamos con un gran staff de críticos y hacíamos una famosa lista, con todos ellos votando. Eso abría el diario al debate. Poseíamos críticos de teatro, de artes plásticas. El periódico realizaba la cobertura cultural y con ello brillaba.</p>
<p><strong>Usted permaneció en el <em>JB </em>hasta 1973. Afrontó problemas dramáticos luego del AI-5 [Acto Institucional Número 5]. Y entonces, Dines, en términos de su producción intelectual en periodismo, usted permaneció un lapso entre 1974 y 1975 esperando que algo sucediera. Y aparecieron F<em>olha de S. Paulo</em> y el <em>Jornal dos jornais</em>.</strong><br />
Cuando me despidieron en el <em>JB</em>, realmente se me cerraron las puertas. La gente que seis meses antes me invitaba, me dijo, “ya no puedo hacerlo, el gobierno a usted no lo quiere”. Armando Nogueira, un gran amigo personal, me dijo, “no puedo contratarte ahora. Si viajas, cuando regreses vemos”. Editorial Abril me convocó para un alto cargo de jefatura en São Paulo, pero luego se retractó. Roberto Civita era amigo mío y me decía, “tómate un tiempo en alguna universidad, pensando. Escribe un libro”. Yo le dije que ya estaba escribiendo el libro, <em>O papel do jornal</em>, y viajar no era mala idea. Pronto surgió la invitación de la Columbia. Estoy seguro de que él fue quien articuló eso, aunque lo negara, porque la invitación provino del Tinker Institute y yo, por cierto, acepté. Permanecí allá entre 1974 y 1975.</p>
<p><strong>¿Y en ese período se editó <em>O papel do jornal?</em></strong><br />
No, salió en marzo o abril de 1974. Yo comencé a escribirlo dos semanas después de mi despido. En el último número de los <em>Cadernos</em>, que no se editó, el artículo principal era mío, titulado “La crisis del papel y el papel del periódico”. Desgraciadamente no lo conservé. Y en función de él escribí el libro. Porque la crisis del papel era una realidad, los periódicos querían reducir páginas, suprimir servicios, manifestaban el mismo instinto suicida que cunde ahora. Ya he visto la película de la prensa impresa que quiere suicidarse cuando descubre que tiene un competidor. En aquél momento la competencia era la televisión.</p>
<p><strong>¿Y ahora el impulso suicida es producto de la presencia de internet?</strong><br />
Por supuesto. Si tomamos el libro, cuyo texto es prácticamente el mismo del artículo, lo que ahí digo es: “necesitamos mejores periódicos, no peores. Incluso periódicos más caros”. El lector inteligente incluso pagaría algo más por el papel, que se había encarecido a causa de la crisis del petróleo, para tener un buen periódico.</p>
<p><strong>El libro fue un éxito en medio del mutismo de la sociedad brasileña de entonces&#8230;</strong><br />
Así es. No había muchos libros sobre periodismo, Danton Jobim había publicado <em>Espírito do jornalismo</em>, en 1960, pero no había mucho más.</p>
<p><strong>Nuestro clásico de estudio todavía era la <em>Historia de la prensa en Brasil</em>, de Nelson Werneck Sodré, de 1966.</strong><br />
Lo único. Y algunos libros traducidos, con publicación financiada por la embajada estadounidense, sobre periodismo en general. Entonces, cuando me percaté que se coartaba mi permanencia en la profesión, pensé en, al menos, dejar un relato de mis ideas, mis experiencias y de lo que el Jornal do Brasil hizo en varios momentos. Fue imbuido de ese espíritu con el que elaboré O papel do jornal.</p>
<p><strong>¿Cómo repercutió su segunda estadía en Nueva York en lo que hizo después?</strong><br />
La influencia del tiempo que viví allá fue extraordinaria. Porque era 1974, luego de Watergate, y la prensa se discutía acaloradamente. Todo el concepto de <em>media watching</em>, <em>media criticism</em>, estaba en el candelero de los debates diarios. Tuve el ejemplo de un procurador de Justicia que siguió el caso Watergate, realizó parte de las investigaciones y luego, una vez finalizado el trabajo, lo vendió en una serie de artículos para el periódico. Desde entonces comenzó a discutirse lo que se conoció como <em>checkbook journalism</em>, cuando se paga por la declaración de alguien, aunque su trabajo haya sido público. Eso se transformó en un debate ético y, en mi opinión, esa discusión constituyó un shock positivo [<em>lea en: </em><a href="http://www.cjr.org/essay/checkbook_journalism_revisited.php">www.cjr.org/essay/checkbook_journalism_revisited.php</a><em>, por ejemplo</em>].</p>
<p><strong>¿En qué trabajó durante este período?</strong><br />
Me hospedaba en la calle 119, en un hotel para profesores que la Columbia poseía cerca del <em>campus</em>. Y tenía tareas, seminarios, aunque siempre comprendía que no tenía nada que enseñar allá, y si que aprender. A los alumnos que manifestaran interés, podía relatarles cómo era la prensa en América Latina y, sobre todo, las relaciones entre el gobierno y la prensa. Tanto es así, que el tema de las dos conferencias que tenía que realizar, una en cada semestre activo, fue la relación entre el gobierno y la prensa en Brasil. Y entonces fue que hice una inmersión en la historia de la prensa. Yo no había llevado el Werneck y la biblioteca de Columbia no lo tenía, entonces se lo pedí a Otto Lara y él me envió un ejemplar. Los alumnos eran periodistas y estudiantes de la escuela de periodismo. El curso era a nivel de posgrado y bastante intensivo. En la reunión de docentes yo anotaba todo, fue un aprendizaje extraordinario.</p>
<p><strong>Y allá comenzó a surgir nuevamente su deseo de realizar un mural. Estados Unidos parece provocarle eso.</strong><br />
Fue más o menos así. En marzo de 1975, creo, Cláudio Abramo viajó a Nueva York para almorzar conmigo. Él ya había sido autorizado por [Octavio] Frias para realizar una reforma. Me dijo, “creo que usted nunca leyó <em>Folha</em>”, y era cierto. Nadie leía <em>Folha</em>. Era un periódico decididamente malo. Él me dijo que querían hacer un periódico con un buen contenido y le agradaría que le prometiera que <em>Folha</em> sería el primer lugar al que iría al regresar a Brasil. Y así lo hice. Frias me propuso que dirigiera la sucursal y escribiera un artículo político. Yo había escrito muy poco durante mi período en el <em>Jornal do Brasil</em>. Cuando se me ocurría una idea, se la transmitía a la redacción. Creo que esa es la función de quien dirige la batuta. Pero Frias provocó en mí la voluntad de escribir y aprovechamos eso para hacer a dúo la página de opinión que el periódico no poseía. Ruy Lopes, de Brasilia, al comienzo de la página, yo en el medio y, debajo, los columnistas se alternaban. Cláudio Abramo, que era un genio para el dibujo, hizo eso, le transmití mis sugerencias y la cosa funcionó. También le dije a Frias que, sin que él me pagara nada, más allá de lo que acordamos, yo quería escribir en el segundo suplemento, los lunes, cuando era el peor periódico de la semana. Él me preguntó sobre qué, y yo le expliqué que quería comentar el trabajo de los periódicos y del resto de los medios. Me dijo que lo único que haría era ganarme enemigos.</p>
<p><strong>¡Y tenía razón!</strong><br />
¡Claro! Me los gané incluso en la propia <em>Folha</em>. Frias y Cláudio trabajaban en conjunto y ellos fueron quienes decidieron publicar la primera columna que envié en la página seis del primer suplemento o sección, y un domingo. Actualmente constituye el lugar del <em>ombudsman</em>.</p>
<p><strong>Entonces para usted llegó el tiempo de la distensión lenta gradual y segura, la consigna del gobierno de Geisel.</strong><br />
Mi primer artículo en el <em>Jornal dos jornais</em> fue “La distensión es para todos”. Y realmente me granjeé grandes enemigos. Elio Gaspari y <em>Veja e</em>, más tarde, en la propia <em>Folha</em>, donde permanecí hasta 1980, cuando fui despedido por teléfono por el director de redacción, Boris Casoy. Yo había escrito un artículo acusando formalmente a Paulo Maluf de ser el responsable por la represión de la huelga del ABC. El artículo no se publicó. Al día siguiente, escribí otro, con un ánimo semejante. Tampoco lo publicó. Entonces publiqué uno de esos artículos en <em>O Pasquim</em>, al que yo ayudaba en aquella etapa difícil. Les había propuesto a Jaguar y a Ziraldo hacer una página denominada Diario del cesto. Esa página contenía una frasecita que atribuí a Shakespeare, en portugués, que decía, “lo más importante de la historia del periodismo no es lo que aparece en los periódicos, sino lo que se arroja al cesto”. Y publiqué uno de los artículos rechazados, con la paginación que yo tenía en la <em>Folha</em>. Boris dijo sentirse agredido y me despidió. Hace poco tuve una charla con Cremilda Medina enumerando todos los despidos y censuras que padecí. Incluso elaboré una estadística.</p>
<p><strong>¿Y cuál fue el resultado?</strong><br />
Hasta 2008 ó 2009 me dio un gran despido o una agresión por año, si no me equivoco. El primero fue obra de Chateaubriand. Él me despidió en plena democracia brasileña, en 1960, cuando yo dirigía el <em>Diário da Noite</em>. Estaba muy satisfecho con mi trabajo, tanto que me envió a Londres para pasar algunos días en la redacción del <em>Daily Mirror</em>, periódico de cuya lectura disfrutaba mucho. Aún así me despidió. ¿Por qué? Un día de enero de 1961, secuestraron al Santa Maria, un famoso buque portugués de pasajeros, en un acto de protesta contra la dictadura salazarista. Chateaubriand estableció que los Diarios Asociados no escribieran nada al respecto. Él estaba muy conectado con Salazar. Y yo desobedecí. Dije “no puedo”. Yo tenía fotografías del interior del Santa Maria y un tabloide vive de las fotografías, cosas como ésa. Entonces las publicamos y yo fui despedido al día siguiente. No directamente por él, que ya se encontraba cuadripléjico. Quien me despidió, muy elegante y hasta cariñosamente, fue João Calmon, su mano derecha, quien más tarde sería senador. Él me dijo, “Dines, al viejo no le gustó, te excediste”. Y continuó, “pero sé que has hecho algo para Bloch y fácilmente hallarás otro empleo”. Era verdad. Una semana antes, a causa de un parentesco matrimonial, Adolpho Bloch me pidió ayuda. Él había lanzado el primer número de <em>Fatos &amp; Fotos</em>, toda una edición dedicada a Juscelino Kubitschek, quien traspasó la faja presidencial a Jânio Quadros, y no sabía qué hacer para la segunda edición. El hecho es que Adolpho me pidió ayuda por lo menos para el número dos, e intenté hacer ese tal periódico revista, en blanco y negro, de un solo tirón. No tenía tapa, mejor dicho, la tapa era del mismo papel de la revista. Blanco y negro, ¡hermoso! Rotograbado negro con todos los recursos gráficos que no podía utilizar en el <em>Diário da Noite</em> porque no contaba con posibilidades técnicas. Llevé a la gente que trabajaba conmigo y logramos una revista muy buena, donde trabajó mucha gente: Paulo Henrique Amorim, Itamar de Freitas, una muchachada muy buena.</p>
<p><strong>Al salir de <em>Folha</em>, ¿qué hizo?</strong><br />
Cobré el dinero e invertí, era un buen momento para el mercado de acciones. Decidí realizar un sueño en el que ya estaba embarcado: la biografía de Stefan Zweig. Corría 1980 y el libro tenía que editarse en 1981, en el centenario de su nacimiento. Me sumergí en eso, y la única excepción que hice fue para <em>O Pasquim</em>.</p>
<p><strong>Me gustaría que nos hablara un poco de su viaje a Portugal y, por último, de la construcción de nuevos instrumentos para pensar el periodismo, es decir, el <em>Labjor</em> y el <em>Observatório da Imprensa</em>.</strong><br />
Me contrataron en editorial Abril, como vicedirector editorial, y atravesé un período muy bueno y, simultáneamente, muy malo. ¿Por qué? Por el espíritu mafioso que siempre primó en la redacción de <em>Veja</em>. Se cerraba y no aceptaba ninguna relación con la dirección de la editorial, elegía a quiénes contrataba y cosas por el estilo. Cuando me contrataron en Abril, <em>Veja </em>decidió que yo podría hacer lo que quisiera en el resto de Abril, pero no ahí. Desarrollé una tarea interesante desde el punto de vista institucional, e incluso de formación. Inauguramos las carreras de periodismo con las que hoy cuentan todas las empresas periodísticas. Instituimos pasantías para los mejores alumnos y, después, la utilización de otros en una función denominada cartero, gente que leía las cartas de la redacción. Editorial Abril recibía centenares de cartas por día y nadie las leía; tan sólo <em>Veja</em>, a veces, publicaba las suyas. Trabajé desde 1982 hasta 1988. Durante ese lapso, se editó <em>Morte no paraíso</em> y pensé que me gustaría escribir otra biografía. Tenía en mente otro personaje, Antônio José da Silva. Ya había investigado algo, pero llegué a la conclusión de que debía viajar a Portugal para plasmar algo que estuviese a la altura de lo que pretendía. Me postulé para una beca de estudios en la Fundación Vitae y me aprobaron. Entonces Norma y yo tuvimos que casarnos para dejar todas nuestras pertenencias aquí en un apartamento adquirido. Necesitábamos la suma de nuestros sueldos para eso. Fue un casamiento muy divertido, con mis hijos presentes. Ella trabajaba en el <em>JB</em>, que la nombró corresponsal del periódico en Lisboa. Entonces partimos, alquilamos un buen apartamento y fueron, quizá, los mejores años de mi vida, con la conciencia de que lo eran. En primer lugar, porque Lisboa es encantadora. Es como el Río de Janeiro antiguo. Fue el primer año que estuve, rigurosamente, sin pensar en periódicos. Apenas sí leía diarios. Cuando estaba por concluir el período de la beca, me di cuenta que no podía irme. El material era de una riqueza abrumadora y yo regresaba a casa muy entusiasmado. En ese mismo momento, Editorial Abril me preguntó si no me gustaría quedarme en Portugal por más tiempo, porque, ahora sí, ellos querían editar revistas adultas. Comencé a ganar un sueldo razonable, tenía auto y estaba bueno. Aunque duro, porque por la mañana y hasta después del almuerzo me lo pasaba en Torre do Tombo trabajando, absorto, leyendo, tomando notas. Por la tarde iba a la editorial y, a la noche, escribía o leía en casa. Edité el primer tomo del libro en 1992, comencé a recabar material para el segundo y, en 1995, quise regresar. Había sido electo Fernando Henrique Cardoso, Brasil se hallaba en ebullición y yo no quería ser un inmigrante tal como fuera mi padre. En 1992, durante un viaje para tratarme acá por un problema de salud, comencé a percatarme del estado en que se hallaba la prensa brasileña: un espanto, el triunfalismo por la caída de Fernando Collor de Mello, esa manía del festejo&#8230; pensé que sería muy bueno crear un centro de estudios y Luiz Schwarcz me sugirió hablar con el rector de la Unicamp, Carlos Vogt. Ya sabía que la Unicamp, en determinado momento, había querido contar con una carrera de posgrado en periodismo, porque el entonces rector, Paulo Renato de Souza, le solicitó una propuesta en ese sentido a Cláudio Abramo y éste me propuso trabajar juntos en el proyecto. Pero Cláudio falleció y eso no prosperó. Le escribí a Vogt manifestándole que quizá pudiéramos hacer algo precursor. Me respondió que estaba por viajar a París y podría pasar por Lisboa. Lo hospedé en un hotel maravilloso en Rua das Janelas Verdes, comimos muy bien, en definitiva, pasamos un gran fin de semana. Y ahí fue que surgió la idea del Labjor, el Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo.</p>
<p><strong>Entonces ustedes fueron socios en la creación del laboratorio.</strong><br />
Vogt ya dejaba la rectoría y me dijo que se involucraría en el proyecto porque le gustaba mucho y consideraba que podía hacer un buen aporte. Transmitió mucho ánimo, a mí y a José Marques de Melo, que en un principio estaba en el proyecto, pero después nos separamos por razones que nada tienen que ver con el Labjor. De todos modos, comenzamos a elaborar las bases académicas del centro. Coincidentemente, durante esa época en que yo viajaba mucho entre São Paulo y Lisboa, unos jóvenes amigos míos, buenos periodistas portugueses, me convocaron para debatir la creación de un centro de estudios de periodismo en Lisboa. Les comenté del proyecto brasileño, les agradó, y pensamos en hacer dos centros hermanos, con intercambio. Pero surgió el orgullo portugués de no copiar a los brasileños y ellos decidieron inventar un nombre. En aquella época, en París, se había creado el <em>Observatoire de la Presse</em>. Vinieron con la idea de nombrar así al centro portugués. Lo consideré excelente. Entonces, la denominación de Observatório da Imprensa surgió en esa entidad portuguesa de la cual soy fundador.</p>
<p><strong>¿Y cómo se llama la entidad portuguesa?</strong><br />
Observatório da Imprensa. Lo crearon ellos. En un determinado momento, le dije a Vogt que habíamos fundado el Labjor para interactuar con la sociedad, que no serviría quedarnos solos debatiendo en la academia. La sociedad necesitaba decir si ese periodismo que se le ofrecía era el que necesitaba. Él consideró perfecto el razonamiento y comenzamos a pensar qué hacer. Una revista costaba demasiado, intentamos con ciclos de conferencias, pero no dio resultado. Entonces, uno de los compañeros más jóvenes, Mauro Malin, propuso hacer algo en Internet. Vogt pensó que tal vez pudiera hacerse en el Instituto Uniemp, que disponía de equipos, y entonces propuso que lanzásemos la idea del Observatorio. Solicité autorización a los colegas portugueses. Luego nos acordamos de la doctrina de Werner Heisenberg, en física cuántica, que al observar un fenómeno uno interfiere en el mismo. Pensé, “¡tenemos algo! Observaremos a la prensa y, al hacerlo, lo observado será consciente de ello y cambiará su comportamiento”. El proyecto comenzó a funcionar y me di cuenta que no podía hacer el Labjor en Campinas y el Observatorio en São Paulo. Quedamos con el Observatorio unido al Instituto Uniemp, cuyo presidente era Vogt. Gracias a él, incluso, el comité gestor de internet analizó nuestro proyecto, nos informó que también quería que a internet en Brasil tuviera una función social y de ahí provino nuestra primera financiación, una cantidad pequeña. Era quincenal, hasta que Caio Túlio nos propuso alojarnos en el portal Uol. Él no pagaba nada, pero quedamos cobijados en un portal grande y eso pronto nos ubicó en otro nivel. El trabajo creció, atravesó fronteras, fuimos estudiados en otros países de América Latina, porque ellos cuentan con modelos académicos matemáticos de análisis de los medios, mientras que nosotros estamos haciendo periodismo sobre el periodismo.</p>
<p><strong>¿Cuál es su concepto general sobre el periodismo brasileño actual?</strong><br />
El periodismo brasileño cuenta con una vitalidad extraordinaria y seduce justamente por esa característica. Pero está perdiendo cada vez más calidad, degradándose por dentro, lo cual no impide generar, cada tanto, cosas extraordinarias. Me conmovió la historia que Mírian Leitão elaboró sobre Rubens Paiva. Es una profesional consagrada, trabaja desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche, haciendo mil cosas, y todavía le queda tiempo para hacer lo que le exige la conciencia. Porque, incluso embarazada, también fue torturada. Dijo que iba a hacerlo y lo hizo. Algo muy bello, bueno, impactante y demoledor. Por ende, el periodismo brasileño es capaz de hacer estas cosas.</p>
<p><strong>En el encuentro entre lo pensante de la academia y el periodismo en su propio hábitat, ¿usted divisa la posibilidad de crear nuevos medios?</strong><br />
Ahí aparece lo que los estadounidenses denominan <em>wisdom thinking</em>. Tengo la esperanza de que ello ocurra. Creo que necesitamos de un <em>big bang</em>, así, ¡bum! Deben surgir cosas nuevas porque Brasil lo necesita y porque culturalmente lo merece. Brasil no dará un paso adelante en el mundo si en su interior no se encuentra bien comunicado, en profundidad. Y diariamente.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Lecciones de periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/02/lecciones-de-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Lecciones de periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/02/lecciones-de-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Lecciones de periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/02/lecciones-de-periodismo/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Lecciones de periodismo' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/07/02/lecciones-de-periodismo/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Divulgación científica en la Amazonia</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jun 2012 21:37:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estrategias @es]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Divulgación científica en el diario O Liberal]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_12245" class="wp-caption alignright" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-12245" title="012-013_Estrategias_194-2" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/06/012-013_Estrategias_194-2.jpg" alt="" width="290" height="267" /><p class="wp-caption-text">Amazônia Viva</p></div>
<p>Desde septiembre de 2011, el primer día de cada mes, el diario <em>O Liberal</em>, del estado norteño de Pará, viene con un valiosísimo suplemento en todos sus aproximadamente 40 mil ejemplares diarios (que los domingos suben a más de 70 mil): la revista de divulgación científica<em> Amazônia Viva</em>, que es el resultado de la persistencia de un biólogo, Inocêncio Gorayeb, sumada al trabajo de un joven periodista, Felipe Melo, la admisión del grupo editorial Maiorama y el patrocinio de la empresa Vale. Repleta de bellísimas fotografías y un texto accesible para el público lego en ciencia, la revista de 68 páginas, con un formato mayor que el acostumbrado actualmente, e impresa en papel LWC, más económico que el cuché, constituye una agradable sorpresa en el panorama del periodismo científico brasileño. En esencia, se trata de la traducción de un sueño de 20 años de Gorayeb, investigador del Museo Paraense Emilio Goeldi, quien durante mucho tiempo buscó posibles patrocinadores para su idea. El encarte de la revista en <em>O Liberal</em> logró que la misma pudiera llegar a los lectores sin ningún desembolso adicional, al precio normalmente pagado por el propio periódico. El ejemplo puede hallar seguidores.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Divulgación científica en la Amazonia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/06/27/divulgaci%c3%b3n-cient%c3%adfica-en-la-amazonia/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Divulgación científica en la Amazonia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/06/27/divulgaci%c3%b3n-cient%c3%adfica-en-la-amazonia/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Divulgación científica en la Amazonia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/06/27/divulgaci%c3%b3n-cient%c3%adfica-en-la-amazonia/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Divulgación científica en la Amazonia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/06/27/divulgaci%c3%b3n-cient%c3%adfica-en-la-amazonia/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Me gusta, lo comparto</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 21:11:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabrício Marques</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política C&T]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[T.I.C.]]></category>

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		<description><![CDATA[Nueva ola de herramientas digitales causa impacto en el modo de trabajo]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-11564" title="032-035_Facebook_195-1" alt="" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/06/032-035_Facebook_195-1-300x173.jpg" width="300" height="173" />El cotidiano de los investigadores está sufriendo el impacto de una nueva ola de herramientas digitales, tales como las redes sociales, <em>software online </em>y <em>blogs</em>, con las cuales se fomentan nuevas asociaciones y se acelera el intercambio de información, o se asegura el acceso instantáneo a los datos científicos de interés. El éxito de la red social ResearchGate constituye el más reciente ejemplo de esta tendencia. Más de un millón y medio de investigadores de diversos países –35 mil en Brasil– ya se encuentra inscrito en la red, cuyo propósito es facilitar la comunicación y el intercambio de experiencias entre gente que actúa en una misma área. Los perfiles de los participantes aparecen de manera similar a un currículum científico, lo cual ayuda a la búsqueda de usuarios por área de trabajo. Un calendario informa sobre los eventos científicos en todo el mundo y una bolsa de trabajo ofrece más de 13 mil vacantes en diversas áreas de la ciencia. “Las redes sociales están especializándose y ofrecen nuevas funcionalidades. ResearchGate, entre otros ejemplos, permite que los investigadores realicen algunas de sus actividades en forma más rápida, económica y eficiente”, dice Ewout ter Haar, docente del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (USP) y uno de los administradores de Stoa, una red social que agrupa a 40 mil profesores, estudiantes y no docentes de la Universidad de São Paulo.</p>
<p>ResearchGate combina elementos de redes sociales exitosas, tales como Facebook o Twitter, o la profesional LinkedIn, con perfiles de sus miembros, comentarios, grupos y los botones “me gusta” y “compartir”, aunque no hay espacio, tal como aclaró en un reportaje el periódico <em>The New York Times</em>, para las “fotos de bebés, videos de gatos y autoelogios”. Los científicos solamente pueden formular o responder preguntas, ya que los temas de discusión tratan, frecuentemente, sobre temáticas áridas para el gusto del público lego. Los usuarios se presentan con sus nombres reales, datos profesionales y lista de publicaciones, y la red utiliza esos datos para sugerir conexiones con otros miembros. “ResearchGate constituye una buena vidriera profesional para contactarse con colegas, y en el exterior sirve fundamentalmente para hallar investigadores. En Brasil, esa utilización tal vez sea menos importante que en otros países porque contamos con una herramienta que es única en el mundo, la Plataforma Lattes”, menciona el biólogo Átila Iamarino, editor de la red de <em>blogs</em> científicos ScienceBlogs y miembro de ResearchGate desde hace cuatro meses. La Plataforma Lattes, un servicio a cargo del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), contiene 1,8 millones de currículum vítae de investigadores y estudiantes de todo el país.</p>
<p>Los usuarios de la red social pueden crear grupos públicos o privados de discusión y compartir artículos o material de interés científico. ReserachGate estimula a sus participantes a transformar sus perfiles en un archivo de su producción científica, incluso cuando sus artículos no se encuentren disponibles en internet, dado que muchos periódicos vinculados con grandes editoriales permiten que los autores divulguen sus trabajos en páginas personales. Como resultado de ell, la plataforma ya alberga 350 mil artículos. Tan sólo durante 2011, se compartieron allí 842.179 publicaciones. Algunos usuarios advierten, no obstante, que la plataforma tiene mucho por mejorar. “Las herramientas para insertar los trabajos aún presentan muchas fallas, y no reconocen trabajos repetidos. Creo que es interesante, pero aún es una herramienta en desarrollo”, dice Marcelo Knobel, docente del Instituto de Física Gleb Wataghin, de la Unicamp, y prorrector de Carrera de Grado de la institución, usuario ocasional de ResearchGate. “De añadírsele un calendario de conferencias y si se facilita el modo de acceder o insertar referencias, creo que podrá convertirse en algo muy interesante. Usualmente utilizo Facebook para contactarme con colegas, amigos y otras redes”, explica.</p>
<p>ResearchGate está cobrando relevancia entre una lista de otras redes, tales como UniPHY, enfocada en físicos e ingenieros, Labroots, del área de medicina e ingeniería, o Academia.edu, sólo por citar algunos ejemplos. “La lucha es por ver cuál será la dominante, tal como sucede con el resto de las redes sociales”, dice Átila Iamarino, quien dicta una cátedra sobre herramientas <em>online</em> para investigadores.</p>
<p>Otras herramientas están ganando espacio ofreciendo funciones especiales. Un ejemplo es Mendeley, que surgió como un <em>software</em> administrativo para referencias bibliográficas, pero está asumiendo aspecto de red social. Mendeley fue creado para organizar la biblioteca de artículos de interés para un investigador, tales como los textos que necesitará para citar como referencia en sus trabajos científicos. Al migrar a internet, Mendeley se transformó en una red social con la cual es posible saber qué artículos están siendo mayormente explorados por los investigadores de determinada área, o también, lo que determinado investigador está leyendo y recomendando a sus colegas. “En la práctica, se convirtió en un filtro social. Los investigadores son bombardeados por un volumen gigantesco de información, y entonces ayuda a administrar la importancia, revelando quién leyó y compartió”, afirma Átila, quien eventualmente utiliza otro recurso para buscar buenas referencias científicas: la popular biblioteca Wikipedia. “Aunque los textos de Wikipedia pueden sufrir adulteraciones, las referencias científicas en general son útiles, pues quienes las agregan son buenos investigadores, especializados en el área”, explica.</p>
<p><a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/05/032-035_Facebook_195.jpg" rel="lightbox[11563]" title="Me gusta, lo comparto"><img class="alignleft size-medium wp-image-114792" alt="032-035_Facebook_195" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/05/032-035_Facebook_195-300x168.jpg" width="300" height="168" /></a>Es natural que, en primera instancia, estas funcionalidades conquisten principalmente a los jóvenes investigadores. “Éstos cuentan con mayor facilidad y motivación. Los científicos que ya cuentan con un cierto nivel en la carrera no necesitan tantas herramientas para establecer contactos, más allá de que, por naturaleza, son más conservadores”, afirma Ewout ter Haar, de la USP.</p>
<p>Pero, ¿cuál es el potencial de las herramientas digitales para transformar el trabajo de los investigadores tal como actualmente lo conocemos? La respuesta a esa pregunta es compleja. Por un lado, la transformación ya es palpable, por ejemplo, con la proliferación de <em>blogs</em> de científicos, que cada vez con mayor frecuencia comparten los resultados de sus trabajos incluso antes de ser publicados en periódicos. “Aquí en Brasil, los <em>blogs</em> científicos actúan principalmente en el campo de la difusión, pero en Estados Unidos funcionan como una red en la cual los investigadores comentan sus trabajos y el de sus colegas”, dice Rafael Bento, doctor en biotecnología de la USP y uno de los autores del <em>blog</em> ARN mensajero. “<em>PLOS</em>, por ejemplo, Está utilizando citas de artículos en <em>blogs</em> para sus estadísticas, complementando con las citas de la literatura oficial”, afirma. En el <em>blog</em> cooperativo MathOverflow, los matemáticos aportan a una solución conjunta de problemas. En otro experimento denominado Polymath Project, comentarios de matemáticos en el <em>blog</em> del ganador de la Medalla Fields en 2009, Timothy Gower, concluyeron en una nueva prueba para un teorema particularmente complejo en tan sólo seis semanas.</p>
<p>El intercambio entre investigadores mediante <em>blogs</em>, redes sociales y foros en internet funciona en ciertas situaciones como una especie de evaluación por pares instantánea. Eso fue lo que ocurrió en 2010 con un polémico anuncio realizado por la astrobióloga de la Nasa, Felisa Wolfe-Simon, en un artículo de la revista <em>Science</em>, que describe un linaje de bacterias capaz de utilizar arsénico en lugar de fósforo para sobrevivir. Algunos resultados del artículo fueron cuestionados instantáneamente por investigadores y blogueros científicos. <em>Science </em>seleccionó las principales críticas y publicó ocho de ellas en una edición posterior. El artículo sigue en debate.</p>
<p>Otro ejemplo de la transformación son los archivos de acceso abierto tales como arXiv, en el cual físicos, matemáticos y biólogos divulgan datos de sus investigaciones, sometiéndolos al análisis de colegas antes de ser publicados. Datos generados por el acelerador de partículas del Cern, por ejemplo, se lanzaron en primera instancia en el arXiv, que se consagró como una herramienta de intercambio de información entre los expertos en física de altas energías. Pablo Ortellado, docente de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP, apunta una tendencia en lo que hace al recurso de compartir datos sobre investigaciones. “El surgimiento de nuevas formas de revisión por pares también refleja un ostensible aumento de la producción científica, generada mediante una estrategia de incentivo a la publicación, que inundó la industria de la divulgación científica con artículos de escasa calidad. El resultado de ello es que ya no se logran elaborar artículos de revisión en ciertos temas, porque es humanamente imposible leer todo lo que se ha publicado al respecto”, afirma. “Además, la revisión por pares es un proceso continuo que no está circunscrito a la publicación en periódicos. Cuando presenta su trabajo en un congreso, el investigador también está sometiéndolo a la evaluación por pares”, sostiene.</p>
<p>Sin embargo, eso no significa que el <em>peer review </em>tradicional, aquél practicado por los periódicos científicos, sea reemplazado por un esquema alternativo. “Cuando busco un artículo científico, espero tener la garantía de que la metodología y resultados fueron evaluados y aprobados. Si no hubiera alguna seguridad al respecto, ¿cómo confiaría en lo que está escrito?”, dice Rogério Meneghini, coordinador científico de la biblioteca electrónica SciELO Brasil, que reúne centenares de publicaciones con acceso abierto y revisión por pares. “Asimismo, sigue siendo esencial publicar en periódicos con revisión por pares y con el mayor impacto posible, fundamentalmente para seguir las reglas y progresar en la carrera. La evaluación de las carreras de posgrado realizada por la Capes, por ejemplo, amplió tales exigencias”, afirma.</p>
<p>Con todo, las herramientas digitales han tenido éxito al rivalizar, en forma gratuita, con los esquemas comerciales consolidados. Cada vez es mayor la cantidad de investigadores con perfil en Google Académico, la plataforma de Google que reúne datos sobre todas las publicaciones científicas disponibles en internet, incluso con sus citas. Desde el final del año pasado, los investigadores pueden crear perfiles e incluir publicaciones y citas, que son localizadas por Google Académico. Mediante Google Scholar Citations, se pueden ver las estadísticas sobre citas de sus trabajos, incluso con información sobre el denominado Índice H, que señala el impacto del conjunto de la producción científica de un investigador. Tan pronto como son detectadas en la red, se agregan nuevas citas a los trabajos. “Google Académico cuenta con un método bastante riguroso para estimar las citas de artículos que, al abarcar todo lo que se encuentra en la red, generalmente es mayor que las de bases de datos, como por ejemplo Thomson Reuters y Scopus”, dice Rogério Meneghini. “Es pronto para saber si algún día reemplazará a los actuales, aunque está ganando espacio”. En su caso particular, él observó que su perfil en Google Scholar es similar al de Thomson Reuters en relación con su trabajo como investigador en el área de química y bioquímica. En tanto, en lo referente a su campo de estudios actual, la ciencia de la información, Google Scholar es más completo. “Sucede que Thomson Reuters no incluye demasiadas publicaciones de cienciometría”, afirma.</p>
<p>Ewout ter Haar, de la USP, sugiere que la consolidada Plataforma Lattes, del CNPq, incorpore funciones de las redes sociales científicas. “Sería perfecto si los investigadores pudiesen interactuar más por intermedio de Lattes”, señala. La plataforma Lattes se está modificando, aunque no exactamente en esa dirección. El CNPq decidió agregar dos nuevas pestañas a los currículum vítae. En una de ellas, los científicos brasileños informarán sobre la innovación de sus proyectos o investigaciones, y en la otra, deberán describir iniciativas de divulgación y de educación científica. “Los blogueros, como es mi caso, podrán incluir referencias a su trabajo en el currículum científico, lo cual antes no era posible”, dice Rafael Bento, del <em>blog</em> ARN mensajero, quien acaba de concluir un posdoctorado en neurociencia en la USP pero está decidido a retirarse de los laboratorios para dedicarse a la carrera de divulgador de la ciencia.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Me gusta, lo comparto' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/25/me-gusta-lo-comparto/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Me gusta, lo comparto' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/25/me-gusta-lo-comparto/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Me gusta, lo comparto' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/25/me-gusta-lo-comparto/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Me gusta, lo comparto' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/25/me-gusta-lo-comparto/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Los motivos de los avances</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 20:20:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Neldson Marcolin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política C&T]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Editor del Financial Times habla sobre la cobertura de la ciencia]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11576" class="wp-caption alignright" style="width: 221px"><img class="size-medium wp-image-11576" title="039_Cliv-Cookson_195" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/06/039_Cliv-Cookson_195-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" /><p class="wp-caption-text">Clive Cookson durante la conferencia en la FAPESP: “La cobertura ha mejorado, pero no necesariamente gracias a los periodistas”</p></div>
<p>Exageración, negatividad y militancia son los principales errores de los periodistas que cubren ciencias, según Clive Cookson, editor del área en el periódico británico <em>Financial Times</em>. Sin embargo, la cobertura ha mejorado bastante en las últimas décadas y los científicos no sienten tanto recelo de exponerse y entrevistarse con reporteros. Cookson formuló esa y otras consideraciones sobre periodismo científico durante el evento intitulado “La ciencia en los medios”, promovido y realizado por la FAPESP y por la Asociación Brasileña de Periodismo Científico el día 16 de abril, en cuyo marco fue el principal disertante.</p>
<p>En su opinión, el deseo de otorgar mayor atractivo a una noticia hace que los periodistas amplifiquen la real dimensión de los hechos, lo cual conduce a excesos. Simultáneamente, para parecer crítico, los periodistas profundizan en los aspectos negativos. Finalmente, a veces, éstos se entusiasman con determinado tema y lo promocionan en lugar de simplemente transmitir los hechos tal como ocurrieron.</p>
<p>Editor del <em>Financial Times</em> desde hace 20 años, Cookson cubre ciencia y tecnología desde hace 30 años. “Observo que la actual cobertura es mejor, aunque no necesariamente gracias a los periodistas”, dice. “Ocurre que los científicos se ha vuelto más comunicativos y han notado la importancia de aportar información relevante en los medios”. Uno de los motivos de este cambio ha sido la percepción de los investigadores de que habría mayores posibilidades de lograr inversiones por parte de las agencias de financiación públicas e incluso de instituciones privadas para sus trabajos al ser comprendidos por una mayor cantidad de gente.</p>
<p>Por otra parte, el editor recordó que las nuevas tecnologías de la información simplifican la tarea del periodista. Internet posibilita el hallazgo de artículos científicos, la realización de entrevistas y el despeje de dudas con los investigadores rápidamente. En el Reino Unido, hace 10 años que funciona el Science Media Centre, una institución de científicos que ayuda a quienes escriben sobre ciencia. “Se sugieren fuentes, se evalúan artículos y se realizan comentarios que orientan el trabajo de los periodistas”, dijo. Para él, este centro constituye una de las razones de la mejora de la calidad en los medios. Graduado en química, Cookson dijo que el periodista que cubre C&amp;T en Inglaterra normalmente es un graduado en ciencias que, al trabajar en la prensa, hace una capacitación específica.</p>
<p>Otros disertantes participaron en el evento realizado en la FAPESP para debatir la relación entre periodistas y científicos. El biólogo Fernando Reinach, autor de una exitosa columna de divulgación científica en el periódico <em>O Estado de S. Paulo</em>, se quejó de que los reportajes sobre ciencias ponen énfasis en los descubrimientos, pero no explican realmente cómo sucedieron. Reinaldo José Lopes, editor de Ciencia y Salud de <em>Folha de S. Paulo</em>, expresó que los espacios cada vez menores destinados a estos temas dificultan extraordinariamente el relato de las explicaciones. Thomas Lewinsohn, biólogo de la Universidad Estadual de Campinas, afirmó que las revistas científicas también están modificándose. “<em>Nature</em> y <em>Science</em>, por ejemplo, aumentaron las secciones con contenidos de noticias y un lenguaje más accesible”, manifestó. También participaron en el evento “La ciencia en los medios” Sonia López, ex editora de la agencia de noticias <em>AlphaGalileu</em>, Paulo Saldiva, investigador en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, y Roberto Wertman, del programa <em>Espaço aberto</em>, del canal Globo News.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Los motivos de los avances' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/21/los-motivos-de-los-avances/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Los motivos de los avances' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/21/los-motivos-de-los-avances/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Los motivos de los avances' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/21/los-motivos-de-los-avances/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Los motivos de los avances' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/05/21/los-motivos-de-los-avances/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Imágenes de vanguardia</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Mar 2012 22:34:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evanildo da Silveira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Computación]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[Un sistema almacena y transmite películas en altísima definición]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_4097" class="wp-caption alignright" style="width: 300px"><img class="wp-image-4097" title="art4655img1" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/03/art4655img1.jpg" alt="" width="290" height="217" /><p class="wp-caption-text">La película EstereoEnsaios exhibida en San Diego, Estados Unidos</p></div>
<p>Un sistema computacional elaborado en la Universidad Federal de Paraíba (UFPB) ubicó a Brasil entre las naciones que desarrollan tecnología para cine digital. Denominado Fogo Player, este sistema es capaz de almacenar, transmitir y controlar la exhibición de películas en súper alta definición, en el formato 4K 3D, es decir, con imágenes en una resolución de más de 8 millones de píxeles por cuadro o 16 millones, si consideramos el efecto tres dimensiones que duplica la transmisión. El sistema 4K es cuatro veces superior a los de los actuales televisores Full HD (<em>high definition</em>). La primera demostración internacional del sistema se concretó en diciembre pasado, cuando se transmitió un documental de 15 minutos desde João Pessoa [capital del estado de Paraíba, Brasil] al CineGrid International Workshop 2011, un encuentro internacional del área de tecnología para el cine digital, realizado en la Universidad de California en San Diego (UCSD), Estados Unidos.</p>
<p>El Fogo Player es el resultado de un proyecto que empezó a comienzos de 2011 y contó con la coordinación y la financiación de la Red Nacional de Enseñanza e Investigación (RNP), responsable de la internet académica en Brasil. Este proyecto abarcó la producción del film presentado en San Diego, realizado por el Grupo de Trabajo de Creación de Contenido Visual, coordinado por la profesora Jane de Almeida, de la Universidad Mackenzie. Con el título de <em>EstereoEnsaios</em>, este audiovisual muestra vistas aéreas y marítimas de Río de Janeiro. El video muestra también a unos jóvenes jugando al fútbol en la cancha de la comunidad Tavares Bastos, en el barrio carioca de Catete, y escenas de ensayos de la <em>escola de samba</em> Mangueira.</p>
<p>Si fuese solamente eso, el documentario no sería nada fuera de lo común. Lo que marca la diferencia es el hecho de que el cortometraje se realizó con imágenes captadas por dos cámaras Red Epic para darle el efecto 3D, las más avanzadas del cine, iguales a las que usará el director James Cameron en la película <em>Avatar 2</em>. “Las imágenes que captamos tienen 5.120 x 2.700 (ó 13.824.000) pixeles por <em>frame,</em> ó 5K. Un televisor Full HD actualmente tiene 1.920 x 1.080 (2.073.600)”, explica Jane. Cada <em>frame</em> equivale a un cuadro de película fotográfica de los filmes tradicionales. “Como en la actualidad no existen en el mundo aparatos capaces de proyectar imágenes con esa resolución, tuvimos que hacer un <em>downgrade</em> (disminuir la resolución) de las mismas hasta 4.096 x 2.304 (9.437.184) pixeles por cuadro, ó 4K.”</p>
<p>Pero no es solamente eso. El video que el grupo de Jane realizó fue el primero que utilizó esta tecnología en estereoscopía (3D). “Por eso, aunque sea un SHD (<em>super high definition</em>), porque se hizo en 4k, tiene más de 20 millones de pixeles por <em>frame</em>”, dice Jane. “Es decir que, en términos de píxeles, es en realidad una película de <em>ultra high definition</em> (UHD), u 8K”. El estereógrafo norteamericano Keith Collea, quien trabajó con Cameron en <em>Avatar</em> y <em>Titanic</em>,<em> </em>operó las cámaras.</p>
<p>Con el video listo, el reto consistió en definir cómo almacenarlo, transmitirlo y exhibirlo. Y entonces entró en escena el equipo del Laboratorio de Aplicaciones de Video Digital (Lavid) de la UFPB, coordinado por el profesor Guido Lemos, quien había colaborado en el desarrollo del sistema de televisión digital de Brasil, fundamentalmente en lo que hace al subsistema de interactividad conocido como Ginga. “Nuestro primer paso consistió en hacer un estudio del estado del arte y de la técnica en el área de cine digital”, explica Lemos. “Luego nos abocamos al desarrollo de una solución con foco en el mantenimiento de la calidad en un nivel considerado satisfactorio por los profesionales de cine, pero que fuese más barata que las que se encuentran disponibles.”</p>
<p>Hoy en día existen aparatos todavía no comerciales destinados a almacenar, transmitir y exhibir películas en UHD, producidos por grandes empresas, tales como la japonesa NHK. El problema radica en que son muy caros. Para sortear este problema, Lemos resolvió emplear la computación en nube (<em>cloud computing</em>). Mediante dicho sistema, en lugar de construir y administrar centros de procesamiento de datos propios o de grandes empresas, se emplean los servicios computacionales de grandes proveedores de internet, tales como Google, Amazon y Microsoft.</p>
<p>Para su proyecto, Lemos montó su propia nube, basada en máquinas virtuales, valiéndose de la capacidad ociosa de las 30 computadoras del Lavid, de la UFPB. “A decir verdad, empleamos una tecnología que desarrollamos en asociación con el Laboratorio de Sistemas Distribuidos (LSD) de la Universidad Federal de Campina Grande (UFCG), denominada JitCloud (<em>just in time clouds</em>)”, explica. “La idea es valernos de recursos amortizados, es decir, que se adquirieron con otros propósitos, y montar <em>just in time clouds</em> para procesar las películas en altísima resolución. Esta solución basada en una nube para el manipuleo de los videos UHD es una novedad que nosotros introdujimos.”</p>
<p>Según Lemos, la película, que ocupa más de tres terabytes (3 Tb) de memoria computacional, está dividida en partes (<em>slices</em>) que se almacenaron en la JitCloud. “Luego usamos otra JitCloud para preparar el video para su exhibición”. Por último, para exhibir la película en red, se buscan las partes en la JitCloud, se las sincroniza y se las pasa al sistema Fogo Player. “En este sistema se lleva a cabo la composición final, la sincronización de las partes y la transferencia de las imágenes a los proyectores 4K para su exhibición”, dice Lemos. Para demostrar que el sistema funciona, el equipo del Lavid utilizó la película <em>EstereoEnsaios</em> y la transmitió al evento en San Diego. A tal fin, se contó con la red de fibra óptica de la RNP, que creó una Red Local Virtual (Vlan, sigla en inglés), específica para la transmisión de la película, valiéndose para ello de la infraestructura de Global Lambda Integrated Facility (Glif), una organización internacional que facilita la integración de redes de fibra óptica.</p>
<p>Según Leandro Ciuffo, de la gerencia de comunidades y aplicaciones avanzadas de la RNP, al configurar una Vlan entre el Lavid y la UCSD, se creó una red que obró como si  ambas instituciones formasen parte de una misma red local. La transmisión se concretó con un índice de 900 megabits por segundo (Mbps). “De este modo, los paquetes de datos fluyen más rápido de una punta a la otra de la conexión y se producen menos pérdidas”, explica Ciuffo.
<p><a style="float:left" href="http://www.printfriendly.com/print/v2?url=http://revistapesquisa.fapesp.br/es/tag/comunicacion/feed/" rel="nofollow"><img src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/04/ico_print_es.png" alt="Print Friendly"></a><span class='st_facebook_large' st_title='Imágenes de vanguardia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/03/29/imagens-de-vanguarda/' displayText='share'></span><span class='st_twitter_large' st_title='Imágenes de vanguardia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/03/29/imagens-de-vanguarda/' displayText='share'></span><span class='st_email_large' st_title='Imágenes de vanguardia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/03/29/imagens-de-vanguarda/' displayText='share'></span><span class='st_sharethis_large' st_title='Imágenes de vanguardia' st_url='http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2012/03/29/imagens-de-vanguarda/' displayText='share'></span></p>
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		<title>Qué no vas a hacer cuando seas grande</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 21:21:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Haag</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humanidades]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>

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		<description><![CDATA[Menos del 3% de los adolescentes latinoamericanos desea seguir carrera científica]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_17647" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/02/082-085_PercepcaoCiencia_192-1.jpg" rel="lightbox[4976]" title="082-085_PercepcaoCiencia_192-1"><img class="size-full wp-image-17647" title="082-085_PercepcaoCiencia_192-1" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/02/082-085_PercepcaoCiencia_192-1.jpg" alt="" width="300" height="368" /></a><p class="wp-caption-text">Muñeco de Albert Einstein en Estação Ciencia, en São Paulo</p></div>
<p>Pese a que viven en un mundo inmerso en la tecnología, los jóvenes, al depararse con la célebre pregunta: “¿qué vas a hacer cuando seas grande?”, difícilmente contestarán diciendo “científico”. De acuerdo con la investigación intitulada <em>Los estudiantes y la ciencia</em>, un proyecto del Observatorio Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Sociedad (Ryct/ Cyted), organizado por el argentino Carmelo Polino, tan sólo el 2,7% de los estudiantes secundarios (de 15 a 19 años) de América Latina y España piensa seguir una carrera en las áreas de ciencias exactas o naturales, tales como biología, química, física y matemática (y las ciencias agrícolas apenas sí figuran). En el marco de dicho estudio, realizado entre 2008 y 2010, fueron consultadas alrededor de 9 mil escuelas privadas y particulares de siete capitales: Asunción, São Paulo, Buenos Aires, Lima, Montevideo, Bogotá y Madrid. Curiosamente, entre los entrevistados, el 56% manifestó interés por seguir una carrera de las ciencias sociales, y una quinta parte optó por las ingenierías. El equipo brasileño participante en el proyecto está ligado al Laboratorio de Periodismo de la Unicamp (Labjor), coordinado por el lingüista Carlos Vogt, responsable del capítulo “Hábitos informativos sobre ciencia y tecnología” del libro, publicado en español y disponible únicamente para descarga en el siguiente enlace: <a href="http://www.oei.es/salactsi/libro-estudiantes.pdf" target="_blank">www.oei.es/salactsi/libro-estudiantes.pdf</a>.</p>
<p>“Son datos preocupantes para sociedades en cuyas economías existe una gran demanda de científicos e ingenieros, pero también un escaso interés por parte de los jóvenes en estas profesiones. Y las razones que se alegan son igualmente desalentadoras: un 78% de los estudiantes justifica su opción apuntando que las ciencias exactas y las ciencias naturales son ‘muy difíciles’, y casi la mitad de los alumnos las consideran ‘aburridas’, mientras que una cuarta parte afirma que dichos campos brindan limitadas oportunidades de empleo”, afirma Polino. “La cantidad de alumnos de ciencias se encuentra en un nivel insuficiente para las necesidades de la economía y la industria, y, por sobre todo, para lidiar con los problemas que deberán afrontar las sociedades en el futuro”. También según los entrevistados, el desgano ante el reto de las ciencias tiene que ver en buena medida con la modalidad de enseñanza, pues se quejan de que los recursos empleados en el aula son parcos. La mitad de los adolescentes tampoco cree que las materias científicas hayan intensificado su aprecio por la naturaleza, ni que sean fuentes de soluciones para los problemas de la vida cotidiana.</p>
<p>“Existen barreras culturales, pues los jóvenes de hoy creen que para tener éxito en la vida, para tener dinero, no hace falta estudiar mucho. Es posible elegir una carrera de resultados económicos más rápidos. La cultura del esfuerzo, que es la cultura de la ciencia, ha venido perdiendo terreno. Tenemos una necesidad urgente de contar con una política pública de educación y comunicación de la ciencia”, advierte Polino. En algunos puntos, la nueva investigación refuerza algunas tendencias que ya se habían observado en el estudio anterior del grupo, intitulado <em>Percepción pública de la ciencia</em> (<em>lea “Las imágenes de la ciencia”, en la edición 95 de </em>Pesquisa FAPESP<em>; “Lectores esquivos”, en la 188, y “Avances y desafíos”, en la 185</em>), de 2004, pero la investigación reciente, con foco en los jóvenes, aporta nuevos y preocupantes datos. “En un país como el nuestro, cuyo futuro depende de los avances de la ciencia y la tecnología, y donde se registra una enorme carencia de profesionales técnicos e ingenieros, esas cifras requieren la atención de las autoridades y de la sociedad en general para suscitar en esos jóvenes el interés por las carreras científicas. Y por encima de todo, es una paradoja, porque vivimos en un mundo estructurado de acuerdo con la presencia de la tecnología en todos los espacios de la vida de la gente”, analiza Vogt. “Apreciamos las bondades del esfuerzo científico, pero no nos interesamos en continuar ese trabajo. Las facilidades existen, pero son ilusorias, pues si queremos tomar posesión de esas conquistas es necesario contar con capacitación científica, con capacidad de abstracción, aun con todas esas dificultades que surgen del estudio de las ciencias exactas y naturales.”</p>
<p>“Existen grandes obstáculos para que los jóvenes entren en el mundo de las ciencias, que es visto como una cosa hermética, una cosa de iniciados con lenguaje propio, que poco tiene que ver con el mundo sensible en que vivimos, y que requiere un alto grado de abstracción y los estudiantes no siempre pueden encontrar fácilmente analogías en la vida personal”, sostiene Vogt. “Imagínese todo esto en un país como el nuestro, donde tan sólo el 2% de los graduados pretende ser docente. La situación de la enseñanza es lamentable y, en la mayoría de los casos, los que dan clases de ciencias provienen de campos alternativos: son ingenieros o médicos, poco interesados en facilitar o renovar la manera de enseñar.”</p>
<p>Por ende, las razones que llevan a un estudiante a optar por seguir una carrera científica son sutiles. Según la investigación, 4 de cada 10 estudiantes se inclinarían por esta profesión por dos motivos: se viaja mucho y se trabaja con nuevas tecnologías. Para un tercio de los interesados, el sueldo, que es considerado atractivo, es también una variable que ha de tenerse en cuenta a la hora de elegir. Muy atrás, con menos del 18%, se encuentran motivos tales como descubrir cosas nuevas, solucionar los problemas de la humanidad y avanzar en el conocimiento. Bien por debajo, con menos del 5%, aparecen razones tales como ejercer una profesión socialmente prestigiosa o trabajar con gente calificada. En el terreno de los factores que desaniman a los jóvenes, el gran “villano” es la didáctica de las ciencias en clase, cosa que aleja de la cabeza de los estudiantes el deseo de seguir una carrera científica o de tener un futuro en el laboratorio. Después, para 6 de cada 10 alumnos, las dificultades para entender las materias se erigen como un filtro negativo. El “aburrimiento” aflige a la mitad de los jóvenes. De esto se desprende que otro factor que los desalienta es la idea de que la elección del área científica es seguir estudiando “indefinidamente”, algo que consideran efectivamente “aburrido”. En cuarto lugar, con un 24%, se encuentra el temor de que existan pocas oportunidades de conseguir trabajo en el área.</p>
<p>Eso no impide que los jóvenes vean a aquéllos que eligieron a la ciencia como profesión como figuras socialmente prestigiosas, cuyo trabajo es asociado a fines altruistas y al progreso, y la imagen de los científicos que predomina es la de unos enamorados de su trabajo, con mentes abiertas y un pensamiento lógico: ha quedado atrás el estereotipo del científico “solitario” y “alejado de la realidad”. No obstante, perdura un punto controvertido: los jóvenes están convencidos, en su mayoría, de que los científicos poseen una inteligencia superior, lo que, si bien puede verse como una característica positiva y atrayente, ahuyenta a los jóvenes, que no se consideran capaces de alcanzar los niveles de “esas figuras excepcionales”, y esto tiene efectos negativos sobre la elección de la carrera científica. “Es necesario analizar estos datos con base en su potencial, ya que es posible cambiar ese paradigma actual para revertir la situación, atrayendo no solamente a más jóvenes hacia las carreras científicas, sino también mejorando la experiencia de aprendizaje de la educación secundaria”, sostiene Polino.</p>
<p>Ante la afirmación de “que la ciencia aporta más beneficios que riesgos en la vida de la gente”, 7 de cada 10 entrevistados coincidieron con la premisa. Pero ante otra que sostiene que “la ciencia y la tecnología están produciendo un estilo de vida artificial y deshumanizado”, las posturas aparecen menos definidas y la respuesta más recurrente (el 21,5%) fue “no estoy de acuerdo ni en desacuerdo”. El contexto social reveló aspectos interesantes: los jóvenes de las escuelas públicas son menos entusiastas con relación a las comodidades que ofrece la tecnología. “No es de extrañarse que los que tienen menos acceso a ella se percaten en menor medida de su importancia en lo que hace a facilitar la vida de la gente”, dice Polino. Ante afirmaciones “contradictorias”, de que la ciencia “está acabando con puestos de trabajo” y que “la ciencia aportará más oportunidades de trabajo a las generaciones futuras” los resultados revelan que más jóvenes (un 37%) tienen miedo de perder su empleo por causa de la ciencia que los que se muestran optimistas con relación al futuro (un 32%). De acuerdo con los investigadores, las respuestas siguen el patrón de la juventud latinoamericana, para la cual la “meritocracia” en el trabajo es más un mito que una realidad. Y cuando el medio ambiente entra en escena, la cosa va peor.</p>
<p>De cara a las afirmaciones que sostienen que “la ciencia y la tecnología eliminarán la pobreza y el hambre del mundo” y que “la ciencia y la tecnología son responsables de la mayor parte de los problemas ambientales”, 3 de cada 10 estudiantes no creen en el poder de “cura” científico y la cifra repite en la certeza de que la ciencia está afectando al medio ambiente negativamente. En este caso también las mujeres muestran su visión: son las más escépticas, y 5 de cada 10 rechazan la capacidad de la tecnología para poner fin a las grandes llagas globales. Sin embargo, en el cómputo total existe un cierto optimismo juvenil: un 52% de los adolescentes se muestran abiertos y favorables a lo que la ciencia y la tecnología puedan realizar en nuestras sociedades, lo cual demuestra que no ya no impera la fe ciega y absoluta ante sus resultados, y se muestran más moderados y conscientes de los riesgos que los adultos, lo que, según dicen los investigadores, de aprovechárselo bien puede servir de base para erigir una ciudadanía más crítica y responsable. “La construcción de una central atómica en Angra sin consultar a la sociedad es hoy en día algo impensable. Los jóvenes presumen que existe un sistema que hace hincapié en la democratización de los procesos científicos, lo cual no implica votar a quienes van o no van a un laboratorio”, sostiene Vogt. “Aceptan una cultura científica que efectúe una conexión entre la razón y la humanidad, entre la ciencia y la sociedad.”</p>
<p>Esto quizá explique un dato curioso que surge en la investigación realizada por el Labjor. Si bien el principal camino del conocimiento científico sigue siendo la televisión, seguida por internet, la ciencia ficción, en libros, películas, cómics o videojuegos ocupa un honorable tercer lugar como fuente de información sobre ciencias para los jóvenes. “Junto con internet, estos medios diferenciados tienen un gran potencial para atraer a los jóvenes hacia la ciencia de manera lúdica e interesante; es una forma estratégica de llegar a ese estrato de la población para la divulgación de temas científicos”, dice Vogt. Incluso porque, en varios de los lugares investigados las instituciones oficiales son poco conocidas o incluso ignoradas, como así también lo son los lugares donde se puede hallar información sobre ciencia, tales como los museos o zoológicos. Por eso mismo, curiosamente, una ciudad como São Paulo, donde existe una concentración importante de centros de investigación y universidades, y el acceso a la información científica se ve favorecido por la presencia de museos y una rica oferta mediática, mostró índices de consumo informativo por parte de la población ubicados por debajo del nivel promedio.
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		<title>1,2 millones de descargas por día</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Feb 2012 18:06:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>antonio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política C&T]]></category>
		<category><![CDATA[Cienciometría]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>

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		<description><![CDATA[El Programa SciELO, de la FAPESP, estableció un nuevo estándar de calidad y difusión para las publicaciones científicas ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright  wp-image-3584" title="036-039_50Anos_192_1" src="http://revistapesquisa.fapesp.br/wp-content/uploads/2012/03/036-039_50Anos_192_1.jpg" alt="" width="240" height="418" />Un programa especial de la FAPESP que elevó la calidad de centenares de publicaciones científicas del país logró un impacto notable en el aumento de la visibilidad internacional de la investigación brasileña en los últimos 14 años. Lanzado en 1997 por un conjunto de 10 revistas brasileñas, el programa Scientific Electronic Library Online (SciELO) alcanzó, al final de 2011, 239 publicaciones en todos los campos del conocimiento que generaron un promedio mensual de 36 millones de artículos bajados de internet en forma libre y gratuita, a razón de 1,2 millones por día. Los periódicos sólo se admiten en la colección luego de atravesar un tamiz que certifica su calidad, así como la existencia de un cuerpo editorial calificado, la relevancia en su campo del conocimiento, la frecuencia de publicación y el cumplimiento de una serie de normas técnicas que rigen a la comunidad científica internacional. “El programa originó un círculo virtuoso, en el que las revistas lograron reconocimiento y comenzaron a preocuparse permanentemente por su calidad”, dice Rogério Meneghini, coordinador científico de la biblioteca.</p>
<p>El éxito de ese modelo puede medirse por dos de sus resultados. El primero se encuentra relacionado con el aumento de la participación de revistas brasileñas en bases de datos internacionales. Al promover que las publicaciones cumplan normas de calidad, el programa SciELO ayudó a que muchas de ellas calificaran para integrar bases tales como la Web of Science (WoS), de la empresa Thomson Reuters, y la Scopus, de la editora Elsevier, utilizadas como parámetro internacional sobre la producción científica de los países y su impacto. La cantidad de periódicos brasileños en la base WoS aumentó de 30 títulos en 2007 a 134 en 2011. Tal inclusión provocó que Brasil trepase de la 15ª a la 13ª posición en el ranking de la producción científica mundial de los países en función de los artículos indexados, que aumentaron en ese período. Es cierto que también ello estuvo avalado por el interés de las bases de datos por vender sus productos a países emergentes como lo es el nuestro. La biblioteca SciELO comparte, actualmente, 94 de sus títulos con la WoS y 173 con la Scopus.</p>
<p>El segundo resultado tiene que ver con la difusión internacional del concepto de la biblioteca, promovida como de acceso abierto y gratuito, a contramano del mercado editorial científico de los países desarrollados, que cobran por la consulta a los artículos que publican. Luego de Brasil, 12 países de América Latina y el Caribe, aparte de Portugal, España y Sudáfrica, crearon sus bibliotecas SciELO. La red cuenta con dos colecciones temáticas, en salud pública y ciencias sociales, y prepara otra sobre biodiversidad. “SciELO se consolidó como el más importante programa de publicación científica de los países en desarrollo y emergentes, y se lo reconoce internacionalmente como uno de los más destacados en el movimiento de acceso libre”, dice Abel Packer, coordinador operativo del programa.</p>
<p><strong>Ciencia no indexada<br />
</strong>La biblioteca surgió en 1997 con el doble objetivo de perfeccionar las revistas brasileñas y proveer métodos para medir la importancia e impacto de los artículos publicados por los investigadores del país. Uno de los desafíos debatidos en aquella época era el rescate de la denominada “ciencia perdida del Tercer Mundo” un concepto propuesto en un artículo en la revista <em>Scientific American</em> de 1995 por W. Wayt Gibbs. Él se refería a la ciencia no indexada en bases de datos internacionales, aunque de gran interés regional, sobre todo en áreas tales como salud pública, agricultura y educación.</p>
<p>El coordinador científico de SciELO Brasil, Rogério Meneghini, en la época coordinador adjunto del Directorio Científico de la FAPESP, buscaba un modo de crear un sistema de indicadores que ayudara a la Fundación a evaluar las publicaciones científicas brasileñas, que en su mayoría no estaban indexadas en bases internacionales. Abel Packer, especialista en ciencias informáticas y ejecutivo del Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud (Bireme), discutía, en la misma época, medios para publicar periódicos científicos <em>online</em> y con libre acceso. “Recuerdo que fuimos a conversar sobre nuestras propuestas en un almuerzo intermediado por el profesor Lewis Greene, quien era el presidente de la Asociación Brasileña de Editores Científicos (Abec). Notamos que las ideas se complementaban y preparamos un anteproyecto, que fue aprobado por la FAPESP”, recuerda Packer, Meneghini dice que algunos editores de revistas que participaron del proyecto piloto temían perder la autonomía sobre las publicaciones, ante las exigencias de calidad y de metodología establecidas. Pero eso luego se disipó, ya que ellos comprendieron el impacto positivo sobre las publicaciones”.</p>
<p>SciELO Brasil nació como una cooperación entre la FAPESP, aún hoy responsable por el 90% de su financiación, y la Bireme, que contaba con una buena experiencia acumulada en la gestión de la información <em>online</em> y en la administración de la base de datos. Posteriormente, el programa también obtuvo recursos aportados por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y por la Coordinadora de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes). Desde la instauración del programa, la Universidad Federal de São Pablo (Unifesp) apoya con infraestructura institucional, e instalaciones físicas y tecnológicas de información. Según Packer, el programa ofrece tres tipos de contribuciones para los periódicos que alberga. La primera, ya referida, se refiere a la calificación de la revista. Las publicaciones son admitidas en la colección luego de sortear el análisis del comité científico de la SciELO, que cuenta con cinco representantes de los editores científicos de las grandes áreas del conocimiento y cuatro institucionales elegidos por la FAPESP, CNPq, Capes y Abec, y son revisadas cada año.</p>
<p>“Las publicaciones pasan a organizarse metódicamente y son sometidas a un continuo control de impacto y calidad. Eso les confiere mayor consistencia”, afirma Packer. El segundo aporte tiene que ver con la visibilidad y el acceso a los periódicos, mediante la ayuda de Internet. “La colección cobró autoridad porque desarrolló un sistema de acceso privilegiado”. Los metadatos de los artículos, que son información inteligible por una computadora, se encuentran disponibles al público mediante diversos protocolos y servicios de Internet. “Por imedio de estos servicios, la SciELO realiza el intercambio de metadatos y la interoperabilidad con índices bibliográficos, bases de datos bibliográficas, buscadores, archivos, directorios y catálogos, productos y servicios de información científica en internet”, expresa.</p>
<p>El tercer aporte se relaciona con el aumento del impacto de los periódicos, medido por la cantidad de citas. La revista <em>Scientia Agricola</em>, editada por la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) y por el Centro de Energía Nuclear en Agricultura, de la Universidad de São Paulo de Piracicaba, gana un continuo incremento en su factor de impacto, que es el número promedio de citas de artículos científicos publicados en el periódico. La primera comprobación, divulgada por Thomson Reuters en la Web of Science en 2006, otorgaba a la revista un factor de impacto de 0,3. El año pasado alcanzó a 0,82. Esto significa afirmar que cada artículo publicado en 2008 fue citado casi una vez durante los dos años subsiguientes. “Todavía nos encontramos lejos del impacto promedio de las 20 mejores revistas del rubro en el mundo, que es de 2,41, pero nos destacamos entre el promedio de las 20 mejores revistas brasileñas, que es de 0,47”, dice Luis Reynaldo Ferracciú Alleoni, profesor de la Esalq y editor de la revista.</p>
<p>La publicación atravesó varias transformaciones. Desde 2003 es publicada íntegramente en inglés, saliendo del patrón de las revistas brasileñas de ciencias agrarias. Hubo un esfuerzo por ampliar el contingente de revisores, los especialistas que evalúan los artículos, fuera del país. Actualmente, un 60% son extranjeros. En el comienzo de la década del 2000, tan sólo un 2% de los autores de los artículos de la <em>Scientia Agricola</em> eran de otras nacionalidades; ahora esa fracción alcanza un 20%. Y, actualmente, un 68% de las citas de los artículos se concretan en publicaciones internacionales. “La revista se reposicionó y cuenta con un perfil con mayor convocatoria internacional. Creemos que es algo que le hacía falta al país, que hace investigación agrícola de alta calidad, un periódico de esa categoría”, afirma Alleoni.</p>
<p><strong>El huevo de Colón<br />
</strong>Ricardo Lourenço, editor de la centenaria revista <em>Memórias do Instituto Oswaldo Cruz</em>, destaca el aumento de la visibilidad lograda por la publicación luego de ingresar en la colección. “Antes pasaba un buen tiempo hasta que los artículos eran indexados en bases de datos internacionales, tales como la PubMed. Era necesario aguardar que la edición impresa fuese distribuida y recién entonces los artículos eran catalogados. Con SciELO, la repercusión de los artículos ocurre en forma inmediata”, afirma. El factor de impacto de <em>Memórias</em> es el más alto entre las publicaciones científicas de América Latina. Llegó a 2,05 en 2010. En el año 2000 era de 0,54. “SciELO constituyó un ‘huevo de Colón’ que transformó la visibilidad de la ciencia producida en Brasil”, dice Charles Pessanha, editor de la revista <em>Dados</em>, del área de las ciencias sociales, y editada por el Instituto Universitario de Investigaciones de Río de Janeiro (Iuperj) y una de las fundadoras de SciELO. “Sufrimos carencias de bibliotecas, cines, teatros, centros culturales. La distribución siempre fue deficiente y, cuando nos referimos a literatura científica, la cosa empeora. SciELO fue la herramienta transformadora de ese escenario”.</p>
<p>Existe, ciertamente, un conjunto de obstáculos por sortear durante los próximos años para que la producción científica del país intensifique su calidad. Así como el país se encuentra en el 13º lugar del ranking de la producción científica mundial, cae a la 38ª posición cuando se analiza el impacto de esa producción, medida por la cantidad de citas. “No es un puesto agradable”, dice Packer. “Como el 60% de los artículos se redacta en portugués, solamente reciben citas por parte de revistas brasileñas”. Entre los objetivos de SciELO para los próximos años se destacan el esfuerzo por internacionalizar la colección, promoviendo la publicación en inglés y convocando a investigadores extranjeros para su cuerpo editorial, más allá del refuerzo en los mecanismos de gestión de las revistas y la búsqueda de un nuevo modelo de financiación. “La ciencia publicada en buena parte de los periódicos brasileños no es la ciencia de mejor calidad que produce el país. En ese caso los investigadores todavía prefieren divulgar sus hallazgos en periódicos internacionales y también son desalentados de publicar en nuestras revistas por lo limitante de los criterios Qualis de la Capes de evaluación de los cursos de posgrado”, añade. “Pero necesitamos seguir ofreciendo en nuestras revistas lo más moderno en metodologías y tecnologías de indexación y publicación científica”.</p>
<p>También se intenta ampliar las fuentes de financiamiento sin comprometer el carácter libre y abierto del acceso a los artículos. Una posibilidad es cobrar a los autores una tasa de publicación, tal como hacen las revistas internacionales. Otra, reside en convencer a otros organismos para copatrocinar el programa. “la mayoría de los estados brasileños cuenta con revistas SciELO que publican artículos de investigadores de todo Brasil, de tal manera que tenemos cierta expectativa de contar en un futuro próximo con el apoyo de las fundaciones de Apoyo a la Investigación Científica de otros estados para el financiamiento de la colección”, afirma.
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