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Política C&T

En el tono justo

Al son de Villa-Lobos, la FAPESP festeja sus 40 años y recibe un regalo que robustece su capacidad de financiamiento a la investigación

EDUARDO CESARCerca de mil personas estuvieron presentes en la presentación de la Sinfónica de São PauloEDUARDO CESAR

La FAPESP cumplió 40 años, y la celebración ocurrió 8 de junio en la Sala São Paulo del Complejo Cultural Júlio Prestes. La fundación recibió un regalo inesperado del gobierno federal: un predio de 56 hectáreas, actualmente ocupado por la Compañía de Entrepuestos y Almacenes Generales del Estado de São Paulo (Ceagesp), ubicado en la zona oeste de la ciudad de São Paulo. “Quizás haya llegado el momento de que el gobierno federal contribuya para estabilizar aún más a la FAPESP”, dijo el presidente Fernando Henrique Cardoso al final de la ceremonia, anunciando la decisión de transferirle a la Fundación el área que el gobierno paulista traspasó a la esfera federal durante la gestión de Mário Covas, con el objetivo de amortizar la deuda estadual.

La idea inicial, afirmó el presidente, era transferir ese patrimonio a la Universidad de São Paulo (USP), cuyo campus está ubicado enfrente a la Ceagesp, del otro lado del río Pinheiros. “Hoy quiero proponer que ese patrimonio llegue a la universidad vía FAPESP”, afirmó el presidente. Y ya ha sido creado un grupo de trabajo, integrado por representantes de ambas instituciones y coordinado por el Ministerio de Planeamiento, para consumar la transferencia del área. “Eso puede resultar en un funding muy grande para la FAPESP”, previó el presidente. El valor del terreno es difícil de estipular, en función de sus amplias posibilidades de uso.

Acordada la transferencia, la FAPESP deberá realizar un estudio para hallar la mejor manera de aprovechar el predio, ya que, debido a su ubicación estratégica, demandará una “operación urbana compleja”, al decir de José Fernando Perez, director científico de la Fundación. “Debe ser una intervención innovadora desde el punto de vista tecnológico, que le agregue valor al patrimonio y, al mismo tiempo, recupere a la región”, adelanta Perez. La idea es contar con un proyecto consolidado al final de 2003, cuando se prevé el traspaso de la Ceagesp a un área próxima al Anillo Vial Mário Covas.

Desafíos audaces
En el marco de la fiesta, los más de mil invitados presenciaron la actuación de la Orquesta Sinfónica de São Paulo, que con la batuta del maestro Roberto Minczuk, ejecutó el Himno Nacional, las Bachianas Brasileiras nº 4 y también, y ante la insistencia de la platea, el Trenzinho Caipira , de las Bachianas nº 2 , de Heitor Villa-Lobos. La Sinfónica, creada en 1953, es de calidad internacional y es un patrimonio del estado. Estuvieron presentes en la conmemoración, además del presidente de la República, la primera dama, Ruth Cardoso, el gobernador Geraldo Alckmin y la primera dama del estado, Maria Lúcia Alckmin, los ministros de Ciencia y Tecnología, Ronaldo Sardenberg, y de Educación, Paulo Renato de Souza, el presidente de la Asamblea Legislativa, Walter Feldman y el secretario de Ciencia, Tecnología, Desarrollo Económico y Turismo, Ruy Altenfelder Silva, además de diputados, empresarios, investigadores, científicos y representantes de la comunidad académica.

El director científico de la Fundación, José Fernando Perez, celebró el presente. “Es una manera creativa e innovadora de financiar la investigación y el desarrollo tecnológico, muy a tono con la manera de actuar de la FAPESP”, dijo, recordando que el artículo 3º de la Ley 5.918 que creó la Fundación prevé que la institución consolide un patrimonio rentable. Enfatizó que el regalo llega en un momento “más que adecuado”, toda vez que la intención de la Fundación es “apoyar iniciativas cada vez más audaces”, lo que requiere una mayor capacidad de financiamiento. La alianza con la USP -que recibe actualmente un 45% de las inversiones de la Fundación-, asegura Perez, es automática. “La iniciativa de integrar a la comunidad académica podría tornarse posible al tiempo que la Fundación constituye un patrimonio que genera rendimientos”, argumentó.

El becario ilustre
Durante las celebraciones, el presidente de la FAPESP y actual rector de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), Carlos Henrique de Brito Cruz, rescató la historia de la Fundación desde 1947, cuando un grupo de investigadores presentó ante la Asamblea Legislativa la propuesta de su creación. Brito Cruz recordó que, en el primer año tras su fundación, la FAPESP le otorgó una beca al entonces profesor de la USP, Fernando Henrique Cardoso, para la conclusión de la investigación publicada en el libro Os Empresários Industriais e o Desenvolvimento Econômico do Brasil . “Algunos meses después el profesor solicitó un suplemento de partida por causa de la inflación”, bromeó.

Perez, por su parte, enfatizó en su discurso el carácter moderno de la Fundación y su capacidad para conciliar formas tradicionales de actuación, y al mismo tiempo, impulsar el avance de investigaciones estratégicas y estimular al sistema de innovación en el país.Sintiéndose cómodo entre sus pares, el presidente Fernando Henrique Cardoso disertó improvisadamente. Llamó la atención hacia el hecho de que las instituciones brasileñas de apoyo a la investigación, como la FAPESP -concebida en los años 40, pero efectivamente creada en los años 60-, e instituciones cincuentenarias, como el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), son contemporáneas de la National Science Foundation (NSF), de Estados Unidos, y del Consejo Nacional de Investigación Científica, de Francia. “No es solamente ahora que estamos al frente.

Hace 60 años estábamos esforzándonos para crear un ambiente favorable para el desarrollo científico y tecnológico”, afirmó. El presidente subrayó también la capacidad de Brasil para institucionalizar la ciencia y afirmó que la tecnología y la difusión de nuevos conocimientos le permitirán a la sociedad brasileña lograr una mejor calidad de vida y disminuir los niveles de desigualdad.

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