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Cine

El independiente exitoso

Una tesis que muestra a Tarantino como un singular cineasta basado en la pluralidad

EDUARDO CESARMauro SarubboEDUARDO CESAR

Las lentes del cineasta norteamericano Quentin Tarantino hacen foco en una paradoja. Al tiempo que coquetean con íconos de la industria cultural, hacen caso omiso de sus reglas y caminan en una nueva dirección. Debido a esa visión subversiva -que combina referencias del pasado con el presente-, su cine es considerado la perfecta traducción del séptimo arte posmoderno. “Es el mejor cineasta de los años 90 de Estados Unidos porque sacude las fórmulas de las narraciones, que se tornaron hegemónicas en la década anterior”, dice el investigador Mauro Alejandro Baptista y Vedia Sarubbo.

Con beca de la FAPESP, Sarubbo desarrolló su tesis: Quentin Tarantino: Historia, Comentarios y Cultura Pop, defendida en la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA/USP). Su trabajo discute las razones por las cuales el director de Pulp Fiction es un cineasta singular, aunque beba en la fuente de la pluralidad contemporánea. “Se trata de un director con una sensibilidad posmoderna, que muestra una celebración de la cultura de masas en las metrópolis globalizadas”, afirma. Lo que llama a atención del trabajo de Tarantino es el hecho de que haya logrado ser un cineasta independiente pero exitoso. Después de conquistar a la crítica con su violento film Reservoir Dogs (1991), acertó de lleno en el corazón de Hollywood con Pulp Fiction (1994).

El film invirtió la narrativa lineal, obtuvo un enorme éxito de público, alcanzó la marca de 100 millones de dólares en las boleterías y recibió varias nominaciones para el Oscar. Pero, como si fuera otra paradoja, la entrada en el gran circuito no significó la pérdida de la conquistada ternura de la crítica. Con la misma película, el director ganó la Palma de Oro, galardón máximo del prestigioso Festival de Cine de Cannes. Tres años más tarde, el director poco entusiasmó al público con Jackie Brown, su último largometraje. Entretanto, esa fría acogida no hizo mella en el aura de cineasta instigador y fiel a su estilo. “Es un cineasta que se ubica en un ‘entrelugar’ de la industria con su cine de ruptura. Tarantino está en la frontera”, justifica el autor.

Para develar la identidad de Tarantino en la fábrica de sueños, Mauro Sarubbo recurrió a dos corrientes: la teoría del género y la política de autor. “Esa perspectiva me parece adecuada para analizar a un director que hace cine de género con un punto de vista autoconsciente de autor”, evalúa. A partir de esos paradigmas, el investigador analizó la forma, el estilo, la dramaturgia y el discurso cultural e ideológico de la filmografía del director.

Cánones
Según los pensadores de la política de los autores -movimiento que surgió en las páginas de la revista francesa Cahiers du Cinéma, en las manos de Jean-Luc Godard y François Truffaut -, es necesario rechazar todo tipo de cánones cinematográficos, así como también prejuicios, contra los films de género. Para ellos, solamente el análisis de cada película dice si ésta tiene valor artístico o no. Esta perspectiva propone la abolición absoluta de la oposición cristalizada en el pensamiento occidental del siglo XX entre cultura erudita y popular. “Eso implica pensar la cultura como algo dinámico, con una permanente interacción entre sus diversas manifestaciones”, analiza.

El punto de partida de la investigación, por tanto, fue considerar la originalidad como un dato no desprovisto de historia. “Tarantino se apropió de elementos del cine clásico, del moderno e incluso del posmoderno, y los transformó en algo nuevo”, sostiene el autor. “Existe siempre una discusión acerca de si el artista inventa o se reinventa. En este caso, se trata de lo nuevo a partir de lo antiguo. Tarantino hace con el cine policial una parodia similar a la que el director italiano Sergio Leone efectuó con el western 30 años atrás.”

Al considerar ese espacio de la industria cultural, Sarubbo se preocupó en diferenciar a las películas de Quentin Tarantino de los films “de receta”. Segundo él, el cine tarantiniano rechaza y se opone a las producciones del cine convencional contemporáneo, cuya principal característica es la narrativa lineal y codificada en mitos y efectos especiales. “Es el cine de fórmula que viene dominando en Hollywood desde los años 80, cuyos representantes típicos son George Lucas y Steven Spielberg”, explica. En la visión del investigador, los cines de fórmula siguen la receta de Syd Field, un importante guionista americano y autor de manuales de cine, que pregona la explicación didáctica de la historia en los primeros 20 minutos de exhibición de la cinta.

De hecho, Tarantino está a años luz de ET y de La Guerra de las Galaxias. Sus películas tienen como marca registrada precisamente la ruptura del orden cronológico. “El gran desafío de Pulp Fiction fue la muerte del personaje de John Travolta en el medio de la película y su regreso vivo a la narrativa”, indica Mauro Sarubbo. “Pero no se trata de algo sobrenatural. Es apenas un artificio artístico”. Para él, ese recurso crea una sensación de extrañamiento en el espectador e indica una intervención del narrador. La escena inicial de Jackie Brown también está alejada de la noción de temporalidad. Esta estrategia, según Sarubbo, provoca también un efecto de dislocamiento con relación a la ficción. “En este contexto, el film se presenta como un juego ficcional. Tarantino nunca pone una historia como espejo de la realidad”, sostiene.

Lo mismo ocurre en su primer film, Reservoir Dogs, en el cual los flashbacks no dependen de un determinado personaje. “Esa es una característica del cine moderno, que propone la manipulación temporal sin que ésta sea justificada por la subjetividad del personaje”, dice el investigador. En este caso, su principal referencia es la primera fase del cineasta Jean-Luc Godard, en la década del 60. Según la evaluación del autor, esa no es apenas una cita cultural. Para él, existe unaapropiación de elementos de la narrativa, como el propio salto en el tiempo, sin utilizar la típica voice over flashback clásica. En el cine clásico, el flashback es una estrategia empleada para desarrollar la subjetividad de los personajes: se retrocede en el tiempo para que el espectador acompañe la recordación de alguien. “Es el casode Titanic, que utiliza la estructura del flashback, con la voz introductoria de una figura dramática. En Tarantino, los saltos en el tiempo ocurren por pura voluntad del narrador”, explica.

Diálogo
Sarubbo dice que los films de fórmula actuales reducen incluso a los paradigmas clásicos del cine (desde 1915 hasta el final de la década de 1950). Pero de ese género, Tarantino bebe en la fuente: incorpora sus convenciones, el placer de contar historias y el dominio del diálogo. “Pero al mismo tiempo lo transciende, al integrar el cine moderno de los años 50 y 60 y el cine posmoderno, constituido de parodia”, afirma. Otra cita, por tanto, está constituida por las muchas digresiones hacia Sergio Leone y Godard. Como en las películas de esos directores, los diálogos no hacen avanzar a la narración. “El principio central de los largometrajes de Tarantino es el azar. Muchas veces, él quiebra la causalidad narrativa, que es también un rasgo del cine clásico”, explica.

Una tercera vía de la cual Tarantino se diferencia, empero se aproxime, es la del cine posmoderno conservador. Esas producciones citan y evocan el cine del pasado sin marcar una distinción. Los mejores ejemplos son Cuerpos Ardientes y Silverado, ambos de Lawrence Kasdan, y Vestida para Matar, de Brian De Palma, que hacen un pastiche al recombinar otros films, pero se rehusan a tratar el presente. “La diferencia entre el pastiche y el cine de Tarantino es que, pese a que ambos usan las mismas referencias de rasgos y estilos, este cineasta tiene una intención consciente de dar cuenta del presente”, afirma el investigador.

“Incluso en Pulp Fiction, que está plagado de referencias de la cultura pop, Tarantino transporta esas citas al tiempo presente de la industria cultural.” Dentro de ese amplio universo, la definición del género cinematográfico en el cual los films de Tarantino se insertan es de difícil delimitación. De acuerdo con el investigador, la explotación de la violencia en sus películas pasa por la apropiación antropofágica de los exploitation movies, género de films de los años 70, realizados fuera de la industria cinematográfica. Sus principales características son la presencia constante de escenas de sexo y de violencia que van mucho más allá de lo que la industria permitía. “El propósito claro era atraer a una mayor platea a las salas. Eran películas hechas fuera del circuito, para un público de barrios más pobres, o más jóvenes.”

Tarantino extrae de los exploitation movies el interés por el exceso de violencia, de sexo y de drogas. “Tanto las películas exploitation como las de Tarantino tienen escenas de violencia, sexo y drogas en las cuales la narrativa también se suspende”, compara. En Jackie Brown, sin embargo, hay un claro homenaje al género al colocar a la actriz Pam Grier, estrella de esas películas, como protagonista. Para Mauro, la atracción es una agresión sensorial al espectador, retirándolo de su acomodación. “Tarantino es un antídoto contra la inercia del cine de fórmula”, concluye.

El proyecto
Quentin Tarantino: Historia,Comentarios y Cultura Pop  (nº 95/03030-8); Modalidad Beca de doctorado; Director Antonio Luiz Cagnin – Escuelade Comunicaciones y Artes de la USP; Investigador Mauro Alejandro Baptista y Vedia Sarubbo – ECA/USP

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