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Especial

Falta información

Proyecto implementa un programa de prevención en la USP

Las experiencias exitosas merecen repetirse. Un estudio realizado en 1997, con el apoyo de la FAPESP, en una escuela pública secundaria de São Paulo, mostró que -si bien el problema de las drogas no comienza y no termina en la escuela, pero “pasa” por ésta- la prevención puede ser eficaz en la reducción del consumo. “En el marco de dicho proyecto, hicimos que los profesores abordaran el tema drogas no como médicos o como agentes de represión, sino como agentes importantes en la divulgación y la multiplicación de las informaciones.

Les suministramos elementos para ellos discutieran abiertamente con sus alumnos”, recuerda Arthur Guerra de Andrade, del Grupo Interdisciplinario de Estudios en Alcohol y Drogas (GREA) del Instituto de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la USP. “El tema fue madurando dentro de la escuela y los alumnos lograron identificar claramente tres componentes del problema: el control y la represión, que son de la esfera policial; el tratamiento, que es del área médica; y la prevención, que implica información y educación.”

Ahora, Guerra de Andrade retoma el tema, encuadrándolo en un amplio programa de prevención y tratamiento de drogas en la USP y dirigiéndolo a un público más joven: los alumnos primarios y secundarios de la Escuela de Aplicación de la Facultad de Educación de la USP, que atiende fundamentalmente a los hijos del personal y de los profesores de la universidad. La idea es aplicar en la nueva investigación (que Andrade coordina) la misma metodología que tuvo éxito en el proyecto anterior.

Según Daniela Pinotti, psicóloga del GREA, fue necesario primeramente entender el funcionamiento de la Escuela de Aplicación, cosa que se logró a partir de observaciones en salas de clase y en el recreo, además de reuniones con el equipo de dirección y el cuerpo de profesores. Eso sirvió como base para los siguientes pasos: la aplicación de los cuestionarios para todos los alumnos, profesores, personal y padres (etapa ya finalizada, estando en curso ahora la tabulación y el análisis estadístico de los datos), y acciones de divulgación del proyecto en la escuela (campañas, distribución de carteles, folletos, cartillas y semanas de debates, relacionando el tema drogas con la vivencia ambiental y personal de los alumnos).

El trabajo está ahora abocado a actividades en las aulas. Como explica Daniela, cada profesor es objeto de una supervisión individual para que lleve a sus reuniones de área (humanidades, biológicas, etc.) una contribución para el programa. Por ejemplo: un libro paradidáctico sobre drogas como sugerencia de lectura en las clases de portugués; libros con datos sobre el narcotráfico para actividades de matemática; clases sobre medio ambiente que el muestran al cuerpo humano (medio ambiente personal), explicitando cómo cada persona puede preservarlo o devastarlo, usando desde una alimentación saludable hasta varios tipos de drogas.

Puesla devastación del medio ambiente individual contribuye a la degradación del medio ambiente social -quien consume drogas alimenta una cadena de tráfico que ayuda a producir una sociedad más injusta.De ahora en adelante, las acciones se focalizarán en la autonomía de los profesores. Serán ellos los que darán continuidad al trabajo de prevención, después que el proyecto de investigación finalice, en el año 2004. De esta manera, el objetivo actual consiste en encuadrar al proyecto en el programa pedagógico de la escuela, para que el mismo adquiera carácter permanente.

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