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Carta del editor | 65

Las aplicaciones de la ciencia

Una de las tantas motivaciones de la investigación científica y tecnológica consiste en buscarles salidas a los problemas que afligen a la sociedad; eso es suficiente para que los proyectos de investigación que abordan en términos prácticos, y desde diferentes ángulos, la cuestión de la generación de energía, estén a la orden del día. Ahora bien, entre los proyectos financiados por la FAPESP, existen algunos que parecen estar hechos a la medida de la actual situación de crisis de energía de Brasil y otros que representan soluciones avanzadas para la futura generación de energía limpia. Hacer que éstos sean de conocimiento público era, por tanto, lo mínimo que esta edición de Pesquisa FAPESP podía hacer para mantener un cierto sentido de oportunidad imprescindible en periodismo. Así, en el reportaje de tapa, están didácticamente reunidos los resultados de siete de esos proyectos, desarrollados por investigadores paulistas que se dedican desde hace años a ese campo. Uno de los proyectos, pasible de uso inmediato, se refiere a dos software capaces de mejorar en un 5% el rendimiento energético nacional de las centrales hidroeléctricas, porcentaje que corresponde a 2.250 megawatts (MW) de potencia, el equivalente a la producción promedio de ocho hidroeléctricas instaladas en el río Paranapanema, en el límite entre São Paulo y Paraná.

Al margen de las centrales hidroeléctricas, existen también otras opciones. La biomasa de la caña de azúcar (bagazo y paja) es una de las más prometedoras: Brasil tiene potencial para 2.500 MW más de energía eléctrica con base en esta alternativa. Y están también el desarrollo de avanzadas células de combustible y los nuevos paneles para energía solar, entre otros proyectos que ayudarán al país a ser menos dependiente de las hidroeléctricas para poder confiar más en su propia capacidad para resolver grandes problemas.

Hacer investigación, incluso la básica, cuyos resultados tarde o temprano tienen una aplicación relevante, no es en la FAPESP una excepción: es la regla. El reportaje titulado Un perfil esclarecedor muestra que, a lo largo del año 2000 y hasta abril de 2001, nada menos que el 72,9% de los recursos invertidos por la Fundación en auxilios regulares a la investigación, en proyectos temáticos y en los programas Biota y Apoyo a Jóvenes Investigadores, se destinó a proyectos cuyos resultados tienen inmediata o potencial aplicación tecnológica, o en la implementación de políticas públicas. Consideradas esas mismas líneas de fomento, la investigación básica volcada esencialmente al avance del conocimiento, con horizonte indefinible de aplicación, recibió un 27,1% de los recursos. Otro dato importante: la mitad de las inversiones en las líneas consideradas se destinó a investigaciones que, simultáneamente, contribuyen para el avance del conocimiento y tienen aplicación práctica, inmediata o potencial. Se confirma así que el concepto de calidad supera al de aplicabilidad de la investigación, porque toda investigación de calidad, tarde temprano, podrá aplicarse. O como decía Pasteur:”no existe ciencia aplicada, existen solamente aplicaciones de la ciencia”.

Otros puntos relevantes de Pesquisa FAPESP de junio provienen del mundo animal. El primero es un estudio sobre las abejas guaraipo (Melipona bicolor), típicas de las áreas tropicales, que muestra a éstas menos jerarquizadas y con una mayor división del poder entre reinas y obreras. El otro es el descubrimiento de una nueva especie de cérvido que vive en un área circunscrita del Bosque Atlántico en el sur del estado de São Paulo y en el nordeste del estado de Paraná. El animal hallado fue bautizado veado-bororó-de-São Paulo (venado bororó de São Paulo, Mazama bororo, bororó: designación común para los venados).

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