Imprimir Republicar

Bioingeniería

La salud viene en una manta azul

La empresa Komlux ya tiene lista el Blanket Luz, un equipo para el tratamiento de la ictericia, una enfermedad que afecta a 200 mil bebés por año en Brasil

MIGUEL BOYAYANManta de fibra óptica, usada directamente sobre la piel del bebé sin dar calorMIGUEL BOYAYAN

Uno de los productos pioneros desarrollados en el marco del Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE) ya está listo para salir al mercado: la manta de fototerapia para recién nacidos de la empresa Komlux de Campinas. Este equipo, que llevará el nombre comercial de Blanket Lux, aguarda solamente la certificación del Ministerio de Salud, que realizará la última fiscalización en el nuevo edificio construido por la empresa. Komlux también se apresta a recibir la certificación ISO 9000, un requisito previo para obtener la marca CE, de la Comunidad Económica Europea. “La idea es abrir un proficuo mercado en el área médica brasileña y también en el exterior”, dice Cícero Lívio Omegna de Souza Filho, director propietario de la empresa, que ya está recibiendo pedidos de entrega para marzo de este año.

El Blanket Lux consiste en una manta tejida de fibra óptica que emite una luz azul para el tratamiento fototerapéutico de recién nacidos con hiperbilirrubinemia, más conocida como ictericia fisiológica, causada por la incapacidad del organismo del bebé para eliminar la bilirrubina de la sangre. En condiciones normales, este pigmento biliar es filtrado por la placenta o eliminado por el hígado. En los casos más graves, la ictericia puede causarle daños al sistema nervioso central y sordera, siendo su efecto más visible la presencia de la tonalidad amarilla en la piel. La ictericia es común en Brasil y afecta a alrededor del 5% del total de niños nacidos anualmente, lo que equivale a 200 mil bebés.

La fototerapia es el tratamiento más utilizado actualmente para eliminar la bilirrubina. La luz descompone a dicha sustancia, que es eliminada por el organismo. Pero los inconvenientes son grandes: durante horas o días, el bebé permanece en la cuna, cubierto solamente con el pañal y con los ojos vendados, sometido a la luz que sale de lámparas fluorescentes o halógenas. Las lámparas no pueden estar muy cerca para no causar quemaduras, el calor provoca incomodidad y el bebé permanece más tiempo en el hospital.

La manta resuelve muchos de estos inconvenientes: puede ser usada directamente sobre la piel del bebé y es pequeña. Va acoplada a un calbe de fibra que permanece distanciado del cuerpo, disminuyendo así los riesgos. Más allá de la incomodidad, ésta reduce los costos hospitalarios, filtra el calor y las franjas indeseables del espectro de la luz, especialmente la infrarroja y la ultravioleta, dejando pasar solamente la azul, que resuelve el problema de la bilirrubina.

Manta portátil
La innovación de la manta consiste en que la misma fue fabricada con fibra óptica modificada. Ésta emiten luz lateralmente y de forma controlada a lo largo de la manta. Con la manta fototerapéutica no existe necesidad de interrumpir el tratamiento para el amamantamiento, como ocurre con el sistema convencional. La manta es portátil y puede usarse en casa. “La gran ventaja de la manta consiste en que puede ser usada dentro de la incubadora en los casos de bebés prematuros, por ejemplo”, afirma el profesor Fernando Facchini, del Centro de Asistencia Integral a la Salud de la Mujer (Caism) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp).

A propósito, la idea de producir esta manta fue de Facchini. “Yo estaba interesado en usar una manta de fibra óptica – ya existente en el exterior – y estaba buscando alguna forma de producirla en Brasil. Entonces fui al Centro de Bioingeniería de la Unicamp y ellos me sugirieron entrar en contacto con Komlux.”

El desafío de producir este equipo en Brasil fue lanzado en 1997. Fueron dos años y medio de investigaciones y seis meses para el lanzamiento. “La manta puede funcionar en maternidades y nurseries del país y del exterior”, dice Omegna Filho. Su precio estimado es de 3,3 mil reales, incluida la distribución del producto, en tanto que su similar japonés Homeda cuesta 4 mil dólares. El tratamiento convencional, con fototerapia halógena, cuesta entre 2 mil y 4 mil reales.

En el segundo semestre de este año, cuando Omegna Filho espera tener el sistema de comercialización de la manta consolidado y ya haber superado la fase de calificación, espera vender toda la capacidad de producción de Komlux, que es de 50 conjuntos (la manta y la fuente de luz) por mes. “En realidad, frente a la receptividad que hemos alcanzado con el producto, creemos que la demanda será bastante mayor que ese volumen.”

La manta Blanket Lux le fue presentada a los participantes del XVII Congreso Brasileño de Perinatología, realizado en Florianópolis (Santa Catarina), en noviembre del año pasado. “Su debut ante el público especializado tuvo gran éxito y suscitó interés de mercado en nichos en los que ni siquiera habíamos pensado aún”, dice Omegna Filho. Es el caso de una gran cooperativa de salud, que identificó en la manta la solución a sus problemas de prolongamiento de la internación en las maternidades, toda vez que el uso doméstico del producto ya es una práctica usual en Estados Unidos, en donde lleva el nombre de biliblanket.

Un nuevo producto
Komlux también desarrolla dos tipos de videoendoscopios, uno de canal rígido para su aplicación en otorrinolaringología (garganta, nariz y oídos) y otro flexible, para la investigación clínica del estómago y del intestino. Ambos proyectos también cuentan con el apoyo del PIPE. El endoscopio es un instrumento que permite la observación de lugares con acceso limitado. La mayor utilización se daen el campo de la medicina, para visualizar cavidades del cuerpo.

El endoscopio de Komlux irá acoplado a una cámara de video, lo que permite el registro de las imágenes en videocasetes para futuros análisis o para alimentar a un banco de datos. La reducción de los precios de cámaras, monitores y videograbadoras, así como también de los accesorios para digitalizar las imágenes y manipularlas en microcomputadoras, hicieron posible su uso en gran escala.

Según Omegna, calculan vender entre 50 y 100 conjuntos por mes de los videoendoscopios de canal rígido cuando sean lanzados comercialmente, en 2003. El precio promete también ser competitivo. El endoscopio y todo el sistema de video de Komlux costará entre 3,5 mil y 4 mil reales, mientras que su similar cuesta actualmente el doble: tan solo el sistema de cámaras está en 3,5 mil.El optimismo de Omegna Filho se fundamenta en números. La empresa factura actualmente alrededor de 180 mil reales por mes, después de casi haber duplicado sus ingresos en un año y medio. Las perspectivas para el mercado de fibra óptica, en el cual actúa con una línea de 200 productos, son más que alentadoras.

Cuando el profesor Hugo Frangnito, del Instituto de Física de la Unicamp, y los profesores Pedro Mangabeira Albernaz y Aníbal Arraes, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), contactaron a Komlux para desarrollar el videoendoscopio para su aplicación en otorrinolaringología, ellos pretendían simplificar la estructura existente. La alternativa de Komlux es un equipo parecido a un bolígrafo, con microcámaras que captan y envían imágenes a un monitor de video o a una computadora, en donde éstas son analizadas.

El aparato saldrá en diferentes modelos para varias especialidades. Aquél que se utiliza para la boca ya está listo y el de los oídos y laringe está en marcha. Otro equipo que ya está listo, fruto del desdoblamiento de la investigación, es el intraoral, para auxiliar a los odontólogos en diversas funciones.

La investigación desarrollada por Komlux para montar un prototipo de endoscopios flexibles, destinados a exámenes de esófago, estómago e intestino, está siendo llevada adelante en asociación con el Centro de Diagnóstico en Enfermedades del Aparato Digestivo (Gastrocentro) de la Unicamp.

Para mantener la fibra
Los resultados más inmediatos de estos proyectos son la nueva fábrica en Campinas, con 1,1 mil m2 cubiertos, casi el doble que el antiguo local, de 600 m2, y el aumento del número de empleados, de 19 a 40. Pero Omegna Filho sabe que solo no logrará entrar a ese mercado dominado por las multinacionales. “Creo que no debemos gastar energía en disputar el mercado distribuidor con las empresas que ya están establecidas. Prefiero que mantengamos nuestra identidad en el área de desarrollo y aplicaciones en fibra óptica”, dice. Omegna Filho añade que, a partir de la fase embrionaria de los proyectos, comienza a buscar socios y clientes para que el producto esté en condiciones de salir al mercado ni bien salga de la fase de prototipo.

Una trayectoria ejemplar
Cícero Omegna Filho soñaba con ser ingeniero, pero acabó recibiéndose de analista de sistemas. El mundo de la fibra óptica entró en su vida a partir de la pasantía que realizó en 1977 como técnico electrónica en el Instituto de Física de la Unicamp. En 1986, nacía Komlux, en el galpón de su casa, teniendo como socio al ingeniero mecánico Marco Kairala. La empresa fue constituida para producir punteras odontológicas para fotopolimerización, un equipo que seca en segundos la masa utilizada en la reconstrucción dental.

Este proyecto le fue posteriormente vendido a la multinacional 3M, y la sociedad se deshizo. Omegna Filho continuó con Komlux y consiguió oxígeno por tres meses al concretar un contrato de prestación de servicios con Elebra, empresa también de Campinas, en donde ya trabajaba en el área de producción de fibra óptica para telecomunicaciones.

Pero los sucesivos planes económicos dejaron maltrecha a la empresa, y en 1993, solamente quedaban tres empleados, de los diez existentes en 1989. En aquél año, Omegna Filho fue a Estados Unidos para prospectar nuevos negocios. Y se casi se queda allá, pues recibió una invitación del consultor de empresas Abraham Szule para que montara su empresa en territorio estadounindense.

Pero una semana después de volver a Campinas, fue contactado por investigadores de la Unicamp y de la Unifesp para desarrollar endoscopios aplicados a la medicina. Hasta ese momento, su experiencia con ese tipo de equipos se limitaba a los de modelo rígido, para atender los pedidos de la empresa Iochpe-Maxion, utilizados para inspeccionar el interior de la cámara de combustión de motores diesel usados en tractores.

“La llegada de los investigadores me permitió dar un giro hacia la especialización de la empresa, que salió del área de las telecomunicaciones para entrar al área biomédica”, dice Omegna Filho. En esa misma época, entre 1994 y 1995, se inició el desarrollo del producto, con el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), por medio del Programa de Apoyo al Desarrollo Científico y Tecnológico. Omegna Filho integró el Grupo Técnico de Instrumentación del MCT durante dos años, lo que le permitió visitar varias universidades y entender sus demandas.

Abrió las puertas de su empresa a la cultura de la investigación. Y consiguió para Komlux seis becas del Programa de Capacitación de Recursos Humanos para Actividades Estratégicas, dependiente del MCT. En ese momento, empezaba a hacerse evidente para Omegna Filho la primera conclusión sobre esas asociaciones: “De nada sirve orientar recursos exclusivamente hacia equipos y plantas industriales, lo fundamental es formar gente”. La segunda ha llegado ahora, cuando se prepara para el gran desafío de la comercialización y divulgación de la manta. “Mi empresa siempre tuvo una relación umbilical con la universidad y la investigación. Con seguridad no habría resistido andando sola.”

Los Proyectos
1. Proyecto y Desarrollo de un Equipo para Fototerapia Neonatal de Fibra Óptica Corrugada (nº 97/07515-1); Modalidad Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Cícero Lívio Omegna de Souza Filho – Komlux; Inversiones R$ 169.209,40 y US$ 125.296,00
2. Desarrollo de un Videoendoscopio con Óptica Gradiente (nº 97/07514-5); Modalidad Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Cícero Lívio Omegna de Souza Filho – Komlux; Inversiones R$ 167.287,00 y US$ 79.500,00

Republicar