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Ciencia

Vivir entre cangrejos

Un proyecto que induce cambios en las normas de explotación del crustáceo en el sudeste brasileño

eduardo cesarEl uçá, el cangrejo del litoral sur-sudeste: el estudio corrige distorsiones y ayuda a salvar al manglareduardo cesar

Un proyecto pionero sobre el uçá (Ucides cordatus) o cangrejo verdadero integra la investigación biológica — de morfología, biometría, fisiología y reproducción — al conocimiento obtenido en las comunidades tradicionalmente dedicadas a la explotación de esta especie habitante de los manglares. El proyecto duró dos años y ofreció datos definitivos — especialmente sobre la época de reproducción, el potencial reproductivo, la embriología, el crecimiento y el tamaño en su madurez sexual — para la elaboración de reglas más adecuadas para su explotación sostenible. Al mismo tiempo, aumentó las posibilidades de que esas nuevas reglas se cumplan, porque estrechó la comunicación con los cangrejeros (cazadores, recolectores) y contribuyó para que sus necesidades fueran tenidas en cuenta en la reglamentación. “Biólogos e inspectores eran vistos con desconfianza por los cangrejeros, pues éstos aparecían tan solo para imponer prohibiciones y puniciones. Nosotros fuimos los primeros que quisimos conocer sus dificultades y escuchar lo que ellos sabían sobre el cangrejo”, cuenta Marcelo Pinheiro, del Departamento de Biología Aplicada de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Jaboticabal, que coordinó el proyecto.

Las conclusiones del estudio ayudaron a reformular la resolución del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) que reglamenta la explotación del cangrejo en las regiones sudeste y sur de Brasil. El tamaño mínimo para la captura del crustáceo, por ejemplo, se elevó de 5 a 6 centímetros de ancho de caparazón. Ése es el tamaño del cangrejo en la edad en la que la mitad de la población de ambos sexos alcanza su madurez sexual — lo que solo ocurre a partir de los 3 años de vida. Esto garantiza que la mayoría de los animales tenga la oportunidad de reproducirse. En compensación, el período de veda — prohibición de captura — fue ligeramente reducido, lo que favorece los cazadores. La resolución de 1998 se basaba en estudios realizados tan solo en el nordeste brasileño, de modo que la captura del uçá era prohibida entre el 1º de septiembre y el 15 de diciembre. Con base en el nuevo estudio, realizado en el municipio de Iguape, la resolución del año pasado pasó a prohibir la captura entre el 1º. de octubre y el 31 de diciembre en toda la franja litoraleña que se extiende desde Río de Janeiro hasta Santa Catarina. Para este año el período se redujo al 20 de diciembre y la reglamentación abarca también al litoral de Espírito Santo.

“Como la captura de hembras con huevos está prohibida durante todo el año, constatamos que éste sería el período más importante para proteger la reproducción de esta especie en las regiones sudeste y sur, por ser el momento en el que se produce el cambio nupcial y también la principal época de apareamiento”, explica Pinheiro. Los cambios fueron realizados a partir de discusiones de las cuales participaron representantes del Ibama, la Policía Forestal, investigadores y los propios cazadores. “Cuando las personas participan en la elaboración de la ley, es mucho más probable que luego la cumplan”, dice el biólogo.

En un trabajo conjunto con el Centro de Investigación y Extensión Pesquera de las Regiones Sudeste y Sur (Cepsul), del Ibama, el grupo de investigación produjo un manual de orientación para la fiscalización de la explotación del uçá y una cartilla de educación ambiental en forma de historieta, para conscientizar a las poblaciones locales sobre la importancia tanto de la especie — cuya cría en cautiverio es comercialmente inviable debido al crecimiento lento — como del manglar en donde ésta vive, considerado ideal para peces y otros crustáceos, como los camarones.

Población amenazada
El trabajo es oportuno, ya que, debido a su tamaño y abundancia, el uçá es una de las dos especies de cangrejo de interés económico que solo viven en los manglares — la otra es la guaiamum (Cardisoma guanhumi), típico del nordeste brasileño. El uçá, que vive especialmente en el manglar bajo — la parte que permanece inundada por más tiempo —, es codiciado tanto por su carne, que alimenta a muchas familias en las áreas próximas, como por la quitina de su caparazón, usada en la síntesis de filtros, en anticoagulantes, en adhesivos químicos e incluso en cosméticos.

Entretanto, con la intensificación de la explotación, la abundancia y el tamaño medio del uçá se han visto reducidas en algunas regiones. Esto no solo afecta a los que viven de la recolección de cangrejos, sino que también perjudica el equilibrio del propio manglar, toda vez que el uçá ejerce un papel importante en la cadena alimentaria de dicho ecosistema, en la cual contribuye con el procesamiento de las hojas que caen y en la incorporación de sus nutrientes al suelo.

Y el manglar es esencial para el equilibrio de los ecosistemas vecinos. Su vegetación evita la obstrucción de las márgenes de los estuarios y su riqueza orgánica aumenta la productividad marina. Además, muchos peces y crustáceos marinos de importancia económica utilizan a los manglares como área de alimentación, reproducción y refugio, pues éste les suministra protección para el desarrollo de sus larvas. De esta manera, la desaparición de un manglar también amenaza la actividad pesquera.

Por todo esto, el Ibama ya había manifestado su preocupación con la escasez de datos para las regiones sudeste y sur de Brasil que ayudaran en la elaboración de reglas eficaces de protección del cangrejo. Los pocos estudios sobre la especie habían sido realizados en el nordeste, y el período de reproducción de los cangrejos puede variar mucho de acuerdo a la latitud. En función de ello, el Ibama recomendó la propuesta de investigación a la FAPESP.

El financiamiento costeó la lancha a motor, el refrigerador, las balanzas, el invernadero, la cámara climática, el pago a los cazadores y un equipo de análisis de imágenes por computadora, utilizado para medir a más de 3 mil cangrejos. Fueron capturados cerca de 150 uçás por mes durante dos años, en los manglares de la región de Iguape, en el litoral sur. Los mismos fueron divididos en machos, hembras con huevos (ovígeras) y sin huevos.

Cada uno fue pesado y medido — en el cefalotórax (región de la carapacho o caparazón), en el abdomen, en la pinza (llamada propodo del quelípodo mayor), usada para cazar y disputarse las hembras, y en los apéndices abdominales masculinos (gonópodos) que son asociados al pene. Esto permitió identificar cambios en la tasa de crecimiento de esas estructuras y proponer limites de tamaño para machos y hembras según cuatro fases de desarrollo: joven, prepúber, subadulta y adulta.

Reproducción
Como ocurre con otros cangrejos, el uçá macho tiene dos penes, y la hembra, dos vaginas. Fueron analizadas las gonadas — testículos y ovarios — para determinar el estadio de madurez y grado de almacenamiento de las dos espermatecas — bolsas en las cuales la hembra guarda los espermatozoides vivos como mínimo por dos meses después de la cópula, hasta que los óvulos estén maduros para su fecundación. El período de cópula está relacionado al fenómeno de la caminada, que ocurre sobre todo en diciembre y enero, durante las lunas llena y nueva. Durante la caminada, la mayoría de los cangrejos sale de sus madrigueras y deambula sobre el sedimento del manglar, en donde los machos luchan para disputarse las hembras.

Los datos indican que en octubre también se produce la cópula, después del “cambio nupcial” — cuando el carapacho del uçá aparece con una intensa coloración azul celeste —, y en esa época del año las caminadas son poco comunes. El estudio constató que en la región de Iguape solamente hay hembras ovígeras entre diciembre y marzo, poco antes de cuando se da el mismo proceso en el nordeste. “Como la ley prohíbe la captura de hembras ovígeras en cualquier época, recomendamos prohibir la recolección durante el principal período de apareamiento, que es cuando el cangrejo está más expuesto”, explica el investigador.

En alrededor de 60 hembras ovígeras, los huevos fueron contados y usados en el estudio de desarrollo embrionario, lo que permitió distinguir ocho estadios. Experimentos realizados en la cámara climática mostraron que la salinidad ideal para el desarrollo de los embriones es de 15 partes por mil. Investigando la época de mayor incidencia de hembras con espermatecas llenas y de hembras ovígeras, el estudio concluyó que entre la cópula y la fecundación transcurren cerca de dos meses.

Inmediatamente después de la fecundación, entre 36 mil y 250 mil huevos son expelidos hacia el abdomen, en donde permanecen adheridos a los apéndices, que funcionan como una especie de estuche semiabierto, en el cual los huevos son incubados durante unos 18 días, mantenidos a una temperatura media de 27 grados centígrados. Es entonces que los huevos hacen eclosión, liberando a las larvas, que son llevadas al océano por la marea alta y vuelven al manglar al llegar a la fase joven.

Una de las dificultades para crear al uçá en cautiverio es justamente el control de los diversos niveles de salinidad adecuados a cada etapa del desarrollo de las larvas, que también tiene necesidades específicas de alimentación. La mayoría no llega a la edad adulta, pero como parte integrante del zooplancton, desempeña un papel importante en la alimentación de moluscos y peces.

Tres años
Alrededor del 50% de los uçás están maduros sexualmente a los 3 años de edad, cuando el carapacho llegar a medir unos 5 centímetros de anchura. Se decidió llevar al tamaño mínimo de captura a 6 centímetros debido a la reducida tasa de crecimiento de la especie. Los estudios indicaron que los uçás llegan al un máximo de 9 centímetros de carapacho y que su longevidad alcanza a 9,2 años en el caso de los machos y 8,3 años en las hembras.

“No vale la pena criarlos comercialmente, porque existen otros crustáceos de crecimiento mucho más rápido. Esto solo aumenta la importancia de efectuar un manejo sostenible para proteger a la especie contra la exploración económica predatoria”, afirma Pinheiro. El investigador recuerda también que la idea original del estudio nació precisamente del gran número de consultas que recibió por parte de personas interesadas en criar cangrejos uçá en cautiverio. El hecho es que la cobertura de la investigación fue creciendo a medida que el proyecto avanzaba.

Ciencia lugareña
“Tuvimos que contratar a habitantes del lugar para capturar a los cangrejos y acabamos descubriendo no solo que teníamos mucho que aprender con ellos, sino que era esencial tener en cuenta el factor social para estructurar una política eficaz de protección de la especie”. De allí surgió la idea de ampliar el estudio. Entrevistas realizadas al azar con un 43% de los cangrejeros de Iguape permitieron trazar un perfil su socioeconómico. La mayoría (70,6%) no terminó la escuela primaria, y casi el 12% nunca fue a la escuela. Son principalmente hombres (88%) de entre 16 y 58 años y con tiempo de oficio de entre 6 meses y 22 años. Tres cuartas partes viven esencialmente de la captura del cangrejo. Más de la mitad la constituyen gente casada o en concubinato, con cuatro hijos por pareja en promedio. La renta familiar mensual oscila entre 110 y 1.000 reales, con un promedio de 400.

Sin pena
Heridas e infecciones cutáneas en las manos y en los brazos — provocadas por la acción de las abundantes raíces que se entrelazan en el suelo de los manglares — forman parte del cotidiano de los cangrejero. “Para ser cangrejero no se puede tener pena del cuerpo”, dice José Lourenço de Souza, de 53 años, 21 de ellos en esta actividad. Conocido como Zeca-do-Caranguejo, es el más antiguo y experimentado cangrejero de Iguape. Ya trabajo en el campo y en la pesca, actividades que considera inciertas, mientras que en el manglar dice que llega a agarrar, “fácilmente”, 300 cangrejos por día. La mayoría de los cangrejeros (64%) captura a los uçás directamente con las manos, método que ellos denominan braceamento. Pero el 36% admitió usar trampas — por ejemplo, una redecilla —, cosa que está prohibida, debido a que no preserva a los animales pequeños o a las hembras con huevos, ambos fácilmente identificados por el 85%.

Un costo necesario
Pese a que tres cuartos de los cangrejeros dijeron conocer cuál es la época de prohibición de la captura, solamente un cuarto respondió correctamente cuál era ese período de veda. Pinheiro considera esencial para la preservación del uçá no solamente fiscalizar la captura y promover una educación ambiental, sino también crear una forma de costeo para que las familias de cazadores sobrevivan en el período de captura prohibida: “Su situación es muy precaria. Cuando el hecho de no cumplir la ley puede ser una cuestión de supervivencia, el castigo por sí solo no resuelve el problema”.

Basados en el conocimiento empírico de los habitantes del lugar, los investigadores estructuraron un calendario etnobiológico relacionado con el que se hace todos los meses con los cangrejos -caminada, liberación de larvas, cambio de caparazón y otras situaciones. “Para sorpresa nuestra, descubrimos que cerca del 70% del conocimiento de los cangrejeros sobre el uçá coincide con los datos científicos que recabamos”, dice Pinheiro.

Cangrejo leche
Fue investigada la percepción que los cangrejeros tienen sobre el ciclo de vida, la morfología y el comportamiento del uçá, así como de las transformaciones que el ecosistema del manglar ha experimentado. Ellos mostraron tener plena consciencia de la degradación del manglar, de la reducción de la población de cangrejos y de su tamaño con el pasar de los años.Los cazadores dan al uçá el nombre de “cangrejo leche” (caranguejo leite) antes de que éste cambie de caparazón, cosa que ocurre poco antes del apareamiento. En esta fase, los órganos internos del cangrejo adquieren una tonalidad lechosa característica.

“Este fenómeno ocurre con pocos cangrejos semiterrestres y terrestres, principalmente en ambientes pobres en carbonato de calcio e magnesio, sustancias esenciales para la rigidez del carapacho”, comenta Pinheiro. Por eso, antes de cambiar el caparazón viejo por uno mayor, el cangrejo disuelve e incorpora esas sustancias a su torrente sanguíneo, para usarlas en la síntesis de la nueva cáscara. “Los cangrejeros dicen que el cangrejo leche no es comestible porque es amargo, provoca mareos y dolor de estómago. Y es verdad: verifiqué en libros de medicina que ése es el efecto del elevado consumo de esas sustancias”, revela el investigador.

“Descubrimos muchas cosas con los cazadores”, coincide la bióloga Ana Gláucia Fiscarelli, que se encargó de la parte etnobiológica del proyecto. Muchos cangrejeros saben incluso distinguir las madrigueras del los machos de las de las hembras de acuerdo con las huellas dejadas en la entrada. “En las de los machos, la punta de los deditos menores es peluda, y éstos dejan una huella honda y barrida, mientras que las hembras tienen la punta de los deditos lisa”, enseña Zeca-do-Cangrejo. “Aprendimos también a identificar las huellas del guaxinim o mão-pelada, uno de los mamíferos predadores del cangrejo. El guaxinim puede permanecer sentado, inmóvil, delante de la abertura de la madriguera, esperando que el cangrejo salga”, cuenta Gláucia. Con todo, la investigación reveló una falta de conocimiento por parte de los cangrejeros sobre características importantes del uçá.

El Uçá II ya está en camino
Ninguno de los cangrejeros, por ejemplo, identificaba a las larvas como una fase del desarrollo del cangrejo. Y la mayoría de ellos tampoco sabía exactamente cuál es el período de prohibición de la captura o de cómo las leyes de veda se establecen. “Esto pone en evidencia la necesidad de un trabajo de educación sobre la biología y el manejo de este recurso, así como también de su ambiente: éste será uno de los objetivos del Proyecto Uçá II, que se encuentra en fase de elaboración”, revela Gláucia. El estudio ya ha resultado en un manual ilustrado para enseñarles a los inspectores y a los policías a reconocer al uçá, a tratar a los animales aprehendidos y libertarlos en los manglares. También se editó una cartilla en forma de historieta, para conscientizar a las comunidades ribereñas acerca de la importancia de los manglares y del uçá, y sobre cómo preservarlos. La idea surgió cuando el hijo de 8 años de Pinheiro llegó de la escuela llorando porque su compañeritos se rieron cuando él contó que su padre estudiaba cangrejos. “Me di cuenta que ni siquiera mi hijo sabia acerca de la importancia de lo que yo hacía; por eso resolví hacer el librito en un lenguaje que cualquiera pudiera entender”, cuenta Pinheiro, que busca financiamiento para publicar la obra, la primera herramienta de trabajo de educación ambiental que el equipo pretende desarrollar.

EL PROYECTO
Biología del Cangrejo Uçá (Ucides cordatus) en el Litoral del Estado de São Paulo
MODALIDAD
Línea regular de auxilio a la investigación
COORDINADOR
Marcelo Antonio Amaro Pinheiro – Unesp de Jaboticabal
INVERSIÓN
R$ 67.850,00 y US$ 10.674,05

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