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Política C&T

En Brasil, como los brasileños

Las inversiones de empresas transnacionales en I y D superan la media de las empresas nacionales

laurabeatrizEl porcentaje de inversiones de las empresas en innovación tecnológica es uno de los indicadores comúnmente utilizados para evaluar las perspectivas de crecimiento de un país. En Brasil, las inversiones en Investigación y Desarrollo (IeD) representaban en 1996 un 0,8% del Producto Bruto Interno (PBI), de acuerdo con datos del Banco Mundial (Bird). Los recursos destinados a innovación, en las cuentas de la Asociación Nacional de Investigación y Desarrollo de las Empresas Industriales (Anpei), representaban un 1,3% de la facturación de las empresas nacionales y extranjeras instaladas en el país en 1998. Algunas empresas transnacionales instaladas en Brasil parecen ir a contramano de esa tendencia, rompiendo con el mito de éstas que concentran sus actividades de investigación en los países de origen y no desarrollan innovación en los países de destino.

Una investigación realizada por la Sociedad Brasileña de Estudios de Empresas Transnacionales y de la Globalización Económica (Sobeet) constató que las subsidiarias brasileñas invierten en promedio un 3,7% de su facturación en IeD y en capacitación tecnológica, entendida ésta como actividades de soporte, apoyo y adquisición tecnológica y de ingeniería no rutinaria. Cabe registrar que en Japón y Estados Unidos, el porcentaje de inversiones en innovación de las transnacionales es del 4,8% de la facturación, y en Alemania, del 3,9%.

“Las empresas transnacionales actúan en sectores dinámicos y con una alta competencia. Son motivadas a mantener un gran volumen de inversiones en innovación, que es una manera de preservar el liderazgo en el mercado y salir a la delantera de la competencia”, justifica Antônio Correia de Lacerda, presidente de Sobeet. Además, agrega Lacerda, estas empresas tienen historia en este tipo de inversión en su país de origen. “Es decir: la innovación forma parte de su cultura”, completa. “Y la creación de centros de competencia en Brasil ha impulsado a esas inversiones en innovación.”

De las 500 mayores empresas globales, 405 están en operación en Brasil. La investigación de Sobeet, denominada Comportamiento Tecnológico de las Empresas Transnacionales en Operación en Brasil, consultó a 85 de ellas, con el objetivo de analizar su perfil innovador, medir el monto de recursos destinados a innovación y analizar las estrategias de competición.

Se constató que, de una manera general, las transnacionales gastaron en promedio 12,5 millones de dólares en actividades de IeD en 1998, siempre utilizando recursos propios. Esos valores equivalieron al 1,9% de la facturación, menos de lo que se gastó en el trienio 1995-1997, por causa de la retracción de la economía brasileña. Sin embargo, la mayoría de las empresas pretendía retomar las inversiones hasta llegar a la marca del 2,3% de su facturación en los años subsiguientes.

En el mismo período analizado, las transnacionales ampliaron las inversiones en capacitación tecnológica del 1,7% sobre las ventas al 2,2%. No obstante, los planes no preveían la ampliación de los recursos destinados a capacitación, una tarea que se concentra cada vez más en la matriz.

Entre las empresas transnacionales consideradas innovadoras, las inversiones promedio en IeD sumaron un 2,1% de su facturación en el mismo período, y los recursos destinados a la capacitación tecnológica, un 1,6% de la facturación, totalizando un 3,7% de inversiones en innovación. Entre las megaempresas, los gastos son todavía mayores, llegando al 4,6% de la facturación por vendas. En el caso de las empresas de origen alemán, estadounidense y francés, junto con las de los sectores de máquinas y equipamientos y electroelectrónicos, los gastos con innovación pueden llegar al 6,9%.

La investigación, coordinada por Virene Roxo Matesco, directora de Sobeet, constató que las inversiones en innovación varían de acuerdo al porte de la empresa y al rubro de actividad. Las empresas del sector químico, por ejemplo, son relativamente poco intensivas en innovación, e invierten alrededor de un 1,7% de su facturación, de acuerdo con la investigación de Sobeet. Las actividades de Ie D, generalmente, se concentran en la matriz.

Investigación básica
Entre las transnacionales, el desarrollo experimental es la principal actividad de IeD, y absorbe casi el 68% del total de recursos destinados al sector. La investigación básica representa en promedio un 8,5% de los gastos totales. Las empresas americanas y japonesas son las que poseen porcentajes comparativamente mayores en investigación básica: alrededor de un 14% del total invertido en IeD. Para tener una idea de lo que esos valores representan, basta recordar que en Estados Unidos los gastos promedio de las empresas innovadoras en investigación básica son de un 8%.

Casi todas las empresas (87%) ejecutan las actividades de IeD por sí mismas. Entre las megaempresas, es comparativamente mayor el porcentaje de las que realizan esas actividades por medio de asociaciones, generalmente efectivizadas con universidades e institutos tecnológicos. La alemana Siemens, por ejemplo, por medio de su Centro de Gestión de Tecnología, mantiene acuerdos de cooperación con universidades e institutos. Entre enero de 1994 y septiembre del año pasado, la empresa invirtió 98 millones de reales en IeD, en el marco de la Ley de Informática, por medio de un convenio con la Pontificia Universidad Católica de Paraná y de Río de Janeiro, la Universidad Mackenzie, las universidades federales de Santa Catarina y Río Grande do Sul, (Uniemp), entre otras.

“Algunas de esas instituciones tiene laboratorios que realizan tareas de ingeniería compleja cuja infraestructura es financiada por Siemens”, cuenta Sergio Bruel, gerente del área de Gestión de Tecnología de la empresa.Para la gran mayoría de las empresas (75%), la decisión de invertir es definida conjuntamente con su matriz en el exterior y está íntimamente vinculada a la estrategia de aumentar la participación de la empresa en el mercado nacional, reducir los costos de producción (85%), mejorar la calidad del producto (82%) y buscar nuevos mercados (69%).

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