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Tecnociencia

Manipuladores de cerebros

En los últimos tiempos, el creciente desarrollo de la genética ha suscitado discusiones acaloradas. Los críticos describen un escenario aterrador: la creación de una sociedad homogénea, la pérdida de privacidad, la amenaza a la propia condición humana. Pero ésa no es la única ciencia que reviste esos peligros, según advierte la revista Economist (del 25 de mayo). Los avances en neurotecnología – que permiten manipular el cerebro y modular las emocione s– traen aparejados cuestiones éticas y legales de la misma naturaleza y gravedad que los de la genética. Hasta hace poco tiempo, muchos de los experimentos con el cerebro humano no eran considerados éticos.

La tradición indicaba que los neurocientíficos esperasen de brazos cruzados, esperando que un paciente entrara en el consultorio con un tumor u otra lesión en una parte del cerebro cuya función aún no fuera conocida. Teóricamente, ese paciente presentaría algún comportamiento extraño que podría relacionarse con el área lesionada. De esta manera, poco a poco se podría trazar un mapa funcional del cerebro. Con todo, en el transcurso de la última década, los instrumentos de medición de la actividad cerebral proliferaron y se sofisticaron.

Una de esas nuevas técnicas es la imagen por resonancia magnética funcional, que emplea campos magnéticos para monitorear el índice de flujo sanguíneo en el cerebro, y de esta manera, determinar que áreas se encuentran más activas. Esta máquina permite monitorear las emociones humanas como nunca antes había sido posible. Investigadores de la Universidad de Pittsburgh, por ejemplo, obtuvieron una especie de marcador para la depresión. Lo que más asusta es la perspectiva de que la neurotecnología pueda ser usada para “mejorar” seres humanos, debilitando las diferencias entre las personas y transformando a la sociedad en algo homogéneo. O lo contrario: creando castas de seres de upgrade, privilegiados en relación con los otros. Como en la genética, la neurociencia avanza más rápido que el hallazgo de respuestas.

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