Imprimir Republicar

Memoria

Agricultura movida por la ciencia

La Esalq cumple un siglo de enseñanza e investigación con importantes logros

Los 100 años de existencia de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) pueden analizarse de dos maneras diferentes. La primera se refiere al punto de vista institucional, en el cual profesores, estudiantes y empleados demuestran un justo orgullo por pertenecer a un centro en el cual la enseñanza y la investigación se complementan de manera ejemplar. La segunda obedece a la mera observación de las conquistas científicas vertidas sobre la sociedad: no es una exageración decir que las investigaciones realizadas en la Esalq ayudan a paliar el hambre en Brasil.

La conquista del ‘cerrado’ (sabana) brasileño es el más formidable ejemplo de ello. Hasta el comienzo de los años 60, plantar en ese tipo de terreno era improductivo. En gran medida gracias a las investigaciones realizadas en Piracicaba, en el interior de São Paulo, donde se encuentra el campus de la Esalq, hoy en día el Brasil central está cubierto de soja, algodón y maíz. La difusión del uso de los fertilizantes inorgánicos, la mejor utilización de las hierbas medicinales, el control biológico de los insectos y el desarrollo de las máquinas agrícolas son otras conquistas importantes en la producción de alimentos.

Los últimos cinco años fueron particularmente excitantes para los investigadores. En 1997, la Esalq entró en la era de la genómica junto con otras diez universidades e institutos de investigación paulistas. Ese año se empezó a mapear la bacteria Xylella fastidiosa, causante del Veteado Cloroso Cítrico, que ataca a los naranjales. El campus de Piracicaba tuvo una participación fundamental en el secuenciamiento de la Xylella, concluido en 1999. Si los investigadores continúan de la misma manera, los próximos 100 años serán aún más efervescentes.

Vida y obra de un pionero
La trayectoria del mentor de la Esalq, Luiz Vicente de Souza Queiroz, fue signada por el pionerismo. Su familia es conocida por cualquier habitante de São Paulo, debido a la cantidad de parientes que dan nombre a diversas calles de la ciudad. Su abuelo era el brigadier Luiz Antônio, su padre, Vicente de Souza Queiroz, el barón de Limeira, su madre, Francisca de Paula Souza. Aún siendo niño, Luiz de Queiroz fue enviado a estudiar en Europa acompañado por su hermano. Más adelante cursó la carrera de agricultura y veterinaria en Grignon, Francia, y en Zurich, en la entonces Suiza alemana. Tuvo que regresar a Brasil cuando su padre murió para administrar la parte que le correspondía en la herencia, y acabó asumiendo la Hacienda Engenho d’Água, cerca del por entonces pueblo de Limeira. Tenía a la sazón apenas 24 años.

Al conocer mejor la región en la cual se había instalado, Luiz de Queiroz percibió de inmediato el potencial hidroeléctrico del río Piracicaba y decidió instalar una hilandería impulsada por energía eléctrica. En esa época, eso parecíauna misión imposible: un sueño de un muchacho que desconocía el país en el cual vivía. La razón de tal escepticismo era obvia: en las postrimerías del siglo XIX no había ni maquinarias, turbinas, ferrocarriles o aserraderos, ni técnicos para erigir la fábrica de tejidos en la región. Pero Luiz de Queiroz no se amilanó. Importó equipamientos, tecnología y técnicos. Cuando algo no se podía traer de fuera, procuraba improvisar y producirlo en el lugar. El resultado fue increíble: Piracicaba se convirtió en una de las primeras ciudades con iluminación eléctrica de América Latina.

Sus luchas se trababan en todos los frentes. Luiz de Queiroz mandó a asfaltar calles y arborizar las plazas de Piracicaba, y ayudó a negros fugitivos con su orientación y su dinero. Convencido de la importancia para el país de contar con cuadros calificados para trabajar la tierra y con los animales, compró la Hacienda São João da Montanha, a tres kilómetros de Piracicaba, para levantar una escuela de agricultura a ejemplo de las mejores que había conocido en Europa. No vivió lo suficiente para ver su obra concluida -murió tres años antes, en 1898, a los 49 años-, pero fue el sembrador de la enorme selva en la que se transformó la Esalq.

Un éxito en el campo y en las aulas
La Escuela Agrícola Práctica de Piracicaba recibió a 11 alumnos regulares y tres oyentes el día 3 de junio de 1901, cuando empezaron las primeras clases. Como la Escuela Politécnica ya contaba con una carrera superior de agronomía, se decidió que la de Piracicaba debería formar solamente cuadros técnicos. Pero en 1925, ésta se transformó en Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) y fue una de las unidades precursoras que dieron origen la Universidad de São Paulo (USP), nueve años después. En el transcurso del siglo, las mudanzas e innovaciones no cesaron: la Esalq fue la primera facultad de la USP en implementar carreras de posgrado stricto sensu (maestrías y doctorados) y la que cuenta con el mayor porcentaje de docentes en régimen de dedicación exclusiva.

Los pocos alumnos de 1901 se multiplicaron a lo largo de los años. La primera carrera de grado establecida generó 8,7 mil ingenieros agrónomos hasta enero de 2001. Las 15 carreras de posgrado otorgaron alrededor de 4,5 mil títulos de master y doctor. Tal énfasis en la formación científica y tecnológica le permite a la institución contar con 70 grupos de investigación, con más de 600 proyectos, y hace que cerca del 70% de los doctores del área de ciencias agrarias sean egresados de la Esalq. En 1985 fue instituido el Campus Luiz de Queiroz, que incluye a la Esalq y al Centro de Energía Nuclear en Agricultura, además de las estaciones experimentales Anhembí, Anhumas y Itatinga. Todo en 900 hectáreas, con 200 edificaciones, es decir, el 50% del área territorial total de la USP.

Para celebrar el centenario de la escuela, el gobernador de São Paulo Geraldo Alckmin trasladó la sede de la gobernación del estado a Piracicaba durante los días 2 y 3 de junio. Alckmin distinguió a 80 personalidades ligadas a la escuela con la Medalla Paulista al Mérito Científico y Tecnológico, y otorgó el trofeo Árbol de los Enigmas a la Esalq. Dichos galardones habían sido instituidos el año pasado. El primero para laurear a brasileños y extranjeros que se hubieran destacado en el área de ciencia y tecnología en São Paulo. El segundo fue creado para homenajear a las instituciones. Los investigadores que trabajaron en el secuenciamiento de la Xylella fastidiosa, por ejemplo, fueron galardonados en 2000. Entre los que recibieron la medalla en ocasión de los 100 años de la Esalq se encontraba Joaquim José de Camargo Engler, profesor titular del Departamento de Economía, Administración y Sociología y director de la institución entre 1982 y 1986, e intendente del campus entre 1985 y 1987. Desde 1994, Engler es director administrativo de la FAPESP.

Republicar