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La exuberancia cultural de S

Un estudio muestra la relaci

En la São Paulo modernista, la luz eléctrica se apropia de las calles. Las mujeres usan faldas y cabellos más cortos, los tranvías aceleraran la vida. Nuevos hábitos nocturnos: el bar, el restaurante, las tiendas de departamento iluminadas. La São Paulo del inicio del siglo XX vivió subelle époque con derecho a casi todo elglamour de París. Es más: fue la ciudad en la que se desarrolló, con esplendor, una industria hasta ese entonces incipiente en el país: la de la producción editorial de revistas.

EnRevistas em Revista: Imprensa e Prácticas Culturais em Tempos de República, São Paulo (1890-1922) la historiadora Ana Luiza Martins presenta un extenso estudio documental e iconográfico sobre estas publicaciones, que llegaron a sumar más de 200 títulos entre 1890 y 1922. La investigación, desarrollada como tesis doctoral defendida en el departamento de Historia de la Universidad de São Paulo (USP), acaba de ser lanzada en libro, una publicación ilustrada y muy cuidadosa, realizada por la Edusp y la Prensa Oficial, con el apoyo de la FAPESP (591 páginas, R$ 50).

El libro cuenta con el prefacio del bibliófilo José Mindlin y el comentario de contratapa, de la historiadora Maria Luiza Tucci Carneiro. Fue hecho con base en documentos de diversos archivos, entre ellos el del Instituto Histórico y Geográfico de São Paulo y el del Instituto de Estudios Brasileños de la USP, además de bibliotecas particulares, como la del propio José Mindlin. Presenta análisis que permiten entender de qué forma estas revistas colaboraron en la formación de un público lector, al mismo tiempo que -hecho inusitado- propulsaron una nueva realidad económica y mercadológica en los centros urbanos.

Prensa tardía

“Las revistas tuvieron un papel muy importante en el Brasil de aquella entrada al siglo XX, en función de la propia historia de la prensa en el país”, explica Ana Luiza. “Fue una prensa tardía, si se la compara con la existente en los países latinoamericanos de colonización española, los cuales conocieron los tipos desde el siglo XVI”. La primera impresión oficial realizada en suelo brasileño solamente se dio tras la llegada de Don João VI a Río de Janeiro en 1808, hecho que elevó a la ciudad al status de capital del Imperio portugués. “Antes del Imperio, cualquier actividad que pudiera resultar en la publicación de un periódico era sometida a una censura rigurosísima, principalmente en el tiempo en el que la Inquisición estuvo en la Colonia”, dice.

Un segundo momento curioso de la prensa nacional se dio cuando, a pesar de haber surgido en Río, tuvo como escenario de gran desarrollo a São Paulo. “Ella surgió tardíamente, pero en un período de grandes e importantes cambios”, observa la profesora Maria Luiza Tucci. Estas transformaciones ocurrían principalmente en suelo paulista, bajo la órbita de los barones del café, que cultivaban la tierra colorada en el interior y apostaban en la modernidad de la capital.

¿De qué trataban, entonces, estas publicaciones, responsables por el nacimiento y el crecimiento de un verdadero parque gráfico en la por entonces tierra de la garúa? “De todo un poco”, dice Maria Luiza. Entre las de mayor popularidad estaban las femeninas, las de deportes, las religiosas, las que trataban de educación y – sorprendentemente- las revistas agrícolas. “Sucede que estas publicaciones surgieron a comienzos de la República, cuando los grupos más progresistas estaban luchando por una mejor educación -no podemos olvidar que el país tenía una herencia esclavista, por lo tanto, era predominantemente analfabeto”, explica la investigadora.

El período fue marcado también por el fortalecimiento de la enseñanza pública, con la fundación, por ejemplo, de los grupos escolares Caetano de Campos y Rodrigues Alves. “Las revistas servían para ampliar el público lector y era importante hablar sobre temas valorados por el gobierno, por ejemplo, la agricultura, en primer lugar, y la educación, inmediatamente después”, continúa la historiadora.

Aunque fueran sectorizadas, las revistas no eran monotemáticas, de tal manera que era posible, por ejemplo, encontrar obras literarias en una revista que trataba temas relacionados con la tierra y el plantío. “Un gran ejemplo fue la revistaChácaras e Quintais , en la cual la escritora Júlia Lopes de Almeida despuntó, publicando sus cuentos”, narra Maria Luiza. “Este tipo de cosas era un camino de doble mano: al mismo tiempo en que la autora conquistaba a su público, su obra ayudaba a la revista a encontrar lectores entre los más diferentes grupos de la sociedad”, explica.

Como aún no existían editoriales de libros, muchos autores e incluso movimientos literarios se tornaron conocidos gracias a los periódicos.Niterói , por ejemplo, la primera revista brasileña de la cual se tenga noticias, impresa en Francia, fue un espacio de transmisión de los escritores del Romanticismo. Las revistas paulistas religiosas también apostaban a la diversidad de temas para atraer a una mayor cantidad de lectores, léanse: fieles. “Solían divulgar exposiciones de arte. La primera exposición de Benedito Calixto en São Paulo fue divulgada en una revista de la Iglesia”, apunta la investigadora.

El periódico impreso fue el medio encontrado por los eclesiásticos para compensar la disminución del poder de la Iglesia después de la separación de esta institución del Estado, lo que ocurrió con la proclamación de la República. En tanto, las deportivas seguían el modismo traído por los ingleses. En aquel tiempo -además del tenis- el fútbol, hoy un fenómeno popular, también era un deporte exclusivamente elitista.

“Sin duda, las más leídas eran las revistas femeninas”, afirma la autora. Varios motivos explican esa popularidad. “En aquel tiempo, había más mujeres que hombres alfabetizados en la elite”, dice Maria Luiza. “Además, las revistas femeninas podían entrar en las casas de familia, porque aun cuando contuvieran, por ejemplo, cuentos o textos literarios, jamás chocarían a las jóvenes y a las señoras, como solía acontecer, muchas veces, con las revistas literarias”, continua. El período estudiado se extiende solamente hasta 1922, justamente por tratarse del año en que el Modernismo se afirmó y las revistas modernistas mostraron rupturas de lenguaje y de propuestas con relación a sus antepasadas.

Belleza gráfica

Un paseo por las páginas coloridas deRevistas em Revista le permite al lector deleitarse con la belleza gráfica de muchas de esas publicaciones (Sports, Correio Paulistano, A Estación, Vida Moderna ). Los títulos muestran el esfuerzo creativo en temas generales (A Rolla, O Parafuso, A Cigarra, A Farpa, A Vespa, Arara, O Queixoso – de oposición al gobierno,Caras y Caretas ) y hablar de São Paulo de diferentes maneras (A Garoa, Ilustración Paulista, Correio Paulistano, Vida Paulista, Ilustração de S. Paulo, O Álbum Paulista ).

Los esfuerzos gráficos y editoriales eran acompañados por el desarrollo de la publicidad. “Fue en aquel período que surgió la idea de la revista como negocio. Tenían éxito las de consumo. Revistas literarias eran conocidas por durar poco tiempo, de allí la inserción de la literatura en otros tipos de publicación”, dice Maria Luiza. Cualquier semejanza con los días de actuales no es pura coincidencia.

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