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Especial

Laboratorios esenciales para la salud pública

Los recursos garantizan mejoras en la investigación y la atención

El Programa de Infraestructura destinó a los laboratorios de las diversas instituciones de investigación del área de Salud 53.2 millones de reales. Una suma – afirmaron al unísono los investigadores del área- que llegó en el momento final, justo a tiempo de evitar un colapso en las investigaciones. “Las instituciones públicas de investigación en general, incluyendo los laboratorios, esenciales para el desarrollo de la medicina y de la salud pública en el país, estaban deteriorados de tal forma que, si no fuese por el Infra, la mayoría de ellas estaría hoy sin las mínimas condiciones para realizar las investigaciones”. La afirmación es del director de la Unidad de Hipertensión de la División de Cardiología y Cirugía Cardíaca del Incor, vinculado al Hospital de Clínicas de la USP, Eduardo Moacyr Krieger, presidente de la Academia Brasileña de Ciencias. Krieger agrega: “La situación era tan drástica y al borde de la catástrofe que muchos laboratorios no disponían ni siquiera de la infraestructura más básica, y mucho menos podían contar con recursos tecnológicos sofisticados, fundamentales para cualquier investigación seria”.

Las consecuencias se hacían notar en los estudios, pero también, en la atención brindada a la sociedad. A fin y al cabo, la mayor parte de los resultados de las investigaciones en el área de salud tienen una aplicación inmediata o a medio y largo plazo. Ni hablar de lo estudios realizados en los hospitales de clínicas de las facultades de Medicina y en instituciones como el Instituto del Corazón (Incor), directamente relacionados con la atención médica. O, incluso, situaciones como las del Instituto Adolfo Lutz, de la Secretaría de Salud del Estado, y de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la USP, que desarrollan trabajos – como los del análisis toxicológico de alimentos y el análisis de composición de medicamentos – directamente relacionados con la salud pública.

Instalaciones y equipos
Las inversiones del Infra beneficiaron a instituciones tradicionales, como la Facultad de Medicina de la USP, la Universidad Federal de São Paulo y el Adolfo Lutz, pero también a instituciones más modernas, aunque no menos importantes, como el Instituto de Ciencias Biomédicas de la USP, la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp y la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Unesp en Araraquara.

El primer paso fue invertir en la recuperación de las instalaciones de los laboratorios. Las inversiones no quedaron restringidas a las reformas de emergencia de albañilería, sistemas eléctrico e hidráulico y a la instalación de nuevos armarios y bancos. “Antes del Infra, disputábamos el espacio con cucarachas y termitas, y sufríamos amargamente con las lluvias e inundacionesque llegaban al interior del edificio y a los laboratorios”, recuerda, entristecida, la investigadora Mileni Ursich, del Departamento de Endocrinología de la Facultad de Medicina de la USP.

Los resultados fueron casi inmediatos. “Era más fácil trabajar. La calidad de las investigaciones mejoró en más del 100%”, evalúa el profesor del Departamento de Anatomía Patológica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp Athanase Billis, después que pasó a utilizar el fotomicroscopio, adquirido con recursos del Infra, que, acoplado a un sistema de morfometría, permite analizar fragmentos de células de órganos deteriorados de pacientes con cáncer y enfermedades renales con mayor precisión.

Los bioterios, instalaciones indispensable para los estudios en este área, también se beneficiaron. “Un bioterio con un rígido control de los parámetros ambientales y con animales de origen estrictamente confiable, de acuerdo con los linajes aceptados y catalogados por los padrones internacionales, es de extrema importancia para la calidad de los estudios, principalmente de los estudios en medicina”, explica Maria Inês Rocha Miritello Santoro, responsable por la reforma general del bioterio de cría, manutención y experimentación que sirve a todos los investigadores de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y del Instituto de Química de la USP.

Maria Inês estudia la eficacia de los filtros solares para la prevención del cáncer de piel. Para ella, el programa tocó el lado psicológico de los investigadores, técnicos y estudiantes en todos los laboratorios de la facultad beneficiados. “A mi modo de ver, la mejora de la calidad de vida en el ambiente de trabajo, donde todos pasan la mayor parte del día, fue uno de los factores que influyeron en el aumento de productividad.”

En la Unesp de Araraquara, el Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas cuenta con un nuevo laboratorio de bioseguridad de nivel P-3, para la investigadora Clarice Queico, de microbiología, que trabaja con la Mycobacterium tuberculosis. El laboratorio recibió el certificado para trabajar con organismos genéticamente modificados de alto riesgo.

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