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Informática

Desarrollan programas a la medida

Tres empresas del PIPE llevan adelante proyectos de tendientes a lograr que Brasil sea más competitivo en ese sector

Con proyectos diferentes entre sí, tres empresas apoyadas por el Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE), de la FAPESP, tienen como punto en común la búsqueda de soluciones que aún son poco contempladas por las compañías de todos los portes que desarrollan software en Brasil. InfoDinámica, de São Paulo, invierte en un sistema de control del edificio que, combinando hardware y software, posibilitará un nuevo paso en el monitoreo local y remoto de casi todos los equipos electroelectrónicos de residencias y oficinas. La empresa paulistana Invenire desarrolla un software para las mesas de cambio de los bancos y los departamentos de comercio exterior de las grandes corporaciones. Spall, de São Carlos, se apresta a lanzar la primera versión de un programa que simula la formulación de materiales para la industria de cerámica.

Y, lo mejor, las tres empresas, que invierten en nichos importantes dentro del país, contribuyen a que los software brasileños sean cada vez más competitivo en el mercadointerno y en el externo. Mientras la participación de los software desarrollado en el país es del 76% en lasventas domésticas, la balanza comercial del sector aún presenta números negativos. Aunque las exportaciones del país hayan alcanzado el nivel de 120 millones de dólares en 2001, con un crecimiento próximo al 1.200% desde 1995, las importaciones llegan a mil millones de dólares por año. Hablar sobre generación de software, por lo tanto, es una cuestión estratégica, ya que el conocimiento y el desarrollo tecnológico en esa área son imprescindibles para el soporte del crecimiento de todos los sectores de la economía.

Control remoto
El software para control de sistemas residenciales y de edificios de InfoDinámica es un objetivo antiguo de las gigantes mundiales de la industria electroelectrónica. “Investigué para verificar si había algo similar y descubrí que, aunque ya exista tecnología disponible para eso, no existe un sistema semejante”, cuenta el ingeniero mecánico Eduardo Vettori, propietario de la empresa. Vettori trabaja desde 1972 en el área de tecnología de la información y pasó por NEC y por la sede inglesa de Shell International Petroleum Company.El sistema que Vettori está terminando, denominado Suit, representa la concreción de un antiguo sueño de los escritores de ficción científica.

El software puede monitorear y controlar, de forma remota o no, cualquier aparato que integre un circuito, desde un televisor hasta un mecanismo de alarma de seguridad, de una heladera a un juego de persianas. El software permite el comando de esos artefactos a través de la interfaz con los controles digitales de los equipos y con una interconexión en red.El usuario define y altera las configuraciones, adecuando los controles a sus rutinas, a partir de una computadora estándar PC, palmtops o un teléfono. Además de las utilizaciones en sistemas de seguridad y control de residencias, edificios y empresas, otro uso que Vettori indica para el Suit es el sector hotelero. “A partir de un Personal Digital Assistant (PDA) con buena memoria, como una palmtop, el supervisor de un hotel puede controlar todos los aparatos de cada apartamento”. En las casas de espectáculos, el software puede, entre las utilizaciones posibles, conectar y controlar la temperatura de los acondicionadores de aire.

“El proceso del Suit se fundamenta en solamente tres variables: cuál es el aparato, qué se quiere controlar y en qué nivel o estado, como por ejemplo las funciones de conectar y desconectar, volumen, etc., además de quién quiere hacerlo”, observa Vettori. “Se trata de una solución sencilla”, dice Vettori, que dio inicio al proceso de registro de patente del producto en 1996.El programa básico inicial, desarrollado en los lenguajes C y Visual BASIC, unos de los más comunes y diseminados, opera en los sistemas operativos Windows, Windows CE, Mac, Palm y Unix. Otros lenguajes también pueden ser usados. Su instalación puede utilizar la infraestructura de la red eléctrica sin ninguna modificación, o la comunicación por radiofrecuencia, inalámbrica. Los sistemas actualmente disponibles, además de que controlan tan solo algunos dispositivos, por falta de una interfaz universal, demandan variadas reformas en la infraestructura.

El control a larga distancia aprovecha la infraestructura de los servicios públicos -puede ser realizado desde cualquier línea telefónica, fija o móvil, o por Internet. El sistema tendrá siete accesorios de hardware, que están siendo proyectados en el Centro de Investigaciones Renato Archer (Cenpra), unidad del Ministerio de la Ciencia y Tecnología que sucedió ala Fundación Centro Tecnológico para la Informática (CTI). Esos accesorios permiten el control de aparatos sin ninguna modificación. Cinco de ellos ya están listos: un contestador telefónico, un equipo emisor de rayos infrarrojos, un transceptor de radiofrecuencia, tomacorrientes e interruptores. “Aún falta un multisensor, para identificar, entre innumerables cuestiones, la presencia humana”, dice Vettori, que prevé la conclusión del proyecto en el segundo trimestre. Vettori cree que el producto estará disponible en el mercado aún este año.

Actualmente, InfoDinâmica prácticamente no tiene facturación. Con excepción de algunos trabajos de consultoría, Vettori está totalmente abocado al desarrollo del Suit. El titular de la empresa estima, en su plan de negocios, que el mercado brasileño de controles de edificios podrá en breve mover mil millones de dólares por año. En ese cálculo, él no incluyó las posibilidades en el área de automatización industrial, un sector aún no contemplado en la estrategia inicial de ventas.

Prototipo MC3
Invenire también confía en el gran potencial mercadológico de su producto. Según proyecciones de José Carlos Arruda Alves, socio de la empresa, el software, bautizado provisoriamente MC3, puede conquistar decenas de los aproximadamente 150 bancos del país, entre los que utilizan soluciones propias y aplicaciones menos avanzadas de software houses competidores. “También vamos a ofrecer la aplicación a empresas multinacionales de gran porte, que operan mesas de cambio en función del alto índice de transacciones internacionales”, dice. El MC3 es una multiplataforma que opera en los ambientes Windows, Unix y Linux, puede rodar hasta en grandes computadoras (mainframes) y deberá salir a la venta entre éste y el próximo año.

Fundada en 1999, la empresa entró en el mercado con la oferta de servicios de instalación y mantenimiento de soluciones para la integración a la red Swift (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), atendiendo, principalmente, a bancos de pequeño y mediano porte. Invenire es una iniciativa de los hermanos José Carlos Arruda Alves, ingeniero que hizo carrera en el área de negocios de IBM, y Valter Francisco Arruda Alves, profesor de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP). “Nuestro objetivo siempre fue desarrollar productos de software innovadores”, cuenta José Carlos.

El reto de Invenire en el sistema de cambio es, tal vez, menos importante que el ejercicio de programar en Java -lenguaje de Sun Microsystems con gran participación de mercado en el área de desarrollo para la Internet- de acuerdo con el concepto de componentización. Éste se fundamenta en la premisa de que una software house no necesita desarrollar sola todas las partes que componen su producto. Parte de sus necesidades técnicas es comprada de otras empresas. Eso permite integrar componentes de calidad ya comprobada, suministrados por empresas especializadas en determinado tipo de software . Entre los utilitarios, un buen ejemplo es el de los instaladores de programas -productos con funciones complejas cuyo desarrollo interno demandaría gran inversión de tiempo y dinero. La componentización es una de las fuertes tendencias en todo el mundo y es fundamental para el progreso de la industria del software en India, país con alto desempeño en ese sector.

En la definición de la estrategia que será adoptada, los hermanos Alves tuvieron en cuentano solamente las grandes tendencias de consumo de software en el ambiente empresarial, sino la capacidad de la empresa de aprovecharlos a partir de la estructura y de una disponibilidad de inversión reducidas. “La opción por el desarrollo de componentes surgió como un camino natural”, dice Valter. En la práctica, eso significa que Invenire no pretende concebir una plataforma completa para la automatización de empresas -sino que quiere desarrollar aplicaciones que puedan ser integradas a grandes protectores, como, por ejemplo, los sistemas de gestión empresarial, o enterprise resource planning (ERP), sector en el que actúan la empresa alemana SAP, la estadounidense People Soft y las brasileñas Microsiga y Datasul, entre otras diversas compañías.

La tendencia de componentización es fortalecerse con la diseminación del modelo de los application service providers (ASP), servidores que albergan servicios de Internet, hospedando bancos de datos de manera remota. La componentización también gana fuerza con el surgimiento de los servicios de web (web services), que les permiten a las empresas usuarias “buscar” en Internet determinadas soluciones en sistemas. Por ejemplo, un banco puede analizar el crédito de sus clientes, vía Internet, a través de empresas especializadas en esa actividad.

Los web services les permiten a los usuarios formar paquetes desoftware con los productos que consideren más adecuados a sus necesidades, sin preocuparse con la integración de las aplicaciones -uno de los mayores retos para los departamentos de informática y prestadores de servicios- basándose en patrones de comunicación entre programas, como el Extensible Markup Language (XML). El patrón XML permite que varios software conversen entre sí, para el intercambio de documentos y datos en formato estándar. “Trabajamos con elSimple Object Access Protocol , o Soap, con base en XML”, observa Mauricio Nacib Pontuschka, coordinador del Núcleo de Computación Científica de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) e instructor de Sun en el área de Java, que presta consultoría a la empresa Invenire.

Bajo la orientación de Pontuschka y de Carlos Eduardo de Barros Paes, también profesor de la PUC-SP y consultor de Invenire, el equipo de desarrollo está formado por nueve practicantes del curso de Ciencias de la Computación de la PUC-SP. Con ingresos anuales de 60 mil reales, Invenire utiliza los recursos del PIPE para pagar a esos practicantes y a los dos consultores involucrados en el desarrollo del MC3. Además de Pontuschka y de Carlos Paes, la empresa cuenta también con los conocimientos de un especialista en banca, Rui Cabral de Mello, que orienta la concepción del software en sus aspectos funcionales, para garantizar su adecuación a las necesidades del público a quien va dirigido.Otro paso importante, en la visión que los dirigentes de Invenire tienen del futuro, es la certificación de sus productos.

“Nuestro objetivo es comenzar a exportar dentro de pocos años y para ello necesitamos certificaciones que atesten la calidad de nuestros software”, explica José Carlos. Un certificado esencial es el Capability Maturity Model (CMM), o Modelo de Madurez de la Capacidad, un aval de calidad de productos y procesos de software reconocido internacionalmente. La obtención de ese aval no es barata, porque abarca servicios de consultorasautorizadas por el órgano certificador, papelejercido hoy por la Universidad de Carnegie Mellon, en la ciudad de Pittsburg, licenciada, por licitación, del software Engineering Institute, centro de investigación patrocinado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Mezcla fina
Spall, tercera empresa del PIPE, concentra sus inversiones tecnológicas y comerciales en soluciones para el sector industrial. Más específicamente para la industria de revestimientos cerámicos, responsable por la producción de pisos, lavabos, inodoros y azulejos. La empresa planea lanzar, aún en este semestre, la primera versión de un programa que simula la sustitución de materiales para ese sector. Sin competidor conocido en el país y en el exterior, Ceramix podrá economizar millones de reales para las empresas del segmento de cerámica industrializada y, además, hacer factibles los procedimientos de control de calidad capaces de hacerlas más competitivas en el mercado internacional. El producto será lanzado en una versión para el sistema Windows.

“La operación en red puede hacerse fácilmente, si hubiera la solicitud de algún cliente”, dice Fábio Leme de Almeida, gerente de Investigación y Desarrollo de la empresa.El potencial mercadológico para el Ceramix también es grande. Siendo el cuarto mayor productor del mundo – superado solamente por Italia, China y España -, el país tiene dificultades para uniformizar sus azulejos, lozas y porcelanas, por causa de la falta de herramientas de la tecnología de información capaces de simular resultados en la inevitable sustitución de materias primas, lo que demanda una reformulación de toda la masa.

“Hasta la arcilla procedente de un mismo yacimiento puede presentar variaciones físico-químicas, y es casi imposible garantizar el mantenimiento de características tales como capacidad de retención de agua, rigidez y resistencia en el producto cerámico”, observa Edélcio Leme de Almeida, director administrativo de Spall y coordinador del proyecto. El problema alrededor de la sustitución de materias primas no se limita a la cuestión de la uniformidad. “Las empresas evitan al máximo la sustitución, almacenando cantidades enormes de material, y quedan vinculadas a los proveedores”, comenta Almeida.

Es decir: el problema afecta al aprovechamiento del espacio y al giro financiero de las compañías y las convierte en presas fáciles de eventuales aumentos excesivos de los precios. Asimismo, las pruebas con nuevas materias primas, por la vía de ensayo y error, causan enormes pérdidas. “Por causa del porte de los equipos utilizados, la cantidad mínima para pruebas es de una tonelada y, normalmente, la sustitución demanda varias pruebas, con elevado consumo de materia prima, recursos humanos y energéticos.”

El Ceramix simula la utilización de varias materias primas para la reformulación de masas y esmaltes cerámicos. A partir de una base de datos, el software auxilia a los usuarios a identificar equivocaciones en la formulación de productos. “Se trata de un software basado en modelos científicos, con un módulo totalmente volcado a los cálculos”, explica Fábio. El nuevo sistema está en fase de pruebas en una compañía paulista, de la cual prefiere no revelar su nombre por cuestiones estratégicas. “La colaboración de esa empresa ha sido muy importante para la verificación de la eficiencia del software”, comenta Fábio. Según sus previsiones, el lanzamiento del producto tendrá lugar al final deeste semestre.

La posibilidad de desarrollar el Ceramix, cuenta Edélcio, surgió en 1998, a partir de conversaciones técnicas con Edgar Dutra Zanotto, profesor del Departamento de Ingeniería de Materiales de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar). La región es un importante polo cerámico, y la UFSCar mantiene laboratorios trabajando específicamente en ese sector. Zanotto colabora en el proyecto del software de Spall, que cuenta también con la consultoría de un matemático y está a cargo de tres estudiantes del Departamento de Computación de UFSCar.

Spall, que tiene ingresos netos anuales por alrededor de 40 mil reales, nació en 1994 ya con un pedido para atender. El negocio que motivó la fundación de la empresa trajo como resultado el lanzamiento del SIM -Sistema de Informaciones Masónicas, que, después, atraería a 5 mil clientes en Brasil. Spall también presta servicios de consultoría en las áreas de redes e Internet, además de desarrollar proyectos de sitiosweb . “Con el Ceramix, pretendemos por lo menos duplicar nuestra facturación aún este año”, afirma Edélcio.

El Ceramix, el MC3 y el Suit son ejemplos de creatividad y capacidad de emprendimiento, que, unidos al desarrollo de productos innovadores en las pequeñas empresas, pueden catapultar al país a un nivel más alto en la producción de software, un producto que está en la canasta de necesidades básicas de cualquier sector en este comienzo del siglo XXI.

Certificación garantiza futuro del sector

Las exportaciones brasileñas de software tuvieron un crecimiento significativo entre 1995 y 2000: saltaron de 10 millones para 100 millones de dólares. “Los resultados de 2001, que aún no están cerrados, se ubicarían entre los 120 y los 130 millones de dólares”, prevé Fábio Pagani, coordinador ejecutivo de desarrollo de negocios de la Sociedad para la Promoción de la Excelencia del software Brasileño (Softex), que fue creada por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) en 1993 y en 1997 se convirtió en entidad privada sin fines lucrativos.

El creciente aumento de las exportaciones de software desarrollados en Brasil, sin embargo, aún está lejos de garantizar al país una buena participación en el mercado mundial. La producción local está más bien dirigida al mercado interno, en el que responde por un 76% de las ventas domésticas, que en 2000 totalizaron 3,2 millones de dólares, según la Secretaría de Política de Informática, del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Los números del mercado interno tampoco le aportan tranquilidad al país con relación a la posibilidad de crecimiento y de aprovechamiento del producto brasileño. En 2000, de acuerdo con proyecciones del Banco Central, las importaciones de software alcanzaron 1.020 millones de dólares, causando un déficit de 920 millones de dólares en la balanza comercial del sector. Entre 1995 y 2000, las compras de software producidos en el exterior registraron un incremento del 500%, mientras que el mercado brasileño creció un 74%.

Una simulación presentada por Kival Weber, vicepresidente de Softex, en el Fórum Minas Gerabytes, realizado en la Federación de las Industrias del Estado de Minas Gerais, en Belo Horizonte, al final del año pasado, prevé que, si la situación no cambia, la participación del software importado, hoy en un 24%, llegaría al 94% en 2010.

Capacidad probada
El hecho es que la producción de software en Brasil, que tiene sus puntos altos en la creatividad y en la flexibilidad, no se orienta por estándares de calidad aceptados universalmente. “La certificación es actualmente una de nuestras principales banderas”, dice Vanda Scarterzini, titular de la Secretaría de Política de Informática (Sepin), del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El país necesita adecuarse a los estándares internacionales de la industria de software y hacerlo saber por todo el planeta, no solamente para exportar más, sino también para no perder posiciones en el mercado local.

Para ello, Softex busca acuerdos con consultoras especializadas en la preparación de empresas para la obtención del Capability Maturity Model (CMM), o Modelo de Madurez de la Capacidad, que define conceptos y prácticas de desarrollo de software. Según datos de Sepin, solo un 10% de las 3.500 software houses establecidas en Brasil ya habían conquistado esa certificación en 1999, índice que debería llegar al 20% en 2001.

El CMM, que se propone perfeccionar el proceso y los resultados del desarrollo de software tanto desde el punto de vista de ingeniería como de administración, realiza la definición de una estructura para la promoción de mejoras continuas. Se divide en cinco niveles -inicial, repetitivo, definido, administrado y optimizado. “Las compañías brasileñas que ya exportan tienen, como mínimo, la certificación hasta el nivel 3”, comenta Pagani.

“Invertir en la calidad de nuestros software también es una manera de combatir el déficit social del país”, reflexiona Vanda. Según estadísticas de Softex, las software houses brasileñas generan más de 180 mil empleos directos. De ellas, indican estudios de 1998, un 40% corresponde a microempresas, con menos de diez empleados, y un 33% tiene entre 11 a 50 funcionarios. De ese total, un 8% es mediano porte y un 19% corresponde compañías grandes, con una plantilla superior a 100 personas.

La Ley de Informática, aprobada en 2001, no contempla directamente a la industria de software, pero puede estimular fuertemente al sector, observa la secretaria Vanda. Su artículo 1º, en vías de reglamentación, incentiva la utilización de software producido en Brasil y crea un dispositivo legal para que el gobierno use su poder de compra como instrumento de estímulo a la investigación y al desarrollo.

Fondo sectorial
Otro avance del proceso de reglamentación de la nueva ley fue la creación del Comité del Área de Tecnología de la Información (Cati), para administrar los recursos destinados por las empresas de informática y telecomunicaciones que reciben beneficios fiscales. Los fondos aportadas forman el Fondo Sectorial para la Tecnología de la Información (CTInfo) y deben ser aplicadas en investigación y desarrollo. “En 2002, el valor debe alcanzar 50 millones de dólares, lo que corresponde al 0,5% de la facturación de las empresas beneficiadas por la legislación”, prevé Vanda.

La India como paradigma

India es el primer país citado cuando el tema es la producción de software en los países del tercer mundo. Entre 1996 y 2001, las vendas externas de ese país, de las cuales un 62% se destina a Estados Unidos, se incrementaron de mil millones de dólares a 8,5 mil millones de dólares. La exportación está realizando el crecimiento del mercado interno de la India, que, de tan solo 670 millones de dólares en el ejercicio fiscal 1996/1997, llegó a más de 2 mil millones de dólares en 2000/2001.

La ex colonia británica tiene como ventaja competitiva el hecho de usar el inglés como segundo idioma – que todos los niños aprenden cuando ingresan a la escuela. Además, India se aboco a la programación a fines de la década de los 70, cuando IBM dejó el país – uno de los casos en que, de hecho, la necesidad hace milagros.

Por todos esos motivos, la transformación del país en un semillero de cerebros fue un camino natural, porque los salarios ofrecidos por las empresas estadounidenses se mostraron muy atractivos para los patrones de los indios. Después, las grandes compañías globales se dieron cuenta de que establecerse en la India, o formar alianzas de negocios en dicho país, sería más ventajoso para aprovechar los bajos costos de mano de obra del mercado local. El comercio creció enormemente, y las llamadas fábricas de software, que desarrollan productos a pedido, proliferaron.

Los proyectos
1. Sistema Universal de Interfaz de Telecontrol (nº 99/06189-9); Modalidad Programa de Innovación Tecnológicaen Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Eduardo Vettori – InfoDinámica; Inversión R$ 166.200,00
2. Sistema de Cambio y Comercio Exterior (nº 99/11584-4); Modalidad Programa de Innovación Tecnológicaen Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Valter Francisco Arruda Alves -Invenire; Inversión R$ 232.370,00 reales y US$ 30.000,00
3 .Sistema para la Formulación y Reformulación de Masas Cerámicas (nº 98/14927-7); Modalidad Programa de Innovación Tecnológicaen Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinador Edélcio Leme de Almeida – Spall; Inversión R$ 97.360,00

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