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Política C&T

Ahora es el momento de Scylla

Votorantim Ventures invierte en una empresa de bioinformática

El apoyo brindado por las inversiones de riesgo está ampliando los horizontes del mercado de biotecnología en Brasil. Poco más de un mes después de la creación de Alellyx, una empresa de investigación y desarrollo de productos de biotecnología, se ha anunciado la formación de otra empresa, Scylla, que actuará en el área de bioinformática. Ambas empresas tienen en común el hecho de haber sido formadas por investigadores que integraron los equipos responsables por el secuenciamiento del genoma de la Xyllela fastidiosa y de la Xanthomonas citrii, entre otros proyectos patrocinados por la FAPESP. Ambas empresas también cuentan con el apoyo financiero de Votorantim Ventures, una empresa de capital de riesgo del Grupo Votorantim que está dispuesta a invertir 300 millones de reales en negocios de alta tecnología. Alellyx recibirá de Votorantim un aporte de 30 millones de reales, en cuanto que los recursos destinados a Scylla no han sido divulgados.

Scylla tendrá como foco la bioinformática para el desarrollo de la genómica y la proteómica. Uno de los principales mercados será el de las industrias farmacéuticas, ya que la bioinformática puede ser crucial para reducir el tiempo de desarrollo de un nuevo medicamento, cosa que, actualmente, puede demandar entre diez y 15 años. Con la bioinformática es posible filtrar con eficiencia las moléculas que efectivamente interesan en la investigación y que se revelen más eficientes. También existen perspectivas de negocios con empresas agrícolas y agropecuarias y con instituciones que deben operar con datos genómicos. “Existen muchos datos generados por la investigación genómica. Lo que falta es una buena organización de tales datos, algo que la bioinformática puede ofrecer”, dice João Meidanis, del Instituto de Computación de la Unicamp, uno de los socios de la empresa.

Meidanis esperó durante tres años la oportunidad para estructurar Scylla en asociación con cuatro alumnos suyos: los doctorandos Zanoni Dias y Guilherme Pimentel Telles, Marília Dias Vieira Braga, con título de máster, y Alexandre Corrêa Barbosa, estudiante de grado en computación. “El apoyo de Votorantim Ventures fue un catalizador importante para que la empresa fuera creada ahora”, reconoce Meidanis.

Productos y negocios
Los principales productos de Scylla serán software innovadores y sistemas combinados de software. Sus socios pretenden también desarrollar sistemas de apoyo al secuenciamiento en red y a la anotación de proteínas de transporte. En cualquier caso, el producto final será un banco de datos, con informaciones organizadas, de alta calidad y accesibles para los interesados. El análisis de los datos genómicos por medio de la bioinformática es uno de los pasos estratégicos para el montaje de la secuencia de los genes. El secuenciamiento genera un enorme volumen de datos que debe ser accesible mediante herramientas específicas de investigación. “La bioinformática, por ejemplo, posibilitó el montaje de 100 mil tramos del genoma de la Xylella“, recuerda Meidanis.

Pese a que el grupo ha crecido en aptitud con su participación en los diversos proyectos genomas, la idea es “empezar de cero”, como dice Meidanis. “No pretendemos valernos de los software y de otras soluciones desarrolladas durante las investigaciones genómicas vinculadas a instituciones académicas, pues son de propiedad de las universidades”, subraya. Para demostrar competitividad y ganar mercado, los socios de Scylla pretenden lanzar en los próximos cuatro meses por lo menos tres nuevos productos. No está descartada la posibilidad de que la empresa ofrezca un servicio de bioinformática para proyectos de secuenciamiento de genoma, incluso aquéllos que son patrocinados por la FAPESP, o para empresas como su media hermana Alellyx.

Se espera que Scylla desarrolle negocios con una estructura similar a la de los de SWISS-PROT, un banco de datos de proteínas suizo cuyo acceso, inicialmente, era público y gratuito. “Pero debido a una necesidad de los fondos, se mantuvo el acceso libre solamente para las instituciones académicas. Las empresas interesadas en esos datos deben pagar”, afirma Meidanis. “Ése puede ser un modelo para nuestra empresa, pero necesitamos un socio para presentar los datos”, afirma Meidanis.

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