Imprimir Republicar

Carta del editor | 71

De contaminación, genética y economía

Pesquisa FAPESP entra a este año 2002 con nuevas y no precisamente auspiciosas noticias sobre dos fenómenos – por cierto, articulados – que con una cierta frecuencia se inmiscuyen en las conversaciones de los paulistanos (los habitantes de la ciudad de São Paulo): el clima y la contaminación ambiental. Sobre el clima, puede decirse que éste efectivamente cambió en São Paulo, como insisten en afirmar todos los que viven en la ciudad desde hace más de 40 años. Los días de verano, relata el editor Carlos Fioravanti en el reportaje de tapa que empieza en la página 28, son cada vez más calurosos, en tanto que los de invierno, más secos, borraron casi totalmente del paisaje a la famosa garúa paulistana.

La temperatura media es 1,3° Celsius más alta que hace cuatro décadas. Sobre la contaminación, puede decirse que la Región Metropolitana de São Paulo – es decir, la capital y los 38 municipios vecinos – constituye un poderoso centro exportador de contaminantes, a tal punto que su aire cargado de gases indeseables y polvareda puede llegar a ciudades que están ubicada a unos 100 kilómetros de la capital – ciertamente, en concentraciones más bajas. Y lo que es peor: si este aire es llevado por vientos fuertes, puede llegar hasta Baurú, nada menos que a 350 kilómetros.

Si bien desde la óptica de la salud pública y la preservación del medio ambiente estas constataciones son muy preocupantes, también son muy valiosas desde el punto de vista de los objetivos de la investigación científica. En primer lugar porque traducen nuevos conocimientos, pues el trabajo enfocado en el reportaje, lejos de detenerse en las constataciones, detalla de manera inédita y rica la dinámica de la circulación del aire en gran escala, es decir, entra en los porqués del comportamiento de la contaminación en São Paulo tal como ésta se presenta. En segundo lugar, porque al ofrecer ese conocimiento abre espacio para la formulación de políticas públicas que hagan posible un control fundamentado de la contaminación y de sus efectos sociales.

De cualquier manera, esta edición de la revista presenta otros resultados de investigaciones que no deben relativizarse sobre la base de lo que es malo por un lado, pero es bueno por otro. Son buenos y punto. Éste es el caso, por ejemplo, del reportaje que empieza en la página 36 sobre las estrategias de combate contra la plaga amarilla, anunciadas en diciembre por los investigadores responsables del proyecto del Genoma Funcional de la Xylella fastidiosa. Todo indica que la más prometedora de éstas será el desarrollo de plantas genéticamente alteradas, en las cuales se agregue alguna proteína que mate a la bacteria, funcionando así como un potente insecticida natural, u obstaculizando su proceso de adherencia al xilema de la planta. La primera variedad de naranja dulce genéticamente modificada, obtenida a partir de tejido adulto, es otra interesante promesa en esa dirección.

En el campo de la genómica debe destacarse también el anuncio del proyecto de secuenciamiento del café arábiga, a través de un consorcio formado por Embrapa y la FAPESP. En el reportaje que comienza en la página 56 aparece una visión amplia de la investigación de nuevas tecnologías limpias en varios segmentos industriales, que resultan en un mejor aprovechamiento de las materias primas, reducción de residuos y reciclaje de productos y desechos industriales. En dicho artículo se pude observar claramente que, además de los beneficios directos sobre el medio ambiente, tales tecnologías redundan en una considerable economía de costos.

Y hablando de economía, en el área de Humanidades merece resaltarse el reportaje que se inicia en la página 70, sobre un proyecto temático ambicioso a punto tal que es calificado como una especie de proyecto genoma de la economía. El mismo resultará en un banco de datos capaz de alimentar análisis y previsiones de corto y mediano plazo sobre los resultados de la inserción brasileña en el mercado global. Buena lectura entonces.

Republicar