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Una tierra productiva

En el marco de la serie de art

Fabrício Marques

Son oriundas de Europa las centenarias raíces de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq), una unidad de la Universidad de São Paulo (USP) que se convirtió en la principal referencia en la enseñanza de las Ciencias Agrarias en Brasil. Su concepto académico, con edificios de arquitectura refinada entremezclados con campos experimentales, se inspiró en las escuelas agrícolas de Grignon, Francia, y de Zurich, Suiza, frecuentadas durante la segunda mitad del siglo XIX por Luiz de Queiroz (1849-1898), un acaudalado heredero paulista.

De regreso a Brasil, habiéndose graduado en Agronomía, Queiroz decidió fundar una escuela en los moldes de esas europeas. Para ello compró una estancia en los alrededores de la localidad de Constitução, la actual Piracicaba, y pidió ayuda al gobierno de la República para la construcción de los edificios. Pero le negaron la subvención. Para que la idea no cayese en el olvido, Luiz de Queiroz decidió donar su hacienda al gobierno, con la condición de que la referida escuela pública se edificase allí. Sería fundada como escuela práctica de nivel medio en 1901, luego de la muerte de su mentor, pero respetando su sueño europeo.

En 1907, la estancia se transformó en un parque, un raro ejemplo del estilo inglés de paisajismo en Brasil. Los grandes céspedes, las alamedas de líneas curvas y los macizos de árboles en puntos estratégicos constituyen actualmente una joya del ambiente urbano de Piracicaba. Lleva la firma del belga Arsênio Puttemans, también creador de los jardines del Museo do Ipiranga de São Paulo.

Transformada en escuela superior e integrada a la estructura de la USP al momento de su fundación, hace 70 años, la Esalq siguió bebiendo en la fuente europea. Su patriarca académico es el genetista Friedrich Gustav Brieger, un judío alemán que emigró a Brasil junto con la oleada de investigadores extranjeros que fundaron la USP. Y fue en ese escenario de país templado que se consolidó un monumento científico a la agricultura tropical. Sobre todo durante los primeros 60 años de actividad, la Esalq encabezó investigaciones que modificaron los hábitos alimentarios de los brasileños.

Muchas hortalizas, por ser de variedades europeas, crecían bien durante el invierno, pero eran escasas y caras en el verano. Los brasileños comenzaron a comer ensaladas todo el año gracias a las investigaciones para el mejoramiento genético de la lechuga, el repollo, el brócoli, el coliflor, la cebolla y la berenjena hecho en la Esalq. La institución desempeñó un rol clave en el desarrollo de variedades de maíz más nutritivas y ricas en aminoácidos.

Y también en la investigación de las propiedades de suelo y la nutrición de plantas, que transformó la sabana brasileña ?antes inútil para el plantío? en un granero del 30% de la producción agrícola. Pero no se puede escapar del cliché: la Esalq muchas veces fue la salvación de la cosecha para los agricultores. Cierta vez, al final de los años 1950, un grupo de productores del cinturón verde de Mogi das Cruzes, de origen nipón, le formuló al por entonces gobernador Jânio Quadros un pedido inusitado.

Los agricultores pretendían que la gobernación concediese el régimen de dedicación exclusiva ?y el respectivo aumento de sueldo? al profesor Marcílio de Souza Dias, artífice de las investigaciones de mejoramiento genético. Marcílio, un personaje legendario, fue elegido Investigador del Centenario de la Esalq en 2001. Reacio a los trámites normales de la carrera académica, vivía en los campos realizando cruzamientos de plantas y evaluando sus resultados. Con una producción científica escasa, ni siquiera se había doctorado.

Así y todo, Jânio Quadros lo ascendió a profesor.El perfil de la escuela ha cambiado en las últimas décadas. Pero, por supuesto: la enseñanza continúa siendo de buena calidad. En las seis carreras de grado que allí se dictan (Agronomía, Ingeniería Forestal, Ciencias Económicas, Ciencias Biológicas, Ciencias de los Alimentos y Gestión Ambiental) están matriculados 1.830 alumnos. En la última evaluación del Ministerio de Educación [?Provão?], Éverton Yoshiaki Hiraoka, de la Esalq, obtuvo la calificación más alta entre todos estudiantes de Ingeniería Agronómica de Brasil.

Pero la escuela no es ya un granero aislado en la formación de buenos profesionales, tal como llegó a serlo antaño. Divide la cima de la formación de grado con instituciones tales como la Universidad Federal de Viçosa (UFV) o las unidades de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucatú y Jaboticabal. Aquel tipo de trabajo de campo en el que se destacaba el profesor Marcílio de Souza Dias ha quedado en manos de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa; donde, por cierto, centenas de ex alumnos de la Esalq actúan como investigadores).

La investigación aplicada de la Esalq tiene ahora su espacio en áreas emergentes, como el control biológico de plagas. La escuela desarrolló una trampa natural para capturar a las mariposas conocidas como ?bicho-furão? [Ecdytolopha aurantiana ], que en su fase de larva atacan a las frutas cítricas. Dicha trampa denota el grado de infestación de los cítricos e indica el momento adecuado para aplicar los insecticidas. Esta investigación fue desarrollada por José Roberto Postali Parra, actual director de la escuela, y José Maurício Simões Bento, en colaboración con la UFV y la Universidad de California, Davis.

La escuela empezó a invertir fuertemente en otra área: la de posgrado, que ha otorgado 5.300 títulos de maestría y doctorado desde 1964, año de su creación. De sus 16 programas, actualmente frecuentados por 1.117 alumnos, han salido egresados doctores en Ciencias Agrarias en un porcentaje que asciende al 70% de los diplomas de ese nivel concedidos en Brasil en el área. En el campus de Piracicaba surgiría en los años 1960 otra institución de investigación y posgrado: el Centro de Energía Nuclear en Agricultura (Cena), también vinculado a la USP, pero con administración propia. El resultado de esta nueva estrategia de la Esalq fue la expansión de laboratorios y la inversión en las fronteras del conocimiento, que no siempre generan aplicaciones inmediatas.

El ejemplo más elocuente es el del área de biotecnología. “A comienzos de los años 1990 tuvimos la sensibilidad suficiente como para atraer a un grupo de jóvenes doctores que regresaban entonces del exterior, y con ellos avanzamos en el área de biotecnología”, dice Raul Machado Neto, vicedirector de la Esalq y presidente de la Comisión de Investigación.

Apoyados en el Núcleo de Apoyo a la Investigación en Biología Celular y Molecular en Agricultura y Ganadería , los investigadores participaron en los proyectos Genoma de laXylella , en el de la caña de azúcar, en el de laXanthomonas , en el del cáncer, en el del café y en el del eucalipto, entre otros.Diez años atrás, la Esalq fue pionera en la investigación de biotecnología aplicada a animales. Hoy en día el Departamento de Zootecnia está integrado a dos grandes proyectos de secuenciamiento genético.

Uno de éstos es el Genoma Pollo, llevado adelante en sociedad con Embrapa Porcinos y Aves. Este proyecto tuvo su inicio hace tres años, y ha identificado hasta ahora a diversos genes relacionados con el desarrollo muscular de los pollos. El objetivo del mismo es encontrar la raíz genética que hace que los pollos acumulen más proteínas que grasas, con el fin de mejorar la calidad de la carne. El otro proyecto es el Genoma Funcional Bovino, realizado en colaboración con la Unesp de Botucatú con financiamiento de la FAPESP y de Central Bela Vista Genética Bovina, una empresa que comercializa semen y embriones bovinos. El proyecto está concluyendo la fase de secuenciamiento y se abocará luego a la identificación de genes relacionados con la resistencia a los parásitos, la eficiencia reproductiva y la calidad del cuero.

El único laboratorio de biotecnología animal que formó parte de la red que secuenció el genoma de laXylella fastidiosa , la conocida plaga del ?amarelinho? de los naranjales, fue el de Zootecnia de la Esalq. “La oportunidad de participar en el proyecto en sociedad con otras instituciones nos ayudó a crear una aptitud en el área genómica que ahora compartimos con otras instituciones”, dice Luiz Lehmann Coutinho, profesor asociado de la Esalq y responsable del laboratorio, refiriéndose a los docentes, investigadores y estudiantes de posgrado de varias instituciones que pasan por la Esalq. Lehmann es uno de los investigadores que llegaron a la escuela a comienzos de los años 1990, luego de hacer su maestría y su doctorado en Zootecnia en la Universidad de Michigan, y un posdoctorado en genética molecular.

Pero no solamente de investigación básica vive el laboratorio. Existe allí una oferta orientada a los productores de diversos tests genéticos, antes disponibles únicamente en el exterior. Porcicultores envían a la Esalq muestras de pelo o de sangre de sus animales para investigar la incidencia de un gen relacionado con la mala calidad de la carne y otro ligado a la capacidad de generar más crías en cada gestación. El resultado de los tests determina la elección de los cerdos destinados a la reproducción. El laboratorio también realiza exámenes de ADN en bovinos. ¿Para qué? Pues para cerciorarse de que los animales son efectivamente crías de otros animales reconocidamente superiores, pues esto tiene un alto valor comercial. El error en el diagnóstico de paternidad asciende al 30% en las haciendas de corte.

Otro proyecto relevante es el del desarrollo de eucaliptos modificados genéticamente. Un equipo del Departamento de Genética de la Esalq logró introducir en el eucalipto, la materia prima de la celulosa, un gen de arveja relacionado con la fotosíntesis. El objetivo es mejorar la captación de la luz solar, incrementar la biomasa del árbol y producir más celulosa. Companhia Suzano de Papel e Celulose, una empresa que tiene interés en esta investigación, donó 585 mil reales para la refacción del Laboratorio de Genética de Plantas (redenominado Max Feffer, el nombre de un pionero en el uso del eucalipto para la producción de celulosa e hijo del fundador de Suzano, Leon Feffer) y la compra de equipos.

“La productividad del eucalipto puede incrementarse entre un 2% y un 3 %, y así será posible obtener más celulosa con menos procesos químicos y un menor costo”, dice Carlos Alberto Labate, profesor del Departamento de Genética y coordinador del laboratorio.

Las primeras evaluaciones sobre la eficiencia del proceso saldrán a la luz en 2005. La Esalq aguarda la autorización de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) para transportar los plantines transgénicos a los campos experimentales. El laboratorio tiene un objetivo de largo plazo: buscar genes implicados en la formación y en la calidad de la madera. No es novedad el interés de la iniciativa privada en la masa crítica generada por la Esalq.

Sin embargo, las sociedades, que antes se concentraban en el área de asistencia técnica, son cada vez más sofisticadas. En la investigación del eucalipto se busca un producto: una madera con más celulosa. Y para llegar a éste se desarrolla investigación básica e investigación aplicada. “Las dos cosas van juntas”, dice Labate. “Para llegar a la aplicación es necesario hacer investigación básica, y la empresa que nos patrocina sabe de ello. En este ambiente nuestros alumnos de iniciación científica y de doctorado enriquecen su formación.”

Pero la escuela toma parte de otras asociaciones célebres. La Bolsa de Mercaderías&Futuros financió la construcción del edificio del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea) de la Esalq, con la cual mantiene un acuerdo para la producción de indicadores agrícolas. Otro trabajo importante es el monitoreo de microcuencas hidrográficas, coordinado por el profesor Walter de Paula Lima, del Departamento de Ciencias Forestales, mediante un convenio con el Instituto de Investigaciones y Estudios Forestales (Ipef, sigla en portugués).

Este programa se inició en 1987 y cuenta con estaciones en varios estados brasileños, a pedido de empresas forestales como Votorantim Celulose e Papel, Aracruz, Eucatex y Copebrás. El objetivo es hacer un seguimiento del impacto de la explotación forestal en las cuencas afectadas y obtener indicadores para sostener el manejo sostenible de los bosques. Este trabajo, que permite a las empresas corregir agresiones al medio ambiente, también genera conocimiento científico.

Con informaciones recabadas en un área explotada por Votorantim Celulose e Papel, los investigadores de la Esalq y del Ipef arribaron a la conclusión de que la falta de calcio en un área de reforestación de eucaliptos podría resolverse mediante una medida sencilla: dejando en el suelo la corteza de los árboles, que es rica en calcio, en lugar de extraer los árboles con la corteza. “Nuestro trabajo permite a las empresas calibrar sus indicadores ambientales”, dice el profesor Walter de Paula Lima.

En cierto sentido, el cambio en el perfil de la Escuela Luiz de Queiroz es un reflejo de la transformación del mercado de trabajo en el área de Ciencias Agrarias. Hasta hace 20 años, los agrónomos que se recibían en la escuela tenían el clásico perfil del extensionista, aquél que hace visitas a las propiedades y brinda asistencia individualizada. Esta formación generalista dista hoy en día bastante de ser suficiente. Por un lado, la proliferación de escuelas de agronomía hizo que arreciara la competencia entre los profesionales. Por otro, la agricultura ha cambiado a una velocidad impresionante, ha ganado en productividad y en escala económica, y se ha vuelto más dependiente de la tecnología.

Esto exige al profesional una especialización mucho mayor. Por eso la Esalq comienza a apostar a la agricultura de precisión, por ejemplo; un concepto que hace temblar los cimientos investigación agronómica. La agricultura de precisión pregona que cada región de un área de cultivo carece de cantidades peculiares de abonos y correctivos. Tal idea, que existe desde hace mucho tiempo, cobró forma en Europa, especialmente en Dinamarca, debido a una limitación legal en la aplicación de fertilizantes. Se evalúan esas necesidades midiendo la productividad de cada fracción de terreno.

Luego se aplica más abono en las partes que rindieron más (pues éstas extrajeron más nutrientes del suelo). Cosechadoras conectadas a un sistema de geoprocesamiento vía satélite (el GPS), apuntan los sitios donde la producción es mayor y registran ese desempeño en un mapa, que servirá de guía para la aplicación del abono. La agricultura de precisión ha generado una economía de hasta un 30% en los insumos y está ganando terreno en Estados Unidos y Europa. Pero, de cierto modo, es un reto a toda la investigación agronómica, pues extrae sus conclusiones sobre la base del supuesto de que un terreno continuo tiene necesidades uniformes de nutrientes.

José Paulo Molin, profesor del Departamento de Ingeniería Rural, encabeza la investigación en agricultura de precisión de la Esalq, que, con la ayuda de otros departamentos e instituciones, procura desarrollar una tecnología más barata y adaptada a la realidad nacional. Una de las alternativas consiste en delimitar parcelas de terreno y evaluar la cantidad de nutrientes en cada una de éstas, sin necesidad del GPS. Con base en dichas informaciones se crean mapas para lanzar el abono. “La agricultura de precisión ha sufrido altibajos en Estados Unidos, debido a su exceso de promesas. No es una panacea, pero no puede soslayarse”, dice Molin, que forma parte de la organización del 1º Congreso Brasileño de Agricultura de Precisión, programado para mayo.

El interés en la Matemática y la Estadística, sembrado en la Esalq por el genetista Friedrich Gustav Brieger en los años 1930 y difundido por Francisco Pimentel Gomes, en la actualidad impulsa la elaboración de herramientas en el área de Logística. Docentes y alumnos del Grupo de Investigación y Extensión en Logística Agroindustrial (Esalq-Log) se abocan a la creación de sistemas de información y modelos matemáticos que ayuden en la gestión de agronegocios.

Encabezado por José Vicente Caixeta Filho, este equipo desarrolló a mediados de los años 1990, y en carácter pionero, el Sistema de Informaciones sobre Fletes (Sifreca), para poner a disposición los precios de los fletes de 50 productos agrícolas vigentes en más de 5 mil rutas. Hasta el surgimiento del Sifreca, los precios de los fletes en Brasil eran seguidos por medio de las listas de las asociaciones patronales y de los sindicatos de camioneros.

Los valores se transformaron en la principal referencia en modelos matemáticos para racionalizar las rutas de cargas agrícolas. Los datos se publican gratis en un pequeño periódico y pueden ingresarse en el sitio del Esalq-Log, en la siguiente dirección electrónica: http:// log.esalq.usp.br. En tanto, el grupo trabaja también en otros frentes. Un caso ejemplar fue el modelo creado para una empresa productora de lirios de Holambra, interior paulista.

La logística del negocio abarcaba incluso el mejor horario para importar los bulbos desde Holanda y cultivarlos en invernadero en cantidades mayores para la demanda atípica de las fechas conmemorativas. El modelo matemático, con 120 mil variables y 400 mil restricciones, generó un mapa diario con órdenes de importación y producción que generó un incremento del 26% en la facturación de la empresa, y sin nuevas inversiones. “Nuestro desafío ahora consiste en mostrarles a los profesionales de Ciencias Agrarias que se pueden generar mejoras incluso con modelos matemáticos muy sencillos”, afirma Caixeta Filho.

El profesor de Genética Ernesto Paterniani se jubiló hace 20 años, y actualmente ocupa el cargo de oídor en el campus Luiz de Queroz, donde están emplazadas la Esalq y el Cena. Paterniani recuerda con un dejo de nostalgia los tiempos en que la investigación se hacía en campos experimentales, y no en los laboratorios o delante de las computadoras. “Nosotros corríamos mayores riesgos”, bromea. “Cuando presentábamos una novedad para aplicarla a una legumbre o una hortaliza, ésta era probada de inmediato por miles de agricultores, y si le errábamos, las quejas llegaban de todos lados”.

Paterniani teme que el futuro de la investigación agrícola brasileña esté amenazado debido a la limitación de recursos de Embrapa y a la escalada de restricciones legales contra los productos biotecnológicos. Cree que la Esalq debería calibrar mejor sus esfuerzos de investigación para impedir que esto se materialice. “Si la investigación en Brasil se detuviese hoy, solamente se sentirían los efectos dentro de algunos años, cuando apareciera una nueva plaga o la productividad de otros países se elevase”, afirma. Y en caso de que este escenario se confirme, los agricultores saben donde ir en busca de ayuda, al igual que los hortelanos japoneses que fueron a golpearle la puerta al gobernador Jânio Quadros.

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