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Especial

De un extremo a otro del Estado

La red de la Unesp conecta a 25 establecimientos de enseñanza

Existe en Brasil una supercomputadora IBM SP-2, muy similar a la Deep Blue, la máquina maravillosa que disputó – y venció – una serie de juegos contra el campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov. El equipo está en São José do Rio Preto, en el norte del estado de São Paulo, 460 km. al norte de la capital del estado. Es usado fundamentalmente por investigadores de otras ciudades. Profesores de Jaboticabal usan la SP-2 para trabajos relativos al Programa Genoma. Investigadores de Ilha Solteira realizan en él cálculos ligados a proyectos de instalación y desarrollo de fábricas.

La SP-2, comprada en 1995 con financiamiento de la FAPESP mediante una asociación con IBM, es un ejemplo de una las características más notorias de la Universidad Estadual Paulista (Unesp). La institución cuenta con unidades distribuidas por todo el estado de San Pablo. De las 25 unidades de enseñanza de la Unesp, instaladas en 14 ciudades, la más próxima de la capital, donde está instalada la rectoría, se encuentra en São José dos Campos, a 97 km. de distancia. Para llegar a la más distante, en Ilha Solteira, en el límite con Mato Grosso do Sul, deben recorrerse 670 km. Para ir de una facultad a otra, es necesario, muchas veces, cubrir enormes distancias.

Lo propio ocurre con la red, montada con la ayuda de Programa de Infraestructura de la FAPESP, que actualmente conecta todas esas instalaciones. “La red acercó a los investigadores, no solo dentro de la Unesp, sino también a los de fuera de la institución”, dice el jefe de la asesoría de informática de la universidad, Adriano Mauro Cansian. Él es un ejemplo de ello. Vive en São José do Rio Preto, onde investiga y da clases en la Facultad de Informática, pero pasa varios días por semana en São Paulo, en donde encuentra la sede de la asesoría. Cansiar debía subirse a un automóvil y hacer 300 o 400 km. para conversar, por ejemplo, con un investigador de Baurú o Rio Claro. El correo común era muy lento. “En la mejor de las hipótesis, enviando por correo expreso, los datos llegaban en tres o cuatro días”, recuerda.

Eliminación de gastos
Actualmente, un sistema confiable de correo electrónico permite que las informaciones sean transmitidas rápidamente. Tanto es así que el centro de almacenamiento de datos del Programa Genoma se encuentra en una instalación de la Unesp: en el Laboratorio de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de Jaboticabal. La instalación de la red representó enormes ventajas en el área administrativa, debido a la eliminación de gastos en correo, llamados telefónicos urbanos e innumerables viajes. Pero quienes más ganaron fueron los investigadores. “Una buena parte de las investigaciones bibliográficas se realiza a través de la red, sin que el investigador tenga que salir de su sala”, dice Cansian. “Antes, era necesarioesperar entre 30 y 60 días pararecibir una copia de un artículo publicado en una revista internacional.”

Sin embargo, para llegar a este momento fueron necesarios mucho trabajo y muchos gastos. El primer paso fue el montaje de las redes internas, las llamadas LANs (Local Area Networks). Cada unidad tiene una propia. En total, se usaron 100 km. de fibras ópticas y 600 km. de cable de cobre. Para instalar esas líneas, hubo que cavar, romper paredes, instalar cañerías, rellenar con cemento y dar un acabado final. Pero todas las conexiones fueron hechas con una tecnología confiable y capaz de operar en altas velocidades de transmisión.La etapa siguiente consistió en reunir todas esas redes en un gran sistema llamado unespNET, que dio lugar a la formación de una WAN (Wide Area Network).

Las líneas de larga distancia son operadas mediante contratos con las concesionarias de telecomunicaciones, pero para establecer las conexiones con esas líneas se utilizaron más de 600 concentradores de red (hubs) y 30 ruteadores. Son equipamientos caros. Un ruteador puede costar entre 70 mil y 200 mil dólares. “Difícilmente la Unesp podria montar una red de ese porte sin el auxilio financiero de la FAPESP”, reconoce Cansian. La Fundación llegó a invertir en la compra de links de radio, necesarios en algunas unidades más distantes. Se invirtieron alrededor de 12 millones de dólares en infraestructura de cableado y equipamientos de red. La participación de FAPESP, a través de los programas Infra I e Infra II, superó los 5 millones de dólares.

Cursos a distancia
Los números son gigantescos. Más de 10 mil terminales se encuentran conectadas a la red actualmente, entre éstas, la supercomputadora SP-2, 9 mil computadoras do tipo PC, 600 estaciones de trabajo con arquitectura RISC y varias computadoras particulares, propiedad de profesores, empleados y alumnos. Hay más. De acuerdo con el prorrector de posgrado e investigación de la Unesp, Marcos Macari, la universidad pretende ampliar su infraestructura para teleconferencias, para promover clases y cursos a distancia. En este momento los costos son muy elevados, ya que la transmisión se efectúa vía satélite. Pero en el futuro, con la evolución de la red, el sistema será más económico y más viable.

Ya existe la infraestructura para esas transmisiones en Baurú, Botucatú, Guaratinguetá, Ilha Solteira y São José do Rio Preto. El sistema exige la instalación de aulas especiales para filmaciones y transmisión de imágenes. Pero tiene varias ventajas. Un profesor puede dictar una clase para varias ciudades simultáneamente. Por ejemplo, una clase de la carrera de Veterinaria puede ser dictada en Jaboticabal y llegar no solamente a alumnos de esa ciudad, sino también a otros de Botucatú y Araçatuba. Los alumnos, reunidos en auditorios con pantallas gigantes, en las cuales aparece la imagen del profesor y la pizarra, tienen la posibilidad de hacer preguntas en vivo. El sistema es especialmente interesante para la Unesp, que enfrenta el problema de la falta de profesores en varias disciplinas y en varias ciudades.

“El problema afecta principalmente a regiones más distantes, donde las ciudades no tienen una buena infraestructura habitacional”, dice Macari. En Ilha Solteira, por ejemplo, hubo muchas dificultades para completar la planta de profesores. “Pese a que la facultad de Ingeniería Eléctrica esta situada a las portas de una central hidroeléctrica, cosa que significa una gran ventaja para alumnos y profesores, la ciudad no atraía a profesionales calificados”, afirma.

Impresión lenta
Para los directivos de la Unesp, la universidad podría tener una mayor participación en investigaciones avanzadas si lograra una mayor velocidad en la transmisión de datos. El problema no es de la universidad, sino del servicio público de telefonía, aún deficiente en varias regiones. Un ejemplo de ellos es también Ilha Solteira, donde de acuerdo con Macari, un investigador puede demorar dos horas para imprimir un artículo de una revista, algo que en São Paulo demoraría apenas algunos minutos. La culpa está en el sistema de transmisión de datos, que todavía depende del servicio de conexión vía microondas alquilado a la concesionaria de comunicaciones.

Otros puntos de congestionamiento, de acuerdo con el prorrector, son Jaboticabal – debido al grande volumen de datos referentes al Programa Genoma – y Botucatú, que tiene el mayor contingente de alumnos y profesores de la Unesp, con dos campi y cuatro unidades universitarias. “Los troncales de fibra óptica, necesarios para dar mayor velocidad a la transmisión, aún se restringen a los grandes centros urbanos, donde la rentabilidad es mayor”, dice Macari. La solución entonces depende del propio desarrollo de las concesionarias.

Una fábrica sin operarios

En el Núcleo de Manufactura Avanzada (Numa) de la Escuela de Ingeniaría de la Universidad de São Paulo (USP) en São Carlos, la red de informática está siendo usada para algo más que para el intercambio de mensajes y consultas de las bibliotecas a distancia. En un proyecto en el cual participa también la Unesp de São José do Rio Preto, los investigadores están comunicándose con las máquinas. En el futuro, la técnica podría emplearse en fábricas sin operarios, en las cuales las máquinas y robots serían comandados a distancia, a través de Internet.

El escenario de la experiencia es la Fábrica Integrada Modelo (FIM), en la cual, por medio de una computadora conectada a la red y un software proyectado por técnicos del Numa, el funcionamiento de las máquinas del sector de procesamiento de una fábrica es seguido vía Internet. El software muestra, con recursos de animación, si la máquina está funcionando o si está trabajando a plena capacidad o subutilizada. “Se trata de un recurso importante”, explica el ingeniero João Fernando Gomes de Oliveira, profesor de la Escuela de Ingeniería y uno de los responsables por el proyecto. “Muchas veces, el supervisor de la fábrica saber que una máquina está trabajando por debajo de su capacidad cuando nota que el pedido realizado por un cliente lleva una semana de atraso”, añade.

El software también suministra informaciones sobre el funcionamiento de la máquina que poden evitar una detención de la producción. Es programado para accionar una alarma siempre que exista un peligro. “Si la temperatura sube mucho, por ejemplo, el supervisor tendrá conocimiento del problema de inmediato y podrá tomar medidas antes de que se produzca una avería en el equipo”, dice Oliveira.

Los investigadores de São Carlos trabajan para el futuro. En la práctica, los especialistas coinciden: aún no es posible controlar una máquina vía Internet, pues la red no permite la realización de operaciones en tiempo real. Un estándar de transmisión de entre 100 y 150 megabits por segundo, bueno para operaciones normales, es insuficiente para operaciones más sofisticadas. En una red interna, en condiciones ideales, el intervalo entre apretar el botón del mouse y la ejecución de una tarea programada es de entre dos y tres segundos. En una red como Internet, con sus congestionamientos de transmisión, pode ser diez veces mayor. “Con la actual capacidad de transmisión de las redes, operar una máquina industrial a distancia aún es inviable”, informa Oliveira.

Y prosigue: “Esos equipos generalmente requieren gran precisión de movimientos, cosa que aún no se logra en una red. Para controlar el brazo de un robot, por ejemplo, la posición vista en el monitor de la computadora está atrasada 20 segundos con relación a la posición real”. Es un problema mucho más complejo que accionar equipos tales como lámparas eléctricas y cafeteras a distancia, como se ve en las llamadas casas del futuro. “Si una pieza es mecanizada con apenas algunas décimas de milímetro de más no se encajará bien y todo el lote se perderá”, diceel profesor.

Para Oliveira, la fábrica gobernada a distancia puede transformarse en realidad en cualquier momento. “Tan solo depende de otro salto tecnológico”, comenta. “Nadie puede prever cuándo va a ocurrir eso, de qué tamaño será ese próximo salto y cuáles serán sus consecuencias, pero seguro que llegará.” El Numa está integrado por varios grupos que desarrollan soluciones técnicas para optimizar procesos productivos, reducir impactos ambientales e fomentar la cooperación entre empresas. Usa la red de las universidades en São Carlos con diversos objetivos, incluso la integración entre sus participantes. Con sede en la Escuela de Ingeniería de la USP, el núcleo congrega también a investigadores de la Universidad Federal de São Carlos, la Unicamp, la Universidad Metodista de Piracicaba (Unimep) y la Universidad de Aachen, de Alemania.

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