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Ciencias económicas

El genoma de la economía brasileña

Crean un banco de datos para analizar y prever los resultados de la inserción brasileña en la globalización

La euforia neoliberal de los años 80/90 ya no genera dogmas. Los mandamientos del nuevo capitalismo produjeron efectos reales y tangibles a lo largo de la década. Éstos son “leídos” tanto en las series históricas y en los indicadores macro y microeconómicos como en las imágenes reales de los miserables. En Brasil, transcurrida más de una década de un proceso de inserción global que estabilizó la economía, pero dejó un tendal enorme de pérdidas, ya es posible diseñar el ADN de la internacionalización. Aquéllos que son contrarios a este modelo pueden ahora defenderse contra el rótulo simplista de “neobobos”.

El proyecto temático Liberalización, estabilidad y crecimiento: balance y perspectivas de la experiencia brasileña en los años 90, llevado adelante por economistas de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), es casi un genoma de la economía brasileña. Coordinado por el economista Luiz Gonzaga de Mello Belluzzo y con la vicecoordinación de Ricardo de Medeiros Carneiro, dicho proyecto, financiado por la FAPESP, resultará cuando llegue a su fin en un banco de datos capaz de alimentar análisis y previsiones de mediano y corto plazos sobre los resultados de la inserción brasileña en el mercado global. El proyecto también moviliza a especialistas de dentro y de fuera de las universidades para analizar este período.

Los “de afuera”, según Belluzzo, cumplen el papel de evitar “la reiteración de las propias hipótesis del grupo”, es decir, ejercen un papel crítico con relación a las formulaciones de los investigadores. Esto garantiza la honestidad científica en el tratamiento de los datos recabados por el equipo del proyecto, pero no es una vacuna contra el mal uso de esos datos por parte de otros agentes. “En economía es posible torturar datos hasta que éstos digan lo que usted quiere escuchar. Esto es un acto ideológico, pero también es una deshonestidad científica”, dice.

El banco de datos, que se encuentra en la fase final de pruebas, ya dispone de aproximadamente 7,5 mil series económicas, 220 publicaciones y 41 instituciones. En el futuro, estará a disposición de toda la comunidad académica de la Unicamp. El trabajo de formulación de hipótesis y la propia concepción del banco de datos, como así también los seminarios realizados por el equipo junto a profesores invitados, ya han resultado en un trabajo bastante avanzado de diagnóstico de la economía brasileña en la última década. Y más aún, está sirviendo de apoyo para la discusión de propuestas alternativas al modelo económico, y también sobre el papel de la universidad.

El proyecto de diagnóstico de la economía brasileña se originó en un trabajo realizado por Belluzzo y por Maria da Conceição Tavares para la Comisión Económica de la Organización de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (Cepal) y para el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea), intitulado Desarrollo en Brasil: rememorando un viejo tema, y en la tesis de libre docencia de Carneiro. Ambos constituyen trabajos bastante definidos sobre el proceso de integración brasileño.

De las hipótesis formuladas en los dos trabajos que originaron este proyecto, el equipo ya ha logrado comprobar varias. Los estudios realizados sobre la base de datos de diez años constatan una completa distorsión del cambio y de las tasas de interés. El subproyecto que estudia el tema del empleo y el salario arribó a la conclusión de que la aprobación de la propuesta de flexibilización de las leyes laborales, a decir verdad, solamente institucionalizará una informalización del trabajo que ya se ha producido en la práctica. El seguimiento de las fusiones y de las incorporaciones de empresas a lo largo del período de inserción en la economía global muestra que Brasil siguió al pie de la letra la tendencia mundial, imponiendo una acelerada desnacionalización de la economía nacional, según Belluzzo.

Entretanto, en el trabajo realizado para la Cepal, Belluzzo y Conceição mostraron los puntos de estrangulación del modelo brasileño de inserción – pero sin asumir sus críticas como lisa y llana oposición al proyecto de globalización. “No es una recusa a la inserción, que es inevitable, sino a la forma en la cual la misma está siendo llevada adelante”, dice Belluzzo. “La globalización es un locus de oportunidad, y al mismo tiempo, de bloqueos, pues los resultados dependen de cómo se decide la inserción en el proceso global”.

Los ejemplos que indican que los problemas estructurales originados en la forma de inserción brasileña podrían ser evitados son la China y India. “En la época en la que escribimos este estudio, no estaban aún tan claros los acuerdos de ambos países. Hoy en día el Banco Mundial los halaga, diciendo que hicieron su inserción de manera correcta.”

Belluzzo y Conceição consideraron como definitivo al cambio que se produjo en los patrones de competencia y en las estrategias de localización de las empresas transnacionales y la predominancia de la entrada de capital más volátil en el mercado periférico. También rechazaron por anacrónico al modelo desarrollista de los años 50/60 de sustitución de importaciones. Pero constataron las desventajas ocasionadas por la entrada indefensa de Brasil en este nuevo orden de la economía internacional.

La plena aceptación del libre mercado y de la apertura incondicional, por ejemplo, puede haber producido el efecto de una gran mejora en la competitividad para algunas empresas brasileñas, coincide Belluzzo. Pero los números muestran que, desde el punto de vista del perfil industrial brasileño, hubo una “regresión relativa”, es decir: comparado con el avance de los demás países, Brasil avanzó menos.

De la misma manera, la convicción implícita en el Consenso de Washington de que las tasas de cambio flotantes aseguran una mayor estabilidad que las fijas hicieron que la economía se tornase más sensible a sobresaltos, más allá del efecto que éstas tienen sobre los precios. Un ínfimo movimiento de las tasas puede dejar a los exportadores de un país periférico oscilando entre las pérdidas y las ganancias. Esto crea una gran incertidumbre en el desempeño de la balanza comercial. “Para los que entraron de cabeza en la etapa gloriosa de la globalización, éste es un problema particularmente grave”, observa Belluzzo.

De la misma manera, las privatizaciones sin reglas y la apertura de la economía sin control produjeron otra distorsión estructural: las empresas con sede en Brasil muestran en general un gran déficit en su balanza comercial: en otras palabras, desnacionalizaram su producción. Un brote de desarrollo económico, en vez de producir superávits en la balanza comercial brasileña, puede hacer que ésta se torne aún más deficitaria.

“Las tasas de crecimiento de los últimos años dibujan una montaña rusa”, compara Belluzzo. “Esto es así debido a que, de una manera corriente, la economía afronta una severa restricción desde el punto de vista de la balanza de pagos, lo que acaba obligando al Banco Central a manejar la política monetaria de una manera restrictiva”, afirma. Un movimiento acumulativo de devaluación del real, por ejemplo, puede provocar un cambio abrupto en la cartera de los agentes económicos.

Las investigaciones realizadas en la Unicamp comprueban también que la inestabilidad financiera de Brasil – al igual que en la mayoría de los países periféricos del Consenso de Washington – se rige conforme a ciclos, que son cada vez más cortos. “Un pequeño ciclo de euforia es seguido de uno de retracción, y luego retorna la euforia, y en otro momento vuelve frenarse la economía, a cuenta de la miopía que envuelve al mercado de corto plazo”. Los reflejos de la crisis argentina sobre Brasil, según Belluzzo, son un ejemplo de esta variación cíclica, alimentada por los humores de los inversores.

Seguir la expectativa del mercado, respondiendo ora a las expectativas de los inversores internacionales, ora a las necesidades de los agentes económicos internos, es un riesgo para los dos precios claves de la economía: el cambio y las tasas de interés. “Existe una cierta convergencia de opiniones en el sentido de que debemos proteger al tipo de cambio real”, dice el economista. China, por ejemplo, efectivizó una gran devaluación de su moneda en 1994 -devastando a los países vecinos- y pasó a exportar lo que pudo.

“Los chinos vieron que países de ese tamaño – como también del tamaño de Brasil y la India – no pueden tener una economía sin ningún control”, afirma el economista. El gobierno chino adoptó un control selectivo del capital externo que, al ingresar al país, era obligado a obedecer determinadas reglas y trabajar en sintonía con la estrategia económica de crecimiento del gobierno local.

En la opinión de Belluzo, es equivocado rotular a la globalización como el gran villano de la historia – pero es igualmente errado creer que las amarras del proceso de inserción brasileño son inexorables. “Nosotros entramos con el pie izquierdo reuniendo todas las condiciones para entrar correctamente”, afirma el economista, dejando claro que ésta es una postura personal. “Entrar con el pie izquierdo” es aceptar sin críticas el discurso de plena liberalización de la economía. “Al final de los años 80 y comienzos de los 90, había una gran presión ideológica que se reflejaba en los pronunciamientos empresariales y en el comportamiento de los medios”, recuerda Belluzzo.

“Hubo una idea de rechazar el pasado como un error fatal: el propio Gustavo Franco vino con aquella frase que decía que veníamos de 40 años de torpezas”, dice. No obstante, el tiempo mostró que el liberalismo sin control de los países periféricos que llevaron a sangre y fuego el Consenso de Washington era una ingenuidad. Las economías de los propios países ricos no son precisamente tan libres. “El mundo es una combinación de proteccionismo y apertura”. Belluzzo remite a la discusión sobre el Alca.

Estados Unidos asume su papel: quiere el máximo de concesiones por parte de los otros países involucrados en la negociación, haciendo un mínimo de concesiones en contrapartida. “Brasil es entonces acometido por una oscilación moral: de un lado estrán los que son contrarios al Alca; del otro, aquéllos que son favorables”, dice. La cuestión, según el economista, no es aceptar las imposiciones de Estados Unidos o negarse a integrar el ese bloque comercial, sino más bien “jugar el partido”, es decir, conseguir el máximo de concesiones por parte de los otros países y hacer el mínimo de concesiones en contrapartida.

La necesidad de que el Estado brasileño asuma una política activa de desarrollo es la contraposición natural a las distorsiones estructurales del modelo económico actual. El estudio de Belluzo y Conceição Tavares arriba a la conclusión de que el Estado debería haber desempeñado un papel más activo en el transcurso del proceso de liberalización de la economía, para crear instrumentos de ahorro de largo plazo, concretar la reestructuración productiva de las empresas nacionales, invertir en la producción de tecnología y alterar la estructura de los gastos públicos, de manera tal de disminuir la pobreza y la mala distribución de ingresos.

El Plan Real efectivizó su opción por el capital externo de corto plazo, apostó a la mejora de la eficiencia de las inversiones públicas con la privatización, en la inversión externa para equilibrar la balanza de pagos y en la apertura comercial como desafío capaz de modernizar a las empresas nacionales. La conclusión del estudio indica que se produjo “una pérdida del control nacional sobre las empresas y los bancos” y la desarticulación de los “mecanismos de gobernabilidad y de coordinación estratégica de la economía brasileña”.

Los dos autores reconocen que las condiciones internacionales no son favorables para un cambio de rumbo de la economía brasileña, pero por otro lado no confían en la fuerza del actual modelo. El Plan Real produjo resultados mediocres e inestables. Los investigadores proponen un “proyecto en contra de la corriente”, al predicar “una intervención más fuerte, abarcadora y continua por parte del Estado Nacional y de las instancias públicas internas”. Para ellos, ése es uno de los roles del Estado – la sociedad civil y los movimientos sociales no pueden hacerse cargo de la responsabilidad de construir el “Estado de Bienestar”.

El proyecto
Liberalización, estabilidad y crecimiento: balance y perspectivas de la experiencia brasileña en los años 90 (nº 99/02003-8); Modalidad
Proyecto temático; Coordinador Luiz Gonzaga de Mello Belluzzo – Unicamp; Inversión R$ 208.808,00

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