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Política C&T

Caminos y horizontes para avanzar

Encuentro nacional analiza la situación en CT e I y propone estrategias para el desarrollo científico y tecnológico del país con una mayor participación de los empresarios

bruno silva/mctEl presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, el vicepresidente Marco Maciel, y el presidente de la Cámara de Diputados, Aécio Neves, abrieron los debatesbruno silva/mct

Fueron tres días de exposición de ideas, problemas y propuestas, e incluso de cambios institucionales concretos: el gobierno federal, demostrando disposición política para fomentar la trayectoria de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país, inauguró durante el evento el Centro de Gestión y Estudios Estratégicos, presentó el anteproyecto de Ley de Innovación y anunció la implementación de cuatro nuevos Fondos Sectoriales de apoyo a la investigación: Biotecnología, Agronegocios, Aeronáutica y Salud. Fueron muchas horas de debates, divergencias y articulaciones intensas en la Academia de Tenis de Brasilia, precedidas por un acto inaugural en gran estilo, en la noche del 18 de septiembre, con la presencia del presidente de la República, Fernando Henrique Cardoso.

Éste sería un posible resumen para la Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI), promovida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) y la Academia Brasileña de Ciencias, entre los días 18 y 21 de septiembre, en la capital brasileña. Pero poco diría acerca del deseo explícito de construir un país diferente, de conocer más, de transformar, construir e innovar, que se sentía exhalar de las exposiciones y manifestaciones de buena parte de las 1.200 personas, provenientes de todo el país, para ayudar a delinear estrategias y directrices para la política en ciencia, tecnología e innovación para los próximos diez años. Por lo tanto, no extrañó que al final de los trabajos, el ministro de Ciencia y Tecnología, Ronaldo Sardenberg, haya considerado que la conferencia fue “un hito en la historia de la Ciencia y la Tecnología en Brasil”.

“Contamos con la próxima la próxima década para alcanzar al pelotón de los países que están en la delantera”, dijo. Al final de ese transcurso, admitió, podemos llegar a la marca de 2,5% de inversión del Producto Interno Bruto en Investigación y Desarrollo (IeD), pero para ello “necesitamos hacer esfuerzos sostenidos”, agregó. ¿Era éste un entusiasmo un tanto excesivo? Si lo era, no desentonó con el clima general de la Conferencia, más allá de la exposición franca de algunas visiones bastante críticas sobre lo que efectivamente ha hecho el gobierno federal brasileño para garantizar el desarrollo nacional. De esta manera, por ejemplo, fueron diagnosticados, entre los principales obstáculos para el avance tecnológico del país, la ausencia de una política industrial y de incentivos fiscales para las empresas de base tecnológica, la falta de integración entre las áreas de producción de conocimiento y los sectores productivos, y problemas graves en la estructura de la enseñanza superior. Pero en paralelo setrató de poner manos a la obra para refinar propuestas destinadas a consolidar y expandir lainvestigación académica y la innovación empresarial enel país.

De cierto manera, la inmersión concentrada en los desafíos nacionales en el área CTeI propiciada por la Conferencia – comprendidos éstos desafíos, en buena medida, como fundamentales para llevar adelante cualquier proyecto político de montaje de una nación próspera y socialmente más justa -, provocó un entusiasmo que pareció ahuyentar en ese marco incluso el pesado clima de pesimismo que se abatió sobre el mundo después de los actos terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos. De cualquier modo, en la sesión de apertura del evento, fue el propio presidente de la República quien se encargó despejar la cuestión, al afirmar que, con relación a la ciencia, la tecnología y la innovación “nuestra meta es asegurar la participación en las fronteras del conocimiento y en la tecnología de punta, de tal manera que no continúe existiendo una sociedad nacional desigual con una globalización asimétrica”.

Deteniéndose en los acontecimientos internacionales, el presidente dijo que los mismos ponían de relieve la necesidad de “rever, desde un punto de vista moral, una serie de cuestiones que no estaban presentes en el debate internacional”. Cardoso observó que “el terrorismo es un enemigo cuyo rostro no aparece”, y por eso “se equivocan aquellos que buscan ese rostro en algún Estado, creencia o pueblo, pues se trata de un fenómeno en red”. Es necesario pensar de nuevo en la idea de humanidad, dijo Cadoso, convocando a posteriori a los presentes a una reflexión sobre las contribuciones que Brasil podría ofrecer para efectuar una revisión de ese orden asimétrico internacional. Si en los días siguientes no se observó un detenimiento específico en este punto, esto se debió, a decir verdad, a que fueron jornadas marcadas por una preocupación con el futuro, con las reflexiones producidas por los más de mil convidados a la Conferencia, entre investigadores, empresarios, parlamentarios, periodistas, gestores y ejecutivos de políticas de ciencia y tecnología federales y estaduales, representantes del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), de agencias de fomento y otros órganos del gobierno federal y dirigentes de fundaciones estaduales de apoyo a la investigación (Faps, sigla en portugués).

En cinco sesiones plenarias y cinco simposios, compuestos por 30 mesas redondas, 136 disertantes se turnaron en la tarea de mostrar diagnósticos y presentar propuestas relativas a los cinco grandes temas sobre los cuales fue organizada la conferencia: Avance del Conocimiento, Calidad de Vida, Desarrollo Económico, Desafíos Estratégicos y Desafíos Institucionales. Se trata de temas sobre los cuales centenas de personas están trabajando desde el año pasado, cuando el MCT lanzó el proyecto DECTI – Directrices Estratégicas para Ciencia, Tecnología e Innovación en un horizonte de diez años. De dicho trabajo resultó el Libro Verde de la Ciencia, Tecnología e Innovación, documento básico para la Conferencia Nacional y para las seis conferencias regionales preparatorias que la precedieron, durante los días 16 y 17 de agosto (ver Pesquisa FAPESP, edición 67). Y de la Conferencia Nacional, una especie de clímax de todo este emprendimiento político, resultará el Libro Blanco, con las estrategias y directrices consolidadas en ciencia, tecnología e innovación para una década. No obstante, debe tenerse en cuenta que algunos resultados prácticos de este trabajo ya se han concretado.

El Centro de Gestión y Estudios Estratégicos es un de ellos: será el órgano asesor en la administración y colocación de los recursos vinculados al MCT, definiendo proyectos y prioridades de inversiones.”El Centro va a ayudarnos a tener una visión estratégica, orientada a los resultados”, explicó el ministro. Otro es el anteproyecto de la Ley de Innovación, que el gobierno enviará al Congreso Nacional, cuyo objetivo es amalgamar la acción de las universidades con la del sector privado. “La ley elimina varios obstáculos”, dijo Carlos Américo Pacheco, secretario ejecutivo del MCT.

Pero los cambios no terminarían allí. El MCT incluyó en el proyecto de ley que reglamenta la creación de los cuatro nuevos Fondos Sectoriales – Salud, Biotecnología, Aeronáutica y Agronegocios – dos artículos que pretenden estimular las inversiones en tecnologías en el sector privado. Uno de ellos autoriza a la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) a transferir recursos del Fondo Verde-Amarelo para reducir las tasas de interés para empresas de base tecnológica. El otro dispone de recursos para garantizar la liquidez en el mercado de capital de riesgo.

Apoyo gubernamental
Entre los empresarios participantes en la Conferencia, hubo consenso en torno a la cuestión de que la competitividad de los productos brasileños depende de las inversiones en innovación. Eugênio Staub, presidente de Gradiente, señaló la necesidad de una “reindustrialización” del país. “Tenemos una ingeniería eficiente en la sustitución de importaciones. Ha llegado la hora de realizar innovaciones”. El gran obstáculo para el avance tecnológico del sector privado, evaluaron, es la falta de definición de una política industrial y fiscal para las inversiones en innovación.

“A pesar de los incentivos, como los de la Ley de Informática, y de los Fondos Sectoriales, gran parte de las empresas no participa de esos esfuerzos, ya que el retorno sobre el capital de giro es muy bajo”, reconoce Herman Wever, presidente de Siemens de Brasil, empresa que, a contramano de esa tendencia, hace de la innovación una política estratégica. Wever no tiene dudas acerca de que la acción del Estado es fundamental para impulsar la innovación empresarial. “Al establecer políticas industriales, el gobierno brasileño haría lo mismo que nuestros competidores, como Corea, Estados Unidos y Alemania. No se puede esperar que el mercado haga todo solo.

Existen incentivos fiscales que la Organización Mundial del Comercio (OMC) acepta.”Los empresarios esperan que el Estado cree un ambiente favorable a la innovación, con medidas que “estimulen la competencia y la reducción de la inestabilidad institucional y económica, para minimizar el desvío de recursos hacia actividades no productivas y ampliar las inversiones destinadas a la capacitación”, sugirió Renato Fonseca, director de la Confederación Nacional de las Industrias (CNI). El presidente de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), Horácio Lafer Piva, agregó a la lista de reivindicaciones la aprobación de un proyecto de reforma tributaria. “Tenemos una carga impositiva alta y absurda. El mercado se venga de ello con la morosidad.”

Pero el gran pleito del sector privado reside realmente en la exigencia de medidas fiscales efectivas para aumentar la competitividad externa del producto brasileño. Esa es, por cierto, la base de la propuesta presentada por la Asociación Nacional de Investigación, Desarrollo e Ingeniería de las Empresas Innovadoras (Anpei, sigla en portugués) para el estímulo a la innovación. “El desarrollo tecnológico autóctono no puede dispensar el uso de los incentivos fiscales”, argumenta la Anpei en un documento con 15 puntos presentado durante la Conferencia, equivalentes a los practicados por países como Corea, Canadá y Australia.

Algunas de las medidas propuestas por la entidad integran el proyecto de ley sobre Fondos Sectoriales y el anteproyecto de la Ley de Innovación. Las demás podrán ser presentadas por legisladores en el Congreso Nacional. La diputada Luiza Erundina (PSB-SP), que participó de la Conferencia, ya se dispuso a enviar a la Cámara de Diputados proyectos que contribuyan para el desarrollo tecnológico y la competitividad en el país.

Acción integrada
De hecho, la falta de incentivos ejerce un efecto negativo sobre la gran mayoría de los sectores de la industria brasileña. Embraer, uno de los caballos de batalla de las exportaciones brasileñas, por ejemplo, habría economizado alrededor de 75 millones de dólares de los 230 millones invertidos en el desarrollo del proyecto del avión ERJ 145 si Brasil contase con una legislación de soporte para IeD similar a la de Canadá o de Estados Unidos. “Se hace necesaria una acción gubernamental integrada de estímulo a la comercialización y de apoyo en IeD”, propuso Horácio Forjaz, vicepresidente de Embraer.

La industria química brasileña, un sector que registra la novena facturación en el mercado internacional, es otro ejemplo. Las importaciones superaron la cifra de 10 mil millones de dólares el año pasado, y las exportaciones superaron ligeramente los 4 mil millones de dólares: un déficit de 6,6 mil millones de dólares. De acuerdo a la evaluación de Pedro Wongtschowski, director superintendente de Oxiteno, empresa del Grupo Ultra, las restricciones al crecimiento tienen su origen en los costos financieros, los aranceles de importación de bienes de capital, el costo de las exportaciones, la alta carga tributaria y la baja integración existente entre la industria y las universidades. “Es necesario transformar al empresario en un innovador y al innovador en un empresario”, dice Wongtschowski.

En la industria electroelectrónica la situación no es diferente. “El año pasado, importamos 9.500 millones de dólares en componentes y 3 mil millones en petróleo”, comparó Marco Aurélio de Almeida Rodrigues, vicepresidente de la Asociación Brasileña de la industria Eléctrica y Electrónica (Abinee). Este año, el déficit del sector asciende a 5.400 millones de dólares. “Es necesario que se haga de forma urgente un esfuerzo para fabricar componentes en gran escala, para dejar de importar simplemente una fábrica de chips “, advierte.

Para Nelson Brasil, director de la Asociación Brasileña de Química Fina (Abifina), la salida consiste en impulsar la fabricación interna con medidas que estimulen la “sustitución competitiva de las importaciones”, a través de la innovación tecnológica. “Existe capacidad productiva instalada, por eso ese desfase tecnológico puede ser revertido”, asegura. En el caso de la industria química, Brasil sugiere que el gobierno adopte medidas para el Sistema Único de Salud (SUS), como por ejemplo, programas de compras anticipadas con garantía de compensaciones tributarias.

Los empresarios no tienen dudas acerca de que las inversiones en IeD tendrán efectos positivos en la balanza comercial, mejorando la posición del país en los negocios internacionales de alta tecnología. A nivel mundial, las exportaciones de dicho sector corresponden al 20% del total exportado. “En Brasil, representan un 5% de los negocios externos del país”, dice Julio de Almeida, director del Instituto de Estudios de Desarrollo Industrial (Iedi). “En materia de exportaciones, Brasil está cerca de las economías cerradas.”

Los cambios que están en el camino de la innovación tecnológica requieren algunas reflexiones. “Brasil es un caso único en el que se dieron dos grandes movimientos de emparejamiento tecnológico y industrial”, dijo Antonio Barros de Castro, del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Con el primero, en la década del 80, el país se equiparó a un país europeo de mediano porte. El segundo movimiento industrial se produjo en los años 90 y generó un notable avance de la industria, de los productos, las técnicas y las formas de organización. “Pero ese ciclo se agotó y es necesario buscar una solución”. El camino, para Barros de Castro, es la innovación que utilice “los más modernos adelantos para producir productos más simples y baratos”. Pero subraya: “No estoy hablando de renunciar al técnico y a la ciencia, sino de utilizar la más avanzada ciencia y tecnología para dar saltos hacia abajo y, con eso, aumentar enormemente el poder de compra de la población, que tendría así acceso a diversos productos”.

En la evaluación de Luciano Coutinho, del Instituto de Economía de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), el país debe mirar hacia adelante y olvidarse de las oportunidades perdidas en las últimas décadas. Es necesario, como él dice, romper con los tabúes como el de la subvención del Estado y el de la garantía de mercado para las empresas privadas. El alto nivel de producción de conocimiento en el país contrasta con el bajo grado de innovación empresarial. La solución a esa paradoja, más allá de la intervención del Estado, exige una “alianza de conocimiento”, de acuerdo con Carlos Henrique de Brito Cruz, presidente de la FAPESP. “El conocimiento también tiene que estar presente en las empresas y en otros sectores de la sociedad”, afirmó Cruz. La amalgama de esa alianza, subrayó, reside en la capacidad innovadora que surgirá de las empresas que contraten investigadores formados en nuestras buenas universidades.

Brito citó el ejemplo del Instituto de Física de la Unicamp, que generó 12 empresas en los últimos 30 años, que juntas facturan 300 millones de dólares por año. “Uno de los grandes resultados de la Conferencia fue la consolidación, entre académicos y empresarios, de la idea de que la empresa es el lugar de la innovación, y la universidad es el lugar de la educación y de la ciencia”. José Fernando Perez, director científico de la FAPESP, defendió un “pacto nacional” para ciencia y tecnología, lo que exigiría, por ejemplo, que los estados cumplieran las determinaciones constitucionales y giraran a las FAPs los recursos debidos para inversiones.

Desafíos en educación
El desafío de llevar a la investigación hacia dentro de las empresas exige calidad en la enseñanza superior en el país. “Es una temeridad aumentar el número de universidades privadas con relación a las públicas”, advirtió Castro. Para Glacy Zancan, presidente de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), “las reformas en la Universidad son impostergables “. La Universidad pública es responsable por la formación de casi la totalidad de los 6 mil profesionales que reciben el título de doctor en Brasil. Y ese número está creciendo significativamente. En 1993, eran mil doctores. “Las transformaciones en Brasil son más visibles en el exterior. La ciencia brasileña ya es ciudadana del mundo. El gran desafío es la construcción de estrategias y convergencias para generar un ambiente innovador”, dijo Evando Mirra, presidente del CNPq.

Brasil se encuentraentre los 17 países que más ciencia desarrollan en el mundo. “Tenemos que librarnos del complejo de inferioridad”, dijo Eduardo Krieger, presidente de la Asociación Brasileña de Ciencias (ABC). “El Libro Verde es un excelente registro acerca de hasta dónde llegamos en ciencia y tecnología”, afirmó Perez. Pero en desmedro de las evaluaciones positivas, la desigualdad regional en la producción de conocimiento y la mala distribución geográfica de los investigadores, sumadas a la falta de estímulos, impiden que el país explote todas sus potencialidades. El relato de Luiz Hildebrando Pereira da Silva, que después de un largo período en el Instituto Pasteur, Francia, se instaló en el Centro de Investigación en Medicina Tropical, en Porto Velho, estado de Rondonia, deja esto a las claras. “En una de las escuelas ribereñas, propusimos realizar un concurso infantil para identificar frutas nativas de la región. El total de frutas llegó a 47. Muchas de ellas no pudieron ser contabilizadas. No encontramos biólogos o botánicos de la Universidad Federal de Rondônia (Unir) que fueran capaces de nombrar a las frutas desconocidas y ni siquiera a la totalidad de las conocidas”. Para Silva, esta historia ilustra el potencial económico de la región en términos de biodiversidad, variedad de productos de interés alimentario, farmacológico, toxicológico y biotecnológico, contrastando con el frágil o inexistente potencial humano capaz de utilizarlo.

Experiencias positivas
La Conferencia Nacional también fue un escenario para la presentación de experiencias positivas de desarrollo tecnológico e innovación en diferentes puntos del país, como los Programas de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE) y de Asociación para la Innovación Tecnológica (PITE), de la FAPESP. El secretario de Ciencia y Tecnología de Pernambuco, Cláudio Marinho, presentó proyectos financiados por la Fundación de Apoyo a la Ciencia y la Tecnología del Estado de Pernambuco (Facepe) para la mejora de los procesos productivos en sectores en donde existe una fuerte demanda regional, entre ellos aquellos vinculados a las industrias de confección, vino, lácteos y ovinocultura.

Una ley revolucionaria para la innovación
El anteproyecto de Ley de Innovación que el gobierno brasileño enviará al Congreso propone realizar una verdadera revolución en el rumbo de la investigación académica en el país. Su objetivo es amalgamar la interacción de las universidades con el sector privado, abriendo así el camino para la innovación empresarial. El anteproyecto prevé, por ejemplo, contratos de asociación entre instituciones científicas y tecnológicas públicas y el sector privado para el desarrollo de proyectos, además de contratos de transferencia de tecnología y licencias de productos.

Las nuevas reglas autorizan a las instituciones de enseñanza e investigación a abrir sus laboratorios a empresas privadas, y permiten la reducción de la jornada de trabajo o licencias por un período de dos años para investigadores que decidan constituir una Empresa de Base Tecnológica (EBT) o colaborar en proyectos de investigación con instituciones y empresas. En este caso, se le garantiza a la institución el mantenimiento de la plaza del investigador desvinculado y su ocupación inmediata mediante concurso público o contratación temporaria en carácter de emergencia. Una vez aprobadas, las reglas valdrán para los organismos federales. Las universidades e institutos estaduales deberán ser regulados por leyes específicas.

Otro punto saliente es el artículo 26 del anteproyecto, que autoriza a organismos y entidades de la Administración Pública Federal, directa o indirectamente, a comprar bienes y servicios producidos por EBTs y por empresas apoyadas por programas gubernamentales de desarrollo científico y tecnológico, dispensando la licitación. Esta modalidad de adquisición por parte del gobierno queda por lo tanto fuera de los reglas rígidas de la ley que reglamenta las licitaciones públicas, según explicó Elza Brito da Cunha, uno de los abogados responsables por la confección del anteproyecto.

En otro artículo, que lleva el número 31, la ley establece la posibilidad de pedidos tecnológicos por parte de las agencias de fomento, ya que autoriza al gobierno nacional a contratar a empresas “de reconocida capacidad tecnológica” para la realización de investigaciones que impliquen riesgos tecnológicos para la solución de un problema técnico específico o para el desarrollo de un producto o proceso innovador. Y en el artículo 32, por su parte, autoriza la institución de Fondos Mutuos de Inversión en EBTs, formados con recursos captados por medio del Sistema de Distribución de Valores Mobiliarios y fiscalizados por la Comisión de Valores Mobiliarios.

El anteproyecto se encuentra disponible para consulta pública por un período de 50 días, contados a partir del 21 de septiembre, en el sitio del MCT (www.mct.gov.br). “La idea es recabar sugerencias para perfeccionarlo”, explica Carlos Américo Pacheco, secretario ejecutivo del MCT. “La experiencia de los Fondos Sectoriales nos ha mostrado que las consultas anticipadas permiten que los proyectos se tramiten más rápidamente.”

En el Congreso, la nueva ley será adjuntada al proyecto de ley del senador Roberto Freire (Partido Popular Socialista – Pernambuco) en trámite en el Senado Federal. Freire, presente en los debates, cree que, en caso de que haya consenso, y con el apoyo del Ministerio de Hacienda, la tramitación del proyecto será muy rápida: el mismo podría ser aprobado antes del final del año.

Asesoramiento para la gestión de recursos del Ministerio de Ciencia y Tecnología
Una organización social para elaborar estudios y asesorar la gestión de los Fondos Sectoriales y también las acciones del MCT. Tal la función del Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE), cuyo estatuto fue aprobado durante la Conferencia. Las salas repletas durante las sesiones de presentación y consulta para los participantes del evento y la larga lista de conferencistas que se formó por ocasión de la firma del acta de constitución mostraron la importancia del CGEE para el momento de desarrollo de la Ciencia y de la Tecnología en Brasil.

Llamado simplemente Centro, el mismo funcionará como una asociación civil sin fines de lucro para dotar de agilidad a la contratación de personal y prestar servicios para organismos del gobierno y para empresas. Los recursos financieros del Centro saldrán de contratos con instituciones públicas y privadas y de subvenciones del gobierno federal. Evando Mirra, actual presidente del CNPq, fue proclamado presidente por la asamblea, tras la aprobación de los estatutos. La formulación del consejo de administración del Centro, que será el órgano de orientación y deliberación de las líneas de actuación de la entidad, fue establecida después de varios entendimientos, incluso durante la Conferencia. La composición del consejo empieza con los miembros vinculados al poder público o natos: MCT, Finep, CNPq, Capes y uno del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior.

Después, cuatro miembros de entidades de la sociedad civil que tengan vínculo con el área de Ciencia, Tecnología e Innovación: SBPC, ABC, Confederación Nacional de la Industria (CNI) y un representante escogido por el conjunto formado por las siguientes entidades: Asociación Brasileña de las Instituciones de Investigación Tecnológica (Abipti), Asociación Nacional de Entidades Promotoras de Emprendimientos de Tecnologías Avanzadas (Anprotec), que son las incubadoras, y la Asociación Nacional de Investigación, Desarrollo e Ingeniería de Empresas Innovadoras (Anpei). La lista se completa con los miembros elegidos. Un representante electo por los asociados, que son todos aquellos que suscribieron el acta de constitución del Centro durante la Conferencia, y las personas físicas y jurídicas o instituciones de enseñanza o representantes de la sociedad, aceptados por el consejo de administración.

Otros cinco miembros, que completan el total de 15, son los siguientes: tres electos por el consejo de administración entre personas indicadas en ternas por el Fórum de las Fundaciones Estaduales de Apoyo a la Investigación (FAPs), Fórum de Prorrectores de Investigación y Posgrado y por el Fórum Nacional de Secretarios Estaduales de Ciencia y Tecnología y dos elegidos por el consejo del Centro entre profesionales vinculados al sector a partir de nominaciones de ABC, SBPC, CNI, Sebrae y el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese).

Un salto para promover el desarrollo
La conferencia define directrices estratégicas para el futuro del país

Sabrán ustedes disculpar la simplicidad del modelo que voy a utilizar. Sucede ése fue el que más me sensibilizó tras participar en la Conferencia Nacional de CTeI. Clausewits decía que una guerra se gana con un ejército bien entrenado, armas modernas, una firme logística de suministros continuos hacia el frente de batalla, un Estado Mayor organizado y que sepa definir las necesidades y las prioridades de las batallas y un buen sistema de comunicaciones.

En la lucha para poner en práctica la cultura que indica que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTeI) son los elementos estratégicos de los planes de desarrollo de las naciones, ¿le reservamos un espacio a la sociedad brasileña? A mí me parece que sí, que debemos reservárselo. Tenemos un “ejército” precario en la base, pero a su vez tenemos buenos “oficiales”.

Nuestro sistema de educación básica, media y superior deja aún mucho que desear, y tenemos muchos años de enorme esfuerzo por delante. Sin embargo, y curiosamente, nuestro sistema de posgrado es de una excelente calidad. Se reciben en él 5 mil doctores por año, índice comparable al de algunas naciones desarrolladas. Nuestra producción de papers ya catapulta al país entre los 20 primeros del mundo (18º). Digamos entonces que, para CTeI, nuestro “ejército” en formación tiene un buen potencial.

¿Y la logística? La creación de los Fondos Sectoriales abrió la posibilidad de crear un flujo permanente y estable de recursos para las investigaciones, ya sea sectorialmente, por áreas de tecnología, o para la investigación básica o infraestructura. La garantía de una trasferencia continua es la base lógica para la planificación y la continuidad de las investigaciones. Al mismo tiempo, el volumen de recursos dará un enorme salto y crecerá automáticamente con el crecimiento de cada sector. Las “armas” con las que contamos son los laboratorios modernizados y las investigaciones básicas que los propios Fondos Sectoriales proporcionarán.

El Libro Verde, las Conferencias Regionales, la Conferencia Nacional, y el futuro Libro Blanco, que contendrá las directrices estratégicas, establecerán el plan básico para la acción de campo. Miles de investigadores, empresarios, políticos y empleados del gobierno participaron de ese conjunto de actividades.Fue creado un “Estado Mayor”, con el surgimiento del Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE), un espacio para la reflexión y la formulación de las directrices que serán propuestas para CTeI y, por añadidura, para la Planificación Estratégica del Desarrollo.

Los objetivos del CGEE dejan clara la necesidad de que esa reflexión y la formulación de las estrategias se lleven a cabo escuchando a la comunidad y junto a los intelectuales de los distintos sectores. El “Alto Comando” contará entonces con los “planes de combate”.

Para la lucha, será importante contar con un eficiente sistema de comunicaciones que conecte al “Alto Comando” y al “Estado Mayor” al “ejército”, tarea que será cumplida por el Fórum de Prorrectores de Investigación y Posgrado, el Fórum Nacional de las Secretarias Estaduales de Ciencia y Tecnología y el Fórum Nacional de las Fundaciones y Entidades de Apoyo a la Investigación. Para que estos tres fórums estén siempre bien informados, ellos participan del Consejo de Administración del CGEE. Sus características de capilaridad los hacen ideales para el flujo de informaciones y de acciones.

Cabe señalar también otras dos cuestiones relevantes. La primera relacionada con la participación del sector empresarial. Nuestra sociedad está entendiendo la importancia de las empresas en las actividades de IeD, con el apoyo público, concretadas directamente o por medio de subsidios fiscales, estimulando asociaciones con las universidades y centros de investigación, o incluso mediante la compra directa de tecnología – dinámicas utilizadas en países que se tornaron más competitivos merced a medidas de esa naturaleza. La segunda cuestión fue la presentación de la Ley de Innovación, que se encuentra disponible en el sitio del MCT y abierta a sugerencias, y que crea una excelente oportunidad para transformar a los investigadores en emprendedores y estimular IeD entre los emprendedores.

A modo de consideración final, vale la pena decir que nuestro país no dará ese salto mañana mismo porque estas cosas se encuentran en proceso de creación. Pero sin ellas, no habrá tal salto. Los problemas están siendo diagnosticados para llegar una solución adecuada de los mismos. Existe coherencia y lógica en las medidas, y éstas están volviéndose independientes de los gobernantes: están convirtiéndose en leyes.

*Francisco Romeu Landi es director presidente de la FAPESP y presidente del Fórum Nacional de las Fundaciones y Entidades de Apoyo a la Investigación

Los resultados de las reuniones regionales
Durante el primer día de debates de la Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología, fueron presentadas las propuestas elaboradas durante las seis reuniones regionales realizadas los días 16 y 17 agosto.

São Paulo
Las propuestas de São Paulo se pautaron de acuerdo con la siguiente premisa: transformar el conocimiento en desarrollo requiere actividades de IeD en la empresa, una mejor infraestructura de investigación y educación y la aplicación del conocimiento estratégico en políticas sociales. “Si el lugar de la Ciencia y la Educación es la Universidad, el lugar del Desarrollo de la Tecnología es por excelencia la empresa”, afirmó Hernan Chaimovich, vicerrector de la Universidad de São Paulo (USP), responsable por la presentación de las propuestas. São Paulo sugiere el acceso por parte de las empresas a una fracción de los recursos de los Fondos Sectoriales a través de proyectos de PeD, independientemente de las asociaciones con las universidades e institutos.

A propósito: esa sugerencia fue incorporada al proyecto de ley que crea cuatro nuevos Fondos Sectoriales. Propone también la revisión de la Ley de Incentivo Fiscal (8.661/93), bajo los moldes de la propuesta elaborada por la Anpei, la utilización del poder de compra del Estado y la integración de las empresas con las universidades. São Paulo sugiere también la diversificación de la enseñanza superior por medio de carreras secuenciales de formación específica, por ejemplo. (Lea la versión íntegra de la propuesta en el sitio www.fapesp.br)

Región centro-oeste
Las propuestas se focalizaron en la recuperación del desfasaje científico y tecnológico con relación a las demás regiones del país, por medio de la implementación de programas de integración en las áreas de Ciencia y Tecnología, diagnósticos regionales y la ampliación de la oferta de programas de posgrado, más allá de la modernización de la estructura de las universidades federales.

Región nordeste
La región pretende establecer doctores en ella; reforzar el posgrado a nivel de doctorado, mejorar las instalaciones ambulatorias, fortalecer a los grupos regionales emergentes y priorizar proyectos con contrapartidas locales.

Región norte
La región propone la creación de un Fondo Amazónico de CTeI, la creación de un Fondo Sectorial para la Biodiversidad, incentivos para el financiamiento de CTeI por parte del sector productivo y el estímulo a la constitución de redes locales de IeD y difusión.

Región sudeste
Defiende la idea de la interiorización del desarrollo y las asociaciones entre municipios y instituciones de CeT, además de acuerdos productivos locales, especialmente en lo que respecta a financiamientos y formación de recursos humanos.

Región sur
Reclama la regionalización de las acciones del MCT junto con otros ministerios en el apoyo al desarrollo y la innovación, la creación de Centros de Excelencia en Innovación y Gestión de Tecnología ligados a los principales centros de investigación y la implementación de un sistema de informaciones online en CTeI. 

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