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Memoria

Los vuelos sin motor

Hace 70 años se descubría en Brasil el placer de pilotear planeadores, y se empezaban a sentar las bases de la industria aeronáutica nacional

En la década del 30 del siglo pasado, la aviación ya estaba madura y los aviones eran permanentemente perfeccionados, incorporando nueva tecnologías. Pero en Brasil, la tierra de Alberto Santos-Dumont, el inventor del avión en 1906, faltaba una carrera de nivel superior que contemplara a la aeronáutica. En 1932, la por entonces Escuela de Ingeniería Mackenzie (actualmente llamada Universidad Presbiteriana Mackenzie) decidió que ya era hora de crear la primera carrera de ingeniería aeronáutica de Brasil.

La carrera acabó por disolverse antes de que nadie egresara de la ella. Faltaban normas para respaldarla, lo que acabó volviéndola incompatible con la legislación vigente en la época. Por detrás de esa tentativa en pro de atender las necesidades de la aviación en el país había un grupo de ingenieros y estudiantes, fundadores del Club Mackenzie de Planeadores, en 1931. Presidido por el francés George Corbisier, egresado de esa escuela paulista, y con Henrique Santos-Dumont -hermano de Alberto- en la dirección, ese grupo construyó uno de los primeros planeadores brasileños, de acuerdo con el registro de la Revista de Engenhria Mackenzie (de junio de 1934). Pese a haber sido concluido, no hay ningún registro fotográfico del avión en vuelo, sino tan solo de su construcción en un galpón. En 1932, al margen del intento de estructurar la carrera de aeronáutica, el grupo organizó la primera “fiesta de planeadores” de São Paulo, realizada en el campo de Marte: el avión usado en la ocasión fue el EAY-101.

Esa pequeña fiebre por el vuelo a vela, como también es denominado el vuelo sin motores, llevó al Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT, sigla en portugués) a recibir, en 1934, pedidos del Club Politécnico de Planeadores, creado por alumnos del último año de ingeniería civil de la Escuela Politécnica. La Sección de Maderas fue la encargada de reformar y fabricar las hélices de madera de los planeadores alemanes en uso en Brasil. Con el tiempo, los alumnos empezaron a construir sus planeadores en el IPT. La Sección de Maderas evolucionó hacia la investigación de nuevos materiales que pudieran sustituir a la madera original. Luego se creó la Sección de Aeronáutica, que empezó a trabajar en el prototipo del primer avión a motor.

En 1938, el IPT-0, también llamado Bichinho, voló por primera vez, equipado con un motor norteamericano. Fue el primero de una serie de avionesproyectados y construidos en el instituto. Las iniciativas del Mackenzie y del IPT significaron un importante impulso para una de las mayores conquistas tecnológicas ya alcanzadas en Brasil: la creación y posterior consolidación de la industria aeronáutica nacional.

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