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Especial

Una revolución silenciosa

Programa especial de la FAPESP fortalece las bases de la investigación en São Paulo

De manera silenciosa y discreta, un programa de la FAPESP generó, a partir de 1995, un cambio radical en las bases físicas de la investigación científica y tecnológica en São Paulo. Y produjo en consecuencia un impacto positivo de tal magnitud en sus resultados cualitativos y cuantitativos que, aunque todavía no haya sido mensurado de manera exacta, puede apostarse en sus repercusiones a mediano y largo plazo sobre la investigación de este estado brasileño.

El programa nació con carácter de emergencia, expresando así la gran preocupación del Consejo Superior de la FAPESP con la progresiva obsolescencia de los laboratorios y otras instalaciones de investigación en el estado de São Paulo. Ese carácter se explicitó en el extenso nombre con el cual fue bautizado – Programa de Emergencia de Apoyo a la Recuperación y Modernización de la Infraestructura de Investigación del Estado de São Paulo -, luego simplificado como Programa de Infraestructura o simplemente Infra, como pasaron a llamarlo los investigadores (algunos miles) que se han visto beneficiados con el mismo .

En seis años, invirtiendo en equipos para la recuperación y modernización de centros de investigación de universidades públicas y particulares de todo el estado, reformando laboratorios, bioterios, bibliotecas, archivos y museos, e instalando también redes de informática, el Infra consumió 500 millones de reales, buena parte de ellos invertida cuando real y el dólar valían casi lo mismo. Por eso puede ser comparado, sin desmedro para el programa paulista, con un programa similar en laboratorios del Reino Unido, en el cual se invirtieron 1.500 millones de dólares – 1000 millones del gobierno británico y 500 del Wellcome Trust -, de acuerdo con un artículo del primer ministro inglés Tony Blair para la revista Science del 21 de agosto de 1998.

Hacía ya algún tiempo que los importantes resultados del Infra demandaban una presentación más sistemática, una propuesta del Consejo Superior de la Fundación. Eso es lo que pretende la serie de suplementos especiales sobre el programa que comienza publicarse en esta edición de Pesquisa FAPESP. Con reportajes de Maria Aparecida Medeiros y edición de Mário Leite Fernandes, damos inicio a la serie empezando por las bibliotecas, los archivos y los museos, esenciales no solo para la preservación y la circulación de la cultura, sino también para el propio desarrollo de la investigación.

Cuando se lanzó el Programa de Infraestructura en 1994, ya existía un consenso acerca de la situación del parque estadual de investigación, que impedía el avance normal de la actividad. El sistema de financiamiento de la FAPESP siempre ha brindado auxilio para costos directos en proyectos de investigación, pero no existían mecanismos para garantizar que los equipamientos fueran adecuadamente instalados y mantenidos.

Las instituciones tampoco disponían de recursos para ello. “Deberíamos ofrecer condiciones óptimas, cuando fuera posible, para grupos de excelencia”, dice José Fernando Perez, director científico de la FAPESP, al aclarar que los recursos del Infra no se destinaban a grupos emergentes, y su concesión fue siempre antecedida por una criteriosa evaluación por parte de especialistas de fuera de São Paulo, para garantizar la total imparcialidad en el dictamen y la credibilidad del programa.

La comprensión por parte Consejo Superior sobre la necesidad de financiar la adecuación de instalaciones de investigación acabó adquiriendo un carácter permanente. El mecanismo de reserva técnica para los proyectos financiados – un 25% más sobre el valor concedido para los ordinarios y un 40% para los temáticos- es producto de esa evolución. De este modo, la FAPESP procuró anticiparse a futuros problemas.

Cimientos
“Deja de invertir en el Infra hubiera sido como querer construir una casa sin cimientos”, compara Joaquim José de Camargo Engler, director administrativo de la FAPESP, encargado de la administración del programa. De hecho, con el Infra, la Fundación consolidó las bases del sistema estadual de investigación, sin por ello someterlo a una concepción estática. Fue precisamente su flexibilidad para atender a las nuevas necesidades del sistema lo que garantizó el éxito del programa.

En el comienzo, el Infra podía financiar obras civiles en laboratorios de restauración, por ejemplo, de los sistemas de electricidad y de abastecimiento de agua; la recuperación de bioterios e invernaderos y la compra de equipos, incluso de informática. Los primeros proyectos inscritos en la denominada Fase I (o Infra I) en 1995, fueron divididos en dos grandes módulos: infraestructura general y bioterios. En total fueron 1.103 proyectos inscritos, de los cuales 849 fueron aprobados, con inversiones por 77,1 millones de reales.

El Infra II, en 1996, se organizó en cinco módulos: equipamientos especiales multiusuarios, redes locales de informática, infraestructura para bibliotecas, FAP-Libros (destinado a la adquisición de libros) e infraestructura general. “Esa alteración en el programa fue producto de la experiencia adquirida en la primera etapa, que mostró la necesidad de separar las principales áreas de auxilio a la infraestructura, de manera de permitir una mejor evaluación de los pedidos recibidos, por medio de comités específicos”, dice Engler.

La demanda verificada ese año justificaba una vez más el programa: 3.017 proyectos inscritos, de los cuales 1.261 fueron aprobados. Los recursos liberados, 146,5 millones de reales.Para el Infra III, en 1997, la única alteración fue la exclusión del FAP-Libros, que se tornó autónomo. Se inscribieron 1.825 proyectos: 1.045 fueron aprobados, totalizando inversiones por 122,4 millones de reales. El Infra IV, en 1998, pasó por nuevos cambios: el financiamiento de equipos multiusuarios pasó a integrar las líneas permanentes de fomento de la FAPESP, y se definieron cinco módulos para los proyectos inscritos en el Programa de Infraestructura: redes locales de informática, bibliotecas, infraestructura general, museos y archivos. Para esa fase, se inscribieron 1.798 proyectos, y fueron aprobados 1.054. Estos últimos demandaron inversiones por 136 millones de reales.

Al término del Infra IV, el Consejo Superior y el Consejo Técnico Administrativo de la FAPESP realizaron una evaluación del programa y decidieron implementar una nueva fase, dividiendo los proyectos en dos grandes módulos: tratamiento de residuos químicos, destinado a inversiones en el área de tratamiento de residuos de laboratorios, y centros depositarios de informaciones y documentos, que incluyen los módulos de bibliotecas, museos y archivos. Las solicitudes para esta fase del programa totalizaron 570 proyectos, todos aún en proceso de evaluación.

PROGRAMA INFRAESTRUCTURA
(Situación al 31.03.01)

LOS NÚMEROS DEL INFRA
Proyectos / Infra I / Infra II / Infra III / Infra IV / FAP-Libros IV / Total

Recibidos 1.103 / 3.017 / 1.825 / 1.798 / 209 / 7.952
Denegados 247 / 1.745 / 750 / 734 / 16 / 3.492
Aprobados 849 / 1.261 / 1.045 / 1.054 / 193 / 4.402
Cancelados 7 / 11 / 30 / 10 / – / 58
Concluidos 847 / 1.243 / 998 / 892 / – / 3.980

LA INVERSIÓN EN EL PROGRAMA
Proyectos aprobados / Valores en reales

INFRA I – 849 / 77.118.021,80
INFRA II – 1.261 / 146.471.035,30
INFRA III – 1.045 / 122.407.125,53
INFRA IV – 1.054 / 135.993.849,59
FAP-LIBROS IV – 193 / 12.466.289,77
TOTAL – 4.402 / 494.456.321,99

Sin memoria no se construye el futuro
Cuando fue trasladado a su actual sede, en el campus da Universidad de São Paulo (USP), el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) dejó atrás, en su antiguo edificio del Parque do Ibirapuera, decenas de paquetes y cajas, muchas de ellas nunca abiertas. Era principalmente material donado por pintores y gente vinculada a las artes plásticas.

Ese material tuvo que esperar la llegada de una partida de 172,6 mil reales, una inversión otorgada en el marco del Programa de Infraestructura de la FAPESP, para ser desempacado. Sencillamente no había dinero para tratar y conservar adecuadamente el material. Pero valió la pena. Documentos, carteles, objetos personales y otros materiales de muchos artistas brasileños modernos enriquecieron significativamente el acervo del museo.

En el estado de São Paulo, las partidas de dinero del Programa de Infraestructura de la FAPESP están provocando una revolución en bibliotecas, museos y archivos. Y ésa no es una exageración. Se restauraron documentos – algunos de ellos datan de muchos siglos atrás-, que ahora pueden ser consultados vía Internet. También se hizo lo propio con las salas, en la cuales los cables pelados corrían entre libros valiosísimos, con un considerable riesgo de incendio. Se climatizaron espacios para proteger el material y brindar mayor confort para los empleados y usuarios. Portones electrónicos ayudan a salvaguardar ese acervo. En el propio MAC, donde obras preciosísimas de Modigliani y Picasso eran separadas de la calle apenas por una pared de vidrio, se incrementó la seguridad.

Esta revolución es más significativa aún porque coincidió con una enorme transformación en los propios conceptos de biblioteca, museo y archivo, producto de la informatización y de Internet. Una biblioteca actualmente no es más un lugar en donde solamente se guardan libros y otros documentos. Es una puerta de acceso a la información: bibliotecarios y otros empleados realizan múltiples cursos para adaptarse a la nueva situación. Los investigadores ahora pueden realizar consultas por las redes de sus universidades desde sus salas o laboratorios. Los bibliotecarios, por su parte, se preparan para orientarlos en medio de la inmensidad de información de Internet.

El origen de esa transformación reside, sin lugar a dudas, en el Programa de Apoyo a la Infraestructura, que ya ha invertido 84 millones de reales en bibliotecas, archivos y museos del estado de São Paulo. El reconocimiento de la necesidad de recuperación y modernización de las bibliotecas surgió con el Infra II de 1996, que creó un módulo específico para proyectos de esa naturaleza: recibió 199 solicitudes de auxilio, de las cuales 147 fueron aprobadas, con inversiones por 17,8 millones de reales. El Infra III recibió, para ese módulo, 243 solicitudes, aprobó 193 y liberó inversiones por 22,2 millones de reales.

El Infra IV, de 1998, incorporó finalmente a los museos y los archivos, debido a que la FAPESP entiende que éstos son fundamentales en su papel de apoyo a la investigación, cuando no realizan, ellos mismos, relevantes investigaciones. En esta fase, el módulo bibliotecas recibió 263 pedidos de inversión, de los cuales 170 fueron aprobados, con recursos por 24,8 millones de reales. El módulo referente a museos tuvo 57 pedidos, con 38 aprobados, totalizando inversiones por 8,3 millones de reales.

El módulo referente a archivos recibió 112 pedidos de auxilio, de los cuales 51 fueron aprobados, correspondientes a inversiones por 11 millones de reales. El Infra V, cuyas solicitudes de auxilio aún están siendo evaluadas, juntó los tres módulos en uno: centros depositarios de informaciones y documentaciones. En las páginas siguientes, conozca un fragmento de la historia que revolucionó la investigación paulista.

INFRAESTRUCTURA
BIBLIOTECAS, ARCHIVOS Y MUSEOSLA DEMANDA

PROYECTOS / INFRA II Biblioteca / INFRA III Biblioteca / INFRA

IV Biblioteca / Archivos / Museos
Recibidos / 199 / 243 / 263 / 112 / 57
Denegados / 52 / 46 / 93 / 59 / 18
Aprobados / 147 / 193 / 170 / 51 / 38
Cancelados / – / 4 / – / 2 / 1
Concluidos / 144 / 184 / 129 / 37 / 30

LOS RECURSOS LIBERADOS

Proyectos aprobados / R$ en reales

INFRA II Biblioteca – 147 / 17.763.655,05
INFRA III Biblioteca – 193 / 22.170.612,68
INFRA IV Biblioteca – 170 / 24.750.203,60
Archivos – 51 / 10.973.774,59
Museos – 38 / 8.261.577,53
TOTAL / 599 / 83.919.823,45

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