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Memoria

Bajo la vigilancia de las ondas

El radar fue desarrollado durante la primera mitad del siglo pasado y se tornó indispensable en tiempos de guerra y de paz

Una compleja red de radares que se extiende a través de la Amazonia Legales el corazón de un proyecto que pretende controlar el espacio aéreo en la región. El Sistema de Vigilancia de la Amazonia (Sivam), que empezó a funcionar experimentalmente en julio, depende en gran medida de una tecnología indispensable en los días actuales. Como tantas otras creaciones importantes, el radar no fue propiamente inventado, sino que fue desarrollado en el transcurso de décadas. Los ensayos matemáticos del físico escocés James Clerk Maxwell, en 1871, y las experiencias de laboratorio sobre ondas electromagnéticas, llevadas a cabo por el físico alemán Heinrich Hertz entre 1885 y 1889, fueron el principio.

A comienzos del siglo pasado, en 1904, Christian Hülsmeyer consiguió la patente nº 13.170 en Alemania y luego en Inglaterra, la cual traía la explicación teórica del radar. Dicho aparato consistía en un emisor y un receptor armados uno al lado del otro, “de manera tal que las ondas emitidas por el transmisor pudieran actuar en sobre el receptor únicamente cuando fueran reflejadas por cualquier otro cuerpo metálico, que en el mar sería probablemente otro buque”, de acuerdo con la descripción de un raro especialista brasileño en el tema, Stefan Jucewicz, en su libroRadar (Editora Asa, 144 páginas).

La invención no funcionaría en la práctica porque recién en la década de 30 se crearían las condiciones técnicas para tal fin. La primera aplicación real del conocimiento sobre ondas de radio se concretó en 1925, cuando el Carnegie Institute de Estados Unidos utilizó emisiones intermitentes de radiofrecuencia para determinar la altura de la capa de gas ionizada que rodea a la Tierra, midiendo la diferencia de tiempo entre la transmisión de la señal y el retorno de su eco. En 1929, el japonés Hydetsugu Yagi publicó un estudio sobre emisión y transmisión de ondas utilizando antenas direccionales, que permitió orientar el haz. En 1935, la Royal Air Force (RAF) británica destinó 10 mil libras para estudios sobre Radio Direction Finder (RDF), el nombre en código para el radar ingles. El Ejército norteamericano construyó el primer radar que emite impulsos en 1936, mientras que la Marina alemana trabajaba en un radar para determinar el alcance de las piezas de artillería.

Pero la contribución que hizo del radar un equipo funcional y preciso surgió de dos ingleses: J.T. Randall y A.H. Bott, en 1940. Éstos construyeron la válvula magnetrón, capaz de generar 10 mil watts a la altísima frecuencia de 3 mil megahertz. La RAF la utilizó para construir el primer radar centimétrico aerotransportado, que llevó el nombre de H2S (home sweet home ) y equipó a los bombarderos marcadores de blancos. El nuevo y muy eficaz equipamiento se convirtió en una de las más importantes armas de los Aliados. La antena orientada hacia abajo le permitía al navegante “ver” el suelo en un tubo de rayos catódicos.

“El H2S fue el primer radar con barredura, aquél en el cual es posible visualizar buques, aviones y accidentes geográficos como en un mapa”, comenta Jucewicz. Con el final del conflicto, el RDF pasó a ser llamado radar -a propósito, otra sigla, que significa Radio Detection and Ranging (onda de radio que detecta y indica distancia). Desde entonces, ni civiles ni militares dispensaron nunca más este equipo en operaciones de guerra y en la protección de los vuelos. Uno de sus perfeccionamientos, el radardoppler , es utilizado hoy en día en meteorología y en las carreteras, para controlar la velocidad de los automóviles.

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