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Geografía

Producción en el interior, gestión en la capital

Un estudio indica que la interiorización de la industria provocó una "desconcentración" de empresas en el estado, pero el poder de decisión continúa en São Paulo

São Paulo es el centro de la gestión del capital, mientras el interior paulista se muestra cada vez más como el centro de la producción industrial. Esto es lo que observa la geógrafa Sandra Lencioni en Empleo y Exclusión Social en la Reestructuración Urbano-Industrial del Estado de São Paulo, proyecto financiado por la FAPESP. “No se puede negar la centralidad de la ciudad de São Paulo. La unidad fabril cambió de domicilio, pero el centro gestor no migró hacia el interior”, explica la investigadora, para quien la tan mentada interiorización de la industria y la dispersión del tejido metropolitano, iniciada al final de la década del 70, necesitan ser analizados como una dinámica de “desconcentración” y nunca como “descentralización industrial”.

“Existe una aparente descentralización industrial, pero un examen más riguroso muestra que la estrategia de escisión territorial de las empresas al mantener el gerenciamiento empresarial en el centro metropolitano intensifica aún más la función de dirección del capital que la metrópolis de São Paulo desempeña.” Lencioni ubicó, en los 645 municipios paulistas, cerca de 900 industrias que presentaban una escisión territorial entre la gestión principal de la empresa y la parte fabril del emprendimiento. Es decir: industrias en las cuales el centro gestor principal se ubica en una ciudad (en su inmensa mayoría en São Paulo), mientras que la fábrica se sitúa en otra. “Parece un número pequeño, pero es necesario considerar que se trata en general de empresas de gran porte, con el peso de General Motors, por ejemplo”, afirma la investigadora. De esa manera se captó la maraña de relaciones entre los lugares desde el punto de vista del proceso de reestructuración industrial.

La geógrafa resolvió desmitificar la reciente interiorización de la industria paulista, pues ésta siempre estuvo presente en el interior. Al final de la década del 20, cerca del 30% de la producción industrial paulista provenía del interior, sobre todo de las regiones de Sorocaba y Campinas, que concentraban un 21,2% de los operarios del estado de São Paulo. “La cuestión nueva no está en el hecho de que la industria se haga presente en el interior, sino en la importancia industrial que el interior asume en los años 80, que lo coloca como el segundo espacio industrial del país, siendo solo superado por la región metropolitana de São Paulo”, explica la profesora.

“Nuevos pobres”
La investigación, además de romper con el mito de la descentralización industrial, ayudó a identificar la precarización del trabajo tanto en la capital como en el interior y la formación de los “nuevos pobres” surgidos de ese proceso de reestructuración urbana e industrial del estado. Como revela la investigación, si nueve de cada diez empresarios que desean expandir sus negocios prefieren el interior, es necesario remarcar que tal opción se vincularía más bien a una dinámica de nuevas unidades industriales en el interior independientes del proceso de migración de empresas de la capital. Los motivos para la atracción de los empresarios por otras ciudades fuera de la región metropolitana son muchos. Desde los políticos (estrategias de descongestionamiento de la región metropolitana) hasta los económicos (incentivos fiscales, exención del terreno, mano de obra, en parte calificada y más barata). “En la capital, existen políticas restrictivas, como las ambientales, más severas que en el interior. Otro aspecto cuestionable, pero relativo, es la organización política de los trabajadores, más fuerte en la región metropolitana.”

La marcha del café hacia el oeste del estado se repite en la reciente interiorización de la industria y en la transformación de las ciudades. Pequeños municipios, más precisamente los medianos, ganaron opciones de consumo, esparcimiento y vida nocturna similares a los de la metrópolis. “Hay una homogeneidad en el territorio y la antigua distinción entre capital e interior ha dejado de existir”, revela Lencioni. Actualmente, el 95% de la población del estado de São Paulo es urbana. De cara a esa nueva lógica territorial, era necesaria una sustentación teórica que diera cuenta de la problemática de las transformaciones recientes. Lencioni percibió que las clásicas teorías de la localización industrial y la dinámica territorial debían ser revisadas.

California Paulista
Pierre Veltz fue una de sus bases teóricas: para dicho geógrafo, es necesario pensar en términos de territorio red, es decir, aquel constituido por actividades desconcentradas y ligadas por medio de redes empresariales, una concepción que se ajustaba a la perfección al caso paulista. “La industria en São Paulo tiene una movilidad espacial significativa y presenta importantes casos de industria con escisión territorial”, dice Lencioni. “El domicilio del top del gerenciamiento es la Avenida Paulista o la Avenida Luiz Carlos Berrini. Esas oficinas están vinculadas a París, Londres, Nueva York, etc. Se requiere un centro financiero y de servicios de alto nivel y eso no se encuentra en las ciudades del interior, donde se hacen los productos y las mercaderías”, explica la investigadora.

La capital se constituiría en una “cuenca del trabajo inmaterial”, donde se producen ideas, interpretaciones, pareceres, intenso uso del conocimiento en actividades con finalidades prácticas, las actividades del sector terciario. “Es el trabajo inmaterial el que determina la interfaz entre producción y consumo. Es en São Paulo, en la capital, que esa interfaz se realiza”, dice. “Haciendo una analogía con lo que ocurre con la industria de la construcción civil: el obrador está en el interior, pero el arquitecto continúa aquí.”

Para entender la nueva diversidad del territorio paulista, la investigadora dividió al mismo en cinco regiones: 1) metropolitana (la capital, definida en términos administrativos y económicos); 2) expansión metropolitana (comprende el entorno metropolitano, donde se verifican los mayores índices de crecimiento industrial y donde se densifican los ejes viales, con relevancia para Campinas, São José dos Campos y Sorocaba); 3) metropolizadas (áreas de industrialización creciente, pero distantes de la metrópolis); 4) no metropolizadas (áreas fragmentadas en lo que atañe al proceso de industrialización y con menos inversiones de capital); y 5) litoral (mayor concentración de servicios vinculados al turismo).

La región metropolizada, también denominada California Paulista, posee intensa inversión industrial y infraestructura próxima a la de la metrópolis. Ribeirão Preto es un ejemplo. “Se trata de un espacio metropolizado, pese a estar distante de la metrópolis y no estar ligado a la región metropolitana”, explica Sandra Lencioni. En tanto Santos, en la regionalización elaborada, aparece como perteneciendo a la región de expansión metropolitana. “No porque haya sierra, un obstáculo natural, eso va a significar la separación con relación a la ciudad de São Paulo. Santos posee una historia diversa del litoral norte y sur, y siempre permaneció indisociable de São Paulo, componiendo una unidad. Es el puerto que la capital no tiene, a diferencia de otras capitales, como Río de Janeiro”.

En los años 90, lo que más creció en Brasil fue el desempleo y las ocupaciones sin garantía de derechos laborales. La adopción del programa neoliberal coincidió con la brusca caída del empleo industrial, con la destrucción de más de dos millones de empleos asalariados registrados. Todo eso lleva a lo que el economista Paul Singer define como “precarización del trabajo”, que Sandra Lencioni reitera. “El problema del deterioro de las condiciones de trabajo es impresionante. Incluso en el interior del estado, existen condiciones perversas con relación al derecho laboral”, afirma. “En rigor, no se trata de exclusión, sino una inclusión al revés, que produce un nuevo tipo de pobreza y de carencias sociales”.

Pobreza y ascensión social
La desestructuración del mercado de trabajo, con altas tasas de desempleo abierto (disminución en la relación entre asalariados y total de ocupados) y generación de puestos de trabajo precarios, cambió la concepción de pobreza y ascenso social. “La trayectoria de ascensión de las familias de clase media, sobre todo de aquellas surgidas de inmigrantes, era dada por el trabajo duro y el ahorro. A eso se aliaba la búsqueda por la garantía de escolaridad de los hijos. Actualmente, los proyectos son mucho más de cortísimo plazo.”

Se vive en el interior también el síndrome de la subcontratación o tercerización. La industria subcontrata a otra para dividir responsabilidades o transferirlas en gran parte. De una situación de gran hacienda generadora y exportadora de productos primarios hasta los años 30, Brasil asumió la posición de octavo productor industrial mundial al final de la década de 1970. Y São Paulo es la capital brasileña que más sufre los impactos de ese cambio. Los países que más avanzan en las nuevas tecnologías no son los mismos que reducen el empleo industrial. No fue lo que ocurrió en Brasil. En 1999, solamente el 11,5% del total de los trabajadores pertenecían a la manufactura, equivaliendo a la situación verificada antes del Plan de Metas del ex presidente Juscelino Kubitschek, cuando nuestro nivel de industrialización era mucho menor. También en 1999, Brasil retrocedió a una representación del 3% del total de empleo industrial mundial, un 29% por debajo del que era hace dos décadas.

Dependencia
“Copiamos muchos modelos norteamericanos, pero nos olvidamos de esos datos. Parece que la política brasileña está desvaneciéndose al respecto de sus posibilidades de encontrar una solución autónoma, tenemos una dependencia enorme de financiamiento externo. Espero que no lleguemos nunca al estadio en que ha llegado Argentina”, subraya la investigadora.”La cuestión que se coloca hoy es cómo imprimir a los espacios urbanos características de la metrópolis, porque muchas actividades exclusivas de la metrópolis necesitan ser reproducidas fuera de ella para que esa reproducción del capital en general continúe su expansión”. Estamos ante una nueva realidad: la cuestión no es más urbanizar los espacios, sino metropolizarlos. El punto es cómo actuar en ese proceso de metropolización de los espacios y cómo adquirir soberanía en los proyectos de desarrollo. “Estamos perdiendo cada vez más la autonomía de nuestro destino. ¿Será entonces que estamos agotando nuestras posibilidades? Como en el interior paulista hoy, la plaza está vacía”, se lamenta.

El proyecto
Empleo y Exclusión Social en la Reestructuración Urbano-Industrial del Estado de São Paulo  (nº 98/10376-6); Modalidad Auxilio a proyecto de investigación; Coordinadora Sandra Lencioni – Departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la USP; Inversión
R$ 15.000,00

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