Imprimir Republicar

Telecomunicaciones

Llegó la hora de crecer

Una empresa incubada en el Ciatec de Campinas desarrolla equipos para transmisión óptica y se prepara para exportar

MIGUEL BOYAYANAcopladores ópticos: un subproducto del proyecto del PIPE, listo para ser exportadoMIGUEL BOYAYAN

Una pequeña empresa que produce equipos y componentes para las comunicaciones por fibra óptica se apresta a dar un salto decisivo. A partir de septiembre, OptoLink duplicará la producción de acopladores de fibra óptica – utilizados en amplificadores en las redes de telecomunicaciones – para atender la demanda de clientes nacionales y, simultáneamente, colocar dicho producto en el mercado externo. La producción recibirá un aporte financiero de Solectron, multinacional americana especializada en la prestación de servicios de montaje de circuitos electrónicos, que dividirá con Optolink el total de las utilidades obtenidas.

Con dicha asociación, OptoLink proyecta ingresos totales por aproximadamente un millón de reales para este año, y augura el doble de ese valor para el año que viene, cuando los acopladores y otros productos, que están en desarrollo en la empresa, estén listos para su exportación. Entre estos productos se encuentran terminales de fibra óptica con microlentes para su uso en equipos de láser utilizados en las transmisiones vía fibra óptica, amplificadores ópticos y fuentes de láser.

Utilizados en sistemas de transmisión y distribución de señales ópticas de centrales telefónicas, redes de TV por cable e Internet, los acopladores y amplificadores ópticos “son esenciales para la modernización del sector de telecomunicaciones”, según Ildefonso Félix de Faria Júnior, socio y director técnico de la empresa. Son productos que ya están siendo usados y van a estar presentes en volúmenes cada vez mayores en las conexiones telefónicas en el futuro. “Tan solo una fibra óptica conectada a una residencia será suficiente para transmitir señales de teléfono, de TV y de Internet”, prevé Faria, que es un físico graduado en la Universidad Estadual de Río de Janeiro (Uerj).

Un subproducto valioso
OptoLink tiene diez empleados y es una de las pequeñas unidades industriales que integran la incubadora de la Compañía de Desarrollo del Polo de Alta Tecnología de Campinas (Ciatec). La empresa se afirmó en el área después del tercer año de participación en el Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE), de la FAPESP, con un proyecto de producción un amplificador óptico que acabó resultando en un subproducto más rentable: los acopladores ópticos. La función de los amplificadores es intensificar la luz de una señal emitida por sistemas de centrales telefónicas o de TV por cable que funcionen con fibra óptica. La amplificación es necesaria porque las señales pierden intensidad en el trayecto entre un punto y otro.

“La luz amplificada es transportada por fibra óptica para comunicaciones telefónicas de larga distancia o en áreas metropolitanas, formando la red de acceso a los usuarios.” En ese transcurso interviene OptoLink, con la fabricación de elementos ópticos imprescindibles para la transmisión y distribución de señales ópticas de buena calidad. El perfeccionamiento de esos equipos, obtenido con tecnología nacional, permite que el amplificador óptico, por ejemplo, pueda ser integrado de manera más fácil a los sistemas de telecomunicaciones ya existentes.

Actualmente, las redes de acceso usan fibra óptica cada vez más. Ese uso extensivo de fibra hará que se incremente de manera exponencial la necesidad de uso de componentes tales como los acopladores ópticos, al margen de aumentar el uso en gran escala de amplificadores, que tendrán la finalidad de mantener el nivel de la señal óptica a lo largo de las transmisiones.

Los acopladores son utilizados en los amplificadores y tienen como función juntar o separar las señales (a veces son decenas de llamados telefónicos al mismo tiempo) transmitidas por fibra óptica. A través de estos equipos, es posible saber cuándo em amplificador recibe luz, al margen de controlar la calidad de dicha luz para mejorar el desempeño del sistema. Los acopladores sirven también para realizar muestreos de la calidad de la señal óptica que una central telefónica transmite y distribuye dentro de una ciudad, por ejemplo, o entre diferentes ciudades.

Unicamp y Telebrás
La adquisición de los conocimientos para el desarrollo de la tecnología de esos equipos comenzó en los años 80, cuando Faria realizó su maestría en Fibra Óptica en el Instituto de Física de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Faria mantiene un aun hoy un estrecho vínculo laboral con el Centro de Investigaciones en Óptica y Fotónica (Cepof), uno de los diez Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepids) de la FAPESP.

“OptoLink tiene una activa participación en el Cepof, con acceso al Laboratorio de Fibra Óptica, en donde efectuamos la caracterización de nuestros componentes y experimentamos nuevas configuraciones de amplificadores”, cuenta Faria.La Unicamp y otras universidades brasileñas son actualmente los únicos clientes de amplificadores ópticos de OptoLink , en versiones diferenciadas para tests de laboratorio: los componentes ópticos se encuentran en la parte frontal del amplificador, para permitir un mejor manipuleo por parte de los alumnos.

Al igual que AsGa, como se vio en la nota anterior, toda la tecnología desarrollada actualmente en OptoLink tuvo su origen en los estudios iniciados en las décadas de 70 y 80 en el Instituto de Física de la Unicamp y en el Centro de Investigación de Desarrollo Tecnológico (CPqD) de la entonces estatal Telebrás. El CPqD dio continuidad a los estudios académicos, convirtiendo los prototipos de laboratorio en productos semiindustriales. Posteriormente, esa tecnología fue transferida a la industria nacional.

La historia de Faria sigue ese camino de transferencia tecnológica. Después de su disertación de maestría en la Unicamp, ingresó al equipo de investigadores del CPqD, en donde trabajó entre 1985 y 1998. Durante dicho período fue responsable por el desarrollo de prototipos de componentes optoelectrónicos para los sistemas de telecomunicaciones. Entre esos trabajos se encuentran los estudios con microlentes para fibra óptica, un sistema holográfico y aparatos de láser para larga distancia aplicados a las redes ópticas de acceso a la telefonía.

Faria también trabajó dos años como investigador visitante en el Centro Nacional de Estudios en Telecomunicaciones, en Francia.En 1998, salió del CPqD para dedicarse al proyecto del PIPE junto con la empresa AGC, una de las primeras en adquirir tecnología en ese centro de Telebrás. OptoLink, creada por Faria, era por entonces una subsidiaria de AGC.

Independencia empresarial
El año pasado, AGC fue vendida a la empresa danesa GN NetTest, y las actividades de OptoLink, incluyendo el proyecto del PIPE, no eran de interés de la nueva controlante. “Quise que OptoLink se tornase independiente. Las investigaciones no podían parar y la idea era transformar los prototipos de laboratorio en prototipos rentables, comerciales, a escala industrial”, cuenta Faria. Entonces compró la participación accionaria de AGC y pasó a ser el socio mayoritario de OptoLink. Al principio de 2000, el físico Sérgio Celaschi fue invitado a participar como socio en OptoLink. Celaschi trajo consigo el bagaje de la coordinación del grupo de componentes en fibra óptica del CPqD.

El proyecto apoyado por la FAPESP se encuentra en su fase final. Los amplificadores desarrollados presentan innovaciones importantes para el campo de las telecomunicaciones ópticas. Utilizan un circuito de control desarrollado por OptoLink y módulos de ganancia óptica con fibras dopadas con erbio, un elemento que permite la absorción de luz láser. “En función de la concentración de dopantes y el largo de la fibra, el amplificador presenta diferentes comportamientos. Uno de ellos se refiere a la banda de utilización. OptoLink desarolló, conjuntamente con el Cepof, de la Unicamp, un prototipo de fuente de luz que cubre las bandas C y L, abarcando las franjas de entre 1.520 y 1.610 nanómetros (nm)”, explica Faria.

Para ganar espacio
La empresa también tiene en su mira nuevos equipamientos que dominarán la escena de las transmisiones vía fibra óptica. Para eso está desarrollando un aparato que facilita la combinación de las fuentes de energía con la señal óptica. Se trata del llamado sistema de multiplexación de división de las longitudes de onda de la luz – WDM, en su sigla en ingles. Este componente, acoplado al circuito óptico del amplificador, realiza la mezcla o la separación de diferentes longitudes de onda.

El objetivo de la empresa es reforzar sus especialidades en el desarrollo de los nuevos productos volcados al mundo de la fotónica, que se renuevan y se reciclan año tras año, y ganar espacio en el mundo con productos con tecnología totalmente brasileña. Para Faria, “Brasil ya despunta en este campo como uno de los países que mejor dominan la tecnología de equipos para su uso en las transmisiones vía fibra óptica”.

El Proyecto
Actualización Tecnológica de Amplificadores Ópticos para Fibra Dopada con Erbio  (nº 98/07978-4); Modalidad Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Ildefonso Félix de Faria Júnior – OptoLink; Inversiones R$ 82.900,00 y US$143.460,00

Republicar