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Tecnociencia

La amistad le hace bien a la memoria

El tener amigos no es bueno solamente para el alma, lo es también para el cerebro. Esto es lo que sugiere un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rockefeller de Nueva York con aves cantoras. Los estudiosos descubrieron que los pájaros que viven en grupos grandes tienen más neuronas nuevas y, probablemente, una memoria mejor que la de los solitarios. Los pájaros tienen cerebros pequeños y, para almacenar memoria, se cree que producen continuamente neuronas nuevas. Pero esas neuronas nuevas mueren en tres o cuatro semanas, de manera tal que las aves no logran almacenar memoria de largo plazo. Las que consiguen mantener sus neuronas vivas por más tiempo tienen por consiguiente una memoria mejor.

Los científicos estudiaron ejemplares adultos de Taeniopygia guttata, de origen australiano, el pájaro conocido en Brasil como diamante mandarín. Dividieron a las aves en tres grupos: una solitaria, una yunta y un conjunto de 45 individuos. Luego de 40 días, examinaron las tres regiones específicas del cerebro de los pájaros y descubrieron que, comparados con el pájaro solitario y con la pareja, aquéllos que vivieron en el grupo mayor tenían alrededor de un 30% más de neuronas nuevas en una región del cerebro involucrada en el procesamiento del sonido. Y los machos de la especie, responsables por el canto, tenían dos veces más neuronas nuevas en las áreas de la comunicación.

En el trabajo publicado en Behavioural Brain Research, Fernando Nottebohm, coordinador de la investigación, considera que los pájaros quizás ejerciten su cerebro al intentar distinguir el canto característico de sus congéneres. En estudios anteriores ya se había notado que los animales sociales, como los elefantes, tienden a tener una mejor memoria que los solitarios. Pero aún no se había notado un cambio en la supervivencia de las neuronas provocado únicamente por el número de congéneres. Hay evidencias de que los seres humanos adultos también producen nuevas neuronas en el cerebro. La pregunta ahora es: ¿la interacción social puede ayudar a que las nuevas neuronas humanas permanezcan activas? Por las dudas, vaya corriendo y llame a un amigo.

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