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Libro

El árabe que cambió Occidente

Un estudio sobre Avicena revela la genialidad del pensamiento a través del cual les llegó la filosofía a los occidentales

‘Abu ‘Ali al-Hussain ibn ‘Abd Allah ibn al-Hassan ibn ‘Ali ibn Sina (980-1037) es autor de una obra tan extensa como su nombre. Conocido por los occidentales como Avicena, escribió más de cien libros, en los cuales versó sobre lógica, ciencias naturales, matemática, metafísica, teología y medicina. Traducido al latín en el siglo XII, es uno de los padres de la filosofía medieval. Sus textos fueron leídos en Occidente antes incluso que los de Aristóteles, hecho que llevó a respetados historiadores de la filosofía, como el medievalista Alain de Libera, a considerarlo como el introductor de la ciencia y de la racionalidad religiosa en el mundo occidental.

Sin embargo, son todavía escasos los estudios sobre su obra. El libroAvicena – A Viajem da Alma (FAPESP, Editora Perspectiva; 348 páginas), de Rosalie Helena de Souza Pereira, es una tentativa de revertir ese cuadro y se focaliza en el análisis de la Epístola de Hayy ibn Yaqzân , texto en el cual Avicena narra en lenguaje figurado el trayecto del alma humana rumbo al conocimiento. Según la investigadora, en ese texto las consideraciones rigurosamente filosóficas van aparejadas con los sentidos ocultos presentes en tradiciones situadas al margen de la filosofía, tales como el hermetismo y el gnosticismo, variantes populares del pensamiento neoplatónico. Esa pluralidad de sentidos dio origen a interpretaciones que penden o para el lado de la filosofía de la razón, o para el de los “sentidos ocultos”. Su propuesta es la conciliación de ambas vertientes. “Pretendía mostrar que la matriz del pensamiento de Avicena no es únicamente aristotélica, como pretenden mostrar algunos, sino también neoplatónica”, dice la investigadora.

Galeno
La Epístola no figura entre las obras famosas del pensador árabe, más conocido como autor de la enciclopedia Al-Shifâ’ (La Cura) y del Al-Qanûn fî al-Tib (Canon de Medicina) . Dos ejemplos bastan para dar la medida del impacto de esas obras en occidente. La primera de ellas, de la cual se tradujeron fragmentos al latín en el siglo XII, es citada más de 250 veces en la Suma de Teología , de Santo Tomás de Aquino. Y elCanon fue el libro que sirvió de base para la enseñanza de la medicina hasta el siglo XVII y que hace de Avicena -junto con Hipócrates y Galeno- uno de los pilares de la teoría y la práctica médica en Occidente.

En la opinión del medievalista Alain de Libera, el texto de Avicena es la primera gran obra filosófica que llegó a Occidente. En Pensar en la Edad Media , De Libera escribe: “Con mucha frecuencia se olvida que los latinos conocieron a Avicena antes de que Aristóteles hubiera sido traducido en su totalidad”. Más adelante, afirma aún con mayor énfasis. “Si hubo en el siglo XIII una filosofía y una teología llamadas ‘escolásticas’, esto se debe primeramente a que Avicena fue leído y estudiado desde el final del siglo XII. Fue Avicena, y no Aristóteles, quien inició a Occidente en la filosofía”.

Cabe recordar que Aristóteles, así como Pitágoras, Platón, Plotino, Porfirio, Alejandro de Afrodisia, Galeno y Jámblico, solamente pudieron ser “descubiertos” en la Edad Media occidental en razón de las versiones de los textos originales en árabe realizadas por cristianos nestorianos, jacobitas y melkitas, que huyendo de las persecuciones religiosas, se instalaron en la región de la Mesopotamia a partir del siglo V. Esos autores clásicos constituyen las matrices del pensamiento árabe que se desenvolvió en los siglos siguientes, caracterizado por una efervescencia cultural que en nada se asemeja a las “tinieblas” en las que parte de Europa estaba inmersa en ese mismo período.

Durante el califado de Harun al Rachid, que se extendió entre los años 786 y 809 del calendario cristiano, por ejemplo, fueron traducidas obras de medicina, astronomía, moral, música, geografía y alquimia. La traducción de las obras sobre animales y botánica de Aristóteles, de algunos diálogos de Platón y el establecimiento de las fuentes de las Mil y Una Noches también son de ese período. Poco más de un siglo antes, se produjo el hecho que desencadenó todo ese proceso: el surgimiento delCorán , la fuente primordial del islamismo y el tercer libro divino, precedido por la Torá y por los Evangelios .

Compuesto de 6 mil versículos, el Corán traía el principio básico del pensamiento árabe que se desarrollaría a partir de entonces: la unicidad de Dios.De esta forma, no es posible separar con claridad la teología de la filosofía practicada en esa época, toda vez que esta última nació de la necesidad de dotar de un fundamento racional a la revelación divina. Así las cosas, el pensamiento filosófico en el Islam procuró sistematizar el encuentro entre la recién nacida fe en el Corán y el lógos heredado de los griegos. En ello trabajaron los filósofos árabes, con Avicena a la cabeza.

Poco tiempo después, en la Edad Media latina adepta al cristianismo, esa misma tentativa de aplicar la razón heredada de los griegos para fundamentar la creencia religiosa cristiana sería el motor del pensamiento. Una vez más, es Alain de Libera quien lo explica: “Si quisiésemos, siguiendo a Heidegger, caracterizar a la metafísica occidental como una ‘onto-teología’, es en Avicena en quien debemos buscar su entrada decisiva y su modelo director, por varias generaciones”, escribe el medievalista. Y complementa más adelante. “Por lo tanto, con Avicena, la influencia del pensamiento musulmán en la Edad Media latina adquiere sus primeros y verdaderos contornos: este autor no solamente inicia a occidente en la razón, en su uso profano, o en otras palabras, en la ciencia; también lo introduce en la racionalidad religiosa, una racionalidad muy estricta, puesta por primera vez y rigurosamente al servicio de una religión monoteísta.”

Una vida movida
Pero es posible aproximarse a este pensador por un camino menos complicado. Por ejemplo: su vida fue muy agitada, y a juzgar por lo que dejó relatado en su autobiografía, fue plagada de momentos que no quedarían nada mal formando parte de una historia de ficción (el escritor Noah Gordon ya tuvo es idea e incluyó a Avicena como personaje de su best seller El Físico ). A los 10 años, Avicena ya era un eximio conocedor de gramática y teología, y sabía elCorán entero de memoria. A los 16, libró al sultán Nuh ibn Mansur de un mal incurable y se convirtió en su protegido. Iniciado en los estudios de Euclides y Porfirio, leyó la Metafísica de Aristóteles más de 40 veces antes de publicar su primera obra, a los 21 años.

Avicena era apuesto, y a decir verdad, un poco soberbio. “La medicina no forma parte de las ciencias difíciles, y por tal razón, yo me distinguí en ella en poco tiempo, tanto es así que eminentes médicos empezaron a leer la ciencia de la medicina bajo mi dirección”, se lee en su autobiografía. No en vano coleccionó detractores a lo largo de su vida. Algunos de los comentadores de su época lo consideraban un vulgar hechicero, dada la escasa ortodoxia de sus métodos. Otros lo tenían por traidor al Islam, dada su propensión a los excesos: bebía vino en cantidades industriales y su muerte fue atribuida a su propalado atletismo gastronómico y sexual.

Ya sea por su vida o por su obra, lo que importa es tener claro que el examinar más de cerca el pensamiento de Avicena implica entender con mayor claridad aquello que se encuentra en el origen de un proceso de pensamiento crucial para el desarrollo de la filosofía. “La filosofía árabe medieval, inexplorada entre los brasileños, imprime su importancia en un doble registro”, escribe la investigadora. “Al margen de ampliar los horizontes de la reflexión filosófica y contribuir para lograr un mayor conocimiento del patrimonio cultural de la humanidad, nos convierte, a través de la Península Ibérica, en deudores de los árabes, que dejaron en ella significativos vestigios culturales, edificados durante casi ocho siglos de permanencia.”

El Proyecto
Avicena – A Viagem da Alma (nº 00/11765-8); Modalidad Auxilio a publicación; Investigadora Rosalie Helena de Souza Pereira; Inversión R$ 5.000,00

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