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Especial

Reformas descentralizan la investigación agronómica

Las instituciones más jóvenes se colocan a la par de las más antiguas

Las Ciencias Agrarias y Veterinarias siempre han gozado de renombre en el marco de la investigación paulista. Los resultados de estudios realizados por instituciones centenarias, como la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq), de la USP, el Instituto Agronómico de Campinas (IAC) y la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado, modificaron e impulsaron a lo largo del siglo XX la actividad agrícola del estado y del Brasil. Por otro lado, instituciones más recientes, como la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de Jaboticabal, la Facultad de Ciencias Agronómicas de Botucatu y la de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Botucatú, todas de la Unesp, descentralizaron la enseñanza y la investigación agronómica de alto nivel y realizaron importantes contribuciones.

Sin embargo, en la pasada década, todas ellas enfrentaban serias dificultades para dar prosecución a sus actividades. Algunas líneas de investigación estaban paralizadas. La aplicación de métodos y técnicas más modernas, inviabilizada por la falta de equipos y de condiciones estructurales de los laboratorios.El Programa de Infraestructura transformó el escenario, con una inversión del orden de los 44.4 millones de reales. Reformas básicas como las de las redes de energía eléctrica e hidráulica, bancos nuevos, adecuación del espacio, climatización de ambientes, sistemas de filtración de aire, compartimentos para la eliminación de gases tóxicos, irrigadores, casas de vegetación y viveros modificaron las condiciones de trabajo.

En el laboratorio de Genética de Microorganismos de la Esalq, por ejemplo, se instalaron cristales con protección solar en 465 ventanas, porque la insolación y el calor incidían sobre ciertas reacciones, informa la profesora Aline Pizzirani Kleiner. Las reformas en el ambiente de la investigación se complementaron con la adquisición de nuevos equipos.

Resultados visibles
Los resultados no tardaron en aparecer. El Centro de Investigaciones en Sanidad Animal, una unidad auxiliar de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de Jaboticabal, funcionaba en condiciones precarias. Hoy es una referencia en revistas científicas internacionales. “Debido a la estructura que se montó, firmamos convenios con empresas, que hoy garantizan nuestro sustento”, dice el profesor Alvimar José da Costa, que coordina los estudios para combatir la cisticercosis bovina, enfermedad transmitida por un gusano que puede contaminar al ser humano.

“Antes, cuando acababa la luz, toda el cultivo de embriones moría”, cuenta José Antonio Visintin, del Departamento de Reproducción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la USP. “Hoy no tenemos nada que envidiarles a los centros de investigación más desarrollados”. Con un espacio cuatro veces mayor y nuevos equipos, el departamento perfeccionó los estudios sobre clonación de bovinos y avanza en los experimentos de cerdos transgénicos. En el Departamento de Patología, el sector de necropsia impregnó durante años los pasillos con el olor de los animales muertos. “No teníamos una cámara frigorífica y los restos de los animales se pudrían en menos de 24 horas”, relata el investigador Benjamin Malucell, del sector de microscopía. “Era común encontrar en los pasillos las boas de las investigaciones de Patología Comparada, que escapaban de las cajas donde estaban, apropiadas para ratones”, cuenta. Estas historias pasaron al recuerdo para los investigadores, toda vez que ahora existe una sala adecuada para la conservación de cobayas. Por su parte, el bioterio de la facultad, con nuevas instalaciones y equipos, recibió recientemente la aprobación del Comité Internacional de Ética Médica para importar dos linajes transgénicos de ratones de laboratorio, usados en estudios sobre cáncer, informa el director de la facultad, José Palermo Neto.

La investigación agronómica también obtuvo un nuevo impulso. En la Esalq, en Piracicaba, los ocho laboratorios del Departamento de Genética fueron reestructurados. “Podemos proporcionar óptimas condiciones de trabajo a los investigadores”, dice el profesor Ricardo Antunes Azevedo, del laboratorio de Genética Bioquímica. El Departamento de Entomología, Fitopatología y Zoología Agrícola de la Esalq pasó por una readaptación parecida.

“Sin las reformas, no habríamos desarrollado la tecnología de producción in vitro de Trichogramma, en la cual somos líderes en América Latina”, afirma José Roberto Parra, que estudia el control biológico de plagas agrícolas.

En el IAC, la División de Física del Suelo ya puede reiniciar sus investigaciones después de haber pasado por reformas y haber recibido equipos, como un granulómetro de láser para realizar análisis de muestras del suelo y un nuevo sistema recolector de pérdidas por erosión. El Proyecto Seringueira, del Centro de Café y Plantas Tropicales del instituto, montó sus primeros laboratorios con recursos del programa. Desde que fue creado, en 1992, las investigaciones se realizaban en las plantaciones.

“Todo a ojo de buen cubero, observando las características externas de la planta, el fenotipo”, dice Paulo Gonçalves, coordinador del proyecto, que ahora puede acompañar el desarrollo de las seringueiras (árbol del caucho o látex) en laboratorio. “El impulso a la seringueira se dio en los últimos seis años”, dice, refiriéndose al período pos Infra. Los trabajos del IAC contribuyeron, con toda seguridad, para convertir al estado de São Paulo, en 1999, en el mayor productor nacional de caucho natural, con más de la mitad de las 85 mil toneladas producidas en el país.

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